La División Azul: cuando Alemania elogiaba a España

jueves, octubre 31, 2013

La División Azul: cuando Alemania elogiaba a España

Blaue Division. Eran soldados españoles que combatieron el sistema comunista, una constelación de carniceras dictaduras totalitarias cuyas víctimas en todo el mundo cífranse en más de 100 millones de personas. Cuando Alemania invadió la URSS, el comunismo era ya responsable de la muerte de 13 millones de ciudadanos rusos. De haber ganado la guerra los alemanes, 77 millones de hombres, mujeres y niños habrían podido escapar de sus asesinos marxistoides.
En la actualidad, las atrocidades del comunismo ya son admitidas a regañadientes incluso por organismos tan poco “nazis” como el Consejo de Europa, pero síguese afirmando, de forma obscena, que la victoria de Stalin sobre Hitler tiene que ser celebrada. No se entiende el porqué, a menos que las víctimas del comunismo, acusadas de fascistas, sean no-personas, que es seguramente de lo que se trata. Pero entonces el sistema oligárquico actual deviene cómplice del comunismo: ¿lo es? Sin duda. Ha dejado impune el mayor genocidio de la historia en nombre de la “singularísima” victimización del “pueblo elegido”. Pero incluso aceptando las manipuladas cifras oficiales, por cada víctima judía del nazismo habría aún 10 del comunismo. La igualdad de las víctimas y, en el fondo, de los seres humanos como tales, es lo que se decide aquí (!y en Palestina!).  Pero ocurre que los comunistas eran aliados de los liberaloides criptosionistas occidentales y juntos formaron el bloque criminal de opresión,  denominado”antifascismo”, que en la actualidad impera sobre el orbe entero.
La verdad histórica no iba a ser, precisamente, aquello que preservaran de la ejecución sumarísima los dirigentes del bando vencedor, así que el cadáver de la diosa Aletheiapermanece secuestrado en ese otrogulag conceptual que es el lavado de cerebro propagandístico. Wall Street y Hollywood nada tienen, en efecto, de “fascistas”: son, fueron y serán, para siempre, antifascistas. Se pongan como se pongan los indignados, ésta es la realidad. El movimiento ciudadano no va a derrotar al capitalismo financiero asumiento como dogmas incontestables los mitos legitimadores de la oligarquía internacional.
Los soldados españoles que marcharon a Rusia tenían su razón. No cometieron ningún crimen contra la humanidad. Los campesinos rusos todavía recuerdan con cariño a las tropas fascistas de la División Azul. Preguntadles, en cambio, en Ucrania, por las “hazañas” del Ejército Rojo. Estas evidencias tampoco abonan la presunta ideología fascista ni sus regímenes dictatoriales manchados de sangre.
La presente entrada es sólo un homenaje realizado desde un impulso de básica justicia y reconocimiento a las personas que vivieron y murieron en un tiempo ya lejano pero todavía presentes en nuestra memoria. Motivación ética que nos fuerza a colocar cada cosa en su lugar por mucho que les duela a los poderosos oligarcas sionistas del presente -y también a los fanáticos que, sedientos de violencia, parecen dispuestos a repetir aquellos horrores.
Jaume Farrerons
La Marca Hispànica
26 de abril de 2013

Publicado por ENSPO en 7:17 a.m. 
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32 comentarios:

klypeus dijo…

Este excelente post se ha reproducido en el blog http://www.klypeus.blogspot.com
..por supuesto que espero que no haya inconveniente.

3:38 a.m.

klypeus dijo…

este post lo he reproducido en mi blog…
espero que no haya inconverniente.
GRACIAS

3:39 a.m.

ENSPO dijo…

En absoluto: la finalidad de este blog es difundir las ideas nacional-revolucionarias. Sólo tiene que indicar la procedencia del post, cosa que, damos por descontado, ya habrá hecho. Saludos cordiales y gracias a usted por difundir la REVOLUCIÓN NACIONAL.

10:00 a.m.

Anónimo dijo…

Aceptan a regañadientes las víctimas masivas del comunismo, como bien indica la entrada, esto no es de extrañar ya que el bolchevismo y el liberalismo se aliaron antes y durante el conflicto bélico, una total contradicción desde un punto de vista ideológico que demuestra además la falsedad de lo que fue(y lo sigue siendo) el comunismo(ambas ideologías son producto del sionismo). Por eso personajes como Stalin o Mao han pasado a la historia “como señores”, porque desde occidente se les han tapado todas sus atrocidades, los han protegido, especialmente desde Hollywood.

3:43 p.m.

Anónimo dijo…

Hollywood es el verdadero instrumento de adoctrinamiento de los poderes oligárquicos, de ahí que, efectivamente, haya encubierto todas las atrocidades que convenía encubrir a la oligarquía. Y esto no ha cambiado fundamentalmente en la actualidad.

9:02 p.m.

Miguel dijo…

Creo que tal vez pueda interesar a la gente de ENSPO esta entrevista a Alexander Dugin.
http://www.dirdam.info/2013/05/alexander-dugin-la-cuarta-teoria.html

8:11 a.m.

Vailos Laros dijo…

Gracias, Miguel, muy interesante el vídeo. En general, las intervenciones de Alexander Duguin tienen su interés, aunque algunas sean discutibles.
Pero lo que dice en el vídeo es interesante porque plantea una posible solución a los problemas de la postmodernidad, y además menciona uno de éstos en especial cual es el del mundo virtual tecnocéntrico, que nos deshumaniza y nos despolitiza y nos aleja de nuestro Daseino “estar-ahí”. Fijémonos que ese mundo virtual no está muy alejado de la teoría del simulacro de uno de los adalides de la postmodernidad: Braudillard, del que se habla en este blog, concretamente en “La construcción del hecho histórico”, del 30 de diciembre de 2010.
Pienso que hay cosas de las que habla Duguin en el vídeo que podrían ser compartidas por nosotros, los NR. Con lo que no estoy de acuerdo con Duguin es cuando dice que el fascismo, de “una forma o de otra”, al tener raíces en la modernidad, abraza una idea de progreso. Yo me quedo con la idea del suprahumanismo trágico con el que Giorgio Locchi define al fascismo genuino (no, desde luego, al derechizado ni al de la ultraderecha). ¿No estás de acuerdo?

9:17 a.m.

ENSPO dijo…

La de Locchi es una de las aportaciones más a tener en cuenta, sobre todo en “La esencia del fascismo”. El gran error de Locchi, a mi entender, es tomarse en serio el concepto de “destra” (=derecha) dándole contenido filosófico, con ello se olvida de que quien nos gobierna es la derecha, la extrema derecha judía, para ser más exactos. Nosotros no pensamos mover un dedo por nada que se llame derecha o represente este tipo de valores idealizadores del Ancien Régime o la Edad Media. También centra Locchi el fascismo en el mito, aquí sigue la consigna de la “destra” que, de alguna manera, marcara Evola durante la posguerra en “El fascismo visto desde la derecha”. En cambio, sí puedo aceptar el concepto de tiempo finito y la negación de la noción ESCATOLÓGICA y SOTERIOLÓGICA de progreso, la cual no excluye el progreso tecnológico y científico, la mejora de las condiciones sociales de vida, etc. En suma, el progreso se puede basar en la crítica racional o en la utopía. Nosotros rechazamos el progresismo utópico en nombre del tiempo finito como fundamento de la historia.
Y el mito se interpreta desde la verdad racional cuya última expresión es “la muerte”. Lo heroico-trágico es inseparable de la finitud radical. Ahí empieza al fascismo. Si se omite este estrato último de sentido, no hay fascismo. Buscadlo en Locchi: brilla por su ausencia en un opúsculo que, empero, se titula “La esencia del fascismo”.
Seguiremos hablando del tema, seguro, porque lo que he dicho levantará ampollas entre las sensibilidades de “destra” aquí presentes, si las hubiere.
Saludos cordiales.

11:16 a.m.

Vailos Laros dijo…

He estado repasando el opúsculo La esencia del fascismo, de Locchi, y ciertamente no habla expresamente de “finitud radical” (del tiempo), pero sí mucho de sobrehumanismo, de destino trágico y heroico y de una concepción tridimensional del tiempo opuesta a la lineal judeocristiana (de la que derivan también el liberalismo, el marxismo, etc.), es decir, una concepción nietzscheana. Aquí transcribo un párrafo a modo de ejemplo:
La concepción sobrehumanista del tiempo, decía, vuelve manifiesta la libertad histórica del hombre. Esta libertad histórica del hombre conlleva el enfrentamiento y la lucha en el cuadro de un destino heroico y trágico a la vez. Toda acción histórica en vista de un fin histórico es libre, no depende de otra cosa que de sí misma y de su éxito, no está escrita, por consiguiente, en ninguna fatalidad. La historia misma de la humanidad es libre, no predeterminada, porque se deriva de la libertad histórica del hombre.
O sea, que, aunque no hable explícitamente de finitud radical del tiempo, se sobreentiende, ¿no es así?
Por eso decía que no entiendo a Duguin cuando en el vídeo afirma que el fascismo (la tercera teoría política) tiene en común con el liberalismo y el marxismo el hecho de que abraza una misma idea de progreso (se entiende, por tanto, que progreso en sentido escatológico y soteriológico, como tú dices para diferenciarlo del “otro”).
Y en cuanto a destra, supongo que te refieres a que habla de ésta en algún otro opúsculo, aunque en La esencia del fascismo sí habla de una derecha pero para denunciar que esa derecha pretende poner en contradicción fascismo y Konservative Revolution (Revolución Conservadora), cuando en realidad ambos tienen una esencia común, un mismo sistema de valores.

12:23 p.m.

Anónimo dijo…

Así interpreta la derechona a Locchi:
http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=3993
“GONZALO ESTEBAN
(Por una lamentable error, el artículo ha aparecido durante una horas sin el nombre de su autor, el de Gonzalo Esteban, nuevo y brillante colaborador de este periódico al que no podemos sino expresar nuestras disculpas.)
En primer lugar, me gustaría hacer partícipes a aquellos que se acerquen a estas líneas del descubrimiento de un pensador y ensayista deslumbrante y original: Giorgio Locchi (1923-1992). Apartado, denostado y empujado al “ostracismo” más humillante por los guardianes de lo “políticamente correcto”, por los defensores del “igualitarismo” más mediocre, del “buenismo” más pueril y por los expendedores de “bulas democráticas”; su obra merece hoy una lectura atenta y profunda.
En uno de sus ensayos titulado Mito y Comunidad define al primero como: […] la fuerza histórica que da vida a una comunidad, la organiza, la lanza hacia su destino. El Mito es, ante todo, un sentimiento del mundo compartido y, en cuanto tal, él es y él crea objetivamente el lazo social y, al mismo tiempo, la norma comunitaria. Estructura la comunidad, la de su estilo de vida, estructura las personalidades individuales. Ese sentimiento de mundo es, por otra parte, el origen de una visión del mundo. […]
En el caso de una Europa debilitada y enferma, vemos con claridad que el Mito cristiano, que durante cientos de años ha modelado nuestra cosmovisión, ha muerto. Se ha convertido en un Mito incoherente y confuso. Un conjunto de creencias más o menos fantasiosas y contradictorias, cuyos “hombres de ciencia” o teólogos caen, vez tras vez, en una logomaquia ininteligible. Ya lo avanzó, proféticamente, Federico Nietzsche.
¿Por qué el Mito cristiano ha muerto? Ha muerto por consunción, extenuado y exhausto.  Agustín de Hipona nos decía: “La Muerte es la compañera del amor, la que abre la puerta y nos permite llegar a Aquel que amamos”; mostrando la relación del hombre con Dios y de éste con aquel.
¡Qué diferencia con las palabras que dirige Aquiles a Ulises en el Hades en el que se halla el héroe homérico! “Preferiría ser el más pobre y sucio de los rudos campesinos que se revuelcan en los estercoleros sobre la tierra, que ser el gran rey Aquiles en este mundo de sombras subterráneas”.
En palabras de Víctor M. Alarcón en su ensayo Nietzsche y la filosofía del cristianismo, “éste último ha mancillado la fuerza y la vitalidad, ha hecho abyecta la vida misma, ha atacado, enfermado el fundamento de la misma existencia. Su moral es una moral de decadencia, incluso fisiológica. Ha convertido al hombre en un ser-para-la-muerte”.  Síndrome que podemos definir como “tanatofilia” del cristianismo.
Por el bien de Europa, urge encontrar un nuevo Mito que arrebate al Cristianismo esos valores que –como diría Nietzsche- en sus manos han sufrido una “transvaloración” dando lugar a la desesperada situación actual, en la que el cáncer de la posmodernidad corroe las entrañas de la antaño esplendorosa civilización occidental hoy sumida en el más profundo agotamiento.”
Hasta aquí el artículo de El Manifiesto, sitio de Esparza el pepero de “La Gaceta” e Intereconomía. Yo creo que las retorsiones cristianomorfas, van precisamente al tema de la muerte. ¿Será por casualidad? Me parece que Locchi no era consciente del asunto, se metió en la destra por un difuso evolianismo pero nunca se planteó -lo que es muy grave en un filósofo- los temas últimos de fondo.

4:12 p.m.

ENSPO dijo…

Locchi estuvo integrado en la nueva derecha francesa. Hay que leer lo que dice Alain de Benoist sobre el fascismo-nazismo. La gente acostumbra a soslayar esta evidencia. La NOUVELLE DROITE no era fascista, no era NR, era DERECHISTA DIFERENCIALISTA. Un baño “pagano” en beneficio de Giscard d’Estaing y otros elementos del liberalismo cínico para empujar su tránsito hacia alguna forma de comunitarismo liberal (véase MacIntyre, Buela, etc) pero siempre en ese puro mundo francés y baudrillardiano de la imagen. Ahora bien, eso NO ES FASCISMO, El NACIONALISMO REVOLUCIONARIO es OTRA COSA
!!!Atención!!!
No nos equivoquemos o acabaremos convirtiéndonos en larvas amorfas e impresentables como Alberto Buela, católico del Opus Dei que sacrifica a los camaradas a cambio ee recompensas para-eclesiásticas de la derecha más rancia y apestosa.
Parece que Locchi, en sus últimos días, se apartó de la NOUVELLE DROITE. El diferencialismo no es suficiente para sustanciar un nacionalismo revolucionario. Sin socialismo no hay fascismo. SOMOS DE IZQUIERDAS. Izquierda Nacional.
Saludos cordiales a todos.

4:22 p.m.

Frel dijo…

Alain de Benoist cuestiona la democracia representativa(dictadura partitocrática) que nos rige en occidente y aboga por la democracia participativa, defiendea con rotundidad la democracia ateniense del siglo V.a.c., analiza con detenimiento e ingenio las diferencias sustanciales ante ambos conceptos de democracia. Respecto al fascismo-NS de Benoist es crítico con ambas ideologías, es algo en lo que no se para a analizar, su supuesto diferencialismo derechista estriba en sí en el concepto de democracia y en la defensa del estado-nación frente al mundialismo. Respecto a este tema escribió un libro muy interesante a mediados de los 80 titulado:”¿Es un problema la democracia?”, el cual aconsejo leer. Aunque encuadrar a de Benoist actualmente dentro de esa nueva derecha es algo que habría que analizar con detenimiento ya que hace tres años publicó otro libro:”Más allá de la derecha y de la izquierda”, leerlo puede ser revelador en este sentido.
Un saludo al blog.

4:24 p.m.

ENSPO dijo…

Tendremos muy en cuenta este libro.
Aunque el ninismo (ni derechas, ni izquierdas) ha acostumbrado en nuestros pagos a encubrir el (ultra)derechismo acomplejado y, por otro lado, confundir derechas/izquierdas (que son simples referentes sociológicos, tácticos y estratégicos de la política) con IDEOLOGÍAS es a nuestro entender un error, Alain de Benoist merece ser leído.
Quede pues, claro, que para nosotros no existe una IDEOLOGÍA de izquierdas, ni una IDEOLOGÍA de derechas. El bipartidismo sistémico puede hacer creer tal cosa, pero lo que ocurre con dicho dispositivo electoral es que CARECE DE IDEOLOGÍA, todo se reduce a un conjunto de tópicos, de gestos, de frases, que los partidos supuestamente de derecha o supuestamente de izquierda comparten en el fondo. Lo llaman CENTRO para entendernos, y es “nada”, es marketing comercial a 4 años vista.
El problema es que ya no hay IDEOLOGÍA o, mejor dicho, que la ideología real, la efectiva, se mantiene en un discreto trasfondo. Y esa ideología EFECTIVA puede identificarse sin incurrir en simplismo como SIONISMO DE EXTREMA DERECHA JUDÍA.
Por eso creo que hay que situarse a la izquierda, pero, no se nos confunda, esa izquierda no es la del ala “progresista” del chiringuito bipartidista (en realidad, insisto, ausencia de toda ideología), sino AQUELLO QUE hace frente REALMENTE A LA EXTREMA DERECHA JUDÍA en su opuesto simétrico.
Una vez más, se trata de una simple indicación táctico-estratégica, pero esencial para no caer en el batiburrillo de las ultraderechas típicas y tópicas. Un antídoto simbólico que funciona como el ajo con los vampiros.
Saludos y gracias.

6:22 p.m.

Frel dijo…

Sobre lo que afirmas en relación a alejarse de la izquierda del bipartidismo controlada y dirigida por la oligarquía sionista, es algo lógico y necesario para construir una verdadera alternativa a la deprimente y corrupta opción política derecha-izquierda. El problema está en que ese mensaje alternativo es muy difícil que primero llegue a la población en general y que lo entienda, por los motivos que ya sabemos. Este tema ya lo hemos discutido en otras entradas, dar un significado diferente a lo que se conoce como “izquierda” es complejo por sus dificultades de comprensión y asimilación, yo personalmente he rechazado siempre llamar izquierda a esa alternativa tan necesaria para combatir a esta degenerada oligarquía. Por cierto el libro de Benoist que he recomendado lo edita ENR(Ediciones nueva república), en su web lo podéis visualizar.
Saludos.

4:12 p.m.

Uruz dijo…

Izquierda, socialismo… es lo mismo, aquí lo que ha de quedar claro en la “tarjeta de presentación” es el mensaje de que estamos con los trabajadores y no con los ricachos que sólo buscan proteger sus privilegios. La dicotomía izquierda-derecha se ha usado en este sentido desde que fué creada y así es como la entiende el pueblo, siendo ésta la única manera de hacerle llegar nuestro mensaje de forma escueta y directa. Luego se podrán encontrar mil matices innecesarios que no hacen más que complicar el mensaje primario que se quiere transmitir (¿qué persona común entiende qué sea eso de la tercera vía?), esto es que estamos con el trabajador y contra su explotación e instrumentalización por parte de la oligarquía.

4:35 p.m.

ENSPO dijo…

Estamos con lo dicho por Uruz.

6:28 p.m.

ENSPO dijo…

El significado de “izquierda” es lo suficientemente genérico, funcional e ideológicamente neutro como para dejar claro que quienes lo reivindicamos nos identificamos con los intereses materiales y morales del pueblo de la nación. Con esto basta para empezar, es requisito, condición necesaria, aunque no suficiente. Luego hay que darle un contenido ideológico, pero en principio las gentes del pueblo no te van a preguntar si crees en el tiempo lineal, circular o finito.
Tenemos que subrayarlo tantas veces cuantas salga este tema al paso: la palabra “izquierda” no designa ninguna ideología, y HOY MENOS QUE NUNCA, sino que es como una especie de cuenco vacío que está esperando SER LLENADO políticamente con un CONTENIDO IDEOLÓGICO concreto. !Siempre ha sido así y el contenido doctrinal varía con las épocas,las circunstancias y los lugares! Sólo se le pide al político no equivocarse de cuenco o decir “ni derechas ni izquierdas”, o sea, derramar las ideas “fuera de cuenco”, al vacío. Porque lo primero que te pide el trabajador es que te definas en términos significantes básicos y sólo a partir de ahí decide si quiere continuar escuchando o no tu mensaje.
¿Cómo se va a creer un posible votante o militante que eres socialista pero NO de izquierdas? Has roto la comunicación. Tamaña excentricidad se interpreta como un engaño y basta con que alguien añada interesadamente “extrema derecha” para que se aclaren las dudas y salga corriendo el virtual colaborador.
Cada día que pasa y los nacional-revolucionarios seguimos debatiendo un tema tan elemental como éste, es un día perdido para la lucha. Y el tiempo apremia. Los pueblos DESAPARECEN a marchas forzadas. Mañana nos despertaremos y España no existirá.
La experiencia del MSR ilustra aquello que afirmaba Derrida: dicho grosso modo, desde el punto de vista de la comunicación lingüística, el significante es más importante que el significado. Aunque defienda la banca pública y todos los contenidos sociales que ya conocemos por su programa electoral, el MSR está catalogado como grupo de ultraderecha y en cuanto tal sólo ha atraído mayormente (hay excepciones y personas de valía en el MSR) a ultraderechistas, lo cual ha confirmado, arrinconado y guetizado al partido en el estigma. Su problema ha sido siempre el mismo: la incapacidad de asumir el “significante” izquierda confundiéndolo con un mero significado, y encima ideológico. Ni tanto ni tan calvo. Es un significante antes que un significado, es un significado estratégico, sociológico y táctico funcional, no doctrinal.
Si viertes contenidos IDEOLÓGICOS socialistas (significados) pero no tienes el depósito SIGNIFICANTE donde ponerlos, a saber, en este caso, el término “IZQUIERDA NACIONAL”, todo tu trabajo será tiempo perdido. El significado se esfuma como un frasco de perfume abierto al cabo de poco tiempo. Lo que “queda” es el frasco como tal y en el frasco ha de rezar claramente el rótulo “IZQUIERDA”.
La política de masas es cosa de significantes, no de significados, todavía en mayor medida que la comunicación lingüística. Es un caso extremo de aquello que Derrida afirma sobre el sistema lingüístico en general.

6:36 p.m.

Spears dijo…

No había seguido este debate y encuentro ahora que de algún modo han aparecido algunas referencias a Giorgio Locchi. Creo que el señor Farrerons-Enspo sitúa erróneamente a Locchi en diversos momentos. A juzgar por algunas apreciaciones, no conoce la recopilación de textos locchianos publicada por ENR “Definiciones” que permite una visión bastante más completa de las posiciones y orientaciones de Locchi. En ella quedan desmentidas algunas de sus atribuciones como la presunta conceptualización derechista del fascismo en Locchi (más bien en Locchi se encuentra la imposibilidad de reducir el fascismo a las categorías demoliberales por constituir este una tendencia epocal nueva respecto a la tradición igualitaria-occidental), la improbable vinculación entre Evola y Locchi (de hecho, Locchi no comparte la perspectiva general de Evola y menos aún la valoración que este hacía del fascismo), etc. Hay más comentarios en los que la el desconocimiento y la falta de rigor resultan sorprendentes. Locchi no necesitó a Evola para conocer el fascismo porque en su caso la vivencia personal fue directa y particularmente significativa al respecto (hay alguna indicación sobre el asunto en el homenaje que le rindió Gennaro Malgieri, este sí desde la “destra”).Sin embargo, Locchi “no se metió en la derecha”, ni dejó “al final” a la Nueva Derecha (más bien frecuentó un ambiente anticonformista francés con orígenes específicos e inquietudes por entonces bastante localizables y le proporcionó pistas cruciales abandonándolo “al principio” cuando curiosamente ese ambiente empezó a ser etiquetado “desde fuera” como Nueva Derecha y creyó que ciertos argumentos no eran asumidos coherentemente o ciertos ánimos de respetabilidad conducían a aceptar tácita o explícitamente no sólo designaciones confusas sino argumentos equivocados). Resulta errado atribuir a Locchi las posiciones defendidas por Alain de Benoist en “Comunismo y Nazismo”, cuando precisamente ese fue uno de los temas que marcó sus diferencias, su distanciamiento y su separación. Locchi fue lector atento y brillante de Heidegger y de hecho se ocupó de él especialmente en sus últimos años de vida (el último texto de “Definiciones” aborda precisamente la tan llevada y traía cuestión de Heidegger y el nazismo). Por cierto, el texto sobre Locchi aparecido en El Manifiesto (dirigido en el momento de su aparición y ya hace tiempo por Portella) es ciertamente pobre y sólo acierta en la adjetivación que hace de Locchi: autor deslumbrante… pero su presentación es defectuosa, equívoca e inconsistente. Locchi ciertamente merecía algo mejor.

12:03 p.m.

Spears dijo…

Como aportación a este tema y respondiendo a algunas alusiones contenidas en comentarios precedentes, creo que puede ser interesante recuperar un texto enviado hace años a otro foro por el autor de la introducción a “Definiciones”. Precisamente creo recordar que era una respuesta a un tradicionalista evoliano en la que se subrayaba la especificidad y la “centralidad” de Locchi respecto a otros intérpretes y otras figuras. El comentario está precedido de una cita sacada del ensayo sobre “Heidegger y la Revolución conservadora” que mencionaba más arriba y que aborda también la cuestión del nacionalsocialismo:
«Evidentemente lo que permite poner en común a Wagner, Nietzsche, Heidegger y los muchos autores y movimientos de la “Revolución Conservadora” (justificando el uso de este término genérico) no es ciertamente una filosofía, no es una ideología en sentido estricto, sino –por así decirlo, más allá de las “ideologías” o de las filosofías a veces tan diversas e incluso divergentes –un común sentimiento, una común intuición del hombre, de la historia y del mundo, que drásticamente se opone a la concepción que tradicionalmente funda y subyace a las filosofías, ideologías y estructuras políticas del llamado “Occidente”. La tendencia sobrehumanista, es decir, la ruptura con la dominante tradición occidental, se manifiesta siempre como una “revuelta contra el mundo moderno”, como condena de nuestro presente epocal y voluntad de oponerse a una situación objetiva interpretada como triunfo del “nihilismo” y ruinoso declive de Europa. De ahí la exigencia de una revolución radical, que, por otra parte, también es concebida como una renovación de los orígenes: rasgo políticamente esencial que permite distinguir del modo más neto lo que es Revolución Conservadora y Fascismo de lo que es sólo “reacción” o “conservadurismo” o “progresismo”».
Vayamos por partes.
Incluyo alguna puntualización sobre la posición de Locchi, con independencia de que luego cada cual vea o quiera ver en el fascismo y en los fascismos lo que más le atraiga, lo que en mayor medida responda a su sensibilidad o la tendencia que con mayor precisión aborde las preocupaciones que uno pueda sentir más próximas (desde la ontología a la economía).
Y con ello, por lo demás, queda confirmada la validez de la interpretación del propio Locchi que, de algún modo, es resumida muy sintéticamente en la cita que aparece más arriba y que quizás ha sido asimilada de modo un poco parcial y algo unilateral al faltar el contexto de la obra general locchiana en la que tal reflexión se inscribe armónicamente.
Veamos.
Locchi no se reconoce en la <> y no elabora su reflexión desde esa perspectiva (entendiendo por “reflexión” no sólo la que figura más arriba en forma de cita, a pesar de la alusión al título de una obra evoliana, sino también el conjunto de su obra, en la que la influencia de Evola –ya no digamos de cualquier otro autor perennialista, con los que no tiene nada que ver –es muy limitada). En las pocas ocasiones en que Locchi se refiere a Evola o bien cuestiona de algún modo su interpretación del <> –por pretender que el fascismo es <> en la medida en que encaje en tal o cual aspecto con los gustos del propio Evola…– o le otorga una posición entre tantas otras posibles en el interior del multiforme, variado, creativo y desigual universo sobrehumanista ( y en ese mismo sentido va el extracto presentado: el Fascismo es un campo en sí mismo, y, consecuentemente, es posible encontrar en él figuras tan variadas como Evola o Marinetti, Baeumler o Benn, Bombacci o Farinacci, Ledesma o Degrelle…)

12:22 p.m.

Spears dijo…

(Sigue)
Por tanto, Locchi en ese pasaje no niega la existencia de las ideologías sino que las sitúa en el marco de un campo histórico determinado en cuyo interior cobran su sentido último. El Fascismo tendría su propia derecha, izquierda y centro, por decirlo de algún modo impreciso, de la misma manera que la tendencia opuesta (llamémosla igualitaria, llamémosla democrática, llamémosla occidentalista) ha generado tendencias aparentemente enfrentadas pero cuya motivación política, concepción del hombre y sentido de la historia, después de todo, no son tan distintas (liberalismo, anarquismo, comunismo…en definitiva, cualquier forma de antifascismo…). Sobre el tema de las variedades ideológicas de la Konservative Revolution según Locchi véase, por ejemplo, este texto (link) o el ya citado extracto en el que matiza el valor de las variedades filosóficas o “ideológicas”—sin negarlas –al incluirlas en su globalidad significativa a la que podemos llamar KR/Fascismo/Sobrehumanismo.
Consecuentemente, el problema en Locchi no es la revolución francesa, ni esta es concebida como el punto de inflexión en la historia de la Europa que entra en declive…su método nietzscheanamente genealógico le conduce temporalmente más atrás y, sobre todo, onto-teológicamente más en profundidad. La revolución francesa en sus aspectos menos evocadores desde una perspectiva sobrehumanista es precisamente censurable porque ha sido muy poco revolucionaria y ha sido un simple epifenómeno del devenir occidental en su lógica bimilenaria…

12:23 p.m.

Spears dijo…

(Sigue y acaba…espero)
Los autores que cita Locchi, las razones por las que los cita y el sobrehumanismo entendido en los términos que él emplea, habitualmente no tienen mucho que ver con ninguna concepción de la Trascendencia ni de la Tradición (escritas ambas palabras con esas mayúsculas que son tal de gusto de las capillas tradicionalistas…). En primer lugar porque –como recuerda su más atento lector, Stefano Vaj (link) –el pensamiento de Locchi era “resueltamente existencialista, nominalista e historicista”. Por caridad: no confundamos tal <> con Sartre, no reduzcamos el enfoque nominalista a polémicas intracristianas del Medioevo ni creamos que historicismo quiere decir determinismo histórico. Al contrario, su <> se explica con la analítica del Dasein heideggeriano, su <> es más que nada una actitud concreta ante la vida y el <> es la asunción de la historicidad del hombre como fundación de su libertad ontológica. Y, en este último sentido, reivindica un tipo de <>, de <> y de <> como superación de la concepción escatológica de la historia y la abolición de los <> que la sustentan:
<>
(De: El sentido de la Historia)
Por tanto, Locchi sí preconiza la idea de superación, de autosuperación y con ellas, la existencia de una dimensión superior a cuyo rango accede el hombre en función de su voluntad y de la correspondencia con el modelo que su propia tradición (una entre las distintas posibles, una que hace propia) decreta, pero no porque conciba la existencia de una <> pues cada tradición lo es sólo porque algunos hombres la convierten en tal y la sitúan en la historia de modo específico en virtud de la concreta visión del mundo que encarnan.
Salve.
P.D: los distintos textos hipertextualizados en este mensaje que se encuentran disponibles en internet han sido publicados igualmente en un libro fundamental para comprender los temas tratados por Locchi y el enfoque característico de su obra: Definiciones.

12:25 p.m.

Spears dijo…

Disculpen. Veo que por el formato han desaparecido algunas referencias y por tanto el texto está mutilado. Si el responsable del blog quiere, puede borrarlas y si tiene interés puedo dejar el texto en otro momento con las correcciones de formato que permitan su lectura completa. Saludos.

12:33 p.m.

ENSPO dijo…

Aquí no hay ninguna presentación de Locchi y no se le ha hecho a este autor ninguna de las imputaciones que usted nos atribuye. Véase lo que realmente hemos escrito:
“Locchi estuvo integrado en la nueva derecha francesa.”
Y luego hemos añadido:
“Hay que leer lo que dice Alain de Benoist sobre el fascismo-nazismo. La gente acostumbra a soslayar esta evidencia. La NOUVELLE DROITE no era fascista, no era NR, era DERECHISTA DIFERENCIALISTA. Un baño “pagano” en beneficio de Giscard d’Estaing y otros elementos del liberalismo cínico para empujar su tránsito hacia alguna forma de comunitarismo liberal (véase MacIntyre, Buela, etc) pero siempre en ese puro mundo francés y baudrillardiano de la imagen. Ahora bien, eso NO ES FASCISMO, El NACIONALISMO REVOLUCIONARIO es OTRA COSA”.
Pero esto no se lo atribuimos a Locchi, sino a Alain de Benoist. Por favor, aprenda a leer.
Lo que pasa es que si Locchi estuvo en la Nueva Derecha a pesar de lo que dijo De Benoist sobre el fascismo, esto es un problema para Locchi y supongo que lo habrá explicado en algún sitio, pero no era el tema de debate, sino un simple comentario de pasada.
Por lo demás:
¿Usted cree que una respuesta de dos líneas en los comentarios de un una entrada que NO VA sobre Locchi es una “presentación de Locchi”?
¿Realmente lo dice en serio?
Me parece que será una broma. El día en que pretendamos “presentar a Locchi no será así. Usted mismo se pone en evidencia con semejantes “análisis” y apreciaciones.

12:50 p.m.

Spears dijo…

Disculpe, pero lo de la presentación iba por el artículo del Manifiesto, no por los comentarios que, en efecto, no pretenden ni pueden presentar a Locchi sino más bien reflejar algunas opiniones. Creo que queda claro por el texto, pero ya que me recomienda aprender a leer, con más modestia, yo le recomiendo releer esa entrada. Por lo demás, creo que ha interpretado mal mi aportación. En cualquier caso, no le molesto más. Me equivoqué al pensar que había errores, apuntes incompletos o informaciones poco ajustadas. Está claro que usted domina el tema y sabe prácticamente todo al respecto. Saludos.

1:24 p.m.

ENSPO dijo…

Curioso, resulta que si se refiere al artículo del Manifiesto, ese artículo no lo ha escrito ni Farrerons-ENSPO ni nadie de este blog. Pero usted afirma:
“Creo que el señor Farrerons-Enspo sitúa erróneamente a Locchi en diversos momentos. A juzgar por algunas apreciaciones, no conoce la recopilación de textos locchianos publicada por ENR “Definiciones” que permite una visión bastante más completa de las posiciones y orientaciones de Locchi. En ella quedan desmentidas algunas de sus atribuciones como la presunta conceptualización derechista del fascismo en Locchi (más bien en Locchi se encuentra la imposibilidad de reducir el fascismo a las categorías demoliberales por constituir este una tendencia epocal nueva respecto a la tradición igualitaria-occidental), la improbable vinculación entre Evola y Locchi (de hecho, Locchi no comparte la perspectiva general de Evola y menos aún la valoración que este hacía del fascismo), etc.”
Lo primero que tiene que aprender es a citar los textos que está presuntamente refutando, de manera que nos enteremos todos a qué se refiere exactamente cuando habla.
En segundo lugar, el blog no ha realizado aquí, e insisto en ello, ninguna presentación del pensamiento de Locchi. Nos hemos limitado a emitir algunos comentarios.
En cuanto a afirmaciones sobre Locchi como que su discurso en “La esencia del fascismo” identifica el fascismo con el mito y que a partir de ahí conecta con la “destra”, esto es un hecho. Que toda su interpretación del fascismo en “La esencia del fascismo” gira entorno a la cuestión igualdad/desiguladad y que temas como el hedonismo, la felicidad, lo trágico y la muerte brillan por su ausencia, sólo hay que leerse el opúsculo para verificarlo.
Y aquí Locchi conecta con la nueva derecha de Alain de Benoist, la cual toma a su vez como eje de su discurso el llamado “diferencialismo”, pero con la salvedad de que De Benoist acusa a los fascistas de igualitaristas.
Esto es todo lo que se ha dicho y lo que se ha afirmado es fácilmente comprobable, puesto que nosotros no hablamos de textos que no conocemos.
No se ha hecho una caracterización general de Locchi, se habla única y exclusivamente del Locchi de “La esencia del fascismo” y de la conexión de su discurso “sobrehumanista” con el “diferencialismo” de la nueva derecha francesa. Y todo ello al hilo de un simple comentario y sin más pretensiones que salir al paso de otros comentarios.

2:24 p.m.

ENSPO dijo…

Y respecto a las formas, si usted entra aquí descalificándonos como ignorantes, no espere que le tratemos con algodones.

2:27 p.m.

ENSPO dijo…

Para Vailos Laros:
El tema de lo trágico-heroico está mencionado en Locchi, pero no lo ha desarrollado en absoluto. Su discurso gira en torno al subrehumanismo y el mito. La IGUALDAD es el problema y el enemigo a batir. Se trata de temas legítimos, pero por sí solos muy vulnerables ante una reapropiación derechista. Y en Italia la “destra” lo ha dominado todo. La influencia de Evola, en este sentido, ha sido y sigue siendo nefasta. Lo cual no significa que Locchi y Evola se identifiquen (no hemos afirmado esto en ningún momento), sino que Evola produce el marco general de autointerpretación del fascismo de posguerra y éste se coloca de forma firme, fatal e irrevocable en la “destra”.
El Locchi de “La esencia del fascismo” no escapa a dicho marco ya por la misma SELECCIÓN DE LA PROBLEMÁTICA Y DE LA TEMÁTICA. Y que Locchi y De Benoist discrepen en cosa tan fundamental como el igualitarismo fascista ya debería dar mucho que pensar, porque para De Benoist el igualitarismo define la sustancia misma de la izquierda (que él opone a su nueva derecha pagana).
¿No les parece que la versión de De Benoist (=fascismo igualitarista) para un Locchi que, por el contrario, caracteriza el fascismo justamente como negación del igualitarismo, representa UN AUTÉNTICO ESCÁNDALO?
Si en los ámbitos “patrióticos” se pensara realmente, la cosa debería haber tenido que dar mucha materia de debate, pero ahí la tienen como una simple incongruencia, un cortocircuito en el centro mismo de los discursos que supuestamente definirían el campo político en cuestión. Nadie se ha molestado en explicarlo, porque simplemente no tiene otra explicación que esa “tremenda ignorancia” de la que hablaba hace poco un usuario… atribuyéndosela a “Farrerons-Enspo” (precisamente alguien que ha cuestionado por primera vez todos los dogmas y absurdos de la ultraderecha, sacando el “fascismo” del eterno girar en torno al monotema egolátrico del “igualitarismo”).
El destino del neofascismo italiano resúmese en la abominable traición de Fini. Quien no quiera verlo está ciego. Uno comienza con Evola y termina con Fini. Ha sido ÉSA la lección que nosotros hemos aprendido para siempre y no vamos a andarnos con milongas al respecto. Locchi puede y debe ser apreciado, pero me parece una obviedad el hecho, perfectamente constatable, de que este autor no fue capaz de romper el círculo mágico que mantiene anclado en la impotencia aquello que entendemos aquí por NACIONALISMO REVOLUCIONARIO.
Si el igualitarismo es la isonomía, NOSOTROS SOMOS IGUALITARISTAS y tenemos que serlo en tanto que SOCIALISTAS.
Saludos cordiales.

2:52 p.m.

ENSPO dijo…

Para Spears.
Cuando empieza su crítica, dice Spears:
“No había seguido este debate y encuentro ahora que de algún modo han aparecido algunas referencias a Giorgio Locchi. Creo que el señor Farrerons-Enspo sitúa erróneamente a Locchi en diversos momentos.”
Y luego, cuando le respondemos, replica:
“Disculpe, pero lo de la presentación iba por el artículo del Manifiesto, no por los comentarios que, en efecto, no pretenden ni pueden presentar a Locchi sino más bien reflejar algunas opiniones.”
Pero, ¿dónde ha dicho Spears en su comentario inicial que se refiriera al Manifiesto? No lo ha dicho. Sostiene que las apreciaciones de Farrerons-Enspo las ha encontrado en el debate. NI UNA PALABRA SOBRE EL MANIFIESTO, QUE LUEGO RESULTA EL OBJETO DE SUS CRÍTICAS. !Vaya “rigor” el suyo, señor Spears!
Por lo demás, en este blog no existe ninguna entrada que hable del Manifiesto, hay sólo un comentario que enlaza con él.
Dice Spears:
“Creo que queda claro por el texto, pero ya que me recomienda aprender a leer, con más modestia, yo le recomiendo releer esa entrada.”
Pero, ¿qué entrada? ¿Puede usted expresarse con un poco de “rigor”?
¿No es usted quien dice, a la primera de cambios, y cito?:
“Hay más comentarios en los que la el desconocimiento y la falta de rigor resultan sorprendentes.”
¿Cuáles comentarios?
¿Y usted habla de “rigor”?
Por favor, léase a sí mismo cinco minutos, es un buen ejemplo de la más absoluta FALTA DE RIGOR.

3:31 p.m.

ENSPO dijo…

Finalmente, cito este fragmento al final del enlace al Manifiesto:
“Hasta aquí el artículo de El Manifiesto, sitio de Esparza el pepero de “La Gaceta” e Intereconomía. Yo creo que las retorsiones cristianomorfas, van precisamente al tema de la muerte. ¿Será por casualidad? Me parece que Locchi no era consciente del asunto, se metió en la destra por un difuso evolianismo pero nunca se planteó -lo que es muy grave en un filósofo- los temas últimos de fondo.”
Este comentario no es de Farrerons-Enspo, sino de un anónimo.
!!!Y Spears se lo atribuye a Farrerons!!!
Esto es rigor.

4:09 p.m.

Anónimo dijo…

Spears ha copiado sus comentarios de aquí:
http://www.vivamafarka.com/forum/index.php?topic=79234.40;wap2

4:13 p.m.

Anónimo dijo…

Es evidente que este blog no puede compartir todas las tesis de Locchi, ni mucho menos, porque se trata de dos interpretaciones del fascismo muy distintas, hasta el punto de que Locchi considera a Evola un miembro de la Revolución Conservadora y a ésta como “fascismo” tout court. Dice: “Evola por otra parte, es reflejo de una de esas tendencias, analizando el mitema de la raza de acuerdo con las pautas de la corriente volkisch-espiritualista).” (Locchi, G., La esencia del fascismo, Ed. Wotan, 1984, p. 23). Pero Evola se declaró derechista y opuesto al fascismo en “El fascismo visto desde la derecha”. Hacer de Evola, defensor de la magia y de un individualismo metafísico realmente ridículo (el “yo absoluto”), es incompatible con todo fascismo y todavía más, con toda noción de comunidad. Evola es un utopista del paraíso original. La noción de mito es insuficiente para caracterizar el fascismo aunque el fascismo utilizara el mito para la movilización de masas como una técnica. Con el mito estamos en las puertas del fascismo, pero no hemos entrado en su interior, la sala de mandos donde los políticos manejan los hilos del mito. Locchi nada dijo de todo este asunto. Otras objeciones podrían ponérsele a Locchi, pero no voy a entrar aquí en ellas. Las dejo para el blog, que las conoce muy bien.

2:04 a.m.

Anónimo dijo…

Que Locchi conociera a Heidegger no significa que su interpretación del fascismo sea rigurosamente heideggeriana, esto no lo pretendía ni siquiera él mismo. Locchi hizo “su” interpretación y se apoyó en aspectos de Heidegger, pero también de Spengler.
¿Cómo van a reconciliarse la visión de Locchi, cuando afirma que el fascismo es siempre mito, y la de Farrerons, que identifica el fascismo con la VERDAD DEL SER? Y todo el asunto del tiempo esférico, de las “tendencias epocales”, de la fase mítica y la fase ideológica de los principios igualitarista y superhumanista, todo esto es Locchi puro, pero no se puede convalidar en Heidegger y Farrerons, a mi entender, hace muy bien en basarse en Heidegger y no en Locchi a la hora de interpretar el fascismo.
Pero Locchi tiene aspectos que merecen atención, sin duda, una cosa no quita la otra.

2:30 a.m.
http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2013/04/cuando-alemania-elogiaba-espana.html

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