El INCENDIO DE SAINT MALO

MARTES, 22 DE ENERO DE 2008

El INCENDIO DE SAINT MALO

En Agosto de 1944 la historica ciudad amurallada de Saint Malo, la joya mas brillante de la Costa Esmeralda, en la Bretaña francesa, fue casi totalmente destruida por el fuego. Esto no debia haber sucedido.
Si las fuerzas de los Estados Unidos no se hubieran creido un informe falso sobre la presencia de miles de alemanes en el interior de la ciudad, esta podia haberse salvado. Ignoraron el aviso de dos habitantes de la ciudad que se acercaron hasta las lineas americanas e insistieron en que en la ciudad habia menos de cien alemanes, los miembros de dos unidades antiaereas, junto con cientos de civiles que no podian salir, ya que las puertas de la ciudad habian sido cerradas por los alemanes.
Los morteros americanos sembraron de proyectiles incendiarios las magnificas casas de granito, cuyos interiores estaban recubiertos de madera, contaban con grandes escaleras de roble y guardaban muebles y porcelanas antigüas, guardadas desde hace generaciones. Treinta mil libros y manuscritos de gran valor se quemaron al arder las bibliotecas de la ciudad, las cenizas llegaron a verse varios kilometros mar adentro. De los 865 edificios con los que contaba la ciudad dentro de sus murallas, solo 182 se mantuvieron en pie y todos ellos mas o menos dañados.
Churchill en su “Historia de la Segunda Guerra Mundial” dice que dos divisiones blindadas y tres divisiones de infanteria fueron separadas de las fuerzas de asalto americanas en Normandia y enviadas a limpiar la peninsula de la Bretaña. Los alemanes, continua Churchill, “fueron obligados a permanecer dentro de sus perimetros defensivos en Saint Malo, Brest, Lorient y Saint Nazaire”. “De ese modo”, añade Churchill, “podiamos acorralarlos y esperar a que se rindieran, evitando las innecesarias perdidas que un asalto inmedito hubiera provocado”.
Ese “esperar a que se rindieran” no paso en Saint Malo. Martin Blumenson en su libro “Rotura y persecucion” afirma que fueron pocos los americanos que pensaron que la toma de Saint Malo fuera a ser una tarea complicada. Pero eso fue antes de que el 8º Cuerpo, y particularmente la 83ª Division bajo el mando del general Macon, se dieran cuenta de que “habia un trabajo desagradable delante de ellos”.
La defensa principal de la ciudad estaba concentrada en cinco puntos fuertes que habian sido construidos por la Organizacion Todt: al Oeste de la ciudad, La Cite, un vasto complejo subterraneo excavado en la peninsula entre el estuario del Rance y la bahia de Saint Servan; en la bahia de Saint Malo, dos islas fortificadas, Cezembre y Le Grand Bey, y al Este, la Montaigne Saint Joseph y La Varde, accidentes naturales fortificados con hormigon y que fueron los primero focos de resistencia importantes que encontraron los americanos que avanzaban en su direccion.
El comandante de la guarnicion, el coronel Andreas von Aulock, representante de General Motors para Europa antes de la guerra, dirigia las operaciones desde el complejo subterraneo. Las dos baterias antiaereas que se encontraban en el interior de la ciudad estaban a cargo de la Luftwaffe. Una, en las murallas del castillo, al mando del teniente Franz Kuster, abogado antes de la guerra y que llegaria a ser juez en la Alemania Occidental, la otra, estaba en un pequeño parque publico que daba al mar y estaba al mando de un sargento austriaco.
Hasta el dia de hoy, una gran proporcion de franceses aun cree que los alemanes quemaron la ciudad de forma deliberada como un acto de venganza al verse derrotados. Pero no fue asi como sucedio.
Hubo muchos testigos oculares del lanzamiento de proyectiles incendiarios por parte de los americanos desde el Este, el Sur y el Oeste de la ciudad, y los restos de los proyectiles se encontraron por toda la ciudad y fueron identificados por expertos. No se encontro ninguna prueba del uso por parte de los alemanes de ninguna clase de artefacto incendiario. En cualquier caso, hubiera sido ilogico que von Aulock, que no era ningun fanatico, intentara quemar la ciudad sabiendo que las dotaciones antiaereas todavia estaban en sus puestos. Ademas,en general siempre se habia preocupado por la seguridad de la poblacion. En varias ocasiones habia urgido a la poblacion a abandonar la ciudad y les advirtio sobre el horror de la lucha callejera, de la que el mismo habia sido testigo en Stalingrado. Pero la mayoria decidio quedarse, ya que se sentian mas seguros en sus grandes y profundas bodegas, construidas por los afamados corsarios de la ciudad para almacenar sus botines, que a campo abierto, donde la guerra podia aparecer en cualquier momento y en cualquier direccion. Tambien tenian miedo de que sus casas fueran saqueadas y perder sus posesiones de valor. Von Aulock decreto que si alguno de sus hombres era encontrado saqueando, seria fusilado, al igual que se haria con cualquier oficial o suboficial que fuera negligente al respecto. Hubo algunos saqueos, pero los saqueadores fueron civiles.
Sin embargo, los alemanes si causaron un daño considerable en otros aspectos. El 6 de Agosto, un dragaminas disparo contra la torre de la catedral, causando graves daños a la misma. La excusa fue que la torre estaba siendo utilizado por “terroristas” como puesto de observacion. El coronel von Aulock, enfurecido por la accion de la Kriegsmarine, hablo personalmente con el comandante Breithaup, de la 12ª Flotilla de Dragaminas, y le dijo que “la marina no se habia cubierto precisamente de gloria con esta accion”.
Las instalaciones del puerto, incluidas las gigantescas esclusas, fueron voladas por los alemanes el 7 de Agosto, y cierto numero de barcos fue hundido en el puerto para impedir que pudiera ser usado por lo Aliados. Otra de las cosas que hicieron los alemanes fue reunir a todos los hombres entre los 16 y los 60 años de la ciudad para internarlos en un viejo fuerte que se encontraba en un islote cerca del castillo y que solo era accesible durante la marea baja. Esta fue la venganza de von Aulock por una escaramuza que tuvo lugar en la ciudad la noche del 5 al 6 de Agosto. Segun su propia version, fueron atacados por “terroristas”. Los franceses dicen que fue un enfrentamiento entre soldados alemanes y marineros amotinados; segun parece se habria producido un gran descenso de la disciplina entra los miembros de la Kriegsmarine alli destinados.
Desgraciadamente el viejo fuerte se encontraba en la linea de fuego entre los americanos que llegaban desde el Este y la isla fortificada conocida como Le Grand Bey, y fue inevitable que algun proyectil cayera en medio de los varios cientos de prisioneros, hiriendo mortalmente a dieciocho de ellos. La vieja ciudad sufrio mucho por el intercambio de fuego entre los americanos y las grandes armas de las que disponian los alemanes en sus instalaciones subterraneas. Muchos edificios fueron alcanzados por proyectiles y por bombas lanzadas desde aviones. Pero si los danos se hubiesen restringido a simples proyectiles y bombas, la mayoria de la ciudad podria haberse salvado con daños menores. Fue el ataque concentrado con proyectiles incendiarios de mortero lo que destruyo la mayoria de los edifcios.
La creencia de los americanos en la presencia de una gran cantidad de tropas alemanas en la ciudad se vio fortalecida por dos incidentes. El 10 de Agosto, dos “Jeeps” en los que viajaban cuatro americanos y cinco franceses intentaron entrar en la ciudad por su entrada principal. Pronto se encontraron bajo una lluvia de balas de ametralladora. Un oficial americano y dos de los franceses murieron y los otros fueron hechos prisioneros. Al dia siguiente un camion que transportaba suminstros y municiones para la “Resistance” tambien intento entrar. Los dos ocupantes fueron capturados y el camion quemado.
Estos ataques fueron realizados por los hombres de la Luftwaffe que se encontraban en las posiciones antiaereas, pero los americanos, situados a unos 500, creyeron, a causa de la confusion del combate, que el numero de las fuerzas enemigas era mucho mayor de lo que realmente era. Por otro lado, no deja de ser dificil de entender la desdeñosa manera en la que recibieron la informacion proporcionada por dos emisarios franceses procedentes de la ciudad. Yves Burgot y Jean Vergniaud fueron enviados desde el castillo, donde estaban refugiados, a pedir morfina para los heridos, tanto americanos como alemanes. Fueron recibidos con frialdad por un oficial que les pregunto cuantos alemanes habia en la ciudad. Le dijeron que habia menos de cien alemanes, pero el oficial no acepto aquello y el bombardeo e incendio de la ciudad continuo.
Se acordo una tregua para el 13 de Agosto, para permitir a la poblacion civil abandonar la ciudad. En ese momento la parte de la ciudad que no habia sido destruida, aun ardia. Los bomberos nada pudieron hacer para evitar la propagacion de los fuegos ya que los americanos habian cortado el abastecimiento de agua.
Los americanos atacaron con tanques el 14 de Agosto y, para su indudable sorpresa, la humeante ciudad estaba casi vacia. La lucha en el complejo subterraneo continuo hasta el 17 de Agosto, fecha en la que el coronel von Aulock se rindio. Fue acusado de “el barbaro incendio de la ciudad de los corsarios”, pero despues del examen de las ruinas, incluidos los restos de los proyectiles incendiarios, y las declaraciones de los testigos, fue absuelto.
PUBLICADO POR EL HERMENAUTA EN 08:27
FUENTE:
http://lahistorianoesblancaonegra.blogspot.com.es/2008/01/el-incendio-de-saint-malo.html

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