129) Carta a un amigo. Sobre el estado de la cuestión

MIÉRCOLES, 20 DE MAYO DE 2015
129) Carta a un amigo. Sobre el estado de la cuestión
Manu Rodríguez. Desde Europa (20/05/15).

*Querido C., hace falta dinero, es cierto, mucho dinero para lanzar una contra-ofensiva informativa que pueda hacer frente y neutralizar a esa inmensa propaganda de guerra con la que nos atiborran cada día desde los medios de comunicación. No sólo los medios, también el cine, la literatura, las series de tv, el ocio… No se puede competir económicamente con el poder sionista. Apenas hay día que no tengamos noticias difamatorias sobre el nazismo en general, o que no nos emitan documentales ‘históricos’ que no pueden ser calificados más que de indecentes, deshonestos, perversos, falsos, contrarios a la verdad histórica… También, como digo, tenemos las miles de películas, las miles de novelas, los miles de libros ‘especializados’ (ensayos, historia, biografías…) que se complacen en ensañarse con el nacionalsocialismo.
Son notorios los documentales históricos manipulados, auténticas muestras de la técnica del montaje. Y todo esto sucede setenta años después de finalizar la IIGM. No paran, no cesan. Pero el corazón del nacionalsocialismo sigue imbatido. “Podrán derribar nuestros muros, pero no conseguirán derribar nuestros corazones”, decía una pancarta en Berlín tras uno de aquellos furiosos y criminales bombardeos. Y esto lo saben los sionistas, y es por esto que no cesan de bombardear nuestros cerebros y nuestros corazones con sus mentiras y sus difamaciones. Siempre que quede un reducto de resistencia imbatible, no podemos dar esta guerra por perdida. Debemos resistir, resistir, y resistir.
Estamos ante un gran poder económico y una astuta y persistente estrategia de propaganda que abarca a todos los sectores de la población, a todas las edades. Dominan e imponen su ‘historia’ en nuestras calles, en nuestros medios de comunicación, en nuestra cultura de masas; en nuestras escuelas, en nuestros institutos, en nuestras universidades. Necesitan hacerse con la ‘masa’ cada día, cada mes, cada año… cada generación. Es impresionante el despliegue de medios técnicos, económicos, e intelectuales; es impresionante la ‘inversión’.
Sí, ¿se ha pensado alguna vez por qué el sionismo y la ‘intelligentsia’ judía tienen tanto interés en arruinar y mancillar las figuras de Hitler, Goebbels, Himmler y otros, o en dar esa falsa imagen del nacionalsocialismo? ¿Se ha pensado alguna vez en lo costoso de esa incesante campaña de desprestigio que abarca todos los medios y modos de la cultura de masas? No se trata de que el nacionalismo de Hitler cerrara las puertas a los judíos, o de ese falso holocausto en el que ya apenas nadie cree. Es otra cosa lo que les preocupa. Si el nacionalismo étnico se extendiera no tendrían posibilidad de influir en las naciones, se pondría un veto al libre flujo de mano de obra y de capitales. Se acabaría la ‘globalización’ en curso (la internacionalización de la economía, del derecho… el intervencionismo de las plutocracias en todas las naciones de la tierra en nombre de la democracia universal, o de los derechos humanos universales). Se les arruinaría el negocio, a ellos, y a la oligarquía internacional (que ellos mismos lideran). Por esto acabaron con el régimen de Hitler, y por esto su eterna campaña de destrucción del nacionalismo, de cualquier brote de nacionalismo. Es el nacionalismo étnico la única ideología política que le puso y le pone freno a su codicia destructiva; el único obstáculo económico, político y moral a su inconsecuente, a su ciega codicia de oro y de poder.
Está claro que lo consideran vital para su supervivencia, y para su dominio. No pueden perder esta guerra. Les va en ello la vida, el futuro. Y es por ello que podemos decir que esta guerra de propaganda no cesará nunca; que la tendremos que acabar nosotros mediante la verdad. Debemos insistir, insistir, e insistir.
De todos modos, estoy convencido que tanta mentira, tanta manipulación de la verdad histórica, algún día se volverá contra ellos. Quedarán en evidencia, desnudos, al descubierto. No podrán seguir mintiendo. Quedarán ante el mundo entero como el pueblo más mentiroso de la tierra; el más mentiroso y el más perverso. Perderán todo crédito.
No encontrarás ni uno solo de estos ‘documentales’ sobre el nazismo o sobre la IIGM que refleje los acontecimientos tal y como sucedieron o se fueron desarrollando y que ponga a cada uno en su lugar. Ni uno solo. No encontrarás ni objetividad, ni verdad. Y esto es lo que está por hacerse. Tenemos que usar esas mismas fuentes documentales para poner la historia en pie, simplemente; para contar la verdad.
Las fuentes documentales históricas están, existen. Pero son usadas y montadas perversamente. Advierte los guiones detestables, insidiosos, manipuladores en los documentales que te comento. No hay honestidad en esos intelectuales que callan la boca y pasan de largo ante tanta calumnia, ante tanta difamación, ante tanta mentira. Hay miedo, o connivencia. Estamos ante la banalidad de la mentira, de la injusticia, de la maldad. Es el triunfo de lo peor. Es uno de los períodos más vergonzosos de nuestra historia. Sólo una minoría tiene el valor de enarbolar la verdad histórica arriesgando con ello su prestigio, su trabajo, e incluso su vida. Ésta es nuestra triste realidad.
Lo más absurdo de todo esto es que en blogs que se dicen nacionalsocialistas se le da cabida a estos mismos impresentables ‘montajes’ que te digo como información valida sobre el nazismo y la IIGM. Se hacen eco estúpidamente de la propaganda anti-nazi puesta en circulación por el sionismo y la ‘intelligentsia’ judía para desencaminar, confundir, y desalentar a los ‘puros’. En vez de descalificarlos, y poner sobre aviso a los lectores, los divulgan sin más. Son imbéciles, están locos, o estamos ante webs y blogs puestos en circulación por los mismos judíos –cosa que no me extrañaría. Se diría que se complacen en sembrar la confusión en las filas nacionalsocialistas. Lo cual no deja de ser otra arma de guerra, otra estrategia de dominio. El panorama en nuestras filas no puede ser más caótico, más incoherente, más delirante (esoterismo, magia, ‘paganismo’, supremacismo blanco, extraterrestres, sociedades secretas…). Cualquier cosa antes que el simple conocimiento histórico; antes que la simple y nuda verdad.
*En su momento estuve buscando en internet trabajos relacionados con la cultura en el III Reich. Apenas si encontré algún libro o artículo veraz y objetivo. La inmensa mayoría son textos tendenciosos contra los aspectos más variados de la vida cotidiana en el III Reich (música, literatura, cine, ciencia, pintura, arquitectura, arqueología, ecología…). No te informan, se limitan a criticar, a censurar, a ridiculizar, a demonizar. Y hablamos de historiadores e investigadores, y de revistas o publicaciones académicas especializadas. En este asunto, estas instituciones han perdido toda dignidad profesional. Es una vergüenza. Carecemos de información objetiva sobre el periodo nazi y la IIGM. No encontrarás estudios objetivos sobre la economía, la pedagogía, la ciencia, la filosofía, o la literatura durante el período nazi. Nada. Nada sobre sus logros o sus éxitos en uno u otro campo. Se ha puesto un paréntesis, se ha echado un cerrojo sobre todo ese periodo histórico. Prohibido entrar. Prohibido hablar con seriedad y objetividad de estos temas. Sólo se te permite disparar, destruir, mancillar. Éstas parecen ser las consignas.
Casi la totalidad de lo que circula es pura propaganda de guerra; propaganda anti-nazi, simplemente. La intención es destruir ideológica y moralmente cualquier nacionalismo étnico (no sólo el histórico nazismo), que aparece constantemente malignizado, demonizado, al tiempo que se difunden consignas éticas y políticas trans-nacionales o post-nacionales. Es notoria la saña con la que arremeten contra cualquier intento de construir la identidad a partir del suelo (agricultura, ecología, Darré…), la memoria histórica, o la arqueología. Los autores resultan ser historiadores e investigadores internacionalmente reconocidos. Son los teóricos, la vanguardia ideológica de la internacionalización. Su función es avalar moral e intelectualmente (académicamente) la globalización en marcha. Destruir las barreras étnicas y lingüístico-culturales ancestrales es la meta, acabar con las naciones, con los pueblos históricos.
Lo sepan o no lo sepan, estos ‘intelectuales’ trabajan para el ‘sistema’, para las fuerzas del mal. Se limitan a crear el clima político e ideológico adecuado para la oligarquía financiera internacional (liderada por judíos). Libre flujo de mano de obra y de capitales, pues. Un desarraigo generalizado, planetario, universal. En nombre de la libertad, del progreso, de la democracia, de los derechos humanos…
Por supuesto que de todo lo dicho excluyo a los llamados revisionistas, los únicos historiadores e investigadores serios y veraces, dignos y honestos. No debemos olvidar a unos pocos autores y editores judíos entre estos historiadores e intelectuales revisionistas. Pero, dada nuestra dilatada experiencia con ellos, es legítimo el preguntarnos por sus verdaderas intenciones. ¿Es la patita enharinada; es una puerta que se deja entreabierta?
Hay que decir que las consignas éticas universales que se difunden no son tan universales, son bien particulares, étnicas incluso. Son valores éticos y políticos acuñados por los judíos en los dos últimos siglos (Marx, Boas (el etnocidio teórico), Freud, Adorno, Marcuse, Lévinas, Derrida… son cientos, miles). Valores destructivos que han terminado desfigurando, desvirtuando, transformado nuestras culturas tradicionales, adaptándolas a sus exigencias y necesidades. Son aquellos valores que les permiten establecerse y medrar en cualquier rincón del planeta, sin trabas, sin obstáculos. Y es de lamentar que haya entre nosotros intelectuales que secunden estos ‘ideales’ y ‘valores’ que tan nocivos están resultando para nuestras naciones, nuestra etnia, y nuestras culturas. Estos desgraciados se comportan como enloquecidas células del sistema inmunitario que atacan a su propio organismo (como en el caso del Lupus Eritematoso Sistémico –una enfermedad del sistema auto-inmune).
*Supongo que habrás observado que en los medios de comunicación o en la cultura de masas no circulan documentales, ni información, ni películas, ni nada de nada sobre la llamada revolución rusa, sobre el ‘terror rojo’, sobre el régimen político más criminal de la historia de Europa. No cabe duda que este silencio se debe a que los protagonistas de esta ‘revolución’ fueron en su mayor parte judíos. Fueron judíos, y esto está probado, y muchos de ellos ni siquiera rusos, por lo que me pregunto el por qué se la sigue denominando revolución ‘rusa’, cuando deberían denominarla dictadura judeo-comunista (lo de “dictadura del proletariado” era una mentira nada piadosa). No sólo sus raíces ideológicas eran judías (Marx), también sus actores principales fueron judíos, y fueron los más crueles y fríos criminales de nuestra historia reciente. Las víctimas se cuentan por millones. Afortunadamente contamos con textos (poco menos que prohibidos) sobre esta tenebrosa historia que nos aportan datos y cifras incontestables. El criminal ‘judeo-comunismo’ goza, empero, de libertad y cuenta con numerosos seguidores por nuestras tierras. Nadie se atreve a objetar nada.
Amigo mío, vivimos en un mundo al revés, en un mundo invertido, dislocado, falso, roto, descompuesto, donde lo negro es blanco, y lo blanco es negro.
*Con respecto a tu pregunta te digo que si mi blog tuviera, o hubiera tenido, más repercusión, ya hace tiempo que hubiera desaparecido. Como sabes apenas cuento con seguidores, y sólo unos pocos leen lo que escribo. Si tuviera ‘éxito’ me cerrarían el blog en un instante. Y esto por no hablar de las posibles consecuencias penales y económicas que tendría para mí y para mi familia.
Me arriesgo, ciertamente, pero no veo una manera más digna de vivir. Esto tiene mucho que ver con nuestro compromiso con la justicia y la verdad. Y en esto parece que los aryas tenemos algo que decir. La sangre del viejo Zarathushtra corre por nuestras venas. Él fue el primero de los ‘veraces’; el primero de los amantes y defensores de la verdad; el primero que combatió la mentira y la injusticia. Los aryas seguimos su ejemplo, simplemente. Es cuestión de raza, es cuestión de sangre. No lo podemos evitar. La sangre manda. Nobleza obliga.
Añado que no es sólo este prurito por la justicia y la verdad, pues también nos debemos a nuestro pueblo, a nuestra gente, a nuestros hermanos, tan necesitados de claridad, de luz, y de verdad.
*
Hasta la próxima,

Manu

http://www.larespuestadeeuropa.blogspot.com.es/2015/05/129-carta-un-amigo-sobre-el-estado-de.html

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