“Seis meses de cárcel para un librero neonazi…”

http://www.elconfidencial.com/cultura/2017-04-08/mein-kampf-pedro-varela_1363250/

El juzgado penal número 16 de Barcelona condena a Pedro Valera por vender 4.375 ejemplares del libro de Hitler sin tener los derechos
Foto: Pedro Varela (EFE)

elconfidencial

08.04.2017 – 05:00 H.
El historiador y librero neonazi Pedro Varela ha sido condenado a seis meses de cárcel por vender 4.375 ejemplares del ‘Mein Kampf’ -entre 1997 y 2010- sin tener los derechos. El juzgado penal número 16 de Barcelona, que le juzgó por un delito contra la propiedad intelectual, le condena además a seis meses de multa (con cuota diaria de seis euros) y a un año de inhabilitación para vender, publicar y distribuir libros.

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El condenado, que pagará también las cuotas del juicio, deberá indemnizar al Estado de Baviera con 67.637,5 euros. El fiscal había pedido 15 meses de cárcel, multa de 10.800 euros y tres años de inhabilitación.
Varela deberá pagar 67.637 euros al Estado de BavieraEl ‘Mein Kampf’ quedó libre de derechos en abril de 2015. Hasta entonces no se podía publicar sin el visto bueno de el Estado de Baviera, propietarios de los derechos del libro de Hitler. El fiscal de Delitos de Odio y Discriminación de Barcelona actuó en 2009 contra Varela tras una denuncia del cónsul de Barcelona. El pasado año, los Mossos registraron su librería (Europa) y detuvieron a dos dependientes acusadas de promover el odio. Varela ingresó brevemente en prisión, pero salió poco después tras pagar una fianza.
El periplo judicial de Varela comenzó en 1996 con el primer registro por orden judicial de su librería, donde la mayoría de los volúmenes versaban sobre el Holocausto judío (“una gran mentira”, según algunos ejemplares) y la Alemania nazi. Dos años después (1998) fue condenado por un Juzgado de lo penal de Barcelona a cinco años de cárcel por negación del Holocausto y provocación de la discriminación, el odio y la violencia.

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La Audiencia Provincial de Barcelona planteó en el año 2000 una cuestión de constitucionalidad ante el Tribunal Constitucional al entender que el artículo 607 del Código Penal, por el que se sancionaba la negación del Holocausto, entraba en conflicto con la libertad de expresión. En 2007 fue condenado a siete meses de cárcel por justificación del genocidio. El Tribunal Constitucional declaró luego inconstitucional ese artículo en lo relativo a las doctrinas “que nieguen” los delitos de genocidio, y retirado ese punto de la acusación, la Audiencia Provincial le condenó a siete meses de cárcel por justificación de genocidio.
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó en 2013 a España a pagar 13.000 euros a Varela, condenado por un delito de justificación del Holocausto del que no fue acusado en primera instancia. Según la sentencia, España vulneró su derecho a ser informado en breve plazo y detalladamente de la naturaleza y causa de la acusación, y su derecho a disponer del tiempo y de las facilidades necesarias para preparar su defensa.
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FUENTES:
http://www.elconfidencial.com/cultura/2017-04-08/mein-kampf-pedro-varela_1363250/
http://www.lavanguardia.com/cultura/20170407/421523588633/mein-kampf-pedro-varela-neonazi-condenado.html
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/04/07/catalunya/1491577478_216570.html
http://www.elmundo.es/cataluna/2017/04/07/58e7b68cca47410e778b458b.html

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El Cine durante el Tercer Reich

El Cine durante el Nazismo influyò mucho en las mentes de los alemanes, fue un instrumento de manipulaciòn psicològica que el Partido Nazì usò para beneficio de sus metas. Para Goebbels, la propaganda era un arte, creía más en la dominación por medio de la mente que en el poder de las armas. Era la forma de crear un universo “moldeable, material amorfo carente de iniciativa propia”. Amante del cine, fue él quien expuso la idea del valor propagandístico del medio, por representar mejor que ningún otro el espíritu de la época, y por ser el más efectivo y económico para la persuasión. Esta entrada responde a otra anterior llamada Jazz y Swing durante el nazismo.

El concepto de un pueblo alemán absorbiendo la doctrina nazi a través del cine surgió por primera vez a instancias del crítico Siegfried Kracauer, que en 1943 fue encomendado por el Gobierno Norteamericano para analizar la propaganda de guerra alemana. Más tarde, con el famoso libro From Caligari to Hitler: A Psychological History of the German Film (De Caligari a Hitler), Kracauer terminó de dar forma a la idea dominante de un público cautivo de los tentáculos totalitarios que infectan el mensaje de las películas en pos de reforzar el efecto de los discursos del Führer.

El cine alemàn antes del Tercer Reich

Antes de la Primera Guerra Mundial, los industriales alemanes no habían mostrado gran interés por invertir en la industria cinematográfica, pero esto cambia a raíz del éxito alcanzado por la Pathé en Francia. Con el comienzo de la guerra la situación del cine alemán daría un gran giro, la prohibición oficial de 1916 de importar películas hace necesaria la creación de organismos nacionales para cubrir la demanda interna, además, al atraso de la industria cinematográfica alemana hacía imposible su uso con fines propagandísticos, lo que dejaba a Alemania en desventaja con sus enemigos. Con este fin se crea en noviembre de 1916 la Deutsche Lichtbild-Gesellschaft, que produciría durante la guerra documentales propagandísticos.

En enero de 1917, en el seno del ejército se crea otro organismo cuya misión sería la proyección en el frente, el Bild und Filmamt. Los grandes capitalistas deciden entonces fundar en unión con el ejército la UFA (Universum-Film AG), iniciativa que integraría las productoras ya existentes, y a la cual acabarían sumándose nuevos socios formando una gran organización que abarcaría todos los ámbitos de la industria. Por fin Alemania contaba con un instrumento eficaz para la propaganda, pero la derrota militar y de los movimientos revolucionarios de 1918 propiciaron que la UFA solo alcanzara sus propósitos en la República de Weimar. La difícil situación que atravesaba la nación tras la guerra, hizo que aumentara drásticamente el número de espectadores que querían huir de la cruel realidad, además, debido a la gran inflación, la importación de filmes extranjeros se hacía imposible, mientras que las producciones alemanas inundaban los cines europeos debido a su bajo coste. Se iniciaron procesos de concentración en el sector de modo que al final de esta etapa quedaban cinco grandes empresas, la más importante la UFA. Sin embargo, debido a la reforma de 1923, la industria cinematográfica se vio perjudicada por la invasión de películas extranjeras, y la situación empeoraría hasta que en 1926 la UFA tuvo que abrirse al capital estadounidense de Metro Goldwyn Mayer y Paramount, que pretendían eliminar la competencia germana. Estas inversiones fueron insuficientes puesto que la industria cinematográfica alemana afrontaba en esta época, sumida en una gran crisis, la adaptación al sonoro. Finalmente, la UFA encontró su salvación en la persona de Alfred Hugenberg, prusiano conservador y nacionalista y gran magnate de la prensa, que aspiraba a aumentar su influencia y que ayudaría a Hitler a instalarse en el poder.

El cine producto del caos econòmico: El Expresionismo

Paralelo al desarrollo industrial, el cine alemán gozó en estos años de su época dorada. En medio del caos económico, político y social, nace un cine sorprendente, hijo del desencanto y la crisis psicológica. El Expresionismo comienza de la mano de Robert Wiene con “El gabinete del Dr. Caligari”, y va a suponer la réplica a la inundación de películas realistas que habían dominado el mercado. El Expresionismo creaba una atmósfera absurda e irreal basándose en aspectos externos de la realidad, quería captar los aspectos misteriosos e incontrolables del alma humana. Además de Wiene, otros cineastas continuaron este tipo de cine, Murnau, Pabst, o Fritz Lang son algunos de ellos. Este último, de descendencia judía, fue el creador del estilo wagneriano que inspiró al cine nazi, sus recreaciones del medievo germano, época modelo para los nazis, fueron usadas por estos para exaltar el patriotismo, sirviendo así de propaganda involuntaria al régimen e inspirando a la que sería la más importante de sus cineastas, Leni Riefenstahl. Las estampas de los malvados en filmes como “Nosferatu” o “Dr. Mabuse”, fueron también repescadas por los nazis para crear a sus propios malvados, los más destacados los judíos.

El Cine acrecienta el poder persuasivo de la imagen

El nazismo siempre se apoyó en grandes manifestaciones y ceremoniales, tanto civiles como militares. Esta inclinación respondía a la necesidad de llegar a las masas, y para ello usaron la identificación de la política con el arte, de la ideología con la dramatización. Por ello se personalizó el mito en la persona de Adolf Hitler, porque el teatro necesita protagonistas. El poder persuasivo de la imagen, así como su capacidad de llegar a enormes cantidades de público, hicieron del cine uno de los instrumentos de propaganda preferidos por el nazismo.

El cine del Tercer Reich debe poco a la inventiva de sus creadores, desde el punto de vista estético, sigue los modelos y tendencias del cine de la República, debidamente imbuido de un nacionalismo exacerbado extraído de la tradición romántica alemana. Tampoco su función adoctrinadora es invención del partido, la inspiración de Goebbels en este sentido vino del cine soviético post-revolucionario, tan opuesto en su doctrina pero tan cercano en sus propósitos. En cuanto a la estructura industrial, de acuerdo con las ideas del nacionalsocialismo y la regulación estatal a través de la censura, tiene su origen en la intervención estatal decretada durante la Primera Guerra Mundial.

El cine nazi no es pues importante por tener un carácter innovador, su importancia viene dada por la expansión y las consecuencias del propio régimen, y porque el partido fue capaz de llevar hasta el final los aspectos que menciona, que no son otros que las repetitivas consignas del nazismo, convirtiéndose así en el paradigma de intervención estatal, e instrumento de propaganda oficial de planteamientos maniqueos que exalta las emociones, aquella que moviliza alejando a las masas de los aspectos políticos más importantes.

Creaciòn del Ministerio de Propaganda

El Ministerio de Propaganda del Reich fue creado en marzo de 1933, bajo la dirección de Josef Goebbels, se encargaba de todo lo relacionado con “la dirección espiritual de la nación”, es decir, cine, radio, teatro, publicaciones, turismo, etc. En junio, el gobierno nacionalsocialista dicta las primeras normas a las que se debía ceñir el arte, estas pretendían preservar el cine alemán de influencias extranjeras consideradas dañinas: se limitó la proyección de películas extranjeras, se fundò el Banco de Crédito Cinematográfico, que apoyaría la producción nacional, y la Reichsfilmkammer, la cámara oficial para el cine que afiliaba, obligatoriamente, a todos los profesionales del sector. En febrero de 1934 se dicta un nuevo reglamento por el que se estableció la censura previa a los guiones y se endureció la censura posterior, una oficina especial vigilaba las importaciones y exportaciones de filmes cuidando que reflejaran el espíritu nazi y que sus productores fueran de raza aria. En secreto, el proceso de nacionalización de la industria, completado en 1942, ya había comenzado. Incluso se elaboraron informes sobre los efectos de las películas en la audiencia, el control del régimen sobre la producción cinematográfica era total.

El Cine Informativo

Olimpia

El cine informativo fue el más utilizado para la propaganda, este género había adquirido prestigio durante la Primera Guerra Mundial, para el público de la época, era reflejo de la realidad, además tenía la ventaja de contar con la imagen, que originaba producciones baratas y enormemente eficaces en su objetivo. Por supuesto la objetividad que se le suponía a estas producciones desapareció con la manipulación del gobierno, la creación de estereotipos u opiniones impuso limitaciones argumentales y estéticas, lo que no limitó su gran influencia social.

Hugenberg ya había usado los noticiarios de la UFA para aupar a Hitler al poder, pero a partir de 1933, estos se convirtieron en un alegato pro-nazismo quedando supeditada su existencia a la justificación del régimen y sus acciones. Con este propósito se matizó el estilo del noticiario que siguió usando un tono serio y periodístico pero cuidando mucho la planificación artística con el fin de seducir a los espectadores. Las cámaras ocupaban un lugar preferencial en los actos del partido y en 1936 se resolvieron los problemas legales que venían afectando a los noticiarios, a finales de 1938 era obligatoria su exhibición en todas las salas, mejorándose asimismo sus condiciones de alquiler, la audiencia estaba asegurada.

La UFA, que en este momento era la productora más importante, contaba con dos divisiones, una para la producción de consumo interno, y otra para el extranjero. Todos los medios tenían que pasar la censura de la oficina que dependía administrativamente de Goebbels y que dirigiría, a partir de 1939 Fritz Hippler (director del filme antisemita “El judio eterno”, 1940), cuyo talante incrementó notablemente la intervención oficial en los asuntos cinematográficos, hasta tal punto que él mismo seleccionaba el material a difundir. En los momentos inmediatamente anteriores a la guerra la propaganda se hizo imprescindible, era necesario preparar psicológicamente a la población para la batalla. Se formaron las PK Units con el fin de concentrar las fuentes, ahorrar gastos y aumentar el control sobre el material filmado, y los noticiarios a menudo eran sustituidos por películas sobre el ejército alemán. En estos momentos el grado de propaganda en los noticiarios era el más elevado de su historia.

Los documentales también sirvieron de instrumento para difundir la propaganda nazi. Su estructura era simple, se basaban en la creación del líder y el enemigo, y en la repetición de este planteamiento. El primero, era siempre concebido como un ser carismático y salvador, aquel con el que todos querían identificarse, esto producía una relación con el espectador de rango emocional, casi religioso, que generaba en el vapuleado pueblo alemán un sentimiento de superioridad. Este líder era el Führer, cuya fuerza y firmeza eran comparadas con el desbarajuste de la democracia, por supuesto las identificaciones siempre dejaban claro que el Führer era la voz del pueblo. El ejemplo más claro de este modelo es “El triunfo de la voluntad”, de Leni Riefenstahl, único de estos filmes protagonizado por el propio Hitler. Pero también en el género de ficción, encontramos dramatizaciones de la figura del líder, sobre todo en el histórico, donde se hacen asociaciones entre personajes históricos relevantes, como Bismarck o el poeta Friedrich Schiller y Hitler.

 

 

El enemigo es el otro vector de la historia, bien usada, su figura llega a producir reacciones impulsivas de la masa, demostrando servir para la persuasión, pero además, su historia proporciona distracción al público, lo que lo aleja de la penosa realidad cotidiana alentando su fe en el líder. Tres grupos constituyeron la encarnación de esta figura, los judíos, los bolcheviques y los anglosajones. Para generar el odio deseado en cada momento, según conveniencias, se usaron estereotipos que variaban según lo hacían las relaciones que con dichos enemigos se mantenían. El tema de los judíos fue el más usado, y su figura la más maltratada por el cine, dos películas estrenadas en 1940 prepararon el camino para la aniquilación de millones de personas, “El judío Süss” de Veit Harlan, y “El judío eterno” de Hippler. El mezquino estereotipo por el que se representaba al judío fue repetido por todos los medios de comunicación, aunque paradójicamente Goebbels prohibió a la prensa calificar estas dos películas de antisemitas. Los otros dos enemigos son un claro ejemplo de la variación del estereotipo según los intereses políticos; cinematográficamente el tema de los bolcheviques fue tratado en tres fases: la primera coincide con la época de consolidación de Hitler en el poder, el objetivo era convencer al pueblo de que los bolcheviques eran enemigos.

La segunda fase, a partir de 1936, pretendía crear una especie de psicosis anticomunista en el continente, para ello a menudo se recurría a la Guerra Civil española. En la tercera, se produce un cambio radical en la presentación de los rusos, sus personajes resultan incluso simpáticos, este giro se debe al pacto de no-agresión germano-soviético. Algo parecido ocurrió con los británicos, cuya imagen sufrió incluso mayores transformaciones, entre 1934 y 1936 el cine admira y envidia a los ingleses, aún se actuaba con una considerable precaución en política exterior. En 1940 esto cambia radicalmente, la imagen de los anglosajones es la de un pueblo en crisis dominado por el caos, sus líderes son desvirtuados tratando así de demostrar que su caballerosidad y sus códigos de honor no eran tales, para ello se recurre nuevamente a las toscas interpretaciones de hechos históricos.

El Cine del Partido

Otro tipo de cine propagandístico era el constituido por los llamados Party Film, el arquetipo que creaba este tipo de películas era el del buen militante, en ellos se reiteran una y otra vez los principios morales del nacionalsocialismo: la muerte heroica, los símbolos nazis, la exaltación de la raza aria y la camaradería entre los miembros del partido. Su producción estuvo condicionada por la consecución del objetivo que perseguían, de modo que cuando el partido alcanzó el poder dejaron de producirse. Tampoco colectivos como las mujeres y los jóvenes escaparon de la manipulación de la propaganda cinematográfica, películas de evasión de la realidad para aquellas, y filmes repletos de doctrina militar y sacrificio para estos se sumaban a un programa propagandístico más amplio que incluía charlas, conferencias, canciones, etc.

La actividad cinematográfica más importante, la constituían las Staatsauftragsfilme, películas subvencionadas por el gobierno, generalmente de ficción y de factura simple que hacían propaganda de un aspecto concreto del programa. Los dos preceptos más defendidos por este tipo de cine fueron la utilización del campesino y su trabajo para glorificar la raza germana, usándolo como excusa para la expansión territorial (se crea un sentimiento de solidaridad nacional y la necesidad de ampliar el espacio vital), y al hilo de esto la idealización de la raza aria, su ensalzamiento.

El hombre clave: Josef Goebbels

Para Goebbels la propaganda era un arte, creía más en la dominación por medio de la mente que en el poder de las armas. Era la forma de crear un universo “moldeable, material amorfo carente de iniciativa propia”. Amante del cine, fue él quien expuso la idea del valor propagandístico del medio, por representar mejor que ningún otro el espíritu de la época, y por ser el más efectivo y económico para la persuasión. Goebbels no buscaba reflejar la realidad, sino la identificación de la vida con el arte, la generación de emociones que beneficiaran su causa.

Su admiración por las grandes obras maestras le llevó a elogiar películas tan opuestas al régimen como “El acorazado Potemkin”, y a instar a los cineastas alemanes a que aprendieran de Eisenstein el modo de traducir en imágenes artísticas su ideario político. Pese a todo, la mayoría de las películas que se produjeron en la época carecen de la menor calidad.

La cinematografìa nazi y su manipulaciòn psicològica

La cinematografía nazi contó siempre con los más modernos adelantos para fabricar la imagen de Alemania y del mundo que querían ofrecer. Para lograr los efectos de catarsis e identificación, los cineastas hicieron gala de su maestría en el montaje, donde se gestaba el verdadero efecto manipulador, encadenando, cortando lo que no interesaba, etc. También proliferaba la utilización de recursos psicológicos, la repetición, la glorificación del Führer y la constante utilización de símbolos con los que se pretendía se identificara el pueblo. Todo esto conseguía que el pueblo mantuviese un fe absoluta e irracional en el partido y en sus actos, seguían a su líder a ojos cerrados, lo que finalmente llevó a Alemania al desastre. Debido a la censura y a las duras leyes impuestas, no existía un mensaje contrario a la versión oficial, por lo que solo las mentes más fuertes no sucumbían a las mentiras.

El nacionalsocialismo pretendía ser algo más que una ideología, Hitler quería dar una nueva visión del mundo, por eso su mensaje no podía limitarse al contexto de la política. El nazismo partía del pueblo, fuente de la moral, el orden, la cultura… por supuesto solamente el pueblo alemán debido a su superioridad racial y guiado por el Führer, gozaba del poder para crear ese mundo nuevo. El individuo no tenía importancia, solo la comunidad. Con estas afirmaciones, se legitimaban las violaciones de los derechos del individuo y las agresiones contra otros pueblos. La teoría nazi defendía la lucha de razas, pues el pueblo germano siempre había destacado por sus logros culturales y sociales, pero debido a liderazgos políticos inadecuados, esta superioridad se había visto empañada. El pueblo alemán, sumido en la apatía y la desideologización, no era fácil de movilizar, los nazis sabían que tenían que llegar a sus corazones, y adormilar sus mentes, apelar a las emociones y no a la razón. Las motivaciones que idearon los propagandistas del régimen eran de diversos tipos, sociales: las ideas de igualdad y camaradería se aplicaban a la comunidad nazi, todos los miembros del partido serían protegidos de los enemigos judíos y bolcheviques, concepto que contrasta con la práctica racista y elitista del nazismo. Otra motivación apelaba al espíritu prusiano, se pretendía crear un espíritu de lucha, una disciplina militar que anulaba la individualidad y convertía a los soldados en robots.

También existía la promesa de un futuro mejor, aunque la realidad era bien distinta, el pueblo confiaba en el nuevo mundo, y así se mantenían crédulos a pesar de las penurias sufridas, se apelaba a la fe acercando así más la figura de Hitler a la de la divinidad. Por último supo convencer al pueblo alemán de que era el elegido, de que tenía una misión, la purificación de la raza. Hitler convertía su discurso en un mensaje casi religioso, apocalíptico, de ahí su poder sugestivo.

Todo el ceremonial que suponía el propio régimen, se veía apoyado por símbolos que eran repetidos y que finalmente la gente aceptaba sumida en un estado de hipnosis consciente. De estos símbolos los más usados son las banderas, presentes por decenas en todos los actos públicos; la svástica, símbolo de los antisemitas austriacos y bálticos desde el S. XIX, y que Hitler adoptó como principal signo del nazismo; la imagen del Führer mitificada, idealizada, corregida por medio de filtros y cortes, (el material fílmico que muestra gestos humanos de Hitler fue destruido); la mujer, portadora de las virtudes y perpetuadora de la raza, es buena madre esposa y ama de casa, físicamente suele ser alta, rubia y con traje regional o sencillo; el símbolo negativo, el diablo de esta religión, es el judío, malo por naturaleza, presentado como un monstruo, un degenerado, relacionado con discapacidades físicas o mentales, y con una tendencia innata al crimen.

Con estas pocas ideas, repetidas hasta la saciedad en todo el material filmográfico nazi, y gracias a la rígida censura en todos los ámbitos, el régimen no encontró oposición ideológica para lograr su engrandecimiento.

El Cine durante la Guerra

Aunque el aparato propagandístico alemán, llegó a alcanzar enormes magnitudes, su organización no era tan perfecta como la de la propaganda británica por ejemplo. A pesar de que los resultados internos eran buenos, en el exterior no se consiguieron los resultados esperados.

Antes de la guerra el objetivo de la propaganda era crear una sociedad fundamentada en los principios del nacionalsocialismo, dispuesta a sacrificarse por la idea de un pueblo alemán superior. Crear enemigos y líderes que ejemplificaran la lucha que proponían, y convertir todo esto en poco más que un espectáculo teatral del cual el público está pendiente, dejando así los asuntos políticos en manos de los nazis. Sin embargo, la eficacia que se le presumía a la propaganda, cayó en picado durante la guerra. Para cualquier sistema una guerra supone un duro golpe, pero la caída fue más vertiginosa en el caso de la propaganda nazi por estar directamente sustentada en las victorias militares, en este sentido, la derrota de Stalingrado dejó en evidencia las carencias del régimen en todos los campos, como no en el de la propaganda.

En el transcurso del conflicto se desarrollaron cuatro campañas propagandísticas al hilo de las oscilaciones militares, la primera de ellas, respaldada por las victorias en el frente, no encontró dificultades. Todos los medios se sumaron a ella y fue el cine informativo el género más usado porque ni siquiera requería falsear la realidad, totalmente favorable al nazismo. La segunda campaña, iniciada en 1941, coincidió con la invasión de la URSS, imbuida en la euforia que daban las victorias conseguidas hasta ese momento, la propaganda se precipitó al dar vencedor al nazismo en la cruzada contra el comunismo, el pueblo empezó a cuestionarse si los eslavos eran realmente una raza inferior, pues resistían más de lo que el propio gobierno nazi, que no había previsto una guerra larga podía creer; es más los fracasos militares se sucedieron desde febrero de 1943, haciéndose vital una nueva campaña más agresiva. Es en esta campaña donde se acuño el concepto de “guerra total”, el cine de ficción cobró protagonismo pues la realidad no era demasiado propicia para ser mostrada, y cuando se hacía era manipulada, no obstante la idea de la victoria final seguía reiterándose. Como las victorias seguían sin llegar, se trató de inculcar la idea de venganza, y en el último año de la guerra se pidió a la población heroísmo y sacrificio. La propaganda terminó de fracasar cuando el Reich perdió la guerra.

La Industria Cinematogràfica totalmente controlada

Durante la guerra Alemania funcionó con una industria cinematográfica nacionalizada, proceso que como vimos se inició en el periodo de entreguerras entonces se quería, sobre todo, preparar la expansión territorial. Con la exportación de filmes Alemania pretendía justificar las agresiones en el exterior, ser el contrapunto al mensaje de las películas producidas por el gobierno de EE.UU., sin embargo, este planteamiento no dio resultado, pues fueron las agresiones militares las que influyeron en la consideración que en el extranjero se tenía al cine alemán, de esta forma, la mala fama que daban estas intervenciones militares alcanzó al cine también. Las exportaciones sufrieron un grave retroceso porque además los distribuidores judíos vetaban las películas alemanas por sus contenidos racistas. Asimismo se produjo un incremento de los costes de producción, por lo que la Cámara de Cine del Reich sugirió la intervención estatal. Goebbels en coherencia con su mentalidad artístico-política, optó por la nacionalización como medio para mantener la pureza artística e ideológica, de este modo además se conseguía convertir al cine en el canal de la propaganda oficial de manera gradual y sin despertar recelos en el pueblo. Goebbels contó con uno de sus agentes, Max Winkler, para llevar a cabo el plan. Winkler reunió un buen puñado de empresas productoras y distribuidoras en la Kautio Treuhand GmbH, con la que pronto alcanzó el monopolio incluso en las zonas ocupadas. En marzo de 1937 compró la UFA, a l a que siguieron la Tobis y Terra Film AG entre otras. El problema de la financiación se resolvió con la creación de la Film Finanz GmbH, que recibía créditos del gobierno a través del departamento de cine. En 1938 siguieron realizándose operaciones de compra hasta el punto de que en los meses previos al estallido de la guerra este compendio llegó a controlar más de la mitad de la producción cinematográfica alemana.

El comienzo del conflicto trajo dificultades a la industria, compensadas en cierto sentido por la apertura de mercados debido a los territorios conquistados, y al incremento de espectadores, razón esta última que conllevaba otro problema, el del abastecimiento. Winkler informó de la conveniencia de nacionalizar el sector, y en 1941 la UFA Film GmbH, se adjudicó el control de toda la industria creando una organización jerárquica supervisada por el gobierno. El material era regulado por un departamento estatal que centralizaba todas las operaciones, dirigido por Hippler y sometido a Goebbels. El control del Estado era ya en 1942 directo y oficial, no sólo del cine, sino de todos los medios de comunicación y por tanto de la opinión pública.

La informaciòn controlada es lo primero

El interés del gobierno en los noticiarios se incrementó con la llegada de las armas, aunque, como ya hemos dicho, este interés fue decayendo a lo largo de 1942 y 1943, conforme se iban sumando las derrotas militares, pues la realidad no tenía nada destacable que conviniera a los nazis. Ya antes de la guerra, el Ministerio de propaganda regulaba los contenidos de los cuatro noticiarios existentes en Alemania, lo hacía por medio de la “oficina de prensa”, que se encargaba de que solo se difundiera la versión oficial. Finalmente se creó en noviembre de 1940 un único noticiario, el Deutsche Wochenschau GmbH, que integraba los cuatro existentes hasta ese instante. Este ambicioso proyecto tenía pretensiones de altos vuelos, quería monopolizar las actualidades en Europa haciendo así desparecer la supremacía estadounidense.

Los reportajes de guerra eran tarea de las PK Units, de las cuales se montaron trece, siete para el ejército de tierra, cuatro para el ejército del aire, y 2 para el naval, también había unidades especiales para otras secciones como el cuerpo de tanques. Los reporteros eran soldados formados en la doctrina, de ellos se esperaba que se comportaran como tal, filmando las victorias, como de hecho lo hacían.

Esta compleja labor propagandística fue fácil al comienzo de la guerra, las victorias militares abundaban, reforzando así los sentimientos de seguridad en la población. Los noticiarios fueron un vehículo excelente para estas imágenes, mientras los documentales insistían en la victoria que llegaría pronto y en la ineptitud del enemigo. La apariencia de realismo fue el núcleo de la propaganda en este momento, sin embargo, el mal manejo de la realidad trajo a la larga contradicciones que perjudicaron más que beneficiaron, por ejemplo no dejaban de repetir el peligro que corrían los reporteros de guerra en su heroica misión, y sin embargo la muerte nunca aparecía en las pantallas nazis. El realismo era pues aparente, nunca se filmaban las batallas, solo el antes y el después y se completaban con reconstrucciones, se retocaban las ediciones, se repetía el material filmado, etc. No obstante el público nunca se preguntó por la objetividad, solo querían ver como era la guerra desde su cómoda posición. El éxito se generalizó tanto que los noticiarios invadieron todas las pantallas repletas de hechos de actualidad y de victorias pasadas. Se montaron cines ambulantes, se proyectaban en las escuelas, donde tenían gran acogida, y al mismo tiempo se aumentó su duración y distribución. Los estrenos se hacían simultáneamente en todo el país, convirtiendo los noticiarios en grandes acontecimientos, ejemplo de esto es el hecho de que se doblaran en 16 idiomas. Ciertamente los nazis superaron a los aliados con su puesta en escena aunque a largo plazo su propaganda cayera por su propio peso.

La mayor duración de los noticiarios nazis permitía la repetición de mensajes, pero también permitía componer de forma artística y emocional, recogiendo la herencia de Leni Riefenstahl, se combinaban imágenes, comentarios demagógicos, música con intenciones expresivas, todo por medio del poder del montaje. Como resultado, encontramos en esta época un enorme número de películas de propaganda cuyo principal protagonista, debido a la necesidad del momento, es el ejército y no el partido, aunque en ningún momento Hitler pierde protagonismo. La masa cede espacio a los soldados representados en su lado más humano, en el aseo, comiendo, charlando con los compañeros, en la iglesia, leyendo, de este modo se captaba a prácticamente todos los segmentos de la población. Los nazis supieron aprovechar al máximo las ventajas del medio cinematográfico, los mensajes eran simples para no llevar a confusiones, y al mismo tiempo gozaban de la contundencia que les aportaba la imagen. Las tomas en movimiento y el dinamismo del montaje ayudaban a construir la imagen de una Alemania imparable. La trivialización de los planteamientos y la ausencia de detallismo es más fácil de llevar a cabo en el relato cinematográfico, de hecho este es uno de sus rasgos característicos, la elipsis. Otros elementos propios del cine usados por los realizadores nazis son el suspense a la hora de resolver la historia o los primeros planos, de gran capacidad expresiva y por tanto persuasiva. Además, de las películas se hacían diversas versiones que explicaban los giros de la política gubernamental a lo largo del conflicto, cambiando o desechando a placer las secuencias.

A partir de 1941 la situación cambió; puesto que las victorias no se prodigaban, las imágenes heroicas y glorificantes fueron sustituidas por otras más superficiales. En los noticiarios no se hablaba de las penurias económicas que la guerra estaba causando en la nación, la realidad y la objetividad quedaban cada vez más lejos, y sin ellas la credibilidad disminuyó considerablemente restando así eficacia a la propaganda. La gente perdía el interés y a menudo esperaba fuera de los cines a que acabara el noticiario, contra esto Goebbels ordenó cerrar las taquillas al comienzo del mismo, de modo que si se quería ver la película, este tenía que visionarse primero, los espectadores, cansados de la dura realidad, aceptaron las medidas con tal de gozar de un par de horas de evasión hipnótica. Con la derrota de Stalingrado la población alemana empezó a perder confianza en el régimen, y se hizo acuciante la necesidad de una nueva campaña basada como ya vimos en el concepto de Totaler Krieg, guerra total; la propaganda se redirigió a fortalecer el espíritu comunitario, a movilizar a toda la nación como un único cuerpo de lucha dirigido por un líder, Hitler, y a convencer a los extranjeros de que Alemania era una, y estaba contenta de serlo.

El esfuerzo de Goebbels dio sus frutos a corto plazo, pero en un momento dado, el pueblo comenzó razonar y a contrastar las informaciones oficiales con la realidad que vivía a diario. Al ver las pésimas condiciones militares y la amenaza proveniente de la Europa oriental, y al ver que la propaganda seguía insistiendo en la victoria final, la población comenzó a salir de su estado hipnótico. A partir de 1943 el éxito de la propaganda fue más bien escaso y el panorama militar funesto. El Deutsche Wochenschauen trataba un mayor número de temas, instaba a la venganza, al anticomunismo, a la fidelidad al Führer, y a la necesidad de aumento del conjunto de la población. Se creo un nuevo realismo paradójico pues estaba construido a partir de falsificaciones, con el que se pretendía levantar la moral de los civiles. En un intento desesperado de renovación, comenzó a aparecer la mujer fuera del ámbito doméstico, la nueva mujer trabajaba y hacía deporte al tiempo que manejaba las armas con habilidad, y una vez comprobado que el público se interesaba con el anuncio del contraataque se empezó a promocionar un arma secreta y milagrosa, invento de Goebbels que al no realizarse propició que el desmoronamiento del aparato gubernamental continuara sucediéndose. Cualquier excusa era válida para apelar a la resistencia y fidelidad al partido, y así se utilizó por ejemplo un atentado contra Hitler, o se instigó a la población a unirse y sacrificarse para luchar contra el bolchevismo, tema ya usado con éxito en 1933. Pero estos últimos esfuerzos fueron en vano, en abril los rusos cercaron Berlín y Hitler y Goebbels huyeron a su escondite personal.

Los documentales realizaron una labor paralela a la de los noticiarios, siguiendo su mismo estilo, a partir de 1941, cuando, como ya hemos dicho la contienda no favorecía a Alemania y la realidad resultaba poco deseable, la ficción copó la producción. El grueso de los documentales nacieron en el seno de organismos oficiales, más concretamente de la Deutsche Filmherstellungs und Verwertungs GmbH, detrás de la cual se encontraba el Departamento de Propaganda, y de la Deutsche Wochenschau GmbH, compañía oficial de noticiarios.

Cuantitativamente, la producción de documentales no fue excesiva, pues los empeños propagandísticos se centraban en los noticiarios. Los documentales resultaban, eso sí, baratos, y eran el perfecto colofón en actos públicos del partido así como en su sede. Su época de esplendor es la misma que la de los noticiarios, con el material recogido para la confección de estos, se hacían largas películas que glorificaban al nacionalsocialismo, moldeaban al héroe nazi, por medio de modelos románticos aprovechando las primeras victorias militares, y con este estereotipo perseguían un doble objetivo, en el interior reforzar la lealtad al partido y en el exterior demostrar la superioridad alemana preparando así el camino a sus conquistas. Para lograr este último objetivo, las películas rezumaban un tono amenazante, de modo que se instaba a la no-resistencia, este es el caso de Campaña en Polonia de Hippler (1940), que vanagloria el papel del ejército alemán en la invasión polaca. Estos documentales “de campaña” se caracterizan por su fuerza belicista, por la técnica de montaje, inspirada en el cine soviético, y por el trucaje de sus elementos, bien fuera la imagen, el sonido o la música.

Como todo documental, acudían a las fuentes, en el caso del documental nazi, solían ser oficiales del Ejército los que explicaban una determinada batalla. La puesta en escena era grandiosa, pues este tipo de filmes era más apropiado para el uso de todos los recursos cinematográficos y por lo tanto de su capacidad expresiva. Los documentales se dividían en partes, y normalmente se empezaba planteando la cuestión que suele ser la justificación de las agresiones nazis, las imágenes y los comentarios apelan a la solidaridad con sus actos, también se usa la ironía, sobre todo para referirse al enemigo.

Las imágenes son líricas y propagandísticas y la sucesión de los acontecimientos se presenta de forma dinámica por medio del montaje, siempre trivializándolos, sin entrar en detalles y a veces fantaseando en su favor. A menudo de usaba la voz del Führer como refuerzo psicológico. La segunda parte profundizaba en el tema, sacando siempre la misma conclusión, son los enemigos los causantes de la guerra, Alemania no tiene más remedio que responder a la provocación. La música es elemento esencial, aún más en los documentales, las marchas militares se usan para la identificación del público con el Ejército. La grandilocuente música de Wagner, sirve para distinguir a los buenos, a los héroes, y así suele acompañar los discursos del todopoderoso Führer o alguna acción bélica. También puede usarse para enfatizar un mensaje o para hacer crecer de forma escalonada una determinada emoción. La tercera parte muestra la capitulación, la victoria de Alemania, pero no enseña la destrucción, en su lugar aparecen imágenes que justifican o suavizan la brutalidad nazi, un ejemplo es el filme Bautismo de Fuego, dirigido por Hans Bertram en 1940, tras la batalla aparecen soldados nazis ofreciendo sopa a una sonriente población que sin duda acepta la derrota y por tanto la superioridad alemana.

Este tipo de documentales tuvo su réplica en el género de ficción, en películas cuyo protagonista es un héroe que combate por liberar a Alemania, inspiradas en la leyenda germana. La mediocridad es su característica principal, se dice que incluso desagradaban a los militares por su excesivo y necio patriotismo y por su cursilería. El principal representante de este tipo de cine era Karl Ritter, que también firmó un documental sobre la intervención alemana en la Guerra Civil española, Legión Cóndor.

Estéticamente, el documental nazi no innova, se limita a imitar el modelo del cine soviético adaptándolo a la ideología y objetivos del nazismo. De esta manera, el esqueleto siempre es el mismo, por lo que al espectador le resulta fácil comprender el mensaje y el gobierno no tiene que preocuparse por buscar fórmulas propagandísticas eficaces.

Los biopics, se apela a la Historia

Al final del conflicto, el cine se radicalizó políticamente, llegándose a encumbrar a destacados miembros de las SS a altos cargos de la industria. Esto tejió sobre las películas producidas un velo de terror al mismo tiempo que se seguía insistiendo en la victoria sin concesiones para elevar la moral civil, objetivo demasiado ambicioso partiendo del hecho de que los cines estaban destruidos o cerrados. El final se aproximaba, pero a Goebbels aún se le ocurrió una última treta, olvidarse del presente y recurrir a la historia como de hecho había ocurrido antes de la guerra. Como se había hecho con los acontecimientos presentes, la historia fue manipulada a tenor de las circunstancias.

Los biopics fueron utilizados para identificar a grandes personajes de la historia de Alemania con Hitler, de este modo se podían trasladar los rasgos positivos de todos estos héroes a la figura del Führer. Otra de sus funciones era manipular un hecho histórico para justificar las barbaries cometidas, de nuevo estableciendo paralelismos entre pasado y presente. Aunque desde el punto de vista cinematográfico no resultaban películas brillantes, resultaron rentables. Este tipo de películas tenía mayor poder para manipular que el que pudieran ofrecer documentales o noticiarios, ya que la incluso el espectador pretendía huir de la realidad. “Kolberg” (Harlan, 1945) es la más representativa de estas películas, también la más cara. Reproduce un momento de las guerras napoleónicas, pero continuamente manipula los datos históricos y omite las partes incomodas. Toda la película esta repleta del imaginario nazi, todos sus símbolos, los estereotipos y sus consignas, Goebbels incluso escribió la mayor parte de los discursos. Al final el filme resulta ser una tentativa desesperada para convencer al pueblo de una especie de paranoia suicida preferible a la rendición, un último intento de echar el resto, que muestra la irracionalidad de la propaganda nazi y de todo el régimen nacionalsocialista.

Video: Kolberg Parte 1, de Veit Harlan, 1945

El Cine Antisemita: El Judío Suss

Una de las más rampantes películas de propaganda nazi fue Jud Suss (“El Judío Suss”-1940), de Veit Harlan, realizada con una Alemania ya embarcada en la trágica Guerra, donde el propósito oficialista es dejar bien sentado porque la raza aria debe odiar a los judíos. En dicha película, el protagonista es Joseph Süss Oppenheimer, un siniestro y avaro judío que promueve la inmigración judía en la ciudad de Württemburg durante el Siglo XIX, lo que da pie a la acechanza de la heroína Dorothea por el villano, que conduce a la violación de la misma y a su posterior suicidio. El Judío Suss es posteriormente juzgado y ejecutado, concluyendo con el mensaje obvio y tan típico de demonizar al “Otro”, en este caso al Pueblo Judío. Un detalle interesante es la cantidad de correspondencia postal de mujeres “conmovidas” que recibiera el actor austríaco Ferdinand Marian, que encarna a Suss, lo que da a pensar en una analogía entre Marian-Suss con otro agresor sexual de la pantalla (aunque menos explícito) como el Bela Lugosi-Drácula. La escena de la violación de Suss a Dorothea, climax de la película, también puede tener un efecto erótico, y es que el Mal (sea representado por el Judío Suss o por el Vampiro Eslavo) es siempre atractivo. Las contradicciones siguen, y en la película aludida, Dracula (Drácula-1931) de Tod Browning, el matador de vampiros, Van Helsing, ya ha perdido ese rasgo de rabino ocultista que tenía en la anterior versión, alemana, titulada Nosferatu: Eine Symphonie Des Grauens (Nosferatu-1922) de F.W. Murnau.

Video: El Judìo Suss, Parte 1

Otros títulos, usualmente citados por los teóricos e historiadores, van desde “Hitler Junge Quex” (“Quex, Joven de Hitler”-1933), sobre un joven cuyo padre comunista se opone a su alineación política con la Juventud Hitleriana y que termina muriendo como mártir durante incidentes callejeros con los comunistas, hasta “Der Grobe Konig” (“El Gran Rey”, 1942) nuevamente de Veit Harlan, sobre la gesta del rey Federico el Grande de Prusia, desde la derrota en Kunersdorf hasta su victoria en Schweidnitz sobre los austríacos, que fue el final de la Guerra de los Siete Años. Pero es “Der Ewige Jude” de Fritz Hippler el más agresivo en su ataque al Judío por su comparación con jaurías de ratas y por la utilización de imágenes sangrientas y brutales, las cuales, empero, alejaron al público masivo de las salas de proyección, convirtiendo el filme en un sonoro fracaso. La película, en sí, es bastante pobre, porque consiste en secuencias de archivo y escenas documentales sin mucha coherencia entre sí. Entre las secuencias de archivo, se muestran escenas de “M, Eine Stadt Such Einen Morder” (“El Vampiro Negro”, 1931) de Fritz Lang (una película prohibida en la Alemania nazi), mientras un narrador dice: “El Judío Lorre en el papel del asesino de niños. Siguiendo el lema ‘no el asesino sino el asesinado es culpable’, se intentó doblegar el natural derecho de justicia y minizar el crimen con una representación piadosa del criminal y del crimen.” Las tomas documentales incluían escenas captadas en ghettos de Polonia por el realizador Hippler. Es curioso notar que luego de la Guerra esas escenas justamente sirvieron como uno de los pocos documentos fílmicos de los ghettos.

El cine anti-británico y anti-nazi

Los Judíos no fueron los únicos atacados en las películas alemanas. Los súbditos de la Corona de Gran Bretaña, que en películas de Preguerra habían sido mostrados como aliados de los alemanes en películas ambientadas en las Guerras Napoleónicas, fueron mostrados como brutales colonialistas en “Mein Leben Fur Irland” (“Mi Vida por Irlanda”, 1941) de Max Kimmich sobre jóvenes irlandeses que pueden ser víctimas del Servicio Secreto inglés que trata de atrapar insurgentes y “OHm Kruger” (1941) con Emil Jannings como Paul Krüger, presidente del Transvaal que hizo la guerra de los Boer contra Inglaterra en 1899. Si una película alemana mostrando incidentes en Irlanda o en Sudáfrica suena difícil de asimilar entonces, ¿qué hay sobre la gran cantidad de películas norteamericanas dramatizando hechos en Europa Central o Alemania? Puntualmente “Hangmen Also Die” (“Los Verdugos También Mueren”, 1943) de Lang y “Hitler’s Madman” (1943) de Sirk, ambas narran la devastación que los nazis ejercen sobre un pueblo checoslovaco y la forma que los habitantes toman para asesinar al comandante nazi Heydrich. Estas y otras películas, por supuesto, muestran a los blancos de sus propagandas, los nazis, como seres unidimensionalmente malvados. De todas maneras no deja de ser interesante que la industria cinematográfica alemana se ocupase de eventos históricos del pasado donde el papel de la Corona Británica no fuese muy simpático, en contraste con Hollywood, que toma eventos de candente actualidad como tema central.

El Cine anti-comunista y pro-comunista

En “G.P.U.” (1942) de Karl Ritter, el blanco es la temible GPU (policía soviética) y se muestran sus actividades clandestinas en la Europa Occidental. Luego de la Batalla de Stalingrado, el Dr. Goebbels dejó de ordenar filmes anti-soviéticos, tal vez con el objeto de no aumentar las iras de un enemigo con el que cada vez convenía más pactar un cese el fuego. Por esa misma época se iniciaron al otro lado del Atlántico filmes pro-soviéticos, algo que ni Eisenstein hubiera soñado. El ruso Lewis Milestone realizó “The North Star” (“La Estrella Norteña”, 1943) y el citado Curtiz, “Mission To Moscow” (“Misión en Moscú”, 1943), esta última con rusos que son casi tan buenos como los norteamericanos, y con Trotsky, los alemanes y los japoneses como villanos. El filme justifica incluso las purgas stalinistas de 1937 y 38 y el pacto de no agresión con los alemanes. Por supuesto, ni bien acabó la II Guerra y se inició la Guerra Fría, estas películas provocaron dolores de cabeza a sus implicados, teniendo que declarar que eran inocentes ante comisiones de “actividades antinorteamericanas”.

Durante los últimos años de la Guerra, la mellada industria del cine alemán, se volcó más a la superproducciones de época, como “Munchhausen” (“Barón Munchhausen” 1943) de Josef Von Baky, con el carismático Hans Albers como un aventurero fantástico, y “Kolbergg” (1945), de Harlan, del cual ya hablamos, sobre el pueblo de Kolberg que, durante las Guerras Napoleónicas, se mancomuna con gran coraje para vencer a los invasores. Exáctamente tres meses después del estreno de esta última película, el 30 de abril de 1945, Hitler puso fin a sus días de un balazo y relegó el mando en el Almirante Doenitz que terminó firmando el Armisticio, siendo no solo el final del III Reich sino un hito en la historia del Siglo XX.

Leni Riefenstahl, la talentosa cineasta del Reich

Nacida en Berlín en agosto de 1902, decidió siendo adolescente dedicarse a la danza, campo en el que habría encontrado prosperidad si no llega a sufrir una lesión a los 22 años, su pasión por el ballet se vería más tarde reflejada en la composición de algunas de sus películas. Tras ver La montaña del destino de Arnold Fanck, decidió dedicarse al cine, se las arregló para acabar protagonizando la mayoría de las películas del propio Fanck, haciendo siempre el papel de la mujer que lucha contra los elementos, en las denominadas “películas de montaña”, de las que ella misma se convertiría luego en directora. Con Fanck aprendió toda la técnica y el lenguaje cinematográfico. En 1932 debutó en la dirección con “La luz azul”, en la que vemos la huella de su mentor y también una atmósfera ciertamente expresionista. En este primer trabajo comienza a despuntar también el talento de Riefenstahl, su capacidad de expresar mediante la imagen, puesto que el diálogo es prácticamente inexistent e, y también sus dotes para el montaje. Hay quien ve en estos filmes un avance de la ideología nazi, sobre todo por el empeño de superación y sacrificio de sus protagonistas. Leni es pues una de las pocas personalidades con talento, dentro del campo cinematográfico, que no marchó al exilio, por lo que Goebbels no tardó en aprovechar su buen hacer para ponerlo al servicio del engrandecimiento del NSDAP. Sus películas más importantes son “El triunfo de la voluntad” y “Olimpiada”.

“El triunfo de la voluntad” está considerada como la mejor película de propaganda de todos los tiempos, realizada en 1934, refleja los actos del congreso nazi de ese año. Tras algunas disensiones internas, debidas a los asesinatos de miembros del propio partido (como es el caso de Röhm, líder de las SA), por “necesidades políticas”, el NSDAP necesitaba reafirmar su unidad y liderazgo de cara al público. El propio Hitler encarga el trabajo a Riefenstahl.

El tema central es Hitler, su divinización (en la primera secuencia llega a Nuremberg en avión, baja del cielo) y el engrandecimiento y glorificación del partido. La estructura y los elementos están cuidados y escogidos minuciosamente, recoge los dos aspectos más importantes de la propaganda nazi: las masas, organizadas de acuerdo a motivaciones psicológicas dentro de una escenografía repleta de banderas e himnos nazis, y los dilatados discursos del Führer, construidos para ir aumentando la emoción. Todo esto se adereza con música de grandes maestros, Mozart por ejemplo. La realizadora hace uso de la simbología, no solo de la nazi, sino de toda la tradición germana. Hitler siempre es visto en contrapicado, de modo que se engrandece teniendo como fondo el cielo y destacando entre la masa informe e indiferenciada, organizada simétricamente y sumergida entre svásticas y uniformes. Leni filmó planos aéreos de estas masas perfectas, colocó travellings alrededor de Hitler, todo esto dio como resultado un efecto espectacular. El montaje, planeado con el ritmo de una composición musical, va continuamente “in crescendo”, a la par que lo hacen los discursos, de modo que el final es delirante con toda la masa gritando y vitoreando a su líder, la identificación del público es total, el éxito de El triunfo de la voluntad como película de propaganda no conoció precedentes, sin embargo, fue otro de sus filmes el que quiso dar a conocer la grandeza del Estado nacionalsocialista en el extranjero.

“Olimpiada”, cuyo tema principal son los juegos olímpicos de Berlín, celebrados en 1936, quería aprovechar este acontecimiento para la exaltación de la raza aria. Los atletas son presentados, gracias a los encuadres y al montaje, como seres superiores, la música de Wagner y la reiteración de los símbolos nos recuerda cual es esa raza superior. Para lograr este objetivo Leni dispuso de un despliegue impresionante de medios puestos a su servicio por el Reich y encabezados por 30 cámaras.

El documental se divide en dos partes: La fiesta de los pueblos, donde existe una identificación del nazismo con la tradición grecorromana y que culmina con la entrada de la llama en el estadio olímpico y La fiesta de la belleza que muestra cuerpos desnudos y bellos, arios en definitiva. Los elementos utilizados son los mismos que en su anterior trabajo, travellings, contrapicados para engrandecer a los atletas, símbolos, música contundente, romántica, cambios de ritmo según lo requiera la prueba. Riefenstahl demuestra su maestría al poner a su servicio todas las técnicas cinematográficas para lograr su objetivo, en este caso el engrandecimiento de la fuerza y belleza de la raza aria y, más profundamente relajar las tensiones internacionales demostrando la cooperación entre atletas de diversos países.

Tanto “El triunfo de la voluntad” como “Olimpiada” demuestran el talento de Leni Riefenstahl desde el punto de vista cinematográfico, y de ambas podemos ver hoy la herencia en el mundo de la comunicación, porque si el modelo de la segunda sirvió de inspiración a las retransmisiones deportivas posteriores, las técnicas de la primera son las que utilizan nuestros políticos en sus campañas actuales. Solo hay que fijarse en el lìder nazi abrazando y cargando a los niños.

cine alemán 1933-1945

el-cine-aleman1933-45
Luego de un largo periodo en que el cine alemán era sinónimo de oscuridad, pesadumbre y depresión, delatores de un pueblo perdido y descorazonado, con la llegada del nacionalsocialismo el cine alemán cambia totalmente. Ahora gusta y divierte, es popular y esto porque se ha hecho ahora sinónimo de melodioso, sentimental, bueno y seductor.
Para el pueblo alemán, desde el advenimiento del nacionalsocialismo, el porvenir volvió a presentarse henchido de esperanzas y esto es precisamente lo que se respira en su cine. Se cree de nuevo en los sentimientos, en la música, en el campo y en el amor. Las películas hacen soñar, cantar; hablan de un pasado heroico y confían en el porvenir.
Existe además una cuestión de disciplina. El pueblo alemán ha recobrado su patriotismo, un patriotismo que no admite deserciones y aquí sería una deserción venir con imágenes que pudieran desacreditarlo moralmente ante los ojos de fuera.
Tal vez el arte tiene también una secreta simpatía para todos aquellos aspectos buenos y dulces, luminosos, que constituyen el honor y la grandeza del hombre.
La crítica moderna se las ha ingeniado sin embargo para encontrar en cada detalle del cine alemán, sea bueno o malo, ligado a la política o no, una ácida crítica al nacionalsocialismo y para reducir el arte de aquella época a un perverso instrumento de un aún más perverso fin.
Pero aun con estas anteojeras puestas, puede notarse que algunas de las características esenciales del cine alemán eran mostrar los sentimientos, tratar temas musicales, localizar la acción en el campo y como trasfondo de todo, el tema esencial de toda la historia del cine: el amor.
Realmente esos cuatro temas mencionados resumen muy bien las principales características del cine en tiempos del nacionalsocialismo.
Se intenta en este libro, acompañado de una gran cantidad de imágenes, dar un vistazo a los hechos más destacados del cine en el período 1933-1945, así como de sus películas, temáticas y personajes más importantes, con el fin de tener una visión general del cine alemán en tan controvertida época.

ÍNDICE

Películas políticas ………………. 3
El judío Süss ………………. 13
Documentales ………………. 18
Leni Riefensthal ………………. 25
Luis Trenker ………………. 46
Heimatfilms ………………. 54
Otros artistas ………………. 58
Heinrich George ………………. 65
Música ………………. 71
Actores y actrices ………………. 93
Películas de temática general ………………. 129
Películas bélicas ………………. 162
Películas biográficas o históricas ………………. 181
Películas posteriores al III Reich ………………. 197
Relación de películas realizadas en el III Reich ………………. 202
Directores en el III Reich ………………. 219
Actrices ………………. 220
Actores ………………. 223

INTRODUCCIÓN

En la revista “Films Selectos” del 25 de mayo de 1935, se publicó un interesante artículo firmado por J. Palau y titulado “Nuevas Rutas del Cine Alemán” que es muy clarificador. Posiblemente J. Palau sea José Palau prolífico autor en temas artísticos especialmente musicales. En los años cincuenta era el autor wagneriano por excelencia con dos libros publicados sobre el maestro de Bayreuth y otros varios dedicados a músicos ilustres, historia de la ópera, vida de Goethe etc. Aunque en caso de tratarse de dicho ilustre personaje, en esos años era una persona joven, no hay duda de que sus opiniones son atinadas y producto de la reflexión y del conocimiento. Veamos lo que decía en dicho artículo: “Tiempo atrás película alemana significaba, además de un alarde de virtuosismo fotográfico, la exposición de una historia desagradable en estilo francamente realista. Hablamos aquí, naturalmente, en términos generales y creemos que todo el mundo que tenga en consideración las películas realmente características, tendrá que reconocer la exactitud de nuestro diagnóstico.
“En los últimos tiempos del cine mudo el género imperante es aquel, que una película ya sonora, “El ángel azul” lleva a su máxima extralimitación. Cine alemán es, en aquel entonces, sinónimo de pesadumbre, vicio, barrios bajos, de escenas en claroscuro, en donde flota una atmósfera de depresión, delator de un pueblo perdido y descorazonado. Un pueblo que ha perdido la guerra y que tiene pocos motivos para alegrarse. En las películas, cuando ríe, lo hace con más cinismo que gracia. (…)
“Hoy las cosas han cambiado del todo. Los productores alemanes han modificado totalmente los métodos de trabajo, supeditándolo todo a la conquista de la simpatía que han conseguido finalmente. Hoy el cine alemán gusta, es popular y esto porque se ha hecho ahora sinónimo de melodioso, sentimental, bueno y seductor. En materia de películas color de rosa, hoy, por una curiosa inversión de los términos, los productores alemanes pueden aventajar a sus competidores americanos. Antes triunfaban solamente las elucubraciones utópicas de un Fritz Lang. Aparte de estas realizaciones, las obras maestras de la cinematografía alemana, no conseguían más que el favor de un público reducido, aunque selecto. Hoy la producción de tipo corriente -pongamos un film, sea cual sea, de Martha Eggerth- constituye una seria competencia al buen film comercial americano”.
El autor pasa a continuación a enumerar los tres motivos que, a su juicio, han sido causa del cambio de orientación del cine alemán. El primero de ellos es la necesidad de un cambio, ante la imposibilidad de volver una y otra vez sobre los mismos temas, según J. Palau: “La persistencia se convierte en abuso, el abuso es monotonía”. El segundo motivo lo encuentra en la llegada del cine sonoro lo que permite a países tan musicales como Alemania y Austria, desarrollar un género que se adapta a su sensibilidad y aptitudes. El tercer motivo es el siguiente:
“Como tercer motivo cabe señalar las profundas modificaciones que la vida pública alemana ha sufrido últimamente, desde el advenimiento del nacionalsocialismo. El porvenir parece ahora henchido de esperanzas. Al menos, mejor que el presente, y esto siempre ha sido un resorte de energía. Ya lo ha dicho Keyserling: “En ninguna parte encontraréis hoy más optimismo fácil que en los países que estando peores ven mejorar cada día un poco su condición”. Y esta esperanza recobrada se respira en las películas. Ahora hay de nuevo luz y risas. Ahora se cree de nuevo en los sentimientos, en la música, en el campo y en el amor. Ahora las películas hacen soñar, cantar; hablan de un pasado heroico y confían en el porvenir.
“Además existe una cuestión de disciplina. El pueblo alemán ha recobrado su patriotismo, un patriotismo que no admite deserciones y aquí sería una deserción venir con imágenes que pudieran desacreditar moralmente al pueblo alemán a los ojos de fuera. Hay que considerar delincuente todo lo que pueda mermar la entereza moral, la voluntad alegre de las nuevas generaciones e indudablemente no es con espectáculos como “Varieté” o “El ángel azul” como se forma una juventud disciplinada y cordial.
“El cine alemán se ha vuelto de color de rosa. Hay excepciones, pero aún en estos casos es muy raro hoy encontrar películas alemanas desagradables.
“La esencia del arte es indiferente a estas cuestiones y el cine alemán puede ser tan digno hoy con películas como “Vuelan mis canciones” como ayer con películas como “Asfalto”. Ahora que, la verdad, cuando el film no tiene la categoría de una realidad artística, más vale mil veces la fórmula actual. Si más no, no molesta. Después de todo las cosas sucias siempre nos han molestado. Y quién sabe… Quién sabe, pensamos para nosotros, si el arte no tiene también una secreta simpatía para todos aquellos aspectos buenos y dulces, luminosos que constituyen el honor y la grandeza de un hombre.”
¿Es posible explicar mejor en menos palabras el cine del III Reich? Y sin embargo cuando no hace muchos años se emitieron por una cadena de pago una serie de películas alemanas de aquella época, los dos o tres presentadores que se alternaban en la presentación de las diversas películas, hacían una competencia para intentar ser el peor de los tres. Evidentemente habían recibido todos ellos instrucciones precisas de que era necesario hacer una critica demoledora contra todas las películas por el simple hecho de haber sido realizadas entre 1933 y 1945. El que productores, actores, guionistas fueran o no nacionalsocialistas no era importante. Si hicieron cine en el III Reich es que eran malos y si las películas se habían producido en esa época, es que eran malas. Y así ni una sola vez hablaron bien de manera general de una película. Había que destacar todos los errores por pequeños que fueran y dar interpretación ideológica a los mínimos aspectos del diálogo y así esos críticos que se extasían al hablar de “Casablanca”, no lograban encontrar nada positivo en el cine alemán. Como muestra de lo dicho veremos la advertencia que precedía a la película “El Lago de mis Ensueños” cuando fue emitida por televisión en un canal público: “Durante la II Guerra Mundial el cine alemán, junto a películas de propaganda al servicio del nacionalsocialismo, se dedicó a realizar comedias y dramas de contenido romántico, productos dirigidos a procurar la evasión de la realidad en fechas trágicas para el pueblo alemán. La película de esta noche, dirigida en 1943 por Veit Harlan, es un fiel exponente del cine alemán de aquella época”. Es evidente que si no se hubiese mencionado nada del tema, indicando únicamente el año y la nacionalidad, nadie hubiese pensado en que pudiese tratarse de una cuestión política, pero al indicarlo se favorecía evidentemente al III Reich ya que nadie podría pensar que una característica del cine de aquella época fuera el ser “cine romántico”, y si algún espectador se puso a reflexionar sobre esa nota, debió percatarse de que ese “fiel exponente del cine alemán de aquella época” fue realizado en 1943 y que no podría ser motivo de “evasión de la realidad en fechas trágicas para el pueblo alemán”, pues desde 1933 hasta 1943 inclusive, las fechas no habían sido trágicas para el pueblo alemán sino sumamente optimistas, de lo cual hay que deducir que el cine romántico era la característica esencial del cine nacionalsocialista, sin necesidad de explicaciones inventadas.
Tal como dice J. Palau, algunas de las características esenciales del cine alemán eran mostrar los sentimientos, tratar de temas musicales, localizar la acción en el campo y como trasfondo de todo, el tema esencial de toda la historia del cine: el amor.
Realmente esos cuatro temas mencio­nados por J. Palau resumen muy bien las principales características del cine en tiempos del nacionalsocialismo. Es por este motivo que hemos señalado en la lista que sigue, las películas que tratan temas musicales y también hemos indicado aquellas películas que “pasan en el campo”. En Alemania existe la tradición -sorprendentemente todavía hoy- de los llamados “Heimat Films”, es decir, “películas de la patria” más que “películas patrióticas”. Son películas que pasan en zonas rurales, donde todos los personajes son gente de campo. Más adelante volveremos sobre este tema. Hemos señalado estas películas así como las que tratan temas de montaña o las que sin tratar específicamente de ello, transcurren de manera notable en ambientes naturales. No hemos señalado las películas de “amor”, ya que de una manera u otra lo son todas y aunque algunas destacan especialmente por ello, son difíciles de calificar y lo mismo con las que tratan de otros sentimientos.
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FUENTE:
http://www.libreria-argentina.com.ar/libros/cine-nacionalsocialista-el-cine-aleman-1933-1945.html

143) Los sistemas de poder y sus beneficiarios

143) Los sistemas de poder y sus beneficiarios

MARTES, 6 DE DICIEMBRE DE 2016

143) Los sistemas de poder y sus beneficiarios

Los diversos sistemas de poder y sus beneficiarios.

Manu Rodríguez. Desde Europa (06/12/16).

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*El ‘sistema’ dominante. El ‘imperio’ nuevo. Su codicia de tierras, de riquezas, de cuerpos y de almas… Las consecuencias devastadoras en la naturaleza y en la cultura.
*El ‘sistema’. Los beneficiarios. En nuestro ‘sistema’ (capitalista, demoliberal) los beneficiarios son principalmente la clase económicamente fuerte (el poder financiero, industrial, mercantil…), la clase política en su conjunto (partidos, sindicatos…), el ejército (y la industria armamentística), las instituciones del Estado en general y quienes de ellas se benefician…
En el capitalismo de Estado (URSS, China, Cuba…) es la clase político-militar, principalmente, la que establece y administra el ‘sistema’ de poder (el dispositivo político-militar-policial de poder). La ‘inteligencia’ político-militar, y los intelectuales orgánicos, los portavoces y defensores del régimen de dominio, del sistema de poder (desde la cátedra, desde los medios de comunicación…), son sus creadores y sus únicos beneficiarios.
Hay que preguntar, en todos los casos, por quién se beneficia, a quién le interesa que el estado de cosas político y demás continúe; por todos los que viven del ‘sistema’, por todos los beneficiarios y privilegiados (directos e indirectos) del régimen de dominio. Las ‘clases privilegiadas’. El resto de la población está excluida por completo de los círculos de poder.
La mayor parte del pueblo no se beneficia del ‘sistema’ de poder (cualquiera fuese éste), más bien lo padece, o lo sobrelleva, cuando no incluso lo sufraga. En nuestro caso: Trabajadores de todo tipo (por cuenta ajena –Estado o empresa privada); pequeños empresarios y autónomos (en los que podemos incluir a escritores y artistas independientes –no subvencionados), amas de casa, desempleados… Los que viven fuera de los dispositivos de poder (bajo cualquier ‘sistema’ global). Hablamos del ochenta o noventa por ciento de la población.
Los beneficiarios directos son los que no quieren que el ‘sistema’ cambie, claro está. Según los casos: la clase política, la clase militar, la clase político-militar, la clase económicamente fuerte, la clase ‘intelectual’ (que provee al régimen de dominio de fundamento, de legitimación –filosófica, política, ética, jurídica…)… Las élites del poder. Los creadores o cocreadores del ‘sistema’. Las clases dominantes.
Conocemos Estados, naciones, o imperios teocráticos, militares, políticos, económicos… Son las clases dominantes las que en cualquier caso detentan el poder. Allí donde dominan exclusivamente el clero, o los monarcas-guerreros, o la clase política, o los militares, o la clase económica, el resto de las clases o grupos dominantes le están subordinados. Lo normal son las alianzas entre las élites poderosas.
Cuando los cambios (de ‘régimen’) se avecinan los beneficiarios (las clases dominantes) se las arreglan para seguir teniendo poder, para seguir teniendo un papel en el nuevo ‘sistema’ de poder. No perder ‘status’. Mutaciones, transformaciones… (ahora comunistas, ahora demócratas y liberales –y viceversa; ahora cristianos, ahora musulmanes…).
Desde el punto de vista étnico –como pueblo, y no como masa social– todo esto resulta aberrante. El nulo valor de las ‘identidades’ religiosas o políticas transétnicas o transculturales comparadas con las identidades étnicas ancestrales. Se puede dejar de ser comunista o cristiano, pero no se puede dejar de ser chino ‘han’, japonés, europeo, o masai. Por lo demás, los pueblos carecen de ideología (religiosa, filosófica, o política), lo que tienen son culturas ancestrales (sabiduría ancestral).
El ‘sistema’ capitalista y el comunista (el capitalismo de Estado) son ambos universalistas, internacionalistas, trans-nacionales… Comparten el universalismo con las llamadas religiones universales (judeo-mesianismo, islamismo, budismo…). Las ideologías universalistas, religiosas, filosóficas, o políticas, compiten entre sí por el dominio de los pueblos y naciones. Las ideologías universales son, por definición, enemigas de los pueblos (son el ‘mal’ para los pueblos).
Los ‘sistemas’ de poder no son comparables entre sí, naturalmente, ni siquiera aquellos emparentados –los ‘comunistas’, por ejemplo. El capitalismo de Estado, el Estado político-militar, no es el mismo en la URSS, en China, o en Cuba.
De un lado: Las clases dominantes con sus beneficiarios, sus gratificados, sus favorecidos… y ‘su’ masa social manipulada e instrumentalizada (su mano de obra, sus consumidores, sus votantes…) –los ‘sudras’. Del otro lado: La opción oprimida o reprimida; los prohibidos, los perseguidos, los calumniados…
Todo ‘sistema’ de poder tiene su bien y su mal, lo que le beneficia y lo que le perjudica… Lo que es bueno para el ‘sistema’ global resulta malo para los pueblos, y viceversa, simplemente.
El ‘sistema’ étnico también tiene su bien y su mal…
Los ‘sistemas’ universalistas, los ‘globales’, se enfrentan a los étnicos, o locales. En este enfrentamiento van perdiendo los étnicos, los locales. Son los ‘sistemas’ universalistas o internacionalistas (religiosos, políticos, filosóficos…) los que dominan, vencen, y se imponen. El planeta está dividido en áreas de dominio de los diferentes ‘sistemas’ universales, a veces solapados entre sí (areas mixtas donde coexisten dos o más ‘sistemas’ universales, si bien uno de ellos es el dominante).
En esta guerra de dominio (globalismo multiétnico y multicultural versus localismo o etnicismo) la justicia no está de un lado o de otro. La justicia no existe –no hay justicia o derecho trascendente al que apelar (más allá de unos y de otros). Quien vence impone su ‘ley’, su ‘orden’, su discurso, su ‘mundo’. No hay más.
Hay que decir que en el ‘sistema’ étnico los usufructuarios o beneficiarios son los miembros pertenecientes al grupo étnico de que se trate. Estos serán los beneficiados, los gratificados, los premiados… Los Estados étnicos son Estados necesariamente sociales. Al menos en el único ejemplo que conocemos (la Alemania nacional-socialista). Los perseguidos o fuera de la ‘ley’ (el ‘mal, lo ‘malo’) serán, por consiguiente, todos aquellos que pongan en peligro el Estado étnico.
El ‘sistema’ étnico es un auto-poder, ejerce el poder sobre sí mismo; es autónomo, cuenta con una ‘ley’ antigua, heredada, que tiene poder sobre los miembros del grupo (no sobre otros). Aquí los términos son auto-poiesis, auto-organización, auto-poder; autonomía, autarquía, autogobierno… Los ‘sistemas’ universales privan a los pueblos de independencia, de soberanía, de autonomía… de identidad (cultural). Los ‘sistemas’ universales son hostiles a los pueblos.
El ‘sistema’ global, trans-étnico y trans-nacional, que hoy impera en nuestras tierras europeas es el demo-liberal. Como para el resto de los ‘sistemas’ universales, las naciones o grupos étnicos son el obstáculo, la resistencia, el adversario o enemigo, el ‘mal’ a combatir, a erradicar. Tanto más perseguidos y calumniados cuanto más resistentes al ‘sistema’ global, al nuevo orden.
No queda otro remedio que luchar. Pero no se trata de luchar en el nombre de ningún derecho o de ‘la justicia’, sino por el dominio, por el ser (el seguir siendo). Tenemos que conquistar o reconquistar, no ‘la’ independencia, o ‘la’ libertad, sin más, sino nuestra independencia, nuestra soberanía, nuestra libertad…
Sólo desde nuestro punto de vista étnico o identitario es ‘malo’ lo que nos está sucediendo (la pérdida de nuestros territorios, de nuestras culturas; la pérdida de soberanía, de autonomía…). Desde la perspectiva del ‘sistema’ dominante somos los enemigos de la ‘ley’ y del ‘orden’ nuevo.
El ‘sistema’ global actual usa su ‘ley’ para perseguirnos, para anularnos. En su ‘ley’, los nacionalistas étnicos, los identitarios, los resistentes, son contrarios a los derechos humanos universales, a la democracia universal… al ‘jus solis’… al Estado multiétnico y multicultural… son ‘nazis’, son ‘fascistas’… son horribles, son el ‘mal’… Hoy se sataniza y se persigue a los nacionalistas étnicos (los ‘nazis’) como ayer se satanizaba y se perseguía a los ‘paganos’ (los resistentes a la cristianización).
Con este nuevo ‘sistema’ de poder las naciones ancestrales (europeas o no) pierden independencia y soberanía (una vez más). El área de dominio del ‘sistema’ actual (del imperio nuevo) ocupa casi todo el planeta –salvo China, Corea del Norte… y poco más. Este ‘sistema’ cuenta además con instituciones internacionales (trans-nacionales) de carácter político, económico, jurídico, militar… mediante las cuales impone (por las buenas o por las malas) su ‘ley’ –su perspectiva, su discurso, su palabra, su ‘historia’, sus argumentos, sus razones… sus enemigos… su bien y su mal. No podemos apelar a la ley, pues, porque la ley que impera es la que impone el ‘sistema’. En cuanto a la oposición, el ‘sistema’ no tiene más que señalar públicamente (con los medios de comunicación a su alcance) a tal o cual grupo o nación acusándole de no reconocer los ‘derechos humanos universales’ o la ‘democracia universal’ (los ‘principios’ del nuevo orden). A tal grupo o nación se le sitúa entonces fuera de la ley y se le persigue, o se le hace la guerra (económica, militar, de propaganda…). Los poderes del nuevo orden, del imperio nuevo, son innumerables y absolutos.
Así pues, en esta lucha contra el ‘sistema’ los pueblos no contamos sino con nosotros mismos. Nosotros somos nuestras fuerzas. No tenemos otras. Los identitarios europeos, por ejemplo. Que cada pueblo contemple su caso –su grado de independencia, de autonomía, de soberanía… Los pueblos sojuzgados podríamos unirnos contra el ‘sistema’. No queremos un ‘sistema’ global transnacional, transétnico, transcultural… Queremos un sistema de pueblos, no un ‘sistema’ de naciones multiétnicas y multiculturales, de naciones que devendrán, tarde o temprano, indistinguibles. Será el fin, nuestro fin. Y el ‘sistema’ actual verá cumplido sus sueños: Un mundo desnacionalizado, sin fronteras; una población desnacionalizada, desarraigada, apátrida; una nueva ‘humanidad’ sin pasado, sin historia; una masa de ‘iguales’, de entes sociales indiscernibles. ¿Qué pueblos quedarán en el futuro? El pueblo judío, sin duda. El pueblo judío forma parte del ‘sistema’ de dominio imperante. Es uno de los ‘aliados’. Es un pueblo contra todos los demás; un pueblo que persigue a los otros pueblos, que busca su extinción; que persigue los fines del ‘sistema’. De esta manera se garantizan su supervivencia. Los miembros de los pueblos supervivientes de esta catástrofe biocultural a la que nos conduce el ‘sistema’ serán los únicos que contarán con historia, con pasado, y los únicos que tendrán futuro.
Todos los ‘sistemas’ universales, transétnicos y transculturales, del pasado y del presente (cristianismo, islamismo, democracia universal, internacionalismo proletario…), han resultado nefastos para los pueblos. Se han destruido cientos de pueblos y culturas en nombre de Cristo, de Mahoma, de los principios democráticos universales, o de la dictadura del proletariado. Ha sido un crimen étnico y cultural a escala planetaria el cometido por estos universalismos a lo largo de los últimos milenios. Hemos padecido una historia demencial, absurda, criminal…
Los pueblos debemos resistirnos y combatir a esta nueva globalización (a la globalización en curso) si queremos tener un futuro.
El futuro será, tal vez, de los pueblos con vocación de futuro. Superar estos tiempos adversos, dominar, vencer en esta ‘guerra’ de dominio que el ‘sistema’ global sostiene contra los pueblos. Ser más fuertes que este nuevo diluvio, esta nueva oleada, este nuevo ‘invierno supremo’.
El nacionalismo étnico tiene que habérselas con todas las corrientes ideológicas universales, del pasado y del presente –las religiosas y las políticas o económico-políticas. Cristianismo, islamismo, democracia, comunismo…
La democracia y el comunismo fueron fuerzas aliadas contra el nacionalismo étnico en Europa durante la IIGM. Son universalismos, globalismos… imperialismos rivales. Ambos se oponen entre sí porque concurren, compiten por lo mismo –por el dominio total. Pero ambos se aliaron contra el nacionalismo étnico. Esto debería hacernos pensar.
El nacionalismo étnico se opone a todo universalismo. Los universalismos (religiosos o políticos) son enemigos mortales de los pueblos (son el ‘mal’ para los pueblos, insisto).
El ‘sistema’ actual goza de las simpatías de todos los universalismos (dejadas atrás las querellas entre comunistas y demócratas tras la caída de la URSS). Todos están embarcados en esta nueva empresa de dominio global. Han devenido fuerzas aliadas del ‘sistema’; ahora son los ‘aliados’. La oligarquía dominante (económica, política, militar…); los judíos, los cristianos, los comunistas… Salvo el islam (los países musulmanes, y los musulmanes en general), que es otro globalismo, otro imperialismo. Es lucha entre ‘imperialismos’.
El islam se resigna a tirar la toalla, a darse por vencido. Pienso que serán finalmente absorbidos por el ‘sistema’ actual (como otros universalismos), tarde o temprano advertirán que este globalismo no les perjudica. Piénsese que el ‘sistema’ les permite difundirse por todo el planeta. Son ya millones los musulmanes asiáticos y africanos establecidos en nuestras tierras europeas en virtud de los fundamentos jurídicos y políticos del ‘sistema’. El ‘sistema’ les abre las puertas. Son ya uno de sus beneficiarios. Tal vez sean astutos y esperan que su número y su poder aumente de tal manera que llegado el momento puedan hacerse con nuestras naciones. La vocación totalitaria, imperial, universal (el califato universal), no ha desaparecido de las mentes de los musulmanes. Volver a ser poderosos, a tener el poder.
Los nacionalismos étnicos tenemos enemigos por doquier. Nos rodean. Todos los universalismos que han circulado y circulan por el planeta. Todos los codiciosos universalismos. Todos los regímenes de dominio, todos los ‘sistemas’ de poder transnacionales. La vocación transnacional, más allá… el mundo entero. Siempre hambrientos de pueblos y naciones; de cuerpos y de almas. Lo quieren todo. Transformarlo todo a su medida, a su imagen. Tierras y hombres. Para mejor esquilmar, para mejor explotar… Un mundo sin obstáculos, sin fronteras… Un mundo cristiano, musulmán, demócrata, comunista… El sueño de todos y de cada uno de estos universalismos. Un mundo homologado, único (ya musulmán, ya demócrata…). Estos universalismos son los verdaderos enemigos de la pluralidad, de la diversidad, de los pueblos. Son los únicos etnocidas, los únicos genocidas. Tienen a su cargo la destrucción de cientos, de miles de pueblos y culturas. Han atentado (y atentan) contra el árbol de los pueblos y culturas del mundo, contra el árbol de la vida.
Los diversos universalismos y los diversos fundamentos. Hablo de los fundamentos que legitiman el régimen de poder. Los fundamentos del poder sacerdotal, militar, económico-político… Los fundamentos religiosos (textos ‘sagrados’) o políticos (constituciones, leyes…) que legitiman el poder de sacerdotes, guerreros, monarcas, políticos, político-militares, capitalistas…
Se podría hacer una tabla cartesiana con estos tipos. Potentados, sacerdotes/políticos, guerreros/militares… Sistemas puros y sistemas mixtos. Nueve pares (seis mixtos). En los mixtos, quien va primero es el que tiene la preeminencia (el grupo dominante, el que lleva la iniciativa). Aquí no opera la propiedad conmutativa (‘AB’ no es igual a ‘BA’). Lo normal son las ‘triples alianzas’ de potentados económicos, sacerdotes/políticos, y monarcas-guerreros/militares. Oligarquías con tres cabezas –la económica, la ideológica (religiosa, política, jurídica), la militar.
El poder ideológico, el poder económico, el poder militar… Políticos/sacerdotes, potentados, guerreros… Las instituciones internacionales del ‘sistema’ –políticas, económicas, jurídicas, militares… (ONU, OTAN, FMI, CPI…). El ‘sistema’ dominante actual. Las armas, y las fuerzas con las que cuenta este ‘sistema’. Las fuerzas aliadas.
China es una oligarquía político-económico-militar. Se diferencia de nuestro ‘sistema’ en que no es democrática. China es un capitalismo de Estado (como lo fue la antigua URSS). Nuestro ‘sistema’ es un ‘super-Estado’ (imperio) capitalista y democrático (demoliberal); es una alianza de fuerzas o de poderes relativamente independientes (económicos, políticos, militares…). Es, también, una oligarquía.
El ‘sistema’ de poder (religioso o político, democrático o comunista) es siempre oligárquico. Son siempre unos pocos los creadores y los beneficiarios directos del ‘sistema’. Las castas, las élites dominantes. Los sacerdotes, los guerreros, los ‘ricos’… Éste es el panorama desde hace milenios –todo el neolítico histórico, los últimos seis mil años, hasta nuestros días.
Las antiguas monarquías son también oligarquías, sistemas de poder. Porque el monarca, por muy absoluto que fuese, requiere del ejército, de la administración de su reino, del ‘capital’ del reino… Soldados, escribas (sacerdotes, funcionarios, juristas, legistas…), ricos comerciantes o propietarios de minas… acaban conformando los usufructuarios o beneficiarios directos del sistema ‘monárquico’. E igual sucede en el caso de ser los sacerdotes el grupo dominante (la clero-cracia o teocracia), o el poder puramente económico… Se necesitan mutuamente (los poderes económicos, los ideológicos, los militares-policiales…) –los astutos y los violentos.
Los nacionalistas étnicos o identitarios, los nuevos ‘patricios’ (los que contamos con ancestros, con ‘padres’), los arraigados, estamos lejos de todas las ideologías universales del neolítico, tan antropocéntricas; de sus fundamentaciones divinas o humanas. Los soles que orientan a los universalistas ha tiempo que perdieron su luz. Les mueven consignas del neolítico, antropocéntricas, pre-genocéntricas, arcaicas. Los identitarios estamos fuera del neolítico. Estamos con el nuevo período biocéntrico, genocéntrico. Nosotros somos la vida. Los diferentes subtipos del cariotipo humano, y sus lenguas y culturas, han de ser conservados. Esto es lo sagrado ahora. Debemos no sólo conservar y preservar este árbol de ramas copiosas que somos (el árbol de los pueblos y culturas), sino incrementarlo, enriquecerlo.
Hoy día coexisten en nuestro ‘sistema’ sacerdotes y políticos. Estos se reparten la masa social. De ahí sacan sus réditos, sus ‘donaciones’, sus ‘votos’… Políticos y sacerdotes son los explotadores de las miserias y penalidades de la masa social, de su vida incierta (en la tierra y en el cielo). La clase política y la clase sacerdotal son sus cuadros dirigentes. Los partidos políticos y las ‘ecclesias’ son estructuras jerárquicas, sistemas de poder (sobre creyentes, sobre donantes, sobre militantes, sobre votantes…). Son un timo.
Últimamente vemos a los partidos de izquierda prometerle poder a sus seguidores, una cota de poder. Véase toda la parafernalia izquierdista al respecto (asambleas, círculos…); el montaje. No censuran el sistema de poder imperante, sino que pretenden hacer partícipes a todos de ese poder. Todos ‘podemos’ tener poder. No sólo los poderosos, los políticos profesionales o los diputados y senadores. Ofrecen poder a los sin-poder a cambio de votos (y ‘donaciones’). La golosina del poder. La ilusión del poder. Hacerles creer que tienen poder; poder de decisión. Como en la antigua URSS –hacerle creer al pueblo que gobernaba. Malditos embaucadores.
La masa social nunca tendrá poder, siempre estará en manos de las castas dominantes. La masa social son los ‘sudras’ –los servidores, los siervos, los esclavos, los trabajadores… los consumidores… los votantes… la masa salarial disponible (los ciudadanos plenos de ‘derechos’ y ‘libertades’).
Los diversos ‘sistemas’ universales (los religiosos y los políticos) han convertido a los pueblos dominados en masas sociales explotadas –en mano de obra, en soldados, en funcionarios… Absolutamente excluidos del poder. Comenzando por los antiguos imperios (acadios, egipcios, asirios, persas…), el periodo alejandrino, el romano, el cristiano, el musulmán…
La discusión política, económica, social y demás que se plantea desde el ‘sistema’ actual de poder (el demoliberal) deja al lado la cuestión de los pueblos. Desde el ‘sistema’ no hay sino problemas económicos, salariales, de trabajo, de la acumulación de riquezas de unos y de la pobreza en otros… En toda esta discusión entre los intereses de ‘clase’ (patronal y sindicatos…) los pueblos son los grandes olvidados. No cuentan para nada. Las poblaciones han sido convertidas en ‘masas salariales’. No hay reivindicaciones étnicas o culturales, sino laborales o salariales. Trabajo y salario parece ser lo único que mueve a las masas desnacionalizadas y proletarizadas que pululan por nuestras ciudades. Masas cuya heterogeneidad étnica y cultural aumenta cada día. Masas fragmentadas, atomizadas –únicamente su condición de mano de obra, de fuerza de trabajo, les une– que se reparten los diferentes partidos políticos y sindicatos.
Las primeras aniquilaciones de pueblos y culturas fueron las llevadas a cabo por los antiguos imperios más arriba citados, y otros. Los primeros imperialismos, los primeros globalismos. Y los primeros etnocidios.
Una cadena de globalismos, de universalismos, de imperialismos, de ‘imperios’… ha sido nuestra historia, la historia de los pueblos. Los pueblos hemos sido siempre víctimas de los sucesivos ‘sistemas’, de los sucesivos ‘imperios’, desde su aparición. Los europeos hemos sido romanos, cristianos, musulmanes (en algunas zonas)… y en nuestros días demócratas o comunistas. En ningún caso se contó con los pueblos. Sucesivamente se les hizo romanos, cristianos, demócratas o comunistas.
El primer pueblo que alzó la voz en Europa fue el alemán. El primero que se rebeló contra el ‘sistema’ nuevo. Y fue militarmente derrotado, como se sabe, por demócratas y comunistas. El nacionalismo étnico germano era un quebradero de cabeza para unos y para otros, ponía en peligro a ambos. Y ambos se aliaron para derrotarlo. Las fuerzas democráticas y las comunistas eran ‘sistemas’ globales enfrentados, pero tenían un enemigo común. La Alemania nazi tenía que ser derrotada. Eso fue todo.
Hoy, que los Estados comunistas han desaparecido de Europa, la ideología comunista sigue circulando en los diversos partidos de ‘izquierda’ (filo-marxistas o filo-comunistas) que concurren a las elecciones democráticas. Las organizaciones políticas o sindicales de ‘izquierda’ (sus cuadros dirigentes) son beneficiarias también del ‘sistema’.
Ahora son los políticos –las distintas ficciones políticas (las ‘izquierdas’ y las ‘derechas’) que conforman la clase política– los que dictan la ‘ley’, los que crean la fundamentación jurídico-política de los Estados democráticos contemporáneos. El poder en estos Estados lo tiene la clase política: El poder administrativo, el legislativo… Nuestras constituciones, nuestro derecho constitucional… La clase que establece los fundamentos jurídico-políticos del Estado se reserva el gobierno del mismo (porque así lo dice ‘la constitución’). Los modernos textos constitucionales funcionan igual que los textos sacerdotales cuando estos promocionan al sacerdote como cabeza del grupo (porque así lo dice ‘el dios’). La clase política comparte el poder con el poder económico, al igual que los sacerdotes compartían el poder con los monarcas guerreros.
Estamos ante el sistema de poder dominante en los últimos seis mil años. No encontramos sino variaciones.
Todos los ‘sistemas’ universales rebasan, van más allá de sus límites de origen (territoriales), ejercen el dominio sobre pueblos diversos, otros –sean los diferentes imperios multiétnicos y multiculturales del pasado, los liderados por un pueblo en particular (el egipcio, el asirio, el persa, el griego, el romano…); sean los imperios unificados por una sola ‘fe’ (el cristianismo, el islam, la democracia universal, el internacionalismo proletario) y cuyo universalismo hace perder de vista sus orígenes étnicos (judío, árabe, judeo-cristiano, ‘occidental’…). En estos universalismos agresivos hay también un componente étnico. Por lo general es un pueblo el que prevalece sobre otros (culturalmente, militarmente, económicamente) imponiéndoles su discurso, su ‘ley’. Se trata, en cualquier caso, de un imperialismo protagonizado por determinados pueblos (por sus oligarquías, por sus clases dominantes).
Las clases dominantes, las clases privilegiadas, las clases beneficiadas…, en unos casos o en otros, vienen a ser las mismas. Mutaciones, transformaciones… alianzas, mezclas, híbridos… Los rostros del ‘sistema’. Siempre la oligarquía dominante (sacerdotal, económica, militar (monarcas o aristocracias guerreras), política…). El poder y el gobierno, desde antiguo, en manos de los astutos y los violentos.
Los ‘sistemas’ universales de poder ‘políticos’ recuerdan a los imperios multiétnicos y multiculturales del pasado (persa, griego, romano…). Son imperios que aglutinan a pueblos que no tienen nada en común (ni étnica, ni lingüístico-culturalmente). No son duraderos. Pese a lo que pudiera parecer. Los imperios unificados en una determinada creencia o fe, aunque multiétnicos, son más duraderos. La ‘democracia universal’ o la ‘dictadura del proletariado’ de los políticos no alcanzan el status sagrado, divino, trascendente, que logran las consignas o slogans sacerdotales.
Las ideologías, las consignas políticas, o religiosas, usadas para arengar a las masas, para airarlas… para lanzarlas contra el otro; contra el enemigo de turno. La formación de individuos capaces de matar y morir por Cristo, por Mahoma, por la democracia, por el comunismo… Los estrategas; la oligarquía dominante y sus medios de manipulación de masas. La ingeniería social del ‘sistema’. El arte de gobernar sobre masas heterogéneas.
Los pueblos nos encontramos inmersos en una contienda milenaria entre imperios universales (entre ‘voluntades de poder’). Padeciendo, siendo víctimas de unos y de otros –de los ‘grandes’, de los gigantes, de los ‘polifemos’.
Los múltiples enemigos del nacionalismo étnico. Los pueblos no pueden seguir siendo. Están sentenciados. Se diría que pertenecen al pasado.
Los pueblos (sus miembros) hemos sido sucesivamente desarraigados (ya una ‘ley’, ya otra), estamos cada vez más lejos de nuestras ancestrales señas de identidad (étnicas, culturales, territoriales). Las poblaciones hemos sido fragmentadas, segmentadas, atomizadas, individualizadas… Hemos devenido finalmente ‘ciudadanos’, ‘entes sociales’, masa social –en el ‘sistema’ actual.
El ‘sistema’ de dominio actual, el imperio nuevo. Hacia dónde vamos. Se culminará la ansiada, la proyectada ‘proletarización’ de las masas. Devendremos, unos con otros (autóctonos y alóctonos), masas salariales desnacionalizadas, apátridas. Un futuro horrible, un futuro de pesadilla.
Se acabarán los buenos tiempos del ‘sistema’. Vendrán hambrunas, miserias, guerras, discordias… en nuestras tierras europeas. Se luchará por las materias primas, por el agua… Gente extraña, venida de fuera, se disputarán nuestras tierras. Mañana dejarán de ser nuestras. Lo perderemos todo. La Europa europea, la Europa nuestra, desaparecerá. ¿Qué será de nuestros descendientes?
Los pueblos hemos pasado de las manos de unos a las manos de otros. Se ‘sistema’ en ‘sistema’. De ‘amo’ en ‘amo’. Desde hace milenios. En esta permanente guerra contra los pueblos muchos han desaparecido. Ahora mismo desaparecen pueblos en Asia, en África, en las Américas… en todos los continentes. Individuos sin pasado y sin futuro, los desarraigados de todos los rincones del planeta, vagan por nuestros campos y nuestras ciudades sin rumbo, desorientados, perdidos… lejos de su hogar ancestral. Es una catástrofe biocultural sin precedentes. Va a más cada día.
Nada detiene a este ‘sistema’ nuevo en su afán de posesión, en su codicia de oro y de poder. Los creadores, los fundadores, los usufructuarios, los beneficiarios, los privilegiados… Las fuerzas aliadas; los ‘aliados’. La oligarquía dominante. La destructora, la expoliadora…
Luchar contra el ‘sistema’ es luchar contra la oligarquía dominante, contra sus beneficiarios… Contra el poder político y contra el poder económico; contra los señores indiscutibles del ‘sistema’ nuevo (los demás poderes les están subordinados).
Estos tiempos que vivimos son decisivos para los pueblos que quieran seguir siendo, para los pueblos con vocación de futuro (con voluntad de poder, con voluntad de futuro). La unión de los pueblos contra el ‘sistema’ es lo que tiene que venir.
La finalidad es conseguir un ‘sistema’ étnico global. Una comunidad de naciones o Estados étnicos ancestrales (los que hayan sobrevivido). Étnicamente diferenciados. Independientes. Soberanos. Autónomos.
Nosotros proporcionamos una salida del ‘sistema’ (al laberinto de los ‘sistemas’ universales del neolítico). Hay una salida. Y no es precisamente una ‘nueva Sión’ multiétnica y multicultural (más de lo mismo). Quédese la ‘nueva Sión’ para los judíos, sus creadores. Un futuro otro queremos los nacionalistas étnicos; una salida otra. Lejos de la locura antropocéntrica, lejos del neolítico.
Nosotros, los ecologistas étnicos; los conservacionistas étnicos.
Queremos recuperar a los pueblos. Un renacimiento para todos los pueblos ancestrales. Que el árbol de los pueblos y culturas del planeta vuelva a florecer. Éste árbol forma parte del árbol de la vida. Es obra de la vida. Es nuestro deber, como vida, el conservarlo, preservarlo, y enriquecerlo. Para los futuros.
Quizás algún día sea considerado un crimen contra la vida el pretender convertir a un miembro de una comunidad etno-cultural (biosimbólica) en cristiano, musulmán, budista, demócrata, o comunista; en creyente de cualquier ‘fe’ trans-étnica, universal (religiosa o política). Pretender alterarlo, hacerlo otro; alejarlo, separarlo de los suyos; apropiárselo… sumarlo a la causa propia (privando así a su pueblo de uno de los suyos). Siguiendo los ideales de una fe universal el converso desatiende lo que concierne a su propio pueblo (su propia gente, su propia cultura, su propio futuro). La difusión de ideologías universales acaba siempre dividiendo y enfrentado a la población. Son un cáncer, una patología social. Podría ser calificado como un acto de conspiración o sedición (con el ánimo de destruir las bases ancestrales de convivencia de un pueblo)… como un ‘casus belli’. Se trata, en cualquier caso, de una agresión, de un acto de agresión contra el pueblo anfitrión; contra su unidad cultural, contra su homogeneidad espiritual; contra su pureza y su integridad. Contra sus señas de identidad –contra su ser ancestral. Es un crimen, en verdad.
Para que ese virtual día se convierta en actual los pueblos no tenemos otra salida que retomar, recuperar, rehabilitar, restablecer el nacionalismo étnico en nuestras comunidades. ¿Cómo lo hacemos?
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Hasta la próxima,
Manu

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FUENTE:
http://larespuestadeeuropa.blogspot.com.es/2016/12/143-los-sistemas-de-poder-y-sus.html

142) Sobre el suicidio inducido de los pueblos blancos

142) Sobre el suicidio inducido de los pueblos blancos

SÁBADO, 26 DE NOVIEMBRE DE 2016

142) Sobre el suicidio inducido de los pueblos blancos

Sobre el suicidio inducido de los pueblos blancos.

Manu Rodríguez. Desde Europa (26/11/16).

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*Testigos del final de nuestros pueblos europeos, de nuestras culturas, de nuestras naciones… Esto somos.
Pueblos blancos decadentes. Pueblos ya sin destino, sin futuro. Pueblos que caminan hacia la extinción. Como quieras que lo veas, es absurdo, y es trágico también, todo lo que nos está sucediendo.
No veo futuro para nuestros pueblos. Han conseguido deslegitimarnos, privarnos de razones, de fuerza, de coraje moral, de derecho… Pueblos desnortados, confundidos, como hechizados… Nuestros pueblos no quieren seguir siendo. Voluntariamente, parece, han escogido el camino de la extinción. Pero es un suicidio inducido: Los discursos dominantes, éticos y políticos principalmente, que censuran (castigan) todo instinto de supervivencia, de defensa del territorio, de amor por los hermanos, y que elogian (premian), por contra, el altruismo, las fronteras abiertas, el multiculturalismo y demás, han conseguido modificar la conducta de nuestras poblaciones. Nuestra gente son ya ‘gentes’ del ‘sistema’; son los ‘individuos-tipo’ que éste requiere y produce. La actitud general de nuestras poblaciones es un logro de la ingeniería social del ‘sistema’ –de su poder conformador de opiniones, de ‘conciencias’, de ‘personalidades’…
Valga esta analogía con la técnica de los trasplantes de órganos: Se debilita la defensa de nuestras claves étnicas y culturales con la intención de evitar el rechazo del injerto de población extranjera. Los discursos y slogans, trans-étnicos y trans-culturales, que difunde el ‘sistema’ operan como inmunodepresores.
No sólo se consigue con estas estrategias la indiferencia ciudadana ante la ingente entrada de población extranjera. Hay jóvenes que pertenecen a diversas ONG europeas que colaboran con las flotillas de pateras que salen de África o Asia y que avisan a las guardias costeras española, italiana, o griega de las salidas hacia Europa de éstas. Y las guardias costeras se limitan a recoger a estos intrusos y llevarlos a tierras europeas. Todos los días, todas las semanas… Un flujo incesante, y masivo.
Estas actitudes se premian, se incentivan, se ‘pagan’. Los jóvenes implicados en estas ‘gestas’ alardean de ello, y reciben su galardón (en medios de comunicación…). Estos vanos, insensatos, necios, inconscientes traidores a su gente… son elogiados.
El ‘sistema’ somete a nuestra población a un ‘condicionamiento operante’ del que apenas nadie escapa. Comienza en nuestras escuelas infantiles, en la educación que recibe nuestra gente desde que nace. Se prolonga en toda ‘nuestra’ cultura de masas (cine, televisión, internet, prensa, literatura…). Y es eficaz –logra sus fines.
Nuestra situación es lamentable; terminal, diría yo. Y nuestra gente no puede estar más desviada, más despistada; más lejos de sí y de sus reales circunstancias.
Los movimientos sociales trans-nacionales, trans-étnicos, trans-culturales (tipo ‘mundo sin fronteras’), a cual más ‘revolucionarios’, y que pululan, resultan ser la vanguardia de la globalización que requiere el ‘sistema’. Fijate hasta que punto estamos confundidos. Militamos en las filas de quien procura nuestro mal.
Nuestros ‘rebeldes’ anti-sistemas y anti-fascistas son las fuerzas intimidatorias, los dóberman del ‘sistema’; los nuevos ‘dominicos’, los nuevos ‘perros del señor’. Sus víctimas preferidas son los nacionalistas, los indigenistas, los identitarios… –las partes sanas del organismo biocultural; los lúcidos; los ‘puros’.
Ya sabemos, es malo ser nacionalista, identitario… No puedes defender tu tierra y tu gente. Si lo haces te señalan. Un miembro de nuestra comunidad señalado de nacionalista o identitario puede ser insultado, molestado, agredido… “es un fascista, o un nazi”. No se trata tan sólo de que esté mal visto, socialmente, ser identitario. Hay carta blanca para tratarle como a un perro. La muchedumbre, la bestia ‘anti-fascista’.
La ciega, la manipulada, la instrumentalizada masa anti-identitaria –la suicida, la enemiga de sí. Usada como arma contra los suyos.
Este comportamiento autolesivo, suicida, es el resultado de años de propaganda antinacionalista y anti-identitaria en Europa (y en países con ascendencia europea). Es malo, es vergonzoso, es ridículo… ser nacionalista e identitario. Éstas son las consignas que constantemente se repiten desde los medios de manipulación de masas del ‘sistema’ (prensa, radio, televisión, literatura, cine, internet…). Y desde hace decenios.
Se acaba con los pequeños focos de resistencia identitaria tildándolos públicamente de neo-fascistas, grupos de extrema derecha, xenófobos… Estos términos están siendo usados para deshonrar, para denigrar. Nadie quiere ser acusado públicamente de nacionalista o identitario, ser señalado de esa manera. Es lo peor.
Esta propaganda –constante, omnipresente, y agresiva–, que es contraria a nuestros intereses más vitales (existenciales incluso, está en juego nuestro ‘ser’), está resultando letal para nuestra gente. Promueve la auto-extinción de los pueblos blancos. Es un suicidio inducido, como digo.
Es una propaganda inspirada, como se sabe, en las historias que nos cuenta el ‘sistema’ acerca de la IIGM (sobre el nazismo y el periodo nazi fundamentalmente). Pero estas historias que difunde el ‘sistema’ han resultado ser manifiestamente falsas. Se requiere, pues, una revisión y una reescritura de todo ese período (que en parte ya han sido realizadas). Téngase en cuenta que, sin la satanización del nacionalismo étnico o identitarismo (tras los Juicios de Núremberg), esta insidiosa y nociva propaganda, que impregna toda nuestra vida cotidiana, carecería de sentido y de legitimidad.
Es propaganda de guerra lo que padecemos. Es una guerra de aniquilación contra nuestro ser étnico y cultural.
Cambiar la actitud y el sentir de las poblaciones agredidas o invadidas, hacerlas favorables al invasor o al agresor, éste es el principal cometido de la propaganda de guerra –de las ‘operaciones psicológicas’, como ahora se las llama. La ingeniería social. Las técnicas de modificación de la conducta. Los ‘medios’, los poderes del ‘sistema’.
Toda esta incesante, y costosa, ofensiva ideológica, propagandística, jurídica… contra el nacionalismo étnico (desde su mismo nacimiento, pero sobre todo desde finales de la IIGM) viene a decirnos que éste es el único y verdadero enemigo del ‘sistema’; que es su mera existencia la que supone una amenaza para el ‘sistema’. De ahí todo el empeño de éste en desprestigiarlo, en destruirlo, en erradicarlo. De ahí también la persecución (en los juzgados y en las calles) a la que se ve sometido.
El modelo cosmopolita, universal, contrario a todo nacionalismo e identitarismo, es el que se difunde por doquier desde los poderosos medios de manipulación de masas de que dispone el ‘sistema’. Esa ideología. La mezcla, la mixtura, lo ‘multi’… Eso es lo excelente, lo mejor. El nomadeo, el desarraigo generalizado. Ciudadanos del mundo. Sin rostro, sin identidad definida (étnica y cultural). Elementos homologados, indiferenciados, sustituibles. Es el futuro social, político, económico… que persiguen, desde hace más de un siglo, tanto la ‘izquierda’ como la ‘derecha’ (los ‘usufructuarios’) del ‘sistema’. Las diferentes fuerzas (aliadas) del ‘sistema’ trabajan en la misma dirección. Ninguna discute sus postulados ideológicos universalistas (‘globales’).
El ‘sistema’ tiene sus usufructuarios o beneficiarios. Los beneficiarios del ‘sistema’ son sus creadores. Si antaño fueron los sacerdotes y/o los guerreros los que establecían el ‘sistema’, hoy (desde la Revolución Francesa) son la clase económica y/o la clase política las que establecen el marco ideológico (las reglas de juego) en el que se desarrollarán las actividades todas de la comunidad –ponen las bases económicas, políticas y jurídicas. El ‘sistema’ es, principalmente, un sistema de poder, de dominio, que se le impone al conjunto de la población. Únicamente sus beneficiarios (el poder económico, la clase política, las instituciones del Estado…) viven, y gozan, del ‘sistema’, disfrutan de su uso. El resto de la población lo padece, lo soporta…
Las ideologías (religiosas, filosóficas, o políticas) han servido siempre para fundamentar y legitimar el régimen de poder, el ‘sistema’ de dominio (de unos sobre otros) –cualquiera fuese éste.
El ‘sistema’ son sus beneficiarios. ¿‘Cui bono’?
El discurso del ‘sistema’ es, hoy, netamente antipatriótico, antinacionalista, multicultural, multiétnico, internacionalista, universalista, cosmopolita… trans-nacional, post-nacional… Nuestras ‘izquierdas’ y nuestras ‘derechas’ son rostros del ‘sistema’. El mismo internacionalismo, el mismo post-nacionalismo…
No nos dejemos engañar por las llamadas a la patria, o a la nación, de las derechas y de las izquierdas del ‘sistema’. Se trata, en ambos casos, de un nacionalismo y un patriotismo espurios, no ligados a la sangre y al suelo. La patria o nación que postulan es una ‘entidad’ jurídica y política que se pliega a los requerimientos (al discurso) del ‘sistema’. Pretenden convertir las naciones ancestrales en una suerte de ideología al que cualquiera (venga de donde venga) puede adherirse o afiliarse. Ahora cualquiera puede ser francés, alemán, español, vasco, o catalán… (así como cualquiera puede ser cristiano, demoliberal, o comunista). Con este nacionalismo se desposee a los autóctonos de un patrimonio geográfico, étnico, y lingüístico-cultural que sólo a ellos pertenece. Los nacionalismos que promueven los políticos del ‘sistema’ no tienen otra finalidad que la disolución de las patrias carnales, de las patrias genuinas.
Hay que cuidarse, pues, del nacionalismo, o el independentismo, que difunden estos beneficiarios del ‘sistema’. Promueven naciones abiertas, plurales, multiétnicas, multiculturales… Naciones que acabarán perdiendo sus ancestrales señas de identidad étnicas y lingüístico-culturales. Se pretende, claramente, lo contrario de lo que se predica. Tendremos finalmente naciones étnica y culturalmente heterogéneas que no se diferenciarán en nada unas de otras, y nacionalismos ociosos, superfluos. Véase el caso de España, no sólo en nuestras derechas, atiéndase al poco o nada fiable patriotismo o nacionalismo de partidos o grupos como Podemos, la CUP, ERC, las Mareas y otros. No se trata de nacionalismos o patriotismos equivocados, o confundidos, sino de nacionalismos y de patriotismos deliberadamente engañosos, fraudulentos, tramposos. Son trampas. Confunden, embrollan, desvirtúan… Conducen a la extinción.
Llamo la atención sobre algunos líderes de partidos independentistas catalanes (ERC, CUP…), que ni siquiera son catalanes (de sangre). Una Cataluña que no los considere ‘extranjeros’ parece que construyen, que no los insulte, que no los llame charnegos (perros); una Cataluña plural, diversa, otra (la actual es demasiado catalana); una Cataluña para foráneos, a su medida (y a la medida también del ‘sistema’). Disponen, estos alóctonos, del destino de una nación a la que no pertenecen, y que no les pertenece. Usurpan la palabra, la voz de los genuinos catalanes. Los catalanes de pura cepa no deberían tolerar esta intromisión, esta impostura.
Se diría que estos foráneos se vengan de la nación de acogida desrealizándola. Se vengan de los insultos y menosprecios recibidos. Y esto recuerda a los casos que se han dado o se dan en nuestras tierras europeas con otros grupos étnicos o culturales extranjeros (judíos, musulmanes asiáticos y africanos…). Todos estos no europeos (vistos desde el ‘jus sanguinis’) son partidarios del Estado multicultural y multiétnico (y del ‘jus solis’) –como es lógico (no miran sino por su bien).
Una Europa plural, diversa, otra (la actual es demasiado europea); una Europa para los no europeos, para los extranjeros… Los planes del ‘sistema’.
Los pueblos son comunidades étnicas y lingüístico-culturales asentadas desde antiguo en un determinado espacio. Son comunidades ancestrales. La patria es el territorio que fundaron los ‘padres’, los antepasados. No cualquiera puede ser europeo, chino, o japonés… La patria o nación es herencia, legado, patrimonio centenario, milenario. La patria no se adopta, se hereda. Es una herencia de sangre. Es la sangre (la casta, la raza…) la que aquí hereda.
Los nacionalismos que postulan los políticos (de izquierda y de derecha) del ‘sistema’, vienen a devaluar, a depreciar los lazos de sangre que una población tiene con su territorio ancestral, a restarle importancia (cualquiera puede ser catalán…). Parecen construidos adrede para desvirtuar, para desnaturalizar las naciones genuinas. Como un primer paso hacia su desintegración. Son nacionalismos que, por lo demás, ignoran y ofenden gravemente a los naturales, a los ‘nacionales’, los cuales devienen uno más en estas nuevas naciones en las que todos, vengan de donde vengan, tienen cabida.
Estos nuevos nacionalismos, que sostienen tanto las derechas como las izquierdas del ‘sistema’, resultan, claro está, inocuos, inofensivos, para éste. Sólo el nacionalismo étnico puro, de casta, puede hacerle frente al ‘sistema’ y frenar la disolución de nuestros pueblos. Es la revolución que queda –la rebelión de los nativos europeos contra el ‘imperio’, contra el ‘sistema’ (contra sus beneficiarios).
Desintegrar a los pueblos y proletarizar a las masas resultantes. Las ambiciones, los sueños del ‘sistema’.
Los sueños del ‘sistema’ son la pesadilla de los pueblos.
Nuestros viejos pueblos y sus demarcaciones territoriales son un estorbo para los planes de dominio del ‘sistema’. El ‘sistema’ requiere masas proletarizadas, no pueblos. Este ‘sistema’ es, por naturaleza, hostil a los pueblos.
Las fuerzas aliadas del ‘sistema’. Los cocreadores. Los beneficiarios. Los poderosos. Los ‘aliados’. El ‘sistema’ mismo. Todas las fuerzas o élites hostiles a los pueblos. Todos los universalismos (religiosos, filosóficos, políticos…) del pasado.
Un mundo trans-nacional, post-nacional; un mundo sin naciones, y sin fronteras. Las utopías del ‘sistema’. El ‘sistema’ crea, adopta, y difunde utopías universales (a ‘diestro’ y ‘siniestro’) que no entran en pugna con sus planes de dominio ‘global’.
La destrucción de pueblos, naciones, y culturas ancestrales es lo que viene. La homologación de la población del planeta. La homologación social, cultural, étnica (racial, mediante el mestizaje)… La destrucción de las diferencias, de aquello que nos distingue a unos de otros –sea en la naturaleza, sea en la cultura.
Es un genocidio étnico y cultural a gran escala lo que viene; lo que ya es. Parece planificado. ¿Quién, quiénes son los ingenieros sociales de esta catástrofe biocultural? ¿De qué medios se vale el ‘sistema’ para imponer su ‘ley’, su ‘orden’; cuáles son sus fuerzas, sus instrumentos?
Son decenas, cientos ya, las etnias en nuestras ciudades más pobladas (Londres, París, Berlín…). Un grave problema, ético incluso, la educación de sus pequeños. ¿Qué instrucción, qué historia…; la francesa, la inglesa, la alemana…? Etnias africanas, asiáticas, amerindias… Sus niños y adolescentes serán formados en una historia que no es la suya, la de su pueblo; en un entorno lingüístico-cultural que no es el suyo, el de su propio pueblo. Millones de personas desarraigadas. Lejos de su tierra, de su hogar, de su gente, de sus ancestros… de su propia historia.
Es un mal para todos (autóctonos y alóctonos) estos flujos migratorios incontrolados. El final será una indistinta masa universal proletarizada y apátrida (el sueño del ‘sistema’; el sueño de Marx); una nueva raza de esclavos a disposición de las izquierdas y las derechas del ‘sistema’ –como fuerza de trabajo, como carne de cañón, como ‘votante’…; en cualquier caso, como arma, como instrumento, como útil…
Se priva a nuestros pueblos del legítimo derecho que tienen a defender las tierras heredadas, las tierras de sus ancestros. ¿Por qué nuestros pueblos no pueden defender su territorio ancestral, su etnia, su cultura…?
Les recuerdo a los lectores que el único Estado étnico en la actualidad es el Estado Nacional del Pueblo Judío (Israel). ¿Por qué los judíos pueden tener su Estado étnico y el resto de los pueblos no; por qué el resto de los Estados estamos obligados a convertirnos en Estados multiétnicos y multiculturales? ¿A qué viene este privilegio? ¿Qué relación tienen los judíos y el Estado de Israel con el ‘sistema’? Los judíos son cocreadores y cofundadores del ‘sistema’, son por tanto uno de sus beneficiarios.
Antes de la existencia del Estado de Israel los judíos contribuyeron a la creación de los Estados democráticos y plurales que hoy tenemos. Fueron los primeros en beneficiarse de la situación jurídica y política que les proporcionaban los nuevos Estados nacidos tras la Revolución francesa. No sólo los judíos, obviamente, todos los extranjeros, todos los no franceses, o los no ingleses, o los no alemanes podían adquirir estas nacionalidades y gozar de los derechos y libertades de los nacionales. En estas circunstancias nace el ‘ciudadano’, el ‘ente social’… Más allá de etnias y culturas.
Los judíos, hay que decir, son los más celosos defensores del Estado multiétnico y multicultural. Es su medio óptimo para operar, y prosperar, política, cultural, económicamente… aquí o allá. Ese Estado abierto y plural lo quieren para los otros, claro está.
Dicho sea de paso, si a cualquier de nuestros Estados se le ocurriera denominarse a partir de cierto momento “Estado Nacional del Pueblo ‘X’”, sería acusado inmediatamente por el ‘sistema’, desde sus medios (mass media, ONU…), y a escala internacional, de fascista o nazi. Téngase esto por seguro.
Las nuevas naciones que pergeña el ‘sistema’ son buenas para todos menos para los nacionales. Los Estados multiétnicos y multiculturales (plurales, democráticos, abiertos…), los Estados nacidos tras la Rev. Francesa, supusieron el principio del fin de nuestros pueblos. Con tales fundamentos políticos y jurídicos, era cuestión de tiempo el que se dieran las circunstancias presentes (el caos étnico y cultural, la desintegración).
El único intento de revertir la situación, el nacionalismo étnico germano, fue militarmente derrotado, como se sabe. Frente al ‘sistema’ enemigo de los pueblos se abría otra posibilidad, los Estados étnicos. Conservar la homogeneidad étnica y cultural. Neta separación entre autóctonos y alóctonos. Los alóctonos están privados de derechos políticos, de derechos de propiedad… Se evitaba de este modo la injerencia política, cultural, social, o económica de los extranjeros en las cosas propias, en las cosas de los nacionales (de los indígenas, de los nativos). Era una salida; era la salida.
El nacionalismo étnico (indigenismo, identitarismo…) es el único camino de un pueblo hacia el futuro; es para un pueblo su única garantía de futuro. Sólo los pueblos centrados en sí, conscientes de sí, tienen futuro.
La pésima, la horrible imagen del nazismo elaborada por el ‘sistema’, tras los Juicios de Núremberg, es el pretexto que éste usa para arremeter contra todo nacionalismo o identitarismo; es el arma total contra el nacionalismo étnico. Paraliza. Enmudece. Es también la única arma de que dispone el ‘sistema’. No lograremos la victoria si primero no desmontamos públicamente ese dispositivo paralizador –sería tanto como desarmarlo; privarlo de derecho, de argumentos, de razón…
El ‘sistema’ ha construido un muro de infamias, de mentiras, de calumnias… alrededor del nacionalismo étnico. Éste es el muro que tenemos que derribar.
El nacionalismo étnico (de origen europeo) es el ‘mal’ para el ‘sistema’. Es el único adversario del ‘sistema’ (de sus beneficiarios). Hace tiempo que éste le declaró la guerra. El ‘sistema’ se limita a combatir su mal con todos los medios a su alcance, a remover los obstáculos, a acabar definitivamente con la única fuerza que se le opone.
Para reducir a los identitarios europeos el ‘sistema’ se vale de la ilegalización del nacionalismo étnico (tras los Juicios de Núremberg); del constante bombardeo de consignas contrarias al nacionalismo étnico (democracia universal, derechos humanos universales… altruismo, multiculturalismo, fronteras abiertas…) en la enseñanza y desde los ‘mass media’; del incesante flujo migratorio de asiáticos y africanos hacia nuestras tierras todas; de la pública satanización de la resistencia identitaria ante la masiva entrada de extranjeros (de intrusos); de la intimidación, la persecución, la violencia contra los resistentes, contra los irreductibles…
Alterar (hacer otra) las señas de identidad étnica y cultural de un pueblo. Para ello se deprimen, se debilitan sus naturales, sus legítimos instintos defensivos, al tiempo que se reprime su derecho a la defensa, al rechazo del invasor.
El ‘sistema’ premia y castiga públicamente las conductas favorables y desfavorables a sus intereses; usa técnicas de modificación de la conducta (a escala social) mediante el condicionamiento operante.
El condicionamiento comienza ya en las edades tempranas. Los ‘principios’ universales éticos, jurídicos y políticos del ‘sistema’ (con los relatos sobre las bondades del ‘sistema’ (de los ‘aliados’), y las maldades del enemigo único del ‘sistema’) están implementados en todos los aspectos de la vida escolar de nuestros niños y adolescentes –asignaturas, trabajos escolares, juegos… Los omnipresentes ‘mass media’, a los que nuestros pequeños tienen acceso desde que se levantan, hacen lo demás.
El ‘sistema’ juega con ventaja. Sabe lo que hace. La ilegalización y la pública satanización del nacionalismo étnico nos dejan inermes ante cualquier ataque. Nos paralizan. Nos enmudecen. Hacen imposible la defensa pública de nuestros intereses étnicos y culturales; nos privan del derecho a la legítima defensa de nuestro territorio ancestral. Nos dejan atados de pies y manos; nos cierran la salida –nuestra única salida.
La guerra de las fuerzas aliadas del ‘sistema’ contra los pueblos europeos no ha terminado. Es una guerra de aniquilación, insisto, y la estamos perdiendo.
Nuestra madre patria, Europa, se hunde, se arruina sin remedio. Cada día hay algo que lamentar; algo irreversible pasa… Cada día más cerca del final.
Europa es una víctima más del ‘sistema’. Nuestros pueblos europeos milenarios están siendo engañados, desposeídos, manipulados y, finalmente, sacrificados.
Quizás la conciencia de este más que probable final haga revolverse a los europeos contra el estado de cosas. Ya se atisban movimientos de liberación –pese a los ‘media’, las masas anti-identitarias, y las amenazas (políticas, económicas, jurídicas…) de Bruselas. La resistencia identitaria está perdiendo el miedo a aparecer públicamente.
Tal vez nuestros pueblos tengan aún una posibilidad de futuro; tal vez podamos aún recuperar la fisonomía que nuestras ciudades tenían hasta no hace muchos años… Tal vez quede aún tiempo para salvar a Europa; para salvarnos a nosotros mismos.
*Nuestro drama histórico me recuerda una vez más el Ragnarök escandinavo. No faltan entre nosotros los traidores conscientes, y los inconscientes –los ‘Loki’ y los ‘Holder’ del relato. Cuando deberíamos estar festejando el retorno de Balder resulta que estamos como al principio, en pleno ‘invierno supremo’, y bajo el fuego de Surt.
Parecía que salíamos de aquel Ragnarök que sufrimos cuando la cristianización de nuestros pueblos. Parecía que vivíamos el fin del ‘invierno supremo’, que la estirpe de Líf (la vida) y Lífthrasir (el que ama o desea la vida) proliferaba. Parecía que renacíamos. Pero he aquí que Surt ataca de nuevo, y con nuevos recursos (con nuevas armas). Se trata ahora del ‘sistema’; del polimorfo, del policéfalo, del todopoderoso ‘sistema’. De aquel que surge cuando la Revolución Francesa.
Desde su nacimiento este ‘sistema’ avanza y logra victorias en nuestras tierras. Tras la IIGM impera sin oposición. Nuestros pueblos yacen caídos, postrados, sometidos. El nuevo ‘orden’ universal que los ‘aliados’ imponen nos priva de auténtica soberanía, de autonomía real… Nuestro futuro nunca fue tan incierto.
Este nuevo universalismo es ahora el ‘derecho’, la ‘ley’. El que vence impone su discurso, su historia, su bien y su mal, simplemente; dicta la ‘ley’, dice lo que ha de ser. El ‘derecho’ está, como de costumbre, en las manos de quien va ganando la partida. El adversario único, el mal único del ‘sistema’ (de este Surt redivivo) está, por supuesto, fuera de la ‘ley’ –satanizado y prohibido; arrojado a las tinieblas exteriores. Hoy como ayer. Ayer como ‘pagano’, hoy como nacionalista étnico (‘nazi’).
Se repiten las condiciones del Ragnarök. Es una guerra total (étnica, territorial, cultural…) la que se sostiene contra nuestros pueblos. La derrota militar del nacionalismo étnico germano fue un episodio en esta guerra en la que nos lo jugamos todo (la herencia territorial y la cultural; incluso nuestro ser –nuestro seguir siendo). La guerra no ha terminado. Si resultáramos definitivamente derrotados no habría más auroras para nuestros pueblos, sería nuestro último ocaso.
*
Hasta la próxima,
Manu

139) La cuestión identitaria y el sistema (III)

lunes, 4 de julio de 2016
139) La cuestión identitaria y el sistema (III)

La cuestión identitaria y el ‘sistema’ (III).

Manu Rodríguez. Desde Europa (04/07/16).

*

*Comenzaré con unas palabras de Heidegger: “…Y el mundo espiritual de un pueblo no es la superestructura de una cultura, así como tampoco el arsenal de conocimientos y valores utilizables, sino que es el poder que más profundamente conserva las fuerzas de la tierra y de la sangre y que, en tanto tal poder, excita más íntimamente y conmueve más ampliamente su existencia.” (Heidegger, Autoafirmación de la Universidad alemana, 1933)
*Es penosa la situación de los indígenas americanos. Los ‘europeos’ han vuelto a desviarlos de su camino atrayéndolos, esta vez, hacia el marxismo. Primero el cristianismo, posteriormente, los ideales de la Rev. Francesa y de la Ilustración, y ahora el marxismo (el comunismo). No nos olvidemos del retorno del cristianismo con la ‘teología de la liberación’ de los años 60’ y 70’ del siglo pasado.
Cada una de estas ideologías los aparta de su condición étnica, de su identidad ancestral. Se trata de ideologías universalistas transétnicas, transculturales… Cada una de ellas les pide, les exige, la renuncia a su ser étnico y lingüístico-cultural.
En 2011 se publicó en Bolivia la obra de Slavoj Zizek, “¡Bienvenidos a tiempos interesantes!” La edición estuvo a cargo de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, que preside Álvaro García Linera, intelectual afín a los nuevos marxistas como E. Laclau, A. Negri, o S. Zizek. El texto no tiene desperdicios por lo que nos enseña acerca de las estrategias disolutivas, desintegradoras, de las ideologías judeo-mesiánicas (políticas, económicas, o religiosas); de sus discursos, de sus argumentos, de sus ‘razones’. Citaré algunos fragmentos.
Primero veamos algunas palabras del texto del propio S. Zizek. En la presentación: “…En nuestra historia, ‘tiempos interesantes’ son, de hecho, tiempos de ‘inestabilidad, guerra y lucha por el poder’ que dejan millones de víctimas inocentes sufriendo las consecuencias. … Una posición radical-emancipatoria auténtica no retrocede frente a semejantes situaciones de peligro: conscientes de los horrores que éstas suponen, se atreve a usarlas como oportunidades para el cambio social… Los seis ensayos de este libro trata de contribuir a ese espíritu radical-emancipatorio que alguna vez fue llamado comunismo…” En página 19 del texto: …“Más que nunca la respuesta a cada crisis (del capital internacional) ha de ser más internacionalista y universalista que la universalidad del capital global. La idea de resistir al capital global en nombre de la defensa de identidades étnicas particulares es más suicida que nunca…” En páginas 25-26: “…hoy, más que nunca, uno debería tener en mente que el comunismo comienza con el ‘uso público de la razón’… con la universalidad igualitaria del pensamiento. Cuando San Pablo dice que, desde el punto de vista cristiano, ‘no hay ni mujeres ni hombres, ni judíos ni griegos’, afirma con ello que las raíces ‘étnicas’, la identidad nacional, etc., no son una categoría de verdad, o, para ponerlo en términos kantianos precisos, cuando reflexionamos sobre nuestras raíces étnicas practicamos un uso privado de la razón, un uso limitado por presuposiciones dogmáticas contingentes, i.e., actuamos como individuos ‘inmaduros’, no como seres humanos libres que habitan la universalidad de la razón…”
Adviértase la consideración de la reflexión sobre nuestras raíces étnicas como ‘presuposiciones dogmáticas contingentes’ –la etnia como un aspecto contingente de nuestra existencia. Nada hay menos contingente en nuestra existencia que nuestra condición étnica, uno pertenece a la raza caucásica, o a la masai, o a la quechua, o a la aimara –y digo bien, se ‘pertenece’, ‘pertenecemos’; somos ‘pertenencia’. Nuestro sexo, nuestra raza, y nuestro entorno lingüístico-cultural son las determinaciones necesarias que marcan nuestro ser. La pertenencia a un sexo, a un grupo étnico, y a una cultura nos ‘marcan’ desde que nacemos. La reflexión limitada por ‘presuposiciones dogmaticas contingentes’ es la que se efectúa desde determinadas ideologías o creencias, sean éstas religiosas, políticas, o filosóficas. Estas ideologías o ‘weltanschaung’ son, en todo momento y en todo lugar, eventuales, circunstanciales, temporales… relativas, contingentes. Por lo demás, la conciencia étnica o identitaria no es una conciencia privada, sino colectiva, responde al colectivo étnico al que pertenecemos, es la voz del pueblo al que pertenecemos.
Los pueblos ancestrales no tienen ideología o visión del mundo, tienen cultura. Y la cultura de un pueblo en su religión (aquello que les religa y les hace uno). Y el ‘mundo espiritual’ de un pueblo… (recordemos las palabras iniciales de Heidegger).
Obsérvese igualmente la prédica de lo ‘igualitario’ en su sentido transétnico, transcultural… ‘universal’, en lo que vienen a coincidir cristianos, marxistas, y demócratas liberales. Con todo, se aspira a una universalidad aún más grande y poderosa (‘más internacionalista y universalista’) que la del ‘capital global’ –un ‘globo’ más grande, vale decir, más perfecto, más acabado, más eficaz… mejor. La ‘comunista’ es la ‘otra’ globalización.
Adviértase, finalmente, la apelación a las ‘autoridades’, ya teológicas, ya políticas, ya filosóficas. No encontramos más que sofismas en cada frase, en cada argumento, en cada razón… por todos lados.
El objetivo es acallar la voz del propio pueblo, apartar a los indígenas (de cualquier latitud) de su propio camino, de su ser ancestral.
Desde el punto de vista étnico (el del propio pueblo, el del propio interés) no podemos ver estas prédicas a nosotros dirigidas más que como una ofensa, aún más, como un ataque directo a nuestro ser biosimbólico con ánimo de destruirlo; de destruir nuestras ancestrales señas de identidad. Es el truco del ‘cuco’. Pretenden desalojar el ‘huevo’ propio para que incubemos ‘huevos’ ajenos.
La obra es una maldita carta pastoral; una obra de apostolado entre los ‘gentiles’. Una suerte de “carta a las comunidades indígenas americanas”. Es una muestra más de la aculturación y la enculturación que padecen constantemente los pueblos indígenas americanos. El paso que se les incita a dar, el que les conduce al olvido del ser propio… una vez más. (También nosotros, los pueblos europeos, o de origen europeo, padecemos este permanente acoso; también a nosotros, como gentiles, se nos desvía constantemente de nuestro camino).
Terminaré estas citas del texto de Zizek con su defensa de la violencia y el terror ‘revolucionario’, muy habitual en los nuevos marxistas o la nueva izquierda. En páginas 22-24: “…Cercanamente relacionada a esta desfechitización de la democracia (véase más abajo las citas del prólogo) está la desfechitización de su contraparte negativa, la violencia. Badiou propuso recientemente la fórmula de una ‘violencia defensiva’… …no se puede separar la violencia de la existencia misma del Estado (como aparato de dominación de clase): desde el punto de vista de los subordinados y oprimidos, la existencia misma del Estado es un hecho de violencia (en el mismo sentido en que, por ejemplo, Robespierre dijo, en su defensa del regicidio, que no se tiene que probar que el rey haya cometido ningún crimen específico, ya que la mera existencia del rey es un crimen, una ofensa para la libertad del pueblo). En este sentido, estricto, toda violencia del oprimido contra la clase dominante y su Estado es en última instancia ‘defensiva’… …Para los oprimidos, la violencia es siempre legítima (ya que su mismo estatus es el resultado de la violencia a la que están expuestos) pero nunca necesaria (es siempre una cuestión de consideraciones estratégicas el usar o no la violencia contra el enemigo). … En breve: el tema de la violencia debe ser desmitificado. El problema del comunismo del siglo XX no era que recurriera a la violencia per se (la toma violenta del poder estatal, el terror para mantener el poder), sino un modo general de funcionamiento que hizo esta recurrencia a la violencia inevitable y legítima (el Partido como instrumento de la necesidad histórica, etc.)…”
Zizek ha hecho específicas defensas del terror rojo en textos sobre Robespierre (el divino terror), Lenin (‘Repetir Lenin’…), y Trotky (prólogo a ‘Terrorismo y Comunismo’), si bien el tema es tratado elogiosamente aquí y allá en sus obras (y en la de otros post-marxistas). Véase la impunidad con la que los comunistas predican y defienden la práctica de la violencia y el terror en el ejercicio del poder. Yo reto a cualquiera que lea estas líneas a que encuentre tal apología de la violencia y del terror en los textos de Hitler, Goebbels, von Ribbentrop, o Rosemberg. Y sin embargo, son los textos de los nacionalsocialistas los prohibidos. ¿Por qué? Los textos de Marx y Engels, los de Lenin, los de Trotsky… los de Mao… circulan abiertamente, se reeditan sin ningún problema. Los teóricos y estadistas del régimen más criminal que han conocido los pueblos de la tierra.
Resulta instructivo que Zizek no cite a ninguno de los defensores anarquistas y anarco-sindicalistas de la violencia (Proudhon, Bakunin, Sorel…).
(Una primera elaboración de “¡Bienvenidos a tiempos interesantes!” apareció por primera vez como epílogo en la obra “Viviendo en el final de los tiempos” (2010). Las citas sobre la violencia y el terror pertenecen a uno de los parágrafos del epílogo que lleva por título “¿Por qué la verdad es violenta?”. Parte de este mismo parágrafo se publicó en la revista Jacobin Magazine (estadounidense) con el título “The Jacobin Spirit. On violence and democracy.”)
En Zizek (y otros) tenemos ya al cristianismo, a la ‘ilustración’ y los ideales de la revolución francesa, y al marxismo, del mismo lado de las barricadas… Los múltiples rostros del universalismo judeo-mesiánico. El coro de voces tramposas, aquellas que conducen a la muerte y al olvido. Un tenebroso monstruo policéfalo, este ‘sistema’.
Estos autores, estos nuevos marxistas, están del mismo lado que los inquisidores, con su mezcla de piedad y de terror. ¿Qué no harían si pudieran; qué no volverían a hacer?
Ahora veamos algunas palabras del prólogo, firmado por Josefa Salmón: …“En preparación de su llegada (marzo 2011) se han formado grupos para discutir su obra, grupos apoyados y estimulados por la Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia… estos grupos de lectura se han aproximado a las ideas de Zizek entrando en lo que éste llama el ‘uso público de la razón’. Este uso permite alejarse de nuestro ser particular, étnico, es decir, de lo que él llama el ‘uso privado de la razón’…”… “¡Bienvenidos a tiempos interesantes! Nos reta a tomar una posición ‘radical-emancipatoria auténtica’… La crítica más fuerte de ¡Bienvenidos…! es sin duda al capitalismo… …el mayor peligro, según Zizek, que cita a A. Badiou, es la ‘ilusión democrática’, es decir, ‘la aceptación de los mecanismos democráticos como marco final y definitivo de todo cambio’, lo cual evita el cambio radical de las relaciones capitalistas. Por eso, en el último y bello capítulo de este libro, Zizek, a través de un cuento de Kafka, ‘Josefina la cantora, o el pueblo de los cantores’, propone lo que serían sus ‘Notas para una definición de la cultura comunista’ (título del sexto y último capítulo). Según Zizek (citando ahora a Frederic Jameson), se podría leer este cuento como la propuesta de Kafka de una utopía socio-política, de su ‘visión de una sociedad comunista radicalmente igualitaria’… …la lectura de esta última sección nos deja con la ilusión de la posibilidad de la existencia de tal sociedad comunista… donde exista más igualdad… Para lograr esta equidad hay que ser guiados por lo que Zizek llama el ‘frío pensamiento racional’.”
He aquí una conversa. He aquí el sacrificio del ser étnico y cultural en el nombre del dios ‘razón’ y del ‘comunismo’. De nuevo “abandónate a ti mismo, abandona aquello que te hace ser lo que eres… y sígueme.” Así se prosigue la colonización y la desposesión de los pueblos indígenas americanos (y de los pueblos del planeta).
Son ya incontables los pueblos víctimas de estos ominosos predicadores, la multitud de pueblos engañados, manipulados, desposeídos, sacrificados… extinguidos. La obra de los misioneros y propagandistas cristianos, musulmanes… demócratas, comunistas…
Hay palabras en Alan Woods (prólogo de ‘los escritos sobre el fascismo’, de Trotsky –2004) que tienen que ver con esto que digo: “Combatiremos a la reacción en todas sus formas, movilizando el poder del movimiento obrero para oponerse a los fascistas allá donde levanten la cabeza. Combatiremos el racismo y lucharemos para unir a la clase obrera, eliminando todas las distinciones raciales, lingüísticas, religiosas o nacionales.”
He aquí la razón de la sinrazón; la lógica de la necedad, de la locura, y de la muerte –el demencial ‘racionalismo’ implícito en demo-liberales y comunistas.
Es, no lo olvidemos, el futuro deseado por el ‘sistema’. Una sola masa humana, una sola lengua, una sola ideología. Acabar con las ‘diferencias’, con las ‘distinciones’ (aquello que nos distingue a unos de otros)… homologar (étnica y culturalmente). Ésta es la meta tanto del ‘capitalismo’, como del ‘comunismo’.
*Las palabras citadas de la obra de Zizek denotan bien a las claras la intención destructora de la conciencia étnica de los pueblos indígenas americanos y su conversión ideológica al marxismo (comunismo) –en esta ocasión. Las palabras de la prologuista nos muestran el éxito de estos apóstoles de la proletarización de los pueblos (de los ‘gentiles’; de los ‘otros’) en su predicación. No olvidemos que P. Iglesias e I. Errejón (miembros de ‘Podemos’) anduvieron también por tierras bolivianas como consejeros de Evo Morales, y que la tesis doctoral de I. Errejón versa sobre ‘la lucha por la hegemonía en el primer gobierno de MAS’ (Movimiento al socialismo, de Evo Morales). Como virus se difunden; como el cuco, a costa del anfitrión. Es una pandemia ideológica, cultural, simbólica. Y es una patología social.
Hay que decir que, en numerosos casos, hemos sido los europeos, los más útiles entre los tontos útiles, los vectores de estas pandemias sociales. Los primeros infectados, los inconscientes difusores de los simbolemas y culturemas más letales para los pueblos (cristianismo, ‘racionalismo’, comunismo…).
En todo momento se trataba de etnocentrismo y supremacismo, ciertamente, pero no de etnocentrismo o supremacismo ‘blanco’, o europeo, como a primera vista pudiera parecer. Entiéndase esto. Averígüese de dónde salen estas ‘ideas’ universales; quién pone en circulación estas nocivas ideologías; qué pueblo o grupo étnico es el responsable último… Cui bono?
Los pueblos europeos. Los últimos llegados, los más jóvenes entre los subtipos humanos… Ingenuos, inmaduros… No hemos sabido preservar ni salvaguardar nuestro ser, que es la ley fundamental que garantiza el futuro de los pueblos. Descuidamos el ser propio –como cosa sin valor. Como adolescentes nos comportamos. ¿Cuándo maduraremos?
*Los Estados latinoamericanos se han convertido en un laboratorio político para los intelectuales del ‘sistema’ europeos o estadounidenses (la nueva izquierda). Es la colonización que no cesa. Colonización intelectual, cultural, política, económica…
Dicho sea de paso, la función de los intelectuales marxistas o neo-marxistas, de los intelectuales ‘orgánicos’, en términos gramscianos, es la de crear en las poblaciones la atmósfera cultural apropiada para que el ‘comunismo’ caiga como fruta madura. Algo similar a lo que ocurrió con los intelectuales que propiciaron la Revolución francesa –la población acabó demandando los cambios (económicos, políticos… ideológicos…) que requería la burguesía incipiente para acceder al poder. Todos sabemos, o deberíamos saber, que la ‘cosa’ terminó, simplemente, con un cambio de ‘Amo’. ¿Quién es el grupo emergente que, en esta ocasión, quiere el poder; quiere ser el ‘Amo’? ¿Quién el que arrastra y manipula a las multitudes de esta manera? Las consignas ideológicas que difunden los neo-marxistas (transnacionales, transétnicas…) coinciden absolutamente con los requerimientos del ‘sistema’ –del capitalismo internacional (de la ideología demo-liberal). Son los fundamentos sociales y culturales, el clima social y cultural que ambas ideologías buscan –el desarraigo (biosimbólico) universal. Hay razones para incluir a ambas corrientes en el ‘sistema’, como las dos caras de una misma moneda. Son fuerzas complementarias del ‘sistema’. Unos explotan la fuerza de trabajo de la masa desarraigada, del proletariado apátrida, los otros explotan sus penalidades y miserias. En definitiva, no nos dejan otras posibilidades que ‘Matrix’ (el caos que vivimos), y la utopía –la ‘Nueva Sión’ (que es el mismo horror, pero sublimado).
Véanse los elogios a la burguesía capitalista en el mismo “Manifiesto comunista” de Marx y Engels; como una fuerza destructora de pueblos, de tradiciones ancestrales, homogeneizadora, ‘revolucionaria’. Todo lo que ligaba a las comunidades al pasado, a su pasado, estaba siendo aniquilado por el modo de producción capitalista. Y eso era bueno para el ‘comunismo’. La civilización eminentemente urbana que crea el capitalismo (la emigración del campo a la ciudad): el desarraigo universal –el surgimiento del proletariado apátrida; las masas salariales desarraigadas, sin pasado. La misma burguesía empujaba a las masas trabajadoras en manos de los comunistas; las convertía en presas fáciles, débiles (espiritualmente), vulnerables. Sin duda que son fuerzas solidarias –mutuamente auxiliares. Entre ambas se reparten el botín.
La labor que los intelectuales demo-liberales y neo-marxistas realizan habitualmente en Europa y los países blancos en general, labor disuasoria, desalentadora con respecto al ser biosimbólico ancestral, se realiza ya a nivel planetario. He aquí las verdaderas ideologías etnocidas, aquellos que quieren acabar con las etnias tradicionales sea en la teoría, sea en la práctica (mediante la mezcla y disolución de pueblos y culturas). Está claro que nos quieren jorobar a todos.
Estos son los enemigos de los pueblos, los enemigos con los que tenemos que lidiar los pueblos ancestrales –los pueblos indígenas del planeta. La fuerza de sus palabras, de sus discursos; de sus trampas, de sus redes. La fuerza de la ‘araña universal’.
Los caminos errados, las trampas al ‘ser’ nuestro para desviarnos de nuestro camino, para que nos olvidemos de nosotros mismos, de nuestro ‘ser’ milenario.
*Actualmente la fusión de cristianismo, psicoanálisis, y marxismo se ha convertido en una poderosa triaca. La ‘araña universal’ tiende sus hilos, fusiona sus diferencias. Se habla de freudo-marxismo y de marxismo lacaniano, y en los últimos años se tiene al apóstol Saulo (el apóstol de los ‘gentiles’) como el creador del ‘universalismo’ (en Badiou…) y modelo a seguir (sus razones, sus argumentos).
La unión de marxismo y psicoanálisis tiene una larga historia, comienza en los años treinta del siglo pasado con E. Fromm, W. Reich… prosigue con Adorno, Marcuse… luego Derrida… Finalmente, con Badiou, Negri, Zizek y otros, la inclusión del cristianismo (su universalismo) es ya definitiva. Tres ideologías judías. Se trata del ‘mesianismo’ judío, en cualquier caso.
*Estos neo-marxistas, estos intelectuales ‘orgánicos’, quieren cumplir en nuestras sociedades ‘capitalistas’ multiétnicas y multiculturales (en Occidente) el papel que el judeo-mesianismo cumplió en la Roma cosmopolita (multiétnica, multicultural…), o incluso en la Grecia helenística, igualmente cosmopolita (consúltese el judeo-mesianismo de Filón de Alejandría dos siglos antes de la aparición del cristianismo) –se trata del mismo papel desintegrador.
Frente al universalismo ‘politeísta’ del ‘imperio’, o del mundo helenístico, el universalismo ‘monoteísta’ del judeo-mesianismo.
Las raíces ideológicas de los modernos universalismos (la ‘ilustración’, la revolución francesa, el marxismo o comunismo, la democracia…) son básicamente judías y cristianas, aunque contienen también aspectos universalistas que provienen de corrientes filosóficas griegas y romanas (de sus períodos de decadencia) como el estoicismo y el epicureísmo.
El olvido del ser propio que se produce en las culturas griega y romana en sus períodos de decadencia. Las ideologías universales son productos típicos de los imperios multiculturales y multiétnicos. Se produce una proliferación de credos (filosóficos, religiosos o políticos) que transcienden la propia étnica o la propia cultura; que tratan de resolver el caos ‘cosmopolita’ proporcionando ‘salidas’. Es un (mal) síntoma del malestar que produce la sociedad multiétnica y multicultural (Matrix o Nueva Sión); del caos, del desorden… del desarraigo universal.
*El ‘sistema’ no se limita a criminalizar, condenar, perseguir, prohibir… el nacionalismo étnico (el nazismo) mediante legislaciones ad hoc. También se le insulta, se le ridiculiza, o se le ‘exorciza’ con términos o conceptos que proceden del discurso psicoanalítico (Freud y Lacan), o del marxista. El identitarismo, el indigenismo, o el nacionalismo étnico es ya una ‘evidente’ patología (narcisismo, neurosis, psicosis, perversión…), o una simple manifestación del ‘capitalismo’ (lo cual es una verdadera incongruencia).
Estos modernos conjuros, hechizos, o anatemas, con los que se pretenden paralizar y enmudecer a los identitarios, tuvieron su comienzo ya en los años 30 del siglo pasado. Desde la filosofía, desde el psicoanálisis, desde la economía política, desde el derecho, desde la sociología… no se escatimaron esfuerzos para destruir conceptualmente el identitarismo o nacionalismo étnico. Léase a L. Trotsky, W. Reich, a Adorno, a Marcuse, a Lukács, a Arendt, a Derrida… o, más recientemente, a A. Badiou, a S. Zizek… Cientos, miles… Las huestes del ‘sistema’. Las más ‘ilustres’ plumas, las más efectivas, las más poderosas, las más belicosas y destructivas…
La intención de estas cultas ‘maldiciones’ es minar la confianza que en sí mismos pudieran tener aquellos que albergan ideas y sentimientos identitarios, hacerles sentir ‘mal’, introducir el malestar… Son armas psicológicas paralizantes…
Contra el identitarismo étnico y cultural. La guerra psicológica, de propaganda (en los mass media). Desde finales de la IIGM. Guerra psicológica, ideológica, moral… cultural en amplio sentido. No les basta con la condena jurídica; con la legal prohibición y persecución. La guerra contra el nacionalismo étnico de origen europeo (el nazismo), no ha terminado. El objetivo final es nuestra extinción (étnica y cultural).
Responder como se debe a este insulto, a este agravio, a este atropello. Aplastar las cabezas de este multiforme monstruo que es el ‘sistema’. Expulsar de nuestras tierras y de nuestros cielos a esta miserable canalla. Limpiar, clarificar; despejar estas tierras sagradas nuestras, y nuestros sagrados cielos.
Como una tromba purificadora entraremos en la historia. La revuelta de los indígenas, de los nativos europeos. Aún más, la revolución de los pueblos ancestrales, que corren el peligro de desaparecer. La revolución cultural de los pueblos indígenas; las luchas culturales de liberación. Contra las ideologías universales (sean religiosas, políticas, o económicas), contra el ‘sistema; contra la ‘araña universal’. La revolución mundial de los pueblos de la tierra.
Esto es lo que (nos) queda. Ésta labor; ésta lucha, éste combate. Si queremos seguir siendo; si, como etnia y como cultura, queremos tener un futuro.
Voluntad de futuro. No demos esta guerra por perdida. Nos jugamos el ser.
*Abrí este trabajo con palabras de Heidegger, y con palabras de Heidegger lo cerraré. Se trata de dos pequeños discursos dados el 10 y el 11 de Noviembre de 1933 con ocasión de referéndum convocado por Hitler. Los términos del referéndum tenían que ver con la salida de Alemania de la ‘Sociedad de Naciones’ propuesta por Hitler y su Gobierno. Y el pueblo voto masivamente el ‘sí’ a la salida.
La ‘Sociedad de Naciones’ fue la primera organización supranacional de los tiempos modernos. Las organizaciones supranacionales (económicas, políticas, jurídicas, militares…) que hoy gobiernan el planeta son una constante amenaza para la independencia y la soberanía de los Estados. Hoy como ayer. Son instrumentos de poder en manos de las grandes potencias. Multitud de naciones ha tiempo que han perdido autonomía, independencia, libertad, soberanía…
Las organizaciones supranacionales, tanto las continentales (UE) como las internacionales (ONU, OTAN, FMI, TPI (ICP)…), tienen que desaparecer. Por el bien de los pueblos ancestrales.
Heidegger expone con claridad que sólo fuera de la ‘Sociedad de Naciones’ (tal y como estaba constituida, y por su misma finalidad –como instrumento de alienación y de dominio de las potencias hegemónicas del momento) era posible para un pueblo alcanzar la plenitud de su existencia (la propia responsabilidad sobre sí –el hacerse cargo de sí), y postula, además, otra Comunidad, pero no de ‘Estados’, sino de pueblos conscientes de sí.
Veamos ahora algunos fragmentos de estos dos inspirados discursos, esenciales, a mi manera de ver, para la causa identitaria o étnica de todos los pueblos. Se podría decir que son palabras dirigidas a todos los pueblos (étnicos, originarios, singulares):
Llamada a los alemanes. Viernes 10 de Noviembre de 1933. Publicado en el ‘Periódico de los Estudiantes de Friburgo’.
¡Alemanes, alemanas!
El pueblo alemán ha sido llamado por el Führer para votar… …le ofrece la posibilidad directa de la decisión más sublime y libre de todas: si el pueblo entero quiere o no su propia existencia.
La singularidad de este voto proviene de la simple grandeza de la decisión que se trata de tomar… Esta decisión última lleva lejos, consiste en la demanda más básica de la existencia, que es la de preservar y salvaguardar su propio ser. Por ahí se erige una barrera entre lo que puede ser exigido al pueblo y lo que no. En el nombre de esta ley fundamental del honor, el pueblo salvaguarda la dignidad (Würde) y la determinación de su ser (Wesens).
No es la ambición, la pasión de la gloria, la voluntad ciega por querer singularizarse… no es el apetito de poder lo que ha incitado al Führer a salir de la “Sociedad de las Naciones”…
Eso no significa darle la espalda a la comunidad de los pueblos. Al contrario, nuestro pueblo, a través de este paso, se coloca bajo la autoridad de esta ley esencial (Wesengesetz) para toda existencia humana, a la cual todo pueblo debe primero obediencia si quiere seguir siendo un pueblo…
Querer una verdadera comunidad de los pueblos (Völkergemeinschaft), es algo que se distingue tanto de una vaga fraternización universal que no compromete a nada, como de una ciega dominación tiránica…
Nuestra voluntad de ser étnicamente responsables de nosotros mismos quiere que cada pueblo encuentre y salvaguarde la grandeza y la verdad de su destino. Esta voluntad es la garantía suprema de la seguridad de los pueblos…
El 12 de noviembre, el pueblo alemán entero va a escoger su futuro… …Hay una única voluntad, la que quiere la existencia plena y total del Estado…
¡Nadie puede abstenerse el día en el que se debe declarar esta voluntad!
***
Discurso pronunciado en Leipzig. Sábado 11 de noviembre 1933.
¡Profesores alemanes y camaradas!
¡Connacionales étnicos alemanes y alemanas!
…El pueblo va a elegir mañana nada menos que su porvenir.
…Esta decisión (Entscheidung) definitiva va muy lejos, hasta el punto de poner a nuestro pueblo en el límite (Grenze) mismo de su propia existencia. ¿Y en qué consiste este límite? Consiste en la exigencia primera de todo ser (Seins), la de guardar y proteger su propia esencia (sein eigenes Wesen). Por eso mismo se erige un límite ente lo que puede ser requerido de un pueblo y lo que no. En el nombre de esta ley esencial (Wesengesetz) del honor, el pueblo salvaguarda la dignidad y la determinación de su ser. La voluntad de responsabilizase, sin embargo, no es solamente la ley básica o fundamental (Grundsgesetz) de la existencia de nuestro pueblo; es, a la vez, el acontecimiento fundamental en el cual toma toda su realidad el Estado nacionalsocialista…
…¿Qué ocurre, entonces, con tal querer (voluntad)?… ¿Conllevará eso desencadenar la ausencia de leyes? ¡No! Es profesar lúcidamente la inviolable independencia de todo pueblo. ¿Es renegar del espíritu de creación de un pueblo de tradición espiritual y hacer pedazos su herencia histórica? ¡No! Es el despertar de una juventud que ha sido purificada y reencuentra ahora las raíces de donde ella va a sacar su crecimiento…
¿De qué tipo de acontecimiento se trata entonces? El pueblo recupera la verdad de su voluntad de existir (Daseinwillens); porque “verdad” no es otra cosa que la plena manifestación (Offenbankeit) de lo que hace a un pueblo seguro, claro y fuerte en su acción y su saber…
Nosotros nos hemos liberado de la idolatría de un pensamiento sin arraigo y débil (Boden-und machtlosen Denkens). Nosotros vemos el final de la filosofía que se puso a su servicio… …El valor original en el debate con el ser… …el valor de preguntar (der fragende Mut) es experimentar los abismos de la existencia (Abgründe des Daseins), y no ceder ante el vértigo, este valor ya es en sí una respuesta más elevada que cualquiera de las réplicas baratas que producen los sistemas de pensamiento (Gedankensysteme) artificialmente construidos.
Y así nosotros (docentes), a quienes debe ser confiada en el futuro la protección de la voluntad de saber de nuestro pueblo, declaramos: la revolución nacionalsocialista no es simplemente la asunción del poder por un partido ya existente en el Estado, partido que habría crecido para este fin. Al contrario, esta revolución es la causa de la total transformación de nuestra existencia como Alemanes. En lo sucesivo todo asunto exige decisión, y todo acto responsabilidad. Nosotros sabemos que si la voluntad de ser responsables de sí llega a ser la ley (Gesetz) que gobierna la coexistencia de los pueblos, cada pueblo podrá y deberá necesariamente ser capaz de enseñar a todos los demás la riqueza y la fuerza de las grandes acciones y trabajos del ser humano.
La elección que el pueblo alemán tiene ahora que hacer, ya por el solo hecho de ser un acontecimiento –y por completo independiente del resultado– es lo que ya atestigua más fuertemente la nueva realidad alemana del Estado nacionalsocialista.
*
Hasta la próxima,
ManuPublicado por Manu Rodríguez en 11:57

1 comentario:

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Anónimo5 de julio de 2016, 15:38
“Para lograr esta equidad hay que ser guiados por lo que Zizek llama el ‘frío pensamiento racional’.”

Tiene gracia que los que mas hacen uso o mas bien abuso de la racionalidad o la ciencia ellos mismos sean los mas irracionales con su chiflada igualdad, una igualdad que nunca existio y nunca existira a no ser que sea la igualdad por lo bajo o la igualdad de la tumba que seran la unicas que nos ofrezcan.

Tiene un texto muy interesante sobre estos locos racionales, se trata de una conferencia dado por el Profesor Revilo P. Oliver

Can ‘Liberals’ Be Educated?

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FUENTE:

http://larespuestadeeuropa.blogspot.com.es/2016/07/139-la-cuestion-identitaria-y-el.html#comment-form