Sobre el nihilismo activo


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Ernst Jünger, el continuador más representativo del nihilismo activo nietzscheano del siglo XX

Introducción. El nihilismo
El camello, el león y el niño
Nihilismo pasivo y activo
La continuación en Jünger
Estructura y destruktion en Heidegger

Introducción. El nihilismo

“El nihilista no es quien no cree en nada, sino quien no cree en lo que es”
Camus, El hombre rebelde, Alianza, 85

El estilo de la revolución comunista y socialista igualitaria es la lucha de clase. El estilo de la revolución conservadora y de los nacional-revolucionarios es el nihilismo activo. ¿Qué es el nihilismo?, ¿qué es el nihilismo activo?
Nihilismo viene del latín nihil (nada) y se refiere a la negación: negación de Dios, de lo establecido, de lo vuelto a establecer, de la razón, de la igualdad, de las izquierdas, de las derechas, de las extremas izquierdas, de las extremas derechas… Hemos dejado de creer en Dios, pero también en Marx, en el capitalismo, en el progreso … Nada está justificado. “Nihilismo: falta la meta; falta la respuesta al “por qué” ¿Qué significa nihilismo? – Que los valores supremos pierden su valor” (Nietzsche, K.S.A., Vol. XII, p.350. Fragmentos otoño 1887).
Puede pensarse que el nihilismo es una consecuencia de alguna crisis. Por ejemplo consecuencia de una guerra o de un desastre económico. Puede pensarse también que es una opinión o una tendencia ideológica más, como el liberalismo, el socialismo… Puede pensarse que es una tendencia cultural más, como la Ilustración, el Romanticismo… Sin embargo para Nietzsche el nihilismo no se da en una época para desaparecer en la siguiente, ni se da en una parte de Occidente sin darse en otra, ni en unas tendencias y no en otras. Se da en todas las temporadas, de crisis o no; es común a todas las ideologías y tendencias occidentales postgriegas. No se trata de un desajuste superficial que pudiera ser reparado moviendo determinados elementos, sino que es esencial a la historia misma de Occidente desde los griegos. En palabras de Nietzsche, el nihilismo es “la lógica de la decadencia”, la estructura de la decadencia que predomina en Occidente. Algo parecido va a decir Heidegger con su olvido del ser.
Hay varias maneras de negar un modo de vida. Una de ellas consiste en una especie de rechazo pasivo que busca la comodidad y la facilidad. Para este tipo de nihilismo, la lucha resulta dura y sería mejor evitarla. Conviene, por tanto, bajo esta perspectiva, alejarse de las cosas como son. En el fondo lo que se desea es sentarse en un sillón a no hacer nada. Los cielos cristiano y budista son representaciones de este tipo, cielos para vagos. La utopía nihilista del cielo cristiano de ultramundo se convirtió después en la utopía ilustrada de un cielo en este mundo organizado alrededor de la Santísima Trinidad: igualdad: libertad y fraternidad. Ahora esa Santísima Trinidad muestra su verdadero rostro: comodidad y facilidad (sillón, cerveza y televisión). La dotación biológica y la fisiología tienen mucho que ver en esto. Se dice a veces que el nihilista no cree en nada. Pero no se puede creer en una nada vacía. Creer es creer en algo. Se eliminan los valores con otra intención. El nihilista pasivo cree en la facilidad en la comodidad y en la ausencia de lucha, todas ellas olvido del ser.
Pero hay también otra forma de negar activa y afirmadora que tiene por objeto una destrucción de engaños para dejar libre el camino:

“El nihilismo como estado normal. Puede ser un signo de fuerza… Alcanza su máximo de fuerza relativa como potencia violenta de destrucción: como nihilismo activo. Su antítesis es el nihilismo fatigado, que ya no ataca: su forma más conocida es el budismo” K.S.A, Vol.XII, p.350. La voluntad de poder, aforismo 23
“El nihilismo no es solo una reflexión sobre el ¡en vano!, no es solo la creencia de que todo merece morir: se pone la mano encima, se aniquila… Esto resulta, si se quiere, ilógico; pero el nihilista no cree en la necesidad de ser lógico… Es este el estado de los espíritus y voluntades más fuertes –y para ellos no es posible detenerse en el no “del juicio”-: el no de la acción está dado por su naturaleza. El convertir algo en nada por el juicio secunda el corvertir algo en nada por la mano” K.S.A, Vol.XII, p.350. La voluntad de poder, aforismo 24

En este caso, el fondo del nihilismo no es la comodidad y la detención de la lucha, sino el abismo, la vuelta a la plenitud. Este es el camino del nihilismo activo. Lo caracterizaremos después con más detenimiento. Antes quisiera poner más ejemplos.

El camello, el león y el niño

“¿Se puede vivir sin creer en nada?”
Camus, El hombre rebelde, Alianza, 85

Zaratustra marchó a los 30 años a la montaña. Allí permaneció en una caverna sufriendo tres metamorfosis: “tres metamorfosis del espíritu os menciono: como el espíritu se convierte en camello, y el camello en león y el león, por fin, en niño” (K.S.A., Vol.IV, p.29. Así habló Zaratustra, Alianza, Madrid, 1980, p.49). El camello es la bestia de carga, el animal capaz de soportar los valores sobre sus espaldas sin rebelarse, el resignado que se inclina con humildad y sumisión ante instancias superiores, porque es muy cómo colgarse de una percha. Su espíritu se regocija con su carga y la estima como una heroicidad. Los sacerdotes de turno le dicen lo que debe hacer y él obedece. Desde el punto de vista moral, es por tanto dependiente. Nietzsche representa también a veces esta situación por medio de un asno que tira de una carreta. Los hombres camellos, cargados de valores antivitales, estarían representados por las posturas nihilistas: cristianos, socialistas, budistas…
Pero el camello corre cargado al desierto y allí se transforma en león. El león arroja de sí todas las cargas, no soporta llevar alforjas, es la lucha por la libertad contra la moral que niega la vida. El espíritu se torna guerrero y no admite ninguna instancia que le domine. El “tú debes” es el gran dragón al que ha de vencer y en cuyas escamas brillan los valores de la cultura piadosa. El espíritu del león dice sin embargo “yo quiero”, se caracteriza por el paso a la autonomía. La conquista de la libertad es compleja y dura, no hay que quedarse en la “liberación de”, sujeto por la negación a la cárcel que nos ha esclavizado, sino empezar a caminar por sí mismo, dando nuevos sentidos. Nietzsche pone en esta situación a los hombres superiores.
El espíritu no se queda ahí, cuando el león se torna creador, se convierte en niño: “Inocencia es el niño y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir sí: el espíritu quiere ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo” (K.S.A., Vol.IV, p.31. (Así habló Zaratustra, Alianza, Madrid, 1980, p.51). La libertad es creación, espontaneidad, juego y azar. El niño es la vida misma que juega y ese juego se realiza a través de la propia voluntad. Este es el superhombre. La existencia humana se convierte en aventura.

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Nihilismo pasivo y activo

“Damocles nunca baila mejor que bajo la espada”
Camus, El hombre rebelde, Alianza, 88

El camello posee la actividad típica de los que se montan en el carro para que tiren los demás. Su voluntad es débil y su responsabilidad nula. Necesita que otros le guíen. Kant decía que esto es no atreverse a ser mayor de edad. Sin embargo, el león quiere ser libre y hacer las cosas por sí mismo. Pero para eso tiene que ir destruyendo lo que todavía tiene de camello y los inconvenientes externos que se le puedan presentar. Su voluntad es fuerte y su destrucción va encaminada a la aventura y al juego de los nuevos ciclos.
El paso del nihilismo pasivo al activo tiene como núcleo fundamental el punto cero en el que se atasca mucha gente. Si nos quitamos los valores, nos quedamos a cero. El problema de la “libertad de” (liberarse de) se convierte en el problema de “libertad para qué”. ¿Qué hacer entonces? El misterio de la libertad pasa por aquí. Ser hombre es ser libre y ser libre es pasar por el punto cero. Pero para ello hay que destruir y afirmar. Primero, destruirse a sí mismo y destruir un mundo. Después, afirmar una nueva creación. La ética es estética, el destino de los hombres es crearse a sí mismos. La historia es sucesión de ciclos, hay que destruir un ciclo para crear otro. La historia la producen los creadores. El ciclo de decadencia del Kali Yuga no se cierra solo, hay que cerrarlo. A lo que cae hay que empujarlo. “El hombre debe decidirse a hacer para ser” (Camus, El hombre rebelde, Alianza, 77)
La voluntad de poder pasiva no destruye para regresar al caos lleno de posibilidades, sino para disolverse en el mundo estático de la pasividad. Niega la dureza de la vida y afirma sin embargo la indolencia, la seguridad y los universales negadores del cambio. Esta afirmación es en realidad negación, afirma valores que en el fondo niegan el ser de las cosas. La voluntad débil niega para detener la vida y pseudoafirma igualmente para detener la vida. Es la situación del camello que no quiere dejar de ser camello. Dostoyewsky escribe: “Si Dios no existe todo está permitido”. El “todo está permitido” tras este tipo de negación es para estos nihilistas una carga insoportable. Nos encontramos ahora dentro del nihilismo pasivo, que es tanto una desvaloración de valores vitales como una valoración (pseudoafirmación) de valores nihilistas, hechas ambas por una voluntad de poder débil. La afirmación de valores del nihilismo pasivo sigue siendo nihilismo pasivo, no deja de ser voluntad débil negadora, se queda en la negación, no hay una auténtica afirmación.
Sin embargo una voluntad de poder fuerte destruye y construye. Para ella, el “todo está permitido” tras la destrucción es una fiesta. Esta forma de desvalorar/valorar valores es vitalidad. Pero no se queda en esa destrucción, se vuelve afirmativa desde el caos superando de esta manera su fase negadora. La parte destructiva de esta voluntad es lo que Nietzsche denomina nihilismo activo. Nihilismo activo en el sentido nietzscheano es la desvaloración de valores débiles hecha por una voluntad de poder fuerte que niega.

VOLUNTAD
NIHILISMO
SUPERACIÓN DEL NIHILISMO
CONSECUENCIAS

Fuerte
León
Activo
Niega lo establecido
Destrucción total del mundo anterior
Afirmación que supera el nihilismo
Creación tras la destrucción
Caos, crisis, destrucción al tiempo que nuevos horizontes. Al mismo tiempo que un sol se oculta otro renace

Débil
Camello
Pasivo
Niega la vida, niega el ser
Valoraciones de lo que permite no hacer nada
Destruye para negar la vida
No hay auténtica afirmación, no supera el nihilismo, no hay auténtica creación
Hastío, todo es en vano, nada merece la pena

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La continuación en Jünger
El más eximio representante de esta forma de nihilismo activo en el siglo XX ha sido Ernst Jünger. El punto cero de Nietzsche –las tribulaciones del león que se queda a cero después de quitarse los valores de encima- se convierte en Jünger en una línea a traspasar. De ahí el título de su obra Sobre la línea. El nihilismo, que Jünger define de la misma manera que Nietzsche como devaluación de los valores supremos, se ha convertido en un estado normal. Nos hemos acostumbrado a no creer en nada. No se trata de la crisis de algún país o de algún grupo, sino de todo el planeta, el nihilismo es planetario. La percepción espiritual que tenemos de esto es la decepción, el desencanto y el vértigo ante el abismo. Nos encontramos ante una “línea donde todos los valores se funden y donde el dolor ocupa su lugar” (Heidegger y Jünger, Acerca del nihilismo, Paidos, 51). La línea es peligrosa, pero, como decía Hólderlin, donde está el peligro crece lo que nos salva.
El nihilismo activo es la acción transformadora que emerge desde el caos: “Buscamos mutaciones, posibilidades, entre las cuales la vida deba ser un nuevo Eón, llevadero, soportable y tal vez feliz” (Heidegger y Jünger, Acerca del nihilismo, Paidos, 68). Nihilismo activo es demolición y destrucción. Así es como interpreta Jünger el filosofar a martillazos de Nietzsche y el empresario de derribos de León Bloy. Los espíritus fuertes destruyen y crean. Ante la decepción del mundo actual y la explotación global a la que estamos sometidos, cabe todavía un ámbito de refugio –una emboscadura– en el ámbito de la libertad: “La libertad no habita en el vacío, más bien mora en lo no ordenado y lo no separado, en aquellos ámbitos que ciertamente se cuentan entre los organizables, pero no para la organización. Queremos llamarlos “la tierra salvaje”: es el espacio desde el cual el hombre no solo puede esperar a llevar la lucha, sino también desde el que vencer. Sin duda ya no se trata de ninguna tierra salvaje romántica. Es el fundamento originario de su existencia, la espesura desde la que él irrumpirá un día como un león” (Heidegger y Jünger, Acerca del nihilismo, Paidos, 62).
El nihilismo activo de Jünger, como el de Nietzsche, está enfocado a traspasar la línea. Detrás de la línea hay una esperanza. Hay que pasar necesariamente por el punto cero, pero después este punto se puede abandonar.

Estructura y destrucción en Heidegger
Heidegger es partidario de excavar bajo la línea y ver sus cimientos en vez de traspasarla. Dice que la línea del nihilismo, el punto cero, siempre acompañará al hombre, no hay que traspasarla, hay que asumirla. Los hombres somos siempre, queramos o no, habitantes de la nada. Es como si tuviéramos que caminar siempre encima de un lago helado a punto de romperse. Lo que hay que hacer según esta perspectiva es profundizar en la esencia del nihilismo y, una vez comprendida, dejar ser. Esa es la superación del nihilismo.
La crítica que hace Heidegger al nihilismo activo de Nietzsche y Jünger es una repetición de lo que dijo en sus dos volúmenes sobre Nietzsche. El nihilismo activo de la voluntad de poder ve el ser a través del valor. Pero esto es una tergiversación del ser (olvido del ser). Este planteamiento fundamenta el ser en el valer y el valer en un sujeto interesado (poder), con lo cual hacemos desaparecer la estructura originaria existente humano-mundo a favor de una subjetividad dominadora. El hombre-sujeto-razón crea el ser de los entes y se convierte de esta manera en una especie de dios. Un nihilismo activo que consiste solo en un cambio de valores sigue siendo alejamiento del ser.
Todo esto apunta a la búsqueda de una mejor definición de nihilismo. La definición heideggeriana no está relacionada con los valores, sino con el ser:

“La esencia del nihilismo consiste en el olvido del ser” GA 9: Wegmarken, 421. Hitos, Alianza, 341
“Ocuparse tan solo del ente en el olvido del ser: he aquí el nihilismo” Einführung in die Metaphisik, 155. Introducción a la metafísica, 237
“El nihilismo sería en su esencia una historia que tiene lugar con el ser mismo. Entonces residiría en la esencia del ser mismo el hecho de que éste permaneciera impensado porque lo propio del ser es sustraerse” GA 5: Holzwege, 244. Caminos

El nihilismo es el olvido del ser y el olvido del ser es el objetivo a eliminar. Dicho de otra manera: hay que destruir la historia de la metafísica. Se conserva la típica actividad luchadora del nihilismo activo, pero ahora centrada en el cambio de estructura y no en el cambio de valores. Heidegger se queja de la interpretación que se hizo a veces de su concepto Destruktion de Ser y tiempo como si fuera otro nihilismo activo más al estilo de Nietzsche: “La falta de meditación comenzó ya con la malintepretación superficial de la “destrucción” explicada en Ser y tiempo, que no conoce otro interés sino el de recuperar las experiencias originarias del Ser de la metafísica vueltas comunes y vacías en la deconstrucción” (GA 9: Wegmarken, 417. Hitos, Alianza, 337). La Destruktion no hay que entenderla como violencia física, sino como destrucción de la historia de la metafísica que es al mismo tiempo un regreso al inicio. Destruir la historia de la metafísica es desmontar sus falsedades y ver cómo son las cosas en la plenitud del origen.
Un cambio de valores no implica necesariamente un cambio de estructura. La historia está llena de cambios valorativos que no llegan al fondo (dejan intacta la estructura y siguen siendo distintas versiones de la nada). Por ejemplo los cambios alternativos de liberales y socialistas son esencialmente cambios valorativos de dirección, pero no cambios estructurales. Las técnicas de producción, la organización del mundo y el modo de vida humanista siguen siendo los mismos, alejados del ser. Un planeta en el que se haya extendido el liberalismo o el socialismo seguirá siendo nihilista y seguirá funcionando con un presupuesto estructural común. Otro ejemplo es la Revolución francesa. El cambio del Antiguo régimen a la Sociedad burguesa no fue en absoluto una revolución en este sentido ontológico de destrucción y vuelta al inicio. El Antiguo régimen era nihilista y la Sociedad burguesa lo sigue siendo. Lo mismo la revolución comunista. Mismo perro, distintos collares. La auténtica revolución, la revolución del nihilismo activo, está por venir. El cambio de un platonismo por un antiplatonismo sigue siendo platonismo, porque se edifica sobre una negación que depende de la esencia de lo negado sin modificar la estructura interna de esto negado. La estructura básica permanece en común. El “anti” es superficial. Un antifranquista no tiene más remedio que ser franquista y un antifascista no tiene más remedio que ser fascista. Si no acudimos a la esencia del nihilismo, no podemos cambiarlo. Y acudir a su esencia es ver su estructura. En Heidegger el nihilismo activo pasa de valorativo a estructural.
Surge ahora la siguiente pregunta: ¿el nihilismo activo, entendido de esta manera estructural, implica también cambio de valores? Se han clasificado los valores normalmente bajo el criterio de valores espirituales, estéticos, vitales…. Pero cabe además una clasificación bajo el criterio de valores conforme a ser y valores no conforme a ser. Me explico. Hay valores que están en la estructura misma del existente humano –libertad, sociabilidad– y valores que no –humildad, igualdad, compasión…–. Del existente humano podemos decir que es (esencia) libre y político. Pero no podemos decir en el modo de la esencia que es humilde, tolerante o igualitario. Humilde, tolerante e igualitario lo seremos si queremos. Hay intervención de la voluntad. Sin embargo libres y políticos lo somos, queramos o no.
La mayoría de los valores entienden el ser desde el deber ser, imponen un ser manejado al mundo. Pero en valores como la libertad y la sociabilidad no se cumple esta imposición, porque son valores implícitos en la estructura misma del ser y el ser está antes que el deber. Quizás a estos no se les debería llamar valores.
Occidente es mero nihilismo desde los griegos, un manejo sucede a otro en un ciclo que parece no tener fin. Pero si tiene fin. Nihilismo activo es actividad de eliminación de estos manejos, recuperación de la libertad y vuelta a las cosas como son. Nihilismo activo es lucha por el inicio.

Todo fluye
Eugenio Gil
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FUENTE:
http://www.todofluyetodofluye.blogspot.com.es/2014/10/sobre-el-nihilismo-activo.html

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