130) Mens arya in corpore arya

lunes, 15 de junio de 2015

130) Mens arya in corpore arya

Manu Rodríguez. Desde Europa (15/06/15).

*

*El nacionalismo étnico arya es un movimiento identitario que aspira integrar en un todo a todos los nacidos aryas. Es un movimiento étnico y cultural totalitario. Entendiendo por cultura el conjunto de tradiciones económicas, políticas, artísticas, jurídicas, espirituales… de un pueblo. Hablamos de cultura total. Aspiramos a un todo biosimbólico arya.
Adviértase el carácter integral, total, y autóctono de las culturas ancestrales. Nada extraño, nada ajeno. Todo en todo. Un cosmos, un orden, un ‘rtá’, un mundo perfecto, inmaculado, puro, sin fisuras.
El término ‘rtá’ procede de la tradición arya védica y se traduce por orden, ley, bueno, justo, verdad… y conceptos relacionados (verdadero, justicia, bondad, legal…); es un término homólogo al verbo ‘ser’ (‘as’ en védico) –satyá (de ‘sat’, participio presente del verbo ‘as’), se traduce por verdad, verídico. ‘Ánrta’, y ‘asat’, se traducen indistintamente por falso, mentira (contrario al orden, a la verdad, malo…) y no-ser. Hablamos, pues, de la verdad, y del ser; de nuestra verdad, y de nuestro ser. Hace miles de años que nuestros ancestros ligaron inextricablemente estos conceptos.
Ahora vivimos en el caos, en el desorden, en el no-ser, en la mentira. Ahora vivimos la muerte, la decadencia, el mal –nuestra muerte, nuestra decadencia, nuestro mal. Vivimos en un mundo inmundo (impuro). Nuestro mundo (nuestra pureza) ha sido profanado, étnica y culturalmente profanado, perturbado, trastornado, alterado; nuestro orden, nuestro cosmos, nuestro bien, nuestra verdad, nuestro ser.
Le recuerdo a mis connacionales que nuestra decadencia y nuestra ruina comenzaron cuando la cristianización (judaización) de nuestros pueblos. Allí perdimos no sólo nuestro mundo, con ello perdimos también nuestra identidad, nuestra verdad, nuestro bien, y nuestro ser.
¿Para cuándo el tiempo de la regeneración?
*El mundo propio de nuestros antepasados era tanto un escudo, como un arma. Proporcionaba a todos y a cada uno de sus miembros una identidad espiritual. Les aportaba firmeza, seguridad, fuerza… Les aportaba también el ser simbólico (colectivo y espiritual; psíquico si se quiere). Así Píndaro podía decir aquello de “Llega a ser el que eres”, es decir, llega a ser espartano, heleno… No hablaba de un oculto ser individual que habría que revelarse mediante introspección, sino: ‘llega a ser aquel en lo que fuiste educado”; cumple tu crianza, tu instrucción (tu ‘paideia’), lo que se espera de ti. Llega a estar a la altura de los tuyos; no desmerezcas de tus antepasados; responde a tu raza, a tu genio, a tu estirpe.
El cristianismo introdujo principios execrables: la salvación personal, el dios personal, el altruismo, el pacifismo, la hermandad universal… Todos estos conceptos fueron (y son) el germen de disolución de los pueblos blancos (y de cualquier pueblo ancestral). Separa, aísla a los individuos de su propio pueblo, de sus propias tradiciones, de su propia personalidad social. Disgrega a los pueblos, los desintegra; destruye tradiciones étnicas ancestrales.
Las ideologías universales crean sociedades formadas por elementos racial y culturalmente heterogéneos (las masas desarraigadas), pero nunca pueblos. Un pueblo requiere homogeneidad étnica y cultural (y es obra de milenios).
El individualismo es lo que se predica y se vende a cambio de la vida, porque no hay destino, no hay futuro para las sociedades fundadas en el individualismo.
La salvación personal, en la tierra o en los cielos, es el motivo recurrente de las ideologías universales, sean religiosas (cristianismo, budismo…) o políticas (la democracia liberal…).
Una sociedad fundada en principios individuales (espirituales, políticos, económicos…) es una sociedad contradictoria, en pugna consigo misma. La unión que se procura es falsa, fantasmal. Así pues, no importa lo que esas sociedades puedan durar, llevan en sí mismas el germen de su propia destrucción, de su propia imposibilidad.
(La ‘intelligentsia’ judía difunde entre los pueblos credos trans-étnicos universales mientras guarda celosamente su propio patrimonio étnico y cultural. Es su estrategia de dominio preferida.)
*La idea es establecer una organización o grupo identitario a nivel europeo. Un ‘movimiento identitario’ de alcance europeo. Nosotros aceptamos el legado nazi absolutamente. No para seguirlo al pie de la letra, naturalmente. Las circunstancias son otras. Pero consideramos la afirmación del nazismo como un requisito indispensable, y como una de nuestras más fundamentales señas de identidad. Por muchas razones. Hay que honrar a la primera nación arya (sus hombres y mujeres, sus gestas, sus logros, su trágica historia…). Recuperar ese espíritu, rescatar su memoria, recuperar su honor. Quien niegue o reniegue del nazismo no es digno de pertenecer a la futura nación arya.
Con relación a esto me parece conveniente traer aquí esta cita de Heidegger: “Lo funesto es siempre el seguir ‘adelante’, en lugar de quedarse atrás en la fuente del propio inicio.” (Heidegger, El eterno retorno de lo mismo, 1937). Esta otra cita no es menos luminosa: “Forma parte del misterio del primer inicio irradiar tanta claridad a su alrededor que no precisa una aclaración que vaya arrastrándose detrás de él.” (Heidegger, La voluntad de poder como conocimiento, 1939).
Este ‘movimiento’ que nosotros encarnamos tiene un inicio, un tiempo de fundación, y unos Padres fundadores.
El ‘movimiento’ no puede ser local, o nacional. No digo que no alcancemos una ‘federación ibérica’, pongamos por caso. Pero la mira la tenemos puesta en Europa. Una Europa que engloba a todos los pueblos o naciones de origen arya (nosotros, los pueblos neolatinos, pero también los germanos, los celtas, los baltos, los eslavos, los helenos…). La unión de los pueblos aryas europeos es esencial para nuestra victoria.
Tenemos, pues, que establecer relaciones con grupos identitarios europeos y crear una Federación o Liga de Naciones Aryas. Probablemente no haya coincidencia ideológica o espiritual entre estos grupos. Quiero decir: que no se comparta el nacionalsocialismo étnico (el nazismo) –aunque fuera por razones tácticas, por ejemplo. Sucede que muchos grupos identitarios en Europa no tienen el valor de reconocer el nazismo (de reconocerse como nazis) temiendo las consecuencias jurídicas, económicas y demás. No nos olvidemos de la situación política y jurídica en la que se encuentra el nazismo, pero tampoco de la pésima imagen pública (debido a la propaganda del ‘enemigo’) que del nacional socialismo étnico se ofrece en nuestros medios de comunicación y en nuestra cultura de masas desde hace décadas.
Hay que tener valor, ciertamente, para reconocer, afirmar, reivindicar y pretender restaurar el nombre y el honor del periodo nazi, en su conjunto, en los tiempos que corren.
Otro aspecto es el cultural, o el religioso/cultural. En nuestro movimiento (étnico, blanco, arya) no pueden tener cabida los seguidores de ideologías políticas o religiosas de origen no arya. La mayor parte de estas ideologías o corrientes espirituales son, como se sabe, de origen semita. Me refiero al judeo-mesianismo, al islamismo, y al judeo-comunismo. Quisiera llamar la atención también acerca del hinduismo y el budismo. Estos, aunque provienen del ámbito lingüístico indoeuropeo, carecen por completo de espíritu épico y heroico arya. Son ideologías ‘universales’ de liberación o salvación ‘personal’, nihilistas y decadentes, y muy alejadas, como digo, del genio arya. Sus creadores nada tenían que ver, ni étnica ni culturalmente, con los hombres que elaboraron los Vedas, textos que sí poseían este espíritu étnico (el ‘volksgeist’ arya). Otro tanto podemos decir del estoicismo, epicureísmo y otras sectas de salvación ‘personal’ de carácter universal (transétnicas y transculturales) que circularon durante el decadente periodo alejandrino.
(En las culturas aryas no son héroes precisamente aquellos que se sustraen o se apartan de la comunidad en busca de una recompensa individual (en la tierra o en los cielos), sino aquellos que se entregan en cuerpo y alma a su pueblo.)
Queremos una nación arya en cuerpo y alma. Espiritualmente nos nutrimos de nuestras viejas culturas pre-cristianas y de los aspectos de nuestra cultura no específicamente cristianos –desde nuestra lamentable cristianización hasta nuestros días (en ciencia, artes, literatura, pensamiento, derecho…). No es poco. Después de Grecia y Roma comenzamos a despegar y a recuperar nuestra identidad a partir de los XI y XII, con la aparición de los poetas trovadorescos (el periodo del amor cortés o gentil), paralelamente se desarrolló la literatura caballeresca (inspirada en el Mabinogion celta), también por la misma época comenzaron a escribirse las Eddas germánicas, junto con las ‘sagas’; a estos siglos medievales le siguieron el Renacimiento, los siglos ilustrados, el XIX (Darwin, Nietzsche…), el XX… No hay pueblos que cuenten con tal riqueza de tradiciones culturales o espirituales; con tal herencia.
Nos queda también la confección de un calendario específicamente arya. Con nuestras fiestas y nuestros héroes. Debe abarcar desde el pasado pre-cristiano (griego, romano, germano, celta…), hasta nuestros días (el periodo nazi y posterior), pasando por el Medievo, el Renacimiento… Entresacar las fechas, los sucesos, y las figuras más significativas de este pasado (tanto en sentido positivo como negativo). Se guarda memoria tanto de los buenos, como de los malos sucesos (la cristianización, el Edicto de cristianización del Imperio por Teodosio, por ejemplo).
*Esto que digo (que escribo) no tiene nada que ver con lo pagano o con el paganismo (términos que en su origen hacían referencia exclusivamente a los cultos campesinos romanos). Nosotros no somos paganos, somos aryas. El término ‘pagano’ es demasiado vago, no especifica nada; no dice nada. Los cristianos lo usaron para designar a los no cristianos, simplemente. Eran términos despectivos, además.
La intención que, en último término, tenían estos términos vagos y despectivos era la de eliminar, la de negar las diferencias étnicas y culturales; la extinción, conceptual al menos, de los diversos pueblos y tradiciones. Es un mundo en el que sólo encontramos cristianos o paganos (recuerda de pasada el mundo musulmán, donde no encontrarás otra cosa que musulmanes e infieles).
Aquel fue el tiempo de la desaparición de los pueblos. Los pueblos desaparecían ya como cristianos, ya como no-cristianos (devenidos ‘paganos’). En aquella ‘globalización’, la judeo-mesiánica, todos deveníamos iguales ante el nuevo ‘señor’; esto es, ante el nuevo poder, el nuevo ‘amo’. Los nuevos ‘señores’: el dios extranjero y sus sacerdotes. Diseñaron y dirigieron el devenir de la gente europea durante siglos. Aún dura su influencia y su poder.
Aquella globalización, tan semejante a la actual, con su destrucción de mundos, de tradiciones; la dispersión y el desarraigo de los pueblos, las poblaciones errantes; la mezcla indeseable de razas y culturas…
Así como con las globalizaciones cristianas o musulmanas era lícito cristianizar o islamizar (entiéndase: conquistar) a los pueblos ‘paganos’, así, en la globalización actual, los pueblos o Estados que no siguen los requerimientos político-económicos de la oligarquía internacional (‘democracia’, ‘apertura’…) son boicoteados de mil maneras, o incluso pueden ser, impunemente, destruidos (los recientes Estados ‘fallidos’).
Hoy como ayer. La prohibición de las culturas autóctonas de los pueblos europeos por los cristianos, así como la quema y destrucción de sus documentos y monumentos. Se deshonró la memoria de nuestros venerables ancestros y se produjo el falseamiento y la vilificación de nuestro pasado. Es semejante a la situación en la que se encuentra el nazismo en la actualidad. Padecemos la prohibición y la persecución, se difama a los caídos, a los Padres fundadores de la primera nación arya, y se falsea y criminaliza toda nuestra historia.
Los sacerdotes judeo-mesiánicos, los ideólogos políticos judeo-marxistas, los fiscales y jueces de Núremberg, los ‘chantres’ de la ‘shoa’, los principales teóricos de la sociedad multiétnica y multicultural (anti-nacionalista), los poderosos sionistas que dominan y gobiernan nuestro mundo Occidental blanco… Son los mismos. Es la hidra judía de siempre. El enemigo milenario nuestro, justamente.
*Los europeos padecemos un falseamiento de nuestra historia reciente absolutamente intolerable. Episodios como la IGM, la Revolución judeo-bolchevique, el nazismo y el periodo nazi, la IIGM y la postguerra nos están siendo manifiestamente escamoteados o manipulados.
*Una prensa y una editorial digitales, de esto se trata. Lo importante es la difusión a gran escala del nacionalismo arya europeo de una manera limpia, decente, culta, seria; estéticamente aceptable y moralmente irreprochable. Sin extravagancias, sin ‘esoterismos’ que extravíen; ciñéndonos a la historia, a la erudición, al conocimiento verdadero (tanto del pasado arya o indoeuropeo pre-cristiano, como al presente histórico –primera mitad del siglo pasado, revisionistas, etc.). Una ‘web’ arya ejemplar, en definitiva.
Si contáramos, además, con un grupo de personas expertas en historia, filología, economía, derecho, ciencias naturales (biología, genética)… que guiaran a los lectores hacia la información pertinente, nuestra ‘web’ arya sería insuperable. Se convertiría en el faro de las comunidades aryas; en el guía indispensable. Hay demasiada basura, demasiados callejones sin salida, demasiadas trampas por la red que circulan bajo el paraguas ‘nazi’ o nacionalista.
Estas personas informadas que digo son las únicas que podrían en algún momento crear o formar un ‘partido’ identitario europeo capaz de callarles la boca a todos los manipuladores, a todos los mistificadores, a todos los sinvergüenzas que, o bien atacan el nacionalismo étnico arya (desde la mentira histórica o científica), o bien se escudan en el mismo nacionalismo (nazismo) para desviar o confundir a nuestra gente con extravagancias y estupideces de todo tipo haciéndoles perder el tiempo y el camino.
*Jewish solicitude for Blacks in America today is as much a fraud as was the claim of Jewish sympathy for the oppressed proletariat of Russia on the eve of the Bolshevik Revolution. (La solicitud judía por los negros en Estados Unidos hoy es tan fraudulenta como lo fue la pretensión de simpatía judía por el proletariado oprimido de Rusia en vísperas de la Revolución Bolchevique.)
Esta inteligente observación la extraigo de un artículo de William Pierce de 1992 que lleva por título “By way of deception thou shalt do war (Mediante engaños tú harás la guerra)”, que César Tort publicó hace algunas semanas en su blog (The West´s Darkest Hour).
La ‘intelligentsia’ judía usó al oprimido proletariado ruso como instrumento, arma, fuerza de choque, carne de cañón…. para la toma de poder y la destrucción de la vieja Rusia. La revolución no tenía otra finalidad que la conquista del poder. Entiéndase esto, no se tomó el poder para hacer la revolución, sino a la inversa, como advirtió Orwell en su ‘1984’. En el apoyo que las minorías en USA (negros, emigrantes…) reciben de los judíos desde hace algunos decenios debemos ver el mismo fenómeno, la misma estrategia. A buen seguro las usarán de la misma manera, como fuerza, como instrumento para acabar con el predominio étnico y cultural blanco. Se está fraguando la revolución anti-blanca en USA, y la están dirigiendo los judíos. Y otro tanto sucede en nuestra Europa.
*Cientos de años después de nuestra cristianización (nuestra judaización), que tan desastrosas consecuencias y repercusiones espirituales tuvo, la destrucción étnica y cultural de los pueblos blancos se renueva con la Revolución francesa y sus ideales universales (transétnicos, transnacionales, transculturales) impregnados de judeo-mesianismo. Prosigue con el judeo-comunismo de Marx, la Revolución judeo-bolchevique (erróneamente denominada ‘Revolución rusa’), y la derrota del nacionalismo étnico arya (la derrota de la Alemania nazi) en la IIGM.
La segunda mitad del siglo pasado ha sido trágica, fatal para nuestros pueblos. La estrategia económica, política, jurídica, filosófica, cultural, espiritual… que se está siguiendo. La guerra total que la ‘intelligentsia’ judía mantiene contra la nación arya. Contra los pueblos eslavos, contra los pueblos germanos, contra los baltos, los celtas, los neolatinos… Contra todos; contra los fundamentos, contra las raíces étnicas y culturales de nuestro ser.
Ante el panorama, el peligro, y las circunstancias actuales (la masiva inmigración, el control del pensamiento, la represión, las leyes contra el nazismo o contra el revisionismo, la propaganda constante en prensa, libros, televisión, cine… ideológicamente multiculturalista y multiétnica, y descaradamente anti-nazi), los pequeños nacionalismos son el más severo obstáculo. Ahora la ‘contraseña’ debería ser no “Deutschland (o la patria que quieras) über alles”, sino “Europe über alles”. En toda Europa está sucediendo lo mismo, tenemos nacionalismos de todos los colores, no sólo el de las grandes naciones (ruso, francés, italiano…), sino también los regionales. Trascender patrias y regiones es lo primero. El objetivo es la “nación arya”.
(Dicho sea de paso, los problemas que tenemos afectan no sólo a Europa, sino a todas las naciones blancas, a todo el Occidente blanco –incluyendo a EEUU, Canadá, Australia, Nueva Zelanda… y países sudamericanos con mayoría de población blanca como Argentina, Chile, Paraguay…)
No es un tópico eso de que los judíos están organizando esta debacle, esta ruina de los pueblos blancos. Si todo sigue como hasta ahora, en uno o dos siglos desaparecemos, dejaremos de ser naciones étnicas (es el caso europeo). Milenios echados por la borda. No comprendo cómo no nos revolvemos ante un panorama que dejará a nuestros descendientes la más ruinosa herencia. Por esto insisto que hay que reivindicar el nacionalismo étnico hitleriano, aunque proyectado a escala, en principio, europea. Los judíos saben que la criminalización del nazismo es la única manera que tienen de reprimir nuestro etnicismo y nuestro patriotismo. Núremberg es nuestro Versalles. Núremberg (los juicios y sus consecuencias políticas, jurídicas, ideológicas, culturales…) es el arma que actualmente usan los judíos (su vanguardia intelectual) para reprimirnos y sofocarnos; para acabar de una vez por todas con los pueblos blancos.
Núremberg supone la conceptualización del nacionalismo étnico y la imagen que del nazismo se nos ofrece desde entonces en nuestras escuelas, en nuestras universidades, en nuestros medios de comunicación, en nuestra cultura de masas toda. El poder cultural y económico que tenían los judíos en la Alemania que se encontró Hitler, es el que ahora tienen en Francia, Inglaterra, y EEUU principalmente –en los focos o centros de la cultura Occidental. Desde ahí difunden sus letales ‘ensalmos’ (económicos, jurídicos, políticos, culturales…), rigen nuestro destino, y dominan nuestras vidas.
Esta situación no es algo que afecte solamente a los trabajadores, o a la economía, o a la política social… No es sólo la vieja discusión con el capitalismo sionista y el marxismo o judeo-comunismo (que también). Hoy por hoy es un problema primordialmente étnico, cultural, espiritual…, e incluso de supervivencia. Se trata del futuro étnico y cultural de los pueblos blancos. Sí, ¿qué va a ser de nosotros; de nuestros descendientes?
*La conducta de nuestros intelectuales y de nuestros ‘formadores de opinión’ en Europa (y la Magna Europa). Los necios que difunden las consignas ideológicas judeo-demócratas-liberales, o la judeo-comunista (tan internacionalista, tan universalista, tan judeo-mesiánica como el cristianismo). Conducta auto-destructiva, anti-nacionalista, anti-patriótica… La cantinela que no cesa es la destrucción de lo propio, y el elogio de lo ajeno. Son la vanguardia de lo ‘políticamente correcto’. Son fuerzas indispensables del ‘sistema’ –junto a los violentos anti-fascistas y otros.
Fíjate como nos venden ahora el cielo en la tierra con estas sociedades abiertas, plurales, multiétnicas y multiculturales. La nueva Sion, nos dicen. Pero el resultado final será una masa salarial anónima, desarraigada, mezclada… Una nueva raza de esclavos. Matrix, de nuevo. Es la oligarquía financiera internacional (principalmente judía, sionista) la que diseña ahora estas sociedades infernales.
La sociedad futura. La sociedad mezclada, desarraigada, atomizada, apátrida del futuro. La masa salarial universal manejable, disponible… menesterosa, esclava.
“Dark City”. Los sombríos ingenieros sociales. El futuro que ya viene, que ya es.
Frenar esta marea destructiva. Despertar de esta pesadilla. Recobrar el sentido, la conciencia, la memoria… la salud. Generaciones identitarias necesitamos.
*“Dark City” (la película) es una obra antisemita y nietzscheana. Es una esplendida alegoría de nuestra situación –la de los pueblos blancos.
La vetusta y moribunda raza extranjera (ajena, alienígena) de los ingenieros sociales que modelan nuestras vidas son los judíos –el papel que como tal cumplen en nuestras sociedades blancas; el poder de conformación social que logran en virtud de sus medios de comunicación y de sus industrias de ocio (cine, series de televisión, prensa, literatura…). La ‘mitología’ (el conjunto de opiniones, creencias…) de nuestra época es, en gran medida, obra de la ‘intelligentsia’ judía. El ‘mundo’ nuestro de cada día, podríamos decir, es obra suya.
Difunden modas y corrientes de opinión que les favorecen (que son ‘buenas’ para ellos, que les vienen bien). Alteran nuestra atmósfera política, social, cultural… en su beneficio. Introducen consignas ideológicas que les permiten prosperar en nuestras tierras: el altruismo suicida (la hospitalidad incondicional), las sociedades abiertas, el multiculturalismo, la democracia universal… Van en pos de un mundo globalizado, sin fronteras, donde ellos puedan operar (económica, política, culturalmente,..) con entera libertad y proseguir su labor explotadora y destructora de pueblos. Al mismo tiempo, combaten con todas sus armas todo nacionalismo, todo etnicismo. El nacionalismo étnico está prohibido, perseguido, criminalizado.
El nacionalismo étnico, tal como lo encarna el hitleriano, es su enemigo mortal. Acaba con sus poderes y privilegios. Los excluye, como extranjeros, de la vida (cultural, política, económica…) de la nación. Destruye su ‘negocio’ –su modo parasitario de vida. Por ello nos combaten con tanta saña y obstinación. No hay descanso. Apenas si hay día en el que no aparezca alguna noticia, alguna anécdota, alguna novedad (literaria, cinematográfica, ‘histórica’…) contra el nazismo en nuestros medios de comunicación. En realidad son ‘sus’ medios de comunicación; sus ‘aparatos’, sus dispositivos de alienación, de manipulación y de dominio. Estamos en sus manos, no le quepa duda de esto a mis cándidos connacionales.
La vetusta raza extranjera y el ‘volksgeist’ que busca en nosotros. Pretenden adueñarse de nuestro espíritu, hacerse con el genio nuestro, con nuestro ser; con aquello que nos hace ser lo que somos. Tal esencia les daría vida. La envidian, la codician, la pretenden. Medítese este aspecto de la película. Sus maquinaciones para obtener la citada esencia.
El relato es afirmativo en el sentido nietzscheano. Una vez destruido el mundo y el dispositivo de modelación social de los sombríos, el protagonista desenladrilla muros y recupera la imagen de aquel mundo de antes de la llegada de estos. No se limita a destruir aquel mundo nocturno e infernal, también recupera el mundo soleado y luminoso, aunque escondido y casi olvidado, que los sombríos ocultaron. No sólo niega, también afirma. Como la transformación en ‘niño’ en el Zarathushtra de Nietzsche, dice sí; prosigue el juego.
*Las culturas aryas son nuestro referente espiritual. Sean las pre-cristianas (tradiciones culturales griegas, romanas, germanas, celtas…), sean las tradiciones no específicamente cristianas surgidas desde los siglos XI y XII hasta nuestros días –desde la literatura ‘profana’ trovadoresca y caballeresca…, hasta Darwin, Nietzsche, Heidegger… Hitler… Éstas son nuestras tradiciones sagradas. Ahí están nuestros Padres, nuestros ancestros verdaderos. Lo pre-cristiano, y lo posterior no específicamente cristiano, forman nuestro viejo, y nuestro nuevo testamento.
La religión de los nacidos aryas consiste en el vínculo sagrado y solemne que con su propia etnia y con sus propias tradiciones establecen todos y cada uno de los miembros de la comunidad (de estas familias étnicas emparentadas que somos). Este vínculo ‘religioso’ supone la asimilación del legado, de la herencia más nuestra. Es una identificación. Son nuestras señas de identidad –en lo étnico y en lo cultural. Se trata del ser biosimbólico arya. (Se ‘comulga’ con lo propio, podríamos decir. La ‘comunión’ arya –un rito de iniciación por venir.)
“Mens arya in corpore arya”. De esto se trata.
Nosotros somos el legado; nosotros somos la herencia. Es preciso llegar a esta asunción, a esta revelación, a esta ‘conversión’ (transformación, vuelco…).
La vía espiritual arya consiste únicamente en “llegar a ser lo que somos”. Esta vía espiritual conlleva una catarsis o purgación (de lo ajeno), y una iluminación (una epifanía de lo propio). Cuanto más ‘limpio’ (de lo ajeno), más iluminado, más regenerado –más recuperado.
La Reconquista y la expulsión de elementos extraños. La recuperación del ‘ser’. Y la alegría, la dicha que sobreviene al triunfo, a la victoria, a la regeneración. Esto les deseo a mis iguales.
*
Hasta la próxima,

Manu
===
FUENTE:
http://www.larespuestadeeuropa.blogspot.com.es/2015/06/130-mens-arya-in-corpore-arya.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s