31 julio 2012, …sionistas… (1,2,3 y 4)

viernes, julio 27, 2012

Sionistas, catalanistas y taxidermistas: la estructura de la oligarquía local (1)

“Los y las filosionistas catalanes son cómplices de genocidio, de tortura y de limpieza étnica”: así concluye un artículo publicado en enero de 2009 en la hoja informativa Aturem-ho! contra la Operación Plomo Fundido, hecho histórico más conocido como la masacre de Gaza. Entre los filosionistas catalanes se citan a los siguientes personajes académicos, políticos o mediáticos: Joan B. Culla, Miquel Sellarès, Jaume Renyer, Lluís Bassat, Vicenç Villatoro, Pilar Rahola… Ésta denunció amenazas de la “izquierda fascista. Es el mismo lenguaje que el de la asociación AGON (Grupo de Estudios Filosóficos), la cual cuenta con apoyos en Convivencia Cívica Catalana (CCC) y otros sectores de la “derecha liberal” española caracterizados por su posición ferozmente filoisraelí. Independentistas catalanes (pro Terra Lliure) como Jaume Renyer y españolistas rabiosos al estilo de Federico Jiménez Losantos (víctima de la banda terrorista catalana Terra Lliure) tienen así algo en común que compartir, a saber: la adoración de Israel, todo ello a pesar de que se califican mútuamente de “fascistas”, es decir, de asesinos, pues no otra cosa significa, como sabemos, la palabra “fascista” en el lenguaje cotidiano fabricado por el poder.  !Cómo se deben de reír en la sinagoga contemplando estos espectáculos bochornosos, esta carrera de los lacayos, con codazos incluidos, para postrarse los primeros ante el pueblo elegido! “!Vea qué bien le sirve su esclavo gentil! !Mire cómo persigo a los nazis, mi rabino! ¿Observe cómo insulto a “los alemanes”, la “raza perpetradora” (Goldhagen)? ¿Está contenta la verdadera “raza superior” con las ofrendas de su seguro servidor? ¿Desea algo más de mí el amo? ¿Cómo piensa recompensarme? !Yo soy de confianza, sepa que, incluso desde mi despacho de la fiscalía (o la redacción del diario), obdedezco como un perro y doy saltitos si me lo manda la ultraderecha sionista, guau, guau, guau…!”
“Quien se resiste es, pues, esto… fascista.”
(Josep Maria Navarro, “Aturem-ho!”, enero 2009)
Millones de “fascistas” asesinados esperan justicia.
Para la derecha atlantista españolera se trata de hacerse un huequecito calentito bajo las alas del gran pájaro estadounidense y, por tanto, de Israel. Para los nacionalistas catalanes, como explicamos en otro post, la aspiración consiste en “puentear” la escala jerárquica de las oligarquías regionales y autóctonas (cipayas) para entrar en contacto directo con la cúpula mundial, a saber, la oligarquía sionista-israelí. A tales efectos, desde la Plaza de Sant Jaume se presentan ofrendas a Tel Aviv, como el caso Kalki, típico producto catalán en forma de montaje policial, que no en vano fue abortado por Madrid dada la endeblez de los fundamentos del fiscal-inquisidor M. A. Aguilar. La “independencia” de Catalunya no puede consistir en otra cosa que en convertir esta comunidad autónoma en una suerte de mayordomo, criado encumbrado y con librea, pero criado a la postre, contratado entre el resto del personal de servicio universal con que cuenta a manos llenas la comunidad organizada del “pueblo elegido”. Los voluntarios para la servidumbre (bien remunerada) son, en efecto, muchos, como vimos en el post anterior dedicado a las fechorías pseudo intelectuales del grupúsculo AGON.
En Cataluña se pueden pasar ocho años de calvario judicial por “opinar”, siempre que el poder oligárquico local dé gusto con ese gesto a Israel, pero, por la misma razón, una amenaza genocida a los no catalanistas perperada, verbi gratia, nada menos que por el diario “Avui” (carne de subvención oficial de la Generalitat), quedará impune en la “ciutat de la pau”. Véase, en efecto, el caso Oriol Malló y su artículo de 30 de junio de 2005  Falangistes taxidermistes. Ya sabemos que Malló huyó a México tras la denuncia de que fuera merecido objeto, pero los responsables de la publicación se quedaron en Cataluña tan tranquilos, como si supieran que unas incitaciones directas al delito étnico por parte de un diario semioficial no darían lugar, en este país mierdoso de chulescos mafiosos y súbditos cobardes, a las correspondientes responsabilidades penales. Y tenían razón. Pero ESTO es lo que publicaron:
Boicoteémosles, marquémoles a hierro candente, hagámosles la vida imposible para que sufran en carne propia aquello que ellos nos dieron cuando realmente mandaban. (…) Nosotros queremos también exterminaros.
Vicenç Villatoro: “No es un ataque desproporcionado”.
Quisiera recordar que los imputados del caso Kalki, a pesar de los intentos del fiscal Aguilar de difuminar tales matices, lo eran como presuntos distribuidores (ni siquiera editores), no como autores de las frases por las que se les atribuía un delito de GENOCIDIO. La misma norma no se aplicó, en cambio, curiosamente, a quienes editaron el artículo de Malló. El motivo, obvio: en Cataluña, las víctimas de las instigaciones “legales” al odio serían las consideradas fascistas, y habiendo 100 millones de presuntos fascistas exterminados en todo el planeta sin que la “justicia internacional” haya movido jamás un dedo para perseguir a los victimarios, ¿qué importarían unos pocos fascistas más asesinados en Cataluña? ¿No consintió Lluís Companys la liquidación de 8000 catalanes “fascistas” durante su mandato al frente de la Generalitat republicana? A los “fascistas” -quienesquiera que éstos sean- se les puede matar, ya no digamos imputar en falso (caso Kalki) o “hacerles la vida imposible”, “marcarles”, “boicotearles”…; esto no sólo sale gratis, sino que contará con el apoyo de toda la red de “complicidades” e ilegalismos (corrupción incluida) que caracteriza el fenómeno del “catalanismo” en nuestra putrefacta comunidad autónoma.
El argumento que los cómplices mediáticos y plumíferos de la masacre de Gaza utilizaron en sus escritos fue, en este sentido, que la “democracia” tiene derecho a defenderse frente a los “fascistas”. El diario “Avui”, insistiendo en su apología del genocidio (hay que leer en cambio los artículos de Jordi Panyella sobre el caso Kalki), dejaba a Llorenç Villatoro espacio subvencionado para legitimar el exterminio de niños con un artículo, de 7 de enero de 2009, titulado “No es un ataque desproporcionado”.  Según explica “Aturem-ho!” con toda la razón del mundo, el argumento de los filosionistas apela a una supuesta “defensa” y, añadimos nosotros, no se alejaría mucho del que esgrime Oriol Malló (o AGON ante el “peligro alemán”), a saber, el “derecho” de los buenos a la eliminación preventiva del “otro” (=fascista):

La idea clave que utilizan esta serie de personajes públicos catalanes es que una democracia debe defenderse de sus agresores fascistas. Es decir, que el pueblo palestino, expulsado de su tierra, asediado y asesinado cada día no puede resistir a sus agresores. El movimiento solidario con Palestina cree que los apologistas basaron su argumentación en el hecho de que “quien se resiste es, pues, esto… fascista, o tal vez fundamentalista -que es el sinónimo à la mode entre la intelectualidad moderna y progresista”.

La verdad del antifascismo en imágenes.

Comparémoslo con la “coartada defensista” de Malló:
Boicotejem-los, marquem-los a foc roent, fem-los la vida impossible perquè sofreixin en carn pròpia allò que ells van donar-nos quan realment manaven. I pelaven. Donem-los la intolerància que ells van repartir quan en tingueren ocasió, perquè és clar, quan hi havia els tancs al carrer l’amic Companys no tertuliejava sobre nacionalisme amb el Caudillo, sinó tot al contrari. (…) / Ja vau elegir bé, reputes, el Taxidermista! Voleu que els catalans, si encara en queden, se suïcidin en grup o abracin la fe espanyola. Perfecte. Però jo us demano coherència. Haver-ho dit durant la Segona República i haver-vos exposat que gent com jo, gent millor que jo, perdó, us fotéssim el tret de gràcia abans que vosaltres, sense collons de disparar, deleguéssiu en la xusma les ordres d’assassinar-nos. No delegueu més ni doneu lliçons de democràcia i de respecte. No exigiu el que els vostres mentors ens van negar. Digueu-ho clar, amics d’afables converses i visions magistrals, ens voleu exterminar, ara que sabeu, a més, que som pocs, covards i febles i que tothom us escolta amb temor reverencial. Doncs nosaltres també volem exterminar-vos.
“Boicoteémosles, marquémoles a hierro candente, hagámosles la vida imposible para que sufran en carne propia aquello que ellos nos dieron cuando realmente mandaban. (…) Decidlo claro, amigos de afables charlas y visiones magistrales, nos queréis exterminar, ahora que sabéis, además, que somos pocos, cobardes y débiles y que todo el mundo os escucha con temor reverencial. Pues nosotros también queremos exterminaros” (Diario “Avui”, subvencionado por la Generalitat de Catalunya30 de junio de 2005).“Ens estudiaria com el taxidermista
colecciona papallones mortes” (Oriol Malló)
Israel en estado puro: los israelíes no perpetran un genocidio en Palestina, al contrario, se defienden de los “fascistas” para impedir un “nuevo Holocausto”. Israel como modelo del nacionalismo catalán, racista y xenófobo respecto de “España” (=los castellanos, pueblo genocida y asesino).AGON no puede mirar de frente estas cuestiones. Es más fácil, y más provechoso, insultar a “los alemanes”.
Por una nueva izquierda
Pilar Rahola en su artículo “El relativismo ético”, publicado en “La Vanguadia” el 7 de enero de 2009, cébase en la debilidad de una izquierda que nunca ha condenado el gulag y que sigue atrapada en la trampa del antifascismo, para hacer añicos sus críticas a la política norteamericana e israelí, con la excusa de que se trata de dos democracias modélicas y los izquierdistas (a los que califica de monos de Gibraltar) sólo tienen ojos para las indignaciones morales que les interesan políticamente. Izquierda cautiva de su propio antifascismo, será calificada de “fascista” y queda muy claro que desde esa izquierda no se puede luchar contra una oligarquía transnacional que monopoliza, contra toda evidencia pero ayudada decisivamente por la pantalla mediática, el mantra de los “derechos humanos” y del “holocausto”. Para comprobarlo basta una simple lectura del artículo de “Aturem-ho!”. El autor, Josep Maria Navarro, se pregunta, poniéndolo en boca de “las solidarias”:
Buena parte de las solidarias reflexionan: “!Sin duda! ¿Gente de bien? Osaríamos decir esto de los golpistas de los crímenes de guerra serbios durante la guerra de los Balcanes? ¿Osaríamos decir esto de los negacionistas de los crímenes nazis contra los judíos europeos durante la Segunda Guerra Mundial? ¿Osaríamos decir esto de los partidarios de los crímenes planificados o quizá de genocidios? ¿Cómo calificaríamos a los supporters de los militares argentinos y chilenos a lo largo de las dictaduras militares de aquellos países”.


Rahola, Villatoro, Culla: ¿taxidermistas
de niños “fascistas”?

Ni una palabra sobre los crímenes del comunismo. Un discurso, por tanto, harto vulnerable. La vieja izquierda radical antifascista sobrevive en la UCI gracias a las prórrogas mediáticas que, por interés propio, le concede Hollywood. Por una parte, el gulag no puede privar a la Shoah de su absoluto protagonismo. Máxime cuando las víctimas del régimen marxista-leninista eran acusadas de fascistas, siendo sus victimarios, en demasiados casos, judíos bolcheviques; una escena, ésta del judío torturando al “fascista”, que el modelo de ciudadano-idiota occidental no podría, en suma, “comprender”, ni soportar (su cerebro mononeuronal estallaría), dando lugar a desagradables “malentendidos” sobre las nociones usuales del “bien” y el “mal” difundidas, día sí, día también, por la propaganda sionista. Por otra parte, para la extrema derecha judía esta existencia fantasmal, exangüe, de la vieja izquierda radical, es más últil que la muerte, pues la definitiva desaparición del enfermo dejaría libre un espacio político clave y peligroso, que en cambio puede permanecer, así (en su forma terminal actual) controlado indefinidamente, bajo una espada de Damocles informativa, por el peso aplastante de su propio pasado. Dichas prórrogas están empero condicionadas a una obediencia lacayuna en materia de nacionalismo judío. En el fondo, la izquierda radical lo sabe, bien sea de forma confusa, y en ocasiones pretende rebelarse contra semejante cautiverio, pero no parece demasiado consciente o capaz de asumir cuál es su situación histórica real. Un ejemplo de lo que le pasa a la vieja izquierda radical cuando no limita su papel a callejera partida de la porra antifascista del dispositivo oligárquico lo tenemos en el artículo de Pilar Rahola. La sionista alaba a la izquierda, le señala cuál es su lugar, humilde pero seguro, en el tinglado oligárquico. Pero le recuerda también lo que puede pasarle si traspasa la línea roja de la sumisión a quienes verdaderamente mandan  en el mundo: los ultraderechistas de las barras y las estrellas (de David). La lucha contra la oligarquía transnacional que controla el hemisferio occidental, incluida Catalunya (y ya conocemos a sus franquiciados mediáticos locales) es una lucha contra el racismo y la extrema derecha (judía) que sólo puede desplegarse de forma coherente desde posiciones de izquierda radical. Pero de una izquierda radical que háyase depurado de su herencia comunista y, con ella, del mito de Auschwitz que tan útil ha resultado a Moscú y Pekín para encubrir las monstruosas dimensiones del gulag. Si la izquierda no es capaz de plantear este debate interno y esta ruptura higiénica con una simbología manchada de sangre, nada podrá hacer políticamente como tal izquierda en términos de eficaz subversión antisistémica. Toda su actuación quedará emponzoñada por una historia criminal y una mentira de dimensiones gigantescas que será puesta en escena cada vez que la ultraderecha racista y supremacista judía lo considere conveniente.
“Fascista” ajusticiado.
Villatoro rubrica la sentencia.
Por ello, el camino, ya no sólo para los socialpatriotas, sino para los hombres de izquierdas que quieran, de verdad, derrotar al sionismo (el poder que gobierna el mundo) pasa por la condena de los crímenes del pasado comunista y la reflexión sobre las causas ideológicas que los hicieron posibles. Urge una nueva izquierda que no se dedique a rituales lingüísticos como escribir “las solidarias” y otras cretinadas progres. Una izquierda de verdad, dispuesta a luchar por el pueblo autóctono de cada país, por recuperar sus apoyos y credibilidad entre los trabajadores; una izquierda dispuesta a combatir el capitalismo y no a vivir de él a base de liberaciones sindicales; una izquierda que deje de utilizar la simbología de las luchas obreras para cubrir escaños financiados por bancos o, en su defecto, organizaciones radicales comunistas y anarquistas acostumbradas a vegetar de la subvención municipal en la más patética marginalidad drogadicta. Es necesario acabar con toda esa vetero-izquierda anarco-marxista y construir la izquierda nacional-revolucionaria. Contra ella nada podrá hacer ya una Pilar Rahola. Pero antes, esa izquierda tendrá que pasar por el calvario de la autocrítica y empezar desde cero, con la sola y desnuda verdad como único equipaje para un larguísimo viaje a las auténticas fuentes de la subversión.
“Quien se resiste es, pues, esto… fascista.”
Josep Maria Navarro


Documentos anexos

Traducción al castellano del artículo (“panfleto pro terrorista“) que supuestamente incitaba al odio y a la violencia. Cotéjese con el incendiario panfleto, este sí, del catalanista Oriol Malló publicado por el diario Avui (véase más abajo original y traducción).

LA SOLIDARIDAD CON PALESTINA SEÑALA TAMBIÉN AL FILOSIONISMO CATALÁN


Josep Maria Navarro



Desde la aparición del conflicto palestino, el movimiento internacionalista y de solidaridad con palestina siempre se ha enorgullecido de no hacer de inquisidores ni señalar a nadie. La frase “Todo el mundo tiene derecho a ser amigo de quien quiera y de opinar lo que quiera” resumiría el pensamiento de las entidades solidarias. Ahora bien, llegados a la situación actual, con un genocidio en marcha en la zona de Gaza, con una barbarie desencadenada con tanta crueldad sobre la población atrapada en guetos, con tanta irracionalidad y brutalidad… Llegados ya a un opunto que consideran “sin retorno, de violencia y matanza”, las entidades solidarias con el pueblo palestino denuncian e identifican a los que consideran apologistas catalanes de tanta destrucción y violencia. Personas que, según el movimiento internacionalista, tienen todas las tribunas periodísticas a su alcance para mentir, decir verdades a medias, insultar a las personas que son solidarias con un pueblo mártir. Algunos ejemplos son las frases “monos aulladores de Gibraltar”, una perla de Pilar Rahola (“La Vanguardia”, 7-1-2009) y “No es un ataque desproporcionado”, decia Vicenç Villatoro (“Avui”, 7-1-2009).

La lista de personajes es larga. Además de los mencionados encontramos: Joan B. Culla, Miquel Sellarès, Jaume Renyer, Lluís Bassat… La idea clave que utilizan esta serie de personajes públicos catalanes es que una democracia tiene debe defenderse de sus agresores fascistas. Es decir, que el pueblo palestino, asediado y asesinado cada día no puede resistir a sus agresores. El movimiento solidario con Palestina cree que los apologistas basan su argumentación en el hecho que “quien se resiste es, pues, esto… fascista, o tal vez fundamentalista -que es el sinónimo à la mode entre la intelectualidad moderna y progresista”.

Los defensores catalanes a ultranza de Israel se amparan en diferentes organizaciones -Associació de Relacions Culturals Catalunya-Israel  (ARCCI), Fundació Acta-, y desarrollan sin problemas su papel de lobby sionista en los medios de comunicación, en los partidos políticos, entre el empresariado catalán y cierto asociacionismo catalanista.

Mientras, las entidades solidarias con el pueblo palestinop consideran que es imperdonable que estas personas disfruten tranquilamente de los honores de ser consideradas como demócratas, biempensantes, gente comedida en sus opiniones, gente de bien… De hecho, buena parte de las solidarias reflexionan: “!Sin duda! ¿Gente de bien? Osaríamos decir esto de los apologistas de los crímenes de guerra serbios durante la guerra de los Balcanes? ¿Osaríamos decir esto de los negacionistas de los crímenes nazis contra los judíos europeos durante la Segunda Guerra Mundial? ¿Osaríamos decir esto de los partidarios de los crímenes planificados o quizá de genocidios? ¿Cómo calificaríamos a los supporters de los militares argentinos y chilenos a lo largo de las dictaduras criminales de aquellos países?

Todo esto hace que diversas voces planteen una cuestión: “¿Qué hace que se acepten tranquilamente las opiniones de los que algunos denominan nuestros filosionistas?” Según opiniones del movimiento internacionalista todo se explica por la arabofobia y la islamofobia compartida por nuestro establishment político, mediático, cultural y empresarial. Ante este hecho, las solidarias con Palestina aseguran que es necesario decir “!Basta! Basta de callar, de no decir las cosas por su nombre, de aceptar democráticamente la opinión de aquellos que -satisfechos- aprueban los asesinatos selectivos y los desgraciados daños colaterales entre la población civil”. Pues, aunque no quieren privar a nadie del derecho a expresarse incluso en favor de los asesinos sionistas, las internacionalistas reclaman tener derecho de expresar libremente lo que piensan. Y una de estas es que “los y las filosionistas catalanes son cómplices de genocidio, de torturas y de limpieza étnica”.

Enero 2009

Tants articles estèrils i encara ningú els ha entès: els intel·lectuals “antinacionalistes” són somniadors, quixots de l’ideal. Ells somnien i Boadella rebla el clau: tant de bo els tancs poguessin entrar de nou a Barcelona i alliberar-la dels pecats maçònics que la van dur per la falsa ruta. Es diuen republicans però jo crec que es mereixen un blasó d’honor. Són la nova falange. Abans la Ballena Alegre, ara el Taxidermista. Són valents, decidits, homes sense por. Però no del tot. Falta catarsi. Falta parlar clar i espanyol. Els catalans no saben què volen. No són, en el millor dels casos, bons espanyols. Van afusellar-ne tants com van poder, van enviar-ne milers a l’exili i van condemnar al silenci la gran majoria. Però són malparits. No ploren d’agraïment pel fet que la Falange els permetés sobreviure una estona. Els falangistes, gent culta, intel·lectuals purs, només volien que fóssim bons espanyols, catòlics, ultramoderns, virils, però érem bruts, republicans, heretges i volíem dividir i no pas unir, que això és Espanya; una unitat mística forjada sobre el linxament i el genocidi o, per ser més fins, una germanor a base de fogueres purificadores. Qui no ho entengui ha de morir i els falangistes volien que els catalans ens apuntéssim sincerament al carro de la victòria.Els meus bons amics Espada, De Azúa o Boadella ja ho saben perquè ja els ho hem explicat quan fèiem pinya en fòrums babèlics: el feixisme també neix a Catalunya, el nostre catolicisme, tenyit de fals progressisme, odiava la religió republicana catalana i van trobar amb Franco l’excusa ideal per sotmetre el país a una purga expiatòria de la qual en sortiríem nets de culpa, robotitzats i idiotes, servils i mal·leables. Però els romàntics de la Falange esperaven força més i jo els entenc: que el català es parlés flojito i en la intimitat, que els catalans s’entreguessin, feliços, a la nova Espanya i que la qüestió catalana, aquesta nosa perpètua, desaparegués un cop liquidats, físicament també, els seus usuaris, com per exemple els intel·lectuals catalanistes. Ara exigeixen que se’ls escolti i se’ls obrin les tribunes públiques. Però jo, al contrari, penso que hem de respectar el seu esperit romàntic.Boicotejem-los, marquem-los a foc roent, fem-los la vida impossible perquè sofreixin en carn pròpia allò que ells van donar-nos quan realment manaven. I pelaven. Donem-los la intolerància que ells van repartir quan en tingueren ocasió, perquè és clar, quan hi havia els tancs al carrer l’amic Companys no tertuliejava sobre nacionalisme amb el Caudillo, sinó tot al contrari. Més franquesa, amics Boadella, Espada i De Azúa, refotut Félix, que treies els ulls de les conques, allà a l’Antic Forn, mentre ens deies, a mi i a l’Alfons Martí, llavors escriptor inèdit, ara reconegut i respectat, que la humanitat havia de tornar als sacrificis humans i al canibalisme per recuperar la virilitat de la massa que com a bon fill de franquista sabies criminal i espanyola. Ai, dimoniet Boadella, com ens coneixem, jo que tanta propaganda t’he fet, Déu i el poble em perdonin, que per no tenir nassos de matar els militars que et perseguien et converteixes en un d’ells, com jo ho vaig fer una bona temporada quan us servia de mascota i, en lloc de vomitar sobre la Guàrdia Civil, vaig preferir menjar-me el fibló de la tortura i optar per preses més fàcils, com el catalanisme, abans de pensar, com ara, que algun dia m’esperarà la sagrada hora de la venjança. I, com no, benvolgut Espada, comisario Espada, fill de porter, el típic repel·lent espieta que en una Catalunya sana ens faria de comissari a Via Laietana, a la Brigada Social, és clar, i ens pegaria i ens estudiaria com el taxidermista col·lecciona les papallones mortes o els caps dels enemics caiguts.Ja vau elegir bé, reputes, el Taxidermista! Voleu que els catalans, si encara en queden, se suïcidin en grup o abracin la fe espanyola. Perfecte. Però jo us demano coherència. Haver-ho dit durant la Segona República i haver-vos exposat que gent com jo, gent millor que jo, perdó, us fotéssim el tret de gràcia abans que vosaltres, sense collons de disparar, deleguéssiu en la xusma les ordres d’assassinar-nos. No delegueu més ni doneu lliçons de democràcia i de respecte. No exigiu els que els vostres mentors ens van negar. Digueu-ho clar, amics d’afables converses i visions magistrals, ens voleu exterminar, ara que sabeu, a més, que som pocs, covards i febles i que tothom us escolta amb temor reverencial. Doncs nosaltres també volem exterminar-vos. Que carai. Divertim-nos fins a morir que la guerra, a cara descoberta, potser ja ha començat.

Oriol Malló. Periodista i escriptorTraducción al castellano
Falangistas taxidermistas

Tantos artículos estériles y todavía nadie los ha comprendido: los intelectuales “antinacionalistas” son soñadores, quijotes del ideal. Ellos sueñan y Boadella clava el clavo: ojalá los tanques pudiesen entrar de nuevo a Barcelona y liberarla de los pecados masónicos que la llevaron por la falsa ruta. Se dicen republicanos pero yo creo que se merecen un blasón de honor. Son la nueva falange. Antes la Ballena Alegre, ahora el Taxidermista. Son valientes, decididos, hombres sin miedo. Pero no totalmente. Falta catarsis. Falta hablar claro y español. Los catalanes no saben lo que quieren. No son, en el mejor de los casos, buenos españoles. Fusilaron tanto como pudieron, enviaron a miles al exilio y condenaron al silencio a la gran mayoría. Pero son malnacidos. No lloran de agradecimiento por el hecho que la Falange les permitiera sobrevivir un rato. Los falangistas, gente culta, intelectuales puros, sólo querían que fuésemos buenos españoles, católicos, ultramodernos, viriles, pero éramos sucios, republicanos, herejes y queríamos dividir y no unir, que esto es España; una unidad mística forjada sobre el linchamiento y el genocidio o, para ser más finos, una hermandad a base de hogueras purificadoras. Quien no lo comprenda debe morir y los falangistas querían que los catalanes nos apuntáramos sinceramente al carro de la victoria.Mis buenos amigos Espada, De Azúa o Boadella ya lo saben porque ya se lo hemos explicado cuando hacían piña en fórums babélicos: el fascismo también nace en Cataluña, nuestro catolicismo, teñido de falso progresismo, odiaba la religión republicana catalana y encontró con Franco la excusa ideal para someter el país a una purga expiatoria de la cual salían limpios de culpa, robotizados e idiotas, serviles y maleables. Pero los románticos de la Falange esperaban mucho más, y yo los entiendo: que el catalán se hablara flojito y en la intimidad, que los catalanes se entregaran, felices, a la nueva España y que la cuestión catalana, esta molestia perpetua, desapareciera una vez liquidados, físicamente también, sus usuarios, como por ejemplo los intelectuales catalanistas. Ahora exigen que se les escuche y se les abran las tribunas públicas. Pero yo, al contrario, pienso que debemos respetar su espíritu romántico.Boicoteémoslos, marquémosles a fuego ardiente, hagámosles la vida imposible para que sufran en campo propio aquello que ellos dieron cuando mandaban realmente. Y pelaban. Démosles la intolerancia que ellos repartieron cuando tuvieron ocasión, porque está claro, cuando habían los tanques en la calle el amigo Companys no tertulieaba con el Caudillo, sino todo lo contrario. Más franqueza, amigos Boadella, Espada y De Azúa, jodido Félix, que sacabas los ojos de las cuencas, allá en el Antic Forn, mientras nos decías, a mí y a Alfons Martí, entonces escritor inédito, hoy reconocido y respetado, que la humanidad tenía que volver a los sacrificios humanos y al canibalismo para recuperar la virilidad de la masa que como buen hijo de franquista sabías criminal y española. Ay, diablillo Boadella, cómo nos conocemos, yo que tanta propaganda te he hecho, Dios y el pueblo me perdonen, que por no tener narices de matar a los militares que te perseguían te conviertes en uno de ellos, como yo lo hice cuando os servía de mascota una buena temporada y, en lugar de vomitar sobre la Guardia Civil, preferí comerme el aguijón de la tortura y optar por presas más fáciles, como el catalanismo, antes de pensar, como ahora, que algún día me esperaba la sagrada hora de la venganza. Y, cómo no, apreciado Espada, comisario Espada, hijo de portera, el típico repelente espía que en una Cataluña sana nos haría de comisario en Vía Laietana, en la Brigada Social, claro está, y nos pegaría y nos estudiaría como el taxidermista colecciona las mariposas muertas o las cabezas de los enemigos caídos.Ya elegisteis bien, reputas, el Taxidermista! Queréis que los catalanes, si todavía quedan, se suiciden en grupo o abracen la fe española. Perfecto. Pero yo os pido coherencia. Haberlo dicho durante la Segunda República y haberos expuesto a que gente como yo, gente mejor que yo, perdón, os metieran el tiro de gracia antes que vosotros, sin cojones para disparar, delegaseis en la chusma las órdenes de asesinarnos. No deleguéis más ni deis lecciones de democracia y respeto. No exijáis lo que nuestros mentores nos negaron. Decidlo claro, amigos de afables conversaciones y visiones magistrales, nos queréis exterminar, ahora que sabéis, además, que somos pocos, cobardes y frágiles, y que todos os escuchan con temor reverencial. Pues nosotros también queremos exterminaros. Qué caray. Divirtámonos hasta morir que la guerra, a cara descubierta, tal vez ya ha empezado.
Publicado por ENSPO en 5:00 p.m.
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3 comentarios:

Jackobs dijo…

http://www.tv3.cat/videos/972089/Aturem-la-Guerra-respon-a-Pilar-Rahola
8:39 a.m.

Jackobs dijo…

http://elproblemadeorwell.wordpress.com/2009/01/18/rahola-o-el-colmo-de-la-hipocresia-mediatica/
10:02 a.m.

Jackobs dijo…

http://vimeo.com/2820400
10:15 a.m. 
http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/07/los-filosionistas-catalanes-son.html
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lunes, julio 30, 2012

Sionistas, catalanistas y taxidermistas: la estructura de la oligarquía local (2)

Mientras el diario “Avui”, boletín oficial del catalanismo subvencionado por la Generalitat, tocaba a rebato llamando abiertamente al exterminio de los catalanes no catalanistas, los acusados por el “caso Kalki” iniciaban el calvario de ocho años que les llevaría en Madrid, por parte del Tribunal Supremo, a la total exculpación de unas fraudulentas imputaciones de incitación al odio racial cocinadas en Cataluña. En este contexto, antójase oportuna la siguiente pregunta: ¿movió un dedo el fiscal Miguel Ángel Aguilar, inquisidor de Kalki,  para perseguir penalmente a los responsables del periódico “Avui”? Por supuesto que no. Y, sin embargo, ¿cómo se puede calificar el artículo de Oriol Malló publicado por “Avui”? ¿Cómo valorar jurídicamente una proclama que afirma literalmente nosotros también queremos exterminaros? Desde luego, cualquier perturbado mental tipo Breivik puede firmar algo semejante, pero esa locura, que según el propio Malló nos cuenta era sólo un borrador no revisado para su publicación, apareció impresa en el “Avui”, pasó por un consejo de redacción, recibió el visto bueno de los órganos administrativos del diario… ¿Y tal fechoría sale gratis en Cataluña? Sí, siempre que los amenazados sean reputados “fascistas” (recordemos, presuntos “falangistas”, según el texto). El diario que, en artículos firmados por Jordi Panyella, linchaba a los procesados de Kalki y los acusaba -!tal cual!- de genocidio, casi simultáneamente, es decir, por las mismas fechas, utilizaba sus páginas semioficiales para promover el odio contra los “no catalanistas”, estigmatizados previamente como “susceptibles de ser asesinados”, sin que tales “periodistas” tuvieran en ningún momento la sensación de estar pecando de hipocresía. El fiscal que perseguía a cuatro ciudadanos inocentes por sus ideas y, como quedó demostrado tras la sentencia del Supremo, sólo por sus ideas, incurría en delito de omisión del deber de perseguir delitos (408 CP) al dejar impunes los presuntos crímenes “genocidas” de un periódico subvencionado por el poder y, por tanto, los crímenes genocidas del poder catalanista mismo, puesto que tampoco la Generalitat de Catalunya actuó contra sus tentáculos mediáticos para lavar de odio el dinero público que permite a dicha patética e ilegible publicación salir a la calle cada día. Con ello hemos palpado casí físicamente el orondo grosor de la oligarquía local, hemos llegado al lugar, obsceno y pestilente, donde las comedias legalistas y “democráticas”, las paparruchas sobre los “derechos humanos”, concluyen en franca risotada y emerge la “verdad” del régimen actual. Hemos vivido una experiencia de la realidad social inherente a la Cataluña oligárquica, catalanista y sionista. Nadie puede negar que estos hechos hayan sucedido, sólo bastaba reflexionar unos minutos sobre ellos para captar su bochornosa enormidad, que forma parte, aunque a escala menor, del mismo tipo de cosas que suceden en Israel y en el resto del mundo por lo que respecta a la política de limpieza étnica contra los palestinos. El “antifascismo” en tanto que “imaginario” constituye, una vez más, el resorte criminógeno que posibilita tales acciones y omisiones, convirtiéndolas en algo cotidiano, natural y aceptado por casi todos.Por si fuera poco, el azar o el destino colocan a Oriol Malló en el centro de un entramado simbólico singular, pues fue el propio autor de “Falangistes taxidermistes” quien, cinco años antes, había publicado el libro En tierra de fariseos. Viaje a las fuentes del catalanismo católico (Madrid, Espasa, 2000), uno de los mayores golpes propinados al sector más poderoso de la oligarquía local; obra cuya publicación en catalán fue vetada en esta comunidad autónoma (el autor tuvo que traducir el texto al castellano y “emigrar” a Madrid para encontrar un editor). Eran los tiempos en que Malló, tal como reconoce en su artículo criminógeno, se codeaba con “no catalanistas” como Boadella, Félix de Azúa, Arcadi Espada… Malló, ex militante de Terra Lliure que había conocido por dentro el mundo del independentismo radical, es decir, del catalanismo más substancioso, conoció también las intimidades del mundo de sus futuras víctimas no catalanistas. El propio Jaume Farrerons asistió a la presentación del libro de Malló, muy cerca del Arco del Triunfo de Barcelona, donde pudo escucharse alguna vez entre el público el típico “en español, por favor”, siendo así que Malló, a pesar de todo, expresábase en catalán.  Farrerons se entrevistó meses más tarde con Malló, quien reconoció que había sido torturado por la Guardia Civil pero no por los funcionarios de prisiones (cuando ingresó en la cárcel por colaboración con banda armada). Pues bien, anécdotas aparte, en su obra admite Malló el carácter racista del  aquel catalanismo que había conocido por experiencia directa:

Para “razear” hará falta una sociedad civil paralela, consanguínea y endogámica, que garantice la debida vitalidad de la raza pura catalana. Hasta nuestros días, como un sobrentendido habitual, todos los que nos hemos movido por las esferas alucinadas del catalanismo sabemos hasta qué punto se ha mirado con lupa la presunta catalanidad de las parejas y los núcleos familiares. En clave, a media voz, se entiende y se valora que alguien se case con una cubana, pues, aunque mestizo, el legado genético mascle hará triunfar el componente regional; pero ay de aquel que se desposara con una castellana “pura”, pues el arreglo sólo funciona con las formas más “degeneradas” de la raza española -como andaluza, extremeña, gallega o, tal vez, leonesa-, pues estas regiones no tienen la insolencia castiza, esa vocación de dominio racial que se presupone a los puros castellanos y que provoca, en el mundillo nacionalista, un inmediato efecto de rechazo. / La diferencia estriba en que los inmigrantes del sur no tienen “ná de ná”, lo cual les hace agradecidos, mientras los arrogantes funcionarios del centro nos tratan como inferiores y merecen nuestro solemne desprecio. Hubo una solapada, finísima, estrategia racista entre la vanguardia nacionalista desde principios de siglo. Es algo evidente de pura obviedad, como es indiscutible que conviene negarlo y nunca, ni bajo tortura, se hallará un solo catalanista que certificara que él es un jodido racista. Quizá, si me permiten, lo diga yo, de mi ardiente juventud independentista (Malló, O., op. cit., p. 191).

Malló, exiliado en México.
La patencia del racismo catalanista ha quedado fundamentada en la obra del profesor Francisco Caja La raza catalana. El núcleo doctrinal del catalanismo (Madrid, Encuentro, 2009), cuya lectura recomendamos (el autor ha confesado en privado que no sabe cuándo se publicará la segunda parte, quizá porque movídose han ya los hilos para impedir que el capítulo dedicado a Jordi Pujol llegue a manos del público). Hoy no es por tanto imprescindible, aunque sí extraordinariamente aleccionador, el testimonio de Oriol Malló al respecto. Será, por otro lado, el propio Malló quien, cambiando por segunda vez de campo, es decir, reivindicando el catalanismo del que había abjurado a finales del siglo XX, aportará en 2005 una “pieza de convicción” del vínculo decisivo entre catalanismo, racismo y genocidio, clave interpretativa, a su vez, de la relación estructural que permite el cómodo acoplamiento doctrinal de la oligarquía catalana con el nacionalismo judío de extrema derecha. Pero, subrayémoslo una vez más, lo importante aquí no es  que un racista catalanista convicto y confeso suscribiera un manifiesto genocida, sino que dicho texto fuera publicado por un diario que depende económicamente de la Generalitat de Catalunya; y encima, que semejante delito quedara impune. También resulta relevante, a  la hora de analizar el funcionamiento del antifascismo como código simbólico, no sólo que los amenazados de exterminio fueran tildados de falangistas (=fascistas) “taxidermistas” (=torturadores) y que, paralelamente a estos hechos, las autoridades catalanas acosaran judicialmente, sin fundamento jurídico alguno, a personas estigmatizadas como tales cuyo único “delito” era precisamente su ideología, pues a nadie habían amenazado, sino que todo el proceso pasara por el hilo rojo de un personaje de Terra Lliure (miembro de una banda terrorista) que enlaza la publicación de su manifiesto genocida con el tipo de ideas que, bajo el gobierno de Luís Companys, legitimaron las chekas (cámaras de tortura) de las milicias antifascistas.  Pues esas ideas detéctanse sin dificultad ya en la obra En tierra de fariseos, la cual, no lo olvidemos, es un ataque al catalanismo católico, pero no, como algunos esperaban, al catalanismo per se. La kafkiana situación descrita condensa y permite identificar el fenómeno del antifascismo en estado casi puro y revela dónde se ubica la puerta de entrada a la naturaleza ideológica ultraderechista judía, antidemocrática, racista y genocida del sistema o dispositivo de poder transnacional cuya manifestación local es el catalanismo. Porque el catalanismo oligárquico contemporáneo concluye un pacto (firmado en los años sesenta del siglo XX) entre los catalanistas “del PSUC”, por decirlo así, y los catalanistas de la Lliga (salvados por Franco de la cheka), de la misma manera que en el Estado de Israel confluyen los sionistas que le declararon la guerra a Hitler y los que colaboraron exitosamente con el régimen nazi sobre la base de una doctrina racial común. Malló intenta romper aquel pacto (la “falacia sesentina”) en favor del sector “izquierdista” del catalanismo, que llevaba a la sazón un cuarto de siglo alejado del poder regional, promoviendo “en pequeña escala” el tipo de maniobra que la oligarquía local realiza con respecto a Israel frente a la oligarquía española con sede en Madrid. Malló no se dirigió, pues, a los españolistas en demanda de apoyo cuando publicó En tierra de fariseos, sino, de forma inconsciente o mimética quizá, a los sionistas y filosionistas, acusando de “fascista”, “racista”, “filogermánico”, “nazi”…, al catalanismo católico articulado entorno a CiU.

El artículo “Decálogo contra el catalanismo oligárquico” hay que ubicarlo en este contexto de enlaces semánticos entre sionismo y nacionalismo catalán, porque lo definitorio del catalanismo será intentar que, en el imperante imaginario antifascistael poble català ocupe frente a “los castellanos” un espacio lingüístico funcionalmente análogo al que ocupan los judíos frente a “los alemanes”, de tal suerte que se reproduzca en Cataluña el mismo fenómeno que en Israel por lo que respecta a la inocencia simbólica (=impunidad jurídica) de la extrema derecha universal. Como ya explicara hace años Jaume Farrerons en “Catalanismo y judaísmo”, sólo existe en el mundo una ultraderechapolíticamente correcta allí donde este término equivalga, como ocurre en general desde 1945, a violencia, crimen y genocidio: la extrema derecha judía. El “modelo sionista” interesa así al catalanismo para poder operar con las mismas pautas de conducta y prerrogativas etnocéntricas o tribales que cualquier ultraderecha pero sin sufrir los perjuicios simbólicos que se derivan de la definición misma de “ultraderechismo” (es decir, de “fascismo”) establecida por el propio poder sionista para desarmar moral y políticamente al resto de los pueblos de la tierra.

No debe de extrañar, en consecuencia, que se localicen en la “derecha liberal” españolista las inversiones simétricas del mismo esquema, construidas en todo caso conservando dichos elementos, sólo que en una disposición diferente. De ahí que el grupo AGON incurra en el racismo más vergonzoso al estigmatizar a “los alemanes” como “raza racista” (¿?), una contradicción flagrante que se detecta también en las caracterizaciones de los castellanos perpretradas por presuntos marxistas independentistas catalanes que tildan de “fascistas” a todos sus oponentes. Situación risible: Boadella descalificando a los Maulets como “fascistas” y los Maulets respondiendo a Boadella en los mismos términos o viceversa. En realidad unos y otros juegan a un juego lingüístico (Wittgenstein) de suma cero entre pseudo nacionalismos “gentiles”, expresos (Maulets) o encubiertos (Ciutadans), del que sólo puede resultar un vencedor: la extrema derecha que “gobierna realmente el mundo”; siendo así que el signo “fascismo” coloca perpetuamente a los judíos como víctimas y, por tanto, legitima la impunidad del supremacismo hebreo a escala planetaria.

En ese “juego” no se determina qué nacionalismo (“gentil”) vaya a ganar, sino qué grupo se subirá, haciendo méritos de lealtad sionista, al carro de la oligarquía, cuyo espacio, eminentemente elitista, es limitado por esencia. Pero el secreto triunfador del juego es siempre el mismo, a saber, la única nación capitalista posible, Israel, que opera de facto como una (anti)nación para el resto de los grupos étnicos, culturas, estados y pueblos.

El lenguaje antifascista abona en fin el sionismo, es decir, el racismo, la violencia, el genocidio, dondequiera que consolide sus códigos simbólicos agitando las infalibles coartadas de la impunidad: la “democracia”, el “progreso”, los “derechos humanos”, el “holocausto”…, pero siempre en función de la comunidad judía organizada cuyo vértice encarna el Estado de Israel. La dicotomía universalismo/particularismo corroe el interior de los nacionalismos todos, a excepción de uno, que la empuña conscientemente contra el resto. La filosofía consiste en tomar conciencia de la esencia del discurso de poder oligárquico a pesar de las contradicciones aparentes entre libertarios y autoritarios, catalanistas y españolistas, cristianos y musulmanes, creyentes y ateos, rebeldes y conformistas, derechistas e izquierdistas… El catalanismo, aquí la oligarquía local, también intenta “tomar conciencia” de los hechos y erigir una “transversalidad” que neutralice todas las oposiciones exotéricas, pero sólo para usarla con el fin deliberado de encubrir el fraude, es decir, sacándole provecho en beneficio de unos pocos (!y no, precisamente, de “los catalanes”!). Ni catalanistas ni españolistas son patriotas de “Cataluña” o “España”, sino candidatos a conquistar un puesto en la jerarquía oligárquica transnacional operando hábilmente con las claves del código simbólico antifascista. Éste admite muchas variantes superficiales, pero el buen manipulador sabe qué signos no pueden desplazarse de su lugar central sin incurrir en penalización.

De ahí que, catalán o español, Oriol Malló (o quizá el coautor filósofico Alfons Martí) siempre tuviera inconscientemente clara su adscripción antifascista, que se traiciona en sus elogios a los Estados Unidos de América en el mismo libro en que arremete contra el catalanismo católico, como si la oligarquía catalana actual se mirara en otro espejo diferente que el suyo:

Hay que añadir también el supuesto genocidio de los nativos por parte del gobierno estadounidense, calumnia dogmática propagada, justamente, en el área de influencia de la Europa hitleriana, desde Klagenfurt a Ginebra, y retomada, as usual, por los movimientos de extrema izquierda y extrema derecha, unidos por un mismo odio a Estados Unidos (…) (Malló, O / Martí, A., op. cit., pp. 190-191).

Como sabemos, el historiador israelí Benny Morris le enmienda la plana a Malló:

El Estado judío no habría nacido sin la expulsión de 700.000 palestinos. Así pues, había que expulsarlos. No había otra opción que expulsar a la población. (…) Tampoco la gran democracia estadounidense se podría haber creado sin la aniquilación de los indios. Hay casos en que el buen fin general justifica los actos implacables y crueles que se cometen en el curso de la historia.

Jordi Panyella, criada mediática de la oligarquía local.
Véase, en cualquier caso, cómo emerge de forma casi instintiva la transversalidad de Malló, es decir, de un supuesto discípulo “izquierdista” del genocida Lluís Companys, héroe nacional de Catalunya. Quizá Malló no leyó, y ya parece demasiado tarde para volver a la facultad, La élite de poder de Wright Mills. En realidad, ninguna de las oligarquías burguesas erigidas a su imagen y semejanza, excepto la judía, puede desde la caída de Berlín pretenderse genuinamente nacionalista. Su nacionalismo es siempre una impostura. Y ello por las mismas razones que no puede existir en el occidente antifascista una auténtica izquierda. La izquierda radical, entendida como oposición a la oligarquía sionista (=mundialista), será nacionalista o no será. Y el nacionalismo “de verdad”, el popular pero no antifascista, debe ser “de izquierdas” en la medida en que se identifique con el pueblo, antítesis política de la oligarquía, y por tanto, en la medida en que su no-antifascismo no le haya de condenar al corralito de las extremas derechas gentiles (léase: al culo del mundo). El presunto izquierdista Malló, el coco de la derecha católica catalana, se nos descubre así, de repente, como un fan de los USA, es decir, de la Mayoría Moral, del denostado Burgués que, en su forma autóctona conservadora, el escritor había pateado con fruición; corrige Malló, en suma, al Papa… con Calvino. Pero Estados Unidos no es una nación, sino la base material, la substancia multicultural y multirracial en que se sustenta la oligarquía transnacional, pues también la burbuja financiera ha de tocar tierra en algún sitio. Necesita carne y sangre, trabajo, gente… Para las oligarquías locales, la auténtica “patria” es EEUU, pero no como nación, sino precisamente como fábrica de mestizos obamas y negación de la nación. La oligarquía catalana devino, tras el pacto oligárquico PSUC-Lliga de los años 60, traidora por esencia. Y Malló tenía que volver al catalanismo tripartito en 2005 -cuando sus amigos recién se habían encaramado al gobierno- por las mismas razones que en 2000 atacaba el “catalanismo católico” pero se delataba a la par con mecánicas alabanzas pro yanquees. Su catalanismo es oligárquico, es antifascismo ergo sionismo; nada hay, en el Oriol Malló del “Avui”, de patriota catalán, al igual que en Antonio Morillas (AGON), su inverso simétrico y ejemplar paradigmático, nada puede haber de patriota español. No tienen ya patria las personas “inteligentes”, “listas”… Son chatos candidatos a la oligarquía. Como ellos, centenares de miles de periodistas, políticos, académicos, intelectuales, artistas, funcionarios, abogados, jueces…

Por un nuevo nacionalismo

En el siglo XX sólo ha existido un verdadero nacionalismo opuesto al nacionalismo judío, a saber, el nacionalismo alemán, que cayó vencido en 1945 bajo el peso aplastante de una alianza mundial concitada por aquél. De ahí la importancia de analizar los puntos de contacto entre nacionalsocialismo y sionismo, porque la derrota del nacionalismo alemán y, con ella, las claves simbólicas del siglo XXI, hállanse sumergidas en ese entresijo oscuro, paradójico, escandaloso, aparentemente contradictorio pero en realidad iluminador, de la confluencia entre nazis y sionistas. El ideólogo semioficial del nazismo afirma:

El sionismo debe ser vigorosamente sostenido a fin de que un contingente anual de judíos alemanes sean llevados a Palestina (Rosenberg. A., Die Spur des Juden im Wandel der Zeiten, Munich 1937, p. 153).

Y Reinhardt Heydrich añade:

Nosotros debemos dividir a los judíos en dos categorías: los sionistas y los partidarios de la asimilación. Los sionistas profesan una concepción estrictamente racial, y, para la emigración en Palestina, ayudan a edificar su propio Estado judío. Nuestros mejores votos y nuestra buena voluntad oficial van con ellos.

El nacionalismo alemán colapsa precisamente cuando, vehiculado por el antisemitismo cristiano, hace suyo el ideario nacionalista judío, es decir, el racismo. La forma en que el nacionalismo alemán se convierte en una inversión simétrica del nacionalismo hebreo es el nacionalsocialismo con su idea de la raza superior, remedo del “pueblo elegido”. Se trata de un “verdadero nacionalismo”, ciertamente, y sólo por ese motivo tenía que ser destruido en tanto que adversario irreductible del sionismo, pero de un “verdadero nacionalismo” en el sentido hebreo del término, no en el sentido germánico (“Prusia”). El nacionalsocialismo traiciona la cultura alemana moderna, el “proyecto prusiano”, y con ello convierte la Revolución Nacional, que debía haberse basado en la tradición filosófica griega de pensamiento e institución, en un fenómeno étnico, endogámico, autista, al que únicamente le quedará la baza de imponerse militarmente batallando contra el resto de los pueblos europeos. El nacionalsocialismo es antipolítico. Heidegger intentará “corregir” este “error” racista y antisemita del movimiento nazi entendiendo que sus elementos fascistas (el nacionalismo revolucionario) constituían un valor político genuino, pero la lógica interna del racismo, una vez adoptado, conducirá inexorablemente a la derrota de Alemania y a su desaparición como nación. Desde entonces, se extinguen las patrias en el hemisferio occidental. El nacionalismo alemán, el postrero nacionalismo, no existe yaSólo Israel es todavía una (anti)nación. Las subplataformas oligárquicas, europea, alemana, francesa, española o catalana, representan meros escalones inferiores sucesivos de la oligarquía transnacional y laboran al servicio del sionismo, es decir, del nacionalismo judío de extrema derecha, con los EEUU como caballo de batalla. Ésta es la coyuntura histórica y el lugar (Cataluña, España) en  que debemos desarrollar la tarea crítica (filosófica) y la correspondiente acción política.

El concepto de un nacionalismo revolucionario (=de izquierdas) identifica, pues, la única alternativa a la oligarquía transnacional, globalizadora, liberal, capitalista…, pero, se dirá: ¿qué nacionalismo? ¿Español? ¿Catalán? Todas éstas son cuestiones que parecen fuera de lugar una vez rotos los contextos oligárquicos del discurso, los códigos simbólicos del poder, temáticas contaminadas, envenenadas desde la raíz, en definitiva: callejones sin salida políticos.

Nos remitimos de nuevo al “Decalogo contra el catalanismo oligárquico”.

NACIONALIDAD HISPÁNICA (!no “española”!) es la respuesta. El Estado Hispánico como meta europea e iberoamericana de un NACIONALISMO genuino, esencialmente REVOLUCIONARIO, que rechaza el paradigna racial hebreo pero oponiendo “la patria” a “la oligarquía” en calidad de socialismo popular radical, autoconsciente y axiológico, allende el sionismo (tanto por lo que concierne a su falso universalismo cuanto a su encubierto racismo) y, consecuentemente, en defensa de todas las naciones de la tierra excepto EEUU-Israel. Si el catalanismo -la oligarquía local– debe ser criticado, desacreditado y políticamente erradicado como la peste bubónica, no lo será por un universalismo internacionalista, ni por cualesquiera de los españolismos sionista-liberales (PP, C’s, UPD), sino por un nacionalismo de nuevo cuño que haya superado todas las trampas simbólicas con que la ideología oligárquica neutraliza de antemano a sus posibles adversarios.

Nota (16/8/2012): hemos tenido en cuenta las observaciones del propio Oriol Malló para corregir la primera edición de este texto. Véase:

http://nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/08/oriol-mallo-reconoce-el-acierto-de.html

DOCUMENTOS ANEXOS

http://paper.avui.cat/article/societat/176405/neonazis/la/llibreria/kalki/aniran/preso.html

14 DE JUNIO DE 2010

ELS NEONAZIS DE KALKI ANIRAN A LA PRESÓ

Jordi Panyella

El braç ideològic -per dir-ne d’alguna manera- del neonazisme a Catalunya haurà de passar un temps a la presó després que la secció desena de l’Audiència de Barcelona els ha condemnat a penes d’entre dos anys i mig i tres anys i mig de reclusió. Els condemnats són Ramón Bau, president del Cercle d’Estudis Indoeuropoeus (CEI), Óscar Panadero, propietari de la llibreria Kalki on es venia material d’exaltació neonazi, Juan Antonio Llopart, propietari d’Ediciones Nueva República, i Carlos García, autor d’articles de clara connotació racista.
Durant el judici, celebrat el mes de març passat, els acusats van reconèixer la seva militància en la ideologia nazi però van negar fer una exaltació de conductes racistes. El mateix Bau, per exemple, es va definir com un “fanàtic del nacionalsocialisme”. Ara ha estat condemnat per un delicte de difusió d’idees genocides, un altre d’associació il·lícita i per provocar l’odi contra minories per motius de discriminació.
La sentència, que no és ferma, suposa un precedent important per al nou judici que ha d’afrontar l’ultra Pedro Varela. El propietari de la llibreria Europa s’enfrontarà a una petició de quatre anys de presó pels mateixos fets de la llibreria Kalki ara condemnats.

Artículo de incitación al odio publicado por el “Avui” un año antes:

http://hemeroteca.cdmae.cat/jspui/bitstream/65324/10186/1/20050630MAE-AVU-III.pdf

Mierda pseudo periodística del “antifascista” Panyella:

http://www.antifeixistes.org/arxiu/Reve4691.pdf

DELICTES CONTRA ELS DRETS FONAMENTALS

El “socialpatriota”

El propietari de l’editorial intervinguda és un personatge amb una estreta i dilatada vinculació als moviments feixistes

Jordi Panyella
BARCELONA

Juan Antonio Llopart, el propietari de l’editora Ediciones Nueva República, intervinguda pels Mossos d’Esquadra, no és un personatge qualsevol. Si més no, a ulls dels seus seguidors, és un “socialpatriota”, un “camarada” que, per exemple, es va batre amb honor en un debat celebrat l’any passat a Canal 9 sobre estrangeria i on els seus adversaris de plató eren, entre altres, immigrants que, segons els amics de Llopart, van “fer victimisme per presentar-nos com a indesitjables”. Llopart va assistir a aquest debat en condició de secretari general del Movimiento Social Republicano, que no és altra cosa que un llop amb pell d’ovella, una associació neofeixista que en els seus escrits de cara al públic fila molt prim per no traspassar la ratlla de la il·legalitat, la mateixa estratagema que fan servir, per exemple, els seus coreligonaris de Plataforma per Catalunya, l’organització dirigida per l’ultra vigatà Josep Anglada.
L’activitat social i política de Llopart és constant i alterna la presentació de les darreres novetats de la seva editorial, ara clausurada, amb l’impuls de la seva formació. En aquest sentit, Llopart va ocupar el número quatre de la candidatura que el Movimiento Social Republicano va presentar a Sabadell en les últimes eleccions municipals. Un dels lemes era Per un millor control de la immigració.
Algunes fonts vinculen l’editor a l’organització d’ultradreta Alternativa Europea. El fet és que des de la pàgina web d’aquesta associació hi ha enllaços directes al Movimiento Social Republicano i a Ediciones Nueva República. Fent un ràpid cop d’ull a les pàgines web d’aquestes organitzacions i editorials, queda clar que si no formen part del mateix entramat, les seves relacions són més que cordials. Un exemple, el fax de Movimento Social Republicano i de l’editorial és el mateix.

‘L’ESCLAT’ I L’INSULT A PUJOL

La pàgina web de l’editorial continuava ahir operativa i seguia oferint tot el catàleg de llibres i revistes que edita o distribueix Llopart. Una d’aquestes revistes és L’Esclat, publicació que en la seva versió a Internet té un apartat on fa una crida a la solidaritat amb els “patriotes catalans” de l’extingida Milicia Catalana condemnats per “defensar Espanya”. La revista també té un racó suposadament poètic on es poden llegir dos versets dedicats al president de la Generalitat, Jordi Pujol, on és qualificat de “lladre” i “estúpid”.

Diari Avui, 11-7-03

La versió digital d’una de les revistes editades per Llopart obre un compte corrent a favor dels imputats

Els detinguts per difondre el nazisme queden en llibertat amb càrrecs

SOS Racisme demana “contundència” judicial en el cas

L. Nicolás / J. Panyella BARCELONA

Els dos detinguts per difondre ideologia nazi van quedar ahir en llibertat amb càrrecs després de prestar declaració davant del jutge. Òscar Panadero, de 26 anys, i Juan Antonio Llopart, de 40, estan acusats d’un delicte contra els drets fonamentals i les llibertats públiques garantides per la Constitució i d’un delicte de genocidi -recollits en els articles 510.1 i 607.2 del Codi Penal- com a responsables d’una llibreria i una editorial on els Mossos d’Esquadra van confiscar milers de llibres i altres productes d’inspiració feixista.
Actualment, el cas està en mans de tres jutjats: el de Sant Feliu de Llobregat, que va autoritzar l’entrada i escorcoll a l’editorial Ediciones Nueva República de Molins de Rei, al domicili de Llopart a Creixell i a la llibreria Kalki de Barcelona; el del Vendrell i el número 2 de Barcelona, on van passar a disposició judicial Llopart i Panadero, respectivament.
Després de fer-se pública l’operació, SOS Racisme -que té la seu molt a prop de la llibreria regentada per Panadero- va difondre un comunicat on va assenyalar que espera la mateixa “contundència” judicial que en el cas de la llibreria Europa, on l’ONG es va presentar com a acusació particular, “per acabar amb la sensació d’impunitat que té la ciutadania davant les actuacions d’aquests grups d’extrema dreta”. Per SOS Racisme, aquesta operació policial suposa un “pas petit però significatiu a favor de la convivència i la llibertat”.
En canvi, en la versió digital de la revista L’Esclat, que també edita Llopart, es va anunciar l’obertura d’un compte corrent a favor de l’Editorial Nueva República i la llibreria Kalki -que ahir continuava tancada- “per ajudar els camarades que en aquests moments es troben sense cap possibilitat econòmica” després de “l’espoli de la dictadura”. En l’escrit també es destaca que “guanyar avui aquesta batalla és indispensable com a defensa en el futur d’altres iniciatives”.
En la pàgina web del Círculo de Estudios Indoeuropeos (CEI) hi ha un missatge on s’adverteix que el portal ofereix la informació mínima ja que “després de les actuacions contra Ediciones Nueva República ens trobem que ja no sabem què és legal a Espanya i què no ho és”. El CEI, que diu estar en “un moment d’indefensió”, parla de la legalitat de la ideologia nacionalsocialista i dels llibres editats per Llopart i es refereix a “les pressions dels grups de poder sionistes i capitalistes” per explicar les actuacions judicials.

DOS DETINGUTS PER UN DELICTE CONTRA ELS DRETS FONAMENTALS I LES LLIBERTATS PÚBLIQUES GARANTIDES PER LA CONSTITUCIÓ ESPANYOLA I PER UN DELICTE DE GENOCIDI-S’han fet tres entrades als domicilis dels detinguts i s’han comissat milers de llibres. -Convocatòria per mostrar el material sostret a les 11:00 hores (Edifici de Direcció General, Passeig Pujades 9-13) –

-S’adjunten fotografies-

Data: 09/07/2003

La Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra de la Divisió d’Informació de la Comissaria General d’Investigació Criminal de Barcelona va detenir ahir Juan Antonio L.S, de 40 anys d’edat i veí de Creixell, i Òscar P.G, de 26 anys d’edat i veí d’ Olesa de Montserrat, com a presumptes autors d’un delicte contra els drets fonamentals i les llibertats públiques garantides per la Constitució espanyola i per un delicte de genocidi.

Les investigacions es van iniciar a finals d’any en tenir coneixement que, a través de les pàgines webs d’una llibreria de Barcelona i d’una editorial amb seu a Molins de Rei, es distribuïen llibres i altres productes d’ideologia nacional-socialista. D’altra banda, cal fer esment que, a través de la llibreria situada al centre de Barcelona, al carrer de l’Argenter, es venien i distribuïen els llibres editats per aquesta editorial.

Amb les investigacions s’arriba a establir que hi ha un vincle professional, una relació comercial entre els detinguts, ja que existeix una dinàmica de treball i una distribució acurada dels productes de manera continuada.

Mitjançant una interlocutòria emesa al Jutjat de Sant Feliu del Llobregat, es va autoritzar l’entrada i escorcoll al domicili de Juan Antonio L.S al municipi de Creixell, a l’empresa editorial de Molins de Rei (editorial encarregada de la publicació i distribució dels llibres comissats i propietat de Juan Antonio L. S) i a la llibreria del carrer de l’Argenter de Barcelona, regentada per Òscar PG.

Les detencions es van efectuar ahir durant les entrades als diferents domicilis i seus socials esmentades anteriorment. Juan Antonio L.S va ser detingut al seu domicili de Creixell, mentre que Òscar PG va ser detingut a la llibreria de Barcelona.
Durant les entrades s’han pogut comissar milers de llibres, així com cintes de vídeo, revistes, fanzines i banderes.

Els mossos treballen analitzant el contingut del llibres i el material comissat i no donen per tancades les investigacions iniciades.

Els detinguts passaran durant les properes hores a disposició judicial. El detingut veí de Creixell ho farà davant el Jutjat d’Instrucció del Vendrell, mentre que el detingut a Barcelona ho farà davant el Jutjat d’Instrucció en funcions de guàrdia de Barcelona.

Àrea de l’Oficina del Portaveu
Barcelona, 9 de juliol de 2003

Publicado por ENSPO en 6:42 a.m.
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2 comentarios:

Oriol Malló dijo…

No puedo estar más de acuerdo con tu crítica. Como autor de aquel libro, y ya muy lejos de Cataluña y el catalanismo, el punto clave que convierte En Tierra de fariseos en un ensayo fallido es la incomprensión que tenía yo en aquella época que la ruta del catalanismo era el sionismo y su proyecto racista. Aún no había conocido Israel ni había estudiado en serio el fenómeno del nacionalismo judío y su mezcla de plataforma neocolonial, egregación racial y fantasías darwinistas, victimistas y religiosas que hoy, como triunfal madeja de poder, asume casi todo el catalanismo en forma harto previsible.Gracias por este texto que revela una severa falla de origen en mi libro pero como dice el refrán sabe más el diablo por viejo que por sabio y lejos del laberinto español el cul-de-sac mimético del catalanismo y el españolismo, rehenes ambos de Bruselas y las redes imperiales que se mueven entre Washington y Tel Aviv, se entienden mejor las cosas. Entre el neoaznarismo, el neopujolismo y los 100 mil hijos de San Luís que hoy predican la destrucción del estado y las conquistas sociales en favor del capital financiero queda claro que solo hay un Dios. una linea y una razón psicótica que alimenta el engranaje de esta destrucción; el peligroso triunfo del sionismo como expresión final y depurada del capitalismo en el siglo XXI.PD Del famoso artículo del 2005 poco hay que decir la misma chusma neoliberal es De Azúa que Vicent Sanchís. El mismo odio al mundo real los une. Virtudes de la gran crisis. los opuestos se unen y el resto descubrimos que son lo mismo: el enemigo de siempre..
8:24 p.m.

ENSPO dijo…

Gracias por tu respuesta, Oriol, una genuina prueba de nobleza y honestidad. Muy pocos reconocen actualmente fallos o limitaciones en su actividad pública, profesional o política (una actitud que debería ser más natural y habitual pero que no lo es en una sociedad donde el modelo “subjetual” es Yahvé, el gran prepotente).Tu libro “En tierra de fariseos” sigue siendo una obra genial, cuya lectura obligada recomendamos a todos los seguidores de este blog. La crítica del catalanismo católico desplegada en dicha investigación ideológica de primera magnitud permanece, en efecto, vigente, y sólo se podría, a estas alturas, cuestionar las opciones supuestamente alternativas que en el texto parecen apuntar hacia un mundo americano “más libre”.Ese mundo cuya “verdad”, empero, desde el año 2000 hemos podido conocer hasta el hartazgo.
10:57 a.m. 
http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/07/sionistas-catalanistas-y-taxidermistas.html
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martes, julio 31, 2012

Sionistas, catalanistas y taxidermistas: la estructura de la oligarquía local (3)

“En 2012 pongamos fin a los quintacolumnistas y a la inocencia (…) Aquí hay que romper algo. Dentro del marco legal, no lo conseguiremos” (Miquel Sellarès).Comunicamos a los lectores de esta bitácora, por si no se habían enterado, que Miquel Sellarès, miembro de la Banda de los Seis (Sellarès, Renyer, Rahola, Culla, Bassat y Villatoro), es decir, del lobby catalanista-sionista adscrito a los inexistentes Països Catalans (del otro lobby, “españolista”-atlantista-sionista, nos ocuparemos en serie propia, aunque ya se publicó un trailer del affaire AGON y otro del “caso Malló”), está siendo investigado por la Oficina Antifrau. Es ésta una buena noticia que pone en evidencia, por si quedaba alguna duda, la “madera” moral de la que están hechos nuestros adversarios políticos. En la actualidad ya no es cosa de sacar a la luz un escándalo, sino, antes bien, de encontrar un solo político profesional al que pueda calificarse de “limpio”. Tarea imposible y que, caso de culminar con éxito, daría para una portada en “El Periódico”. Tampoco los sionistas catalanes escapan al estado general de decrepitud ética y cívica del entramado institucional “democrático”. Quizá ellos, por su desvergonzado apoyo a la organización criminal denominada “Estado de Israel”, son quienes mejor encarnan la esencia del sistema oligárquico y la necesidad de un alzamiento popular contra el escándalo permanente de nuestra casta política.
Como puede comprobarse por los enlaces, Miquel Sellarès encarna a la perfección la figura del auténtico “pájaro” sistémico disfrazado de “izquierdista”, no sólo por lo que sugiere la investigación de la Oficina Antifrau, sino porque sus actividades anticipan aquello que ya anunció Jaume Farrerons en el “Decálogo contra el catalanismo oligárquico” y puede esperarse de la confluencia entre corruptos (CiU) y violentos (independentistas) en el marco de un Front Patriòtic que tardará más o menos en llegar, pero al que Cataluña está fatalmente abocada, siendo las luchas que determinarán el sesgo de esta coyuntura histórica las que decidan el futuro de nuestra Marca Hispànica y, con ella, de Hispania entera.
Parece evidente que el manifiesto genocida de Malló, publicado por el diario “Avui”, no es un hecho anecdótico, incluso si puediera considerarse así que un diario financiado por la Generalitat (oficialmente un órgano del Estado español) saque a la luz pública semejante incitación al odio racial: en realidad, en Cataluña todo está preparado para el inicio de limpieza étnica. El momento decisivo será el ya próximo de máxima debilidad de la monarquía. Pero nosotros, los catalanes hispánicos (somos como poco el 60% de la población catalana), debemos esperar ese día con alegría, pues erá la fecha que marcará la cima, derrota y extinción del catalanismo oligárquico. No luchamos en nombre de “España”, el viejo ente monárquico, católico y castellanista, es decir, en el fondo, de otra oligarquía tan corrupta como la “local”, sino de un Estado Hispánico (con abolición de todas las comunidades autónomas) que debe forjar sus armas conceptuales y políticas en Cataluña y, más concretamente, en Barcelona, por razones que ya explicaremos.Sobre Sellarès, subrayemos que se trata de un cargo oficial, copiosamente remunerado con dinero público, cuyo “trabajo” ha consistido en proclamar repetidas veces la necesidad de vulnerar la legalidad vigente, mientras él mismo, coherente con esta doctrina, se veía involucrado en diversos escándalos que terminaban siempre en escenarios similares: la succión parasitaria de recursos públicos, la vidorra a costa del chollo simbólico “antifascista”, el catalanismo como “profesión”, la amenaza a los no catalanistas, los llamamientos a eliminar la “quinta columna” españolista (“fascista”), etcétera. Cataluña se encuentra más cerca del precipicio de lo que parece. Sólo la cobardía convergente de gentes que no son “patriotas, sino simples vividores, impide dar el paso. Pero no cabe duda de que la lógica interna del nacionalismo catalán -el peso de las palabras dichas- conduce a una repetición del bochorno de octubre de 1934. No debemos temer, empero, sino antes al contrario desear, que la oligarquía local se precicipe en el vacío, siendo así que cuando de la celebérrima independència pase del mito (línea del horizonte que siempre se va alejando mientras uno avanza, pero sirve para que 200 familias oligárquicas parasiten el país eternamente) a la realidad, el negocio del catalanismo se habrá terminado para siempre con la abolición del Estado de las Autonomías y la constitución de una República Unitaria.
DOCUMENTACIÓN ANEXA
Jaume Farrerons
Figueres, 23 de febrero de 2006
Algunos se preguntarán a qué viene recordar los crímenes de Stalin, pero cuando hablamos de Lluís Companys la conexión del pasado izquierdista con la actualidad política del catalanismo -presunto adversario de Ciutadans- resulta más que evidente.


Ciutadans de Catalunya ha nacido como respuesta a la opresión nacionalista y, por consiguiente, debe analizar la naturaleza del nacionalismo catalán a fin de articular de la forma más fundamentada posible el motivo de su histórica ruptura. Ahora bien, semejante tarea es inseparable de la historia de Cataluña y, por ende, de una crítica de la izquierda.
Ya sabemos que los fundadores del proyecto Ciutadans son intelectuales de izquierda y que resultaría muy cómodo para ellos resolver esta aparente contradicción olvidando las raíces izquierdistas de la versión más violenta del catalanismo, con el fácil expediente de descalificar a ERC en tanto que presunto partido “ultraderechista”. Ya he escuchado y leído varias veces de la boca de algunos de dichos intelectuales el sobado argumento de una ETA fascista o de unos Maulets fascistas; duele mucho tener que reconocer que los criminales etarras o los energúmenos amigos de Terra Lliure son algo próximo, es decir, pertenecen a la misma familia ideológica que los fundadores de Ciutadans. El recurso dialéctico consistente en colocar bien lejos de uno aquello que produce vergüenza, asco o indignación tiene mucho que ver con lo que el Manifiesto por un nuevo partido político en Cataluña denomina “confusión del análisis de los hechos con la adhesión a principios abstractos”, en este caso la adhesión a los símbolos de un “progresismo” que nunca se ha cuestionado a sí mismo en sus sacrosanta buena conciencia intencional, pese a los millones de muertos que han costado a la humanidad sus bellísimas proclamas en favor de la justicia.

Por otra parte, esta circunstancia se podría entender -aunque no, por supuesto, perdonar- tratándose de personajes estrictamente políticos, pero en el caso de alguien que se pretende intelectual, es decir, comprometido con la verdad, la ciencia y la ilustración, el “culto a los símbolos” equivale a un auténtico fraude.

Porque, en efecto, estamos ante un progresismo que aún no ha asimilado a fondo el Archipiélago Gulag de Alexandr Solzhenitsyn y, mucho menos, las nutridas legiones de aterradoras verdades que han desfilado tras esa obra de denuncia, como por ejemplo el hecho ya incontrovertible de que el mayor genocidio de la historia de la humanidad lo han cometido las izquierdas, no los “fascistas”, y que el gobierno de Lluís Companys fue una estación de salida en ese viaje al infierno que comenzó en 1917 con el golpe de estado que Lenin perpetrara contra la democracia rusa.

En el marco de esta auténtica deformación mental del progresismo, el president Luís Companys ha sido reconocido por todos los partidos mayoritarios, excepto el PP, como un héroe nacional catalán. Capturado por la Gestapo en Francia tras la guerra civil, fue extraditado a España, donde las autoridades franquistas lo juzgaron y condenaron a muerte. La sentencia se cumplió y Companys fue fusilado en un patio del castillo de Montjuïc el 15 de octubre de 1940. El ácrata Companys devino víctima del fascismo y tenía asegurada así la canonización en cuanto símbolo de la oscura Catalunya que personajes como Pujol, Carod-Rovira o Maragall sueñan ahora con reconstruir. Sin embargo, una vez más, la realidad es muy diferente de la ficción con que nos lavan el cerebro cada día los medios de comunicación del sistema. La verdad es que Companys, además de un golpista que se alzó en armas contra un gobierno de derechas pero democráticamente elegido -el de la CEDA-, fue ante todo un asesino y mereció la pena que él mismo, por activa o por pasiva, había aplicado a miles de personas inocentes en la retaguardia republicana.

En efecto, según relata la obra Checas de Barcelona, de César Alcalà, a Companys no se le juzgó y condenó por ser presidente de la Generalitat de Catalunya, sino “por los crímenes cometidos durante la guerra y, aún más, por no haber impedido semejantes atropellos contra todos aquellos que no pensaban como él. Todo lo demás es querer esconder la realidad y convertir a un asesino en mártir de la causa catalanista” (op. cit., Ed. Belaqua, Barcelona, 2005, pág. 13). Los asesinatos perpetrados por las fuerzas republicanas no son un invento franquista, como lo demuestra el que hayan quedado reflejados incluso en las publicaciones de las organizaciones políticas y sindicales que los verdugos de izquierdas dirigían en perjuicio de un sector de la población al que, abiertamente, proclamaron pretender exterminar. Así, el 20 de agosto de 1936, el Boletín Informativo de la CNT-FAI reconocía que “Los templos han sido pasto de las llamas, y los cuerpos esclesiásticos que no han podido escapar, el pueblo ha dado cuenta de ellos” (op. cit., pág 12). El “pueblo” eran en realidad los matones y pistoleros anarquistas, cuyas fechorías, empero, no se limitaron a la quema de iglesias y a la ejecución de sacerdotes por el simple hecho de serlo, sino que fueron mucho más allá, convirtiéndose en un ejemplo a seguir incluso para los criminales nazis.

Una de las estrategias de la izquierda para eludir sus responsabilidades es convertir a Stalin en el chivo expiatorio de todos los crímenes izquierdistas. El siguiente paso, canallesco, es acusar a Stalin de ser un “fascista” y a partir de ahí todos los cargos de conciencia de la progresía quedan felizmente exonerados. Pero lo que la historia del heroi Companys demuestra hasta la saciedad es que la criminalidad izquierdista procede de su ideología, no de errores o desviaciones atribuibles a personas.

Un ejemplo muy claro es el de los anarquistas. Companys procedía del anarquismo y, hasta mayo de 1937, la mayoría de las checas (cámaras de tortura policiales) pertenecían a la CNT-FAI, un sindicato anarquista. Miles de personas fueron martirizadas y luego asesinadas en esos templos de una justicia progresista y nada estaliniana donde ser católico, propietario de un negocio o militante carlista equivalía a la pena de muerte. A medida que fue avanzando la guerra, el Partido Comunista extendió su dominio sobre el campo republicano y este proceso incluyó el control de las checas. Pero los comunistas no fueron mejores ni peores que los anarquistas, limitándose a extender a otros sectores sociales y políticos (incluidos los propios anarquistas) lo que había sido hasta entonces una feroz represión destinada exclusivamente a la derecha.

Otra coartada habitual para desembarazarse de la pesada carga de los hechos es afirmar que los crímenes no fueron cometidos por el gobierno y los partidos políticos o sindicatos de izquierdas, sino por bandas de incontrolados. La obra de César Alcalá desmonta esta patraña con suma facilidad, recordando que el 23 de julio de 1936 comenzó a funcionar el Comité Central de Milicias Antifascistas y que en este organismo estaban representados todos los partidos republicanos, incluida la ERC de Companys. En el decreto gubernamental por el cual se constituía el mencionado Comité, se nombraba como delegado de la Generalitat al comisario Luis Prunés. No sólo eso, Esquerra Republicana, el POUM, la UGT, el PSUC, etcètera, además de los anarquistas, disponían cada uno de sus propias checas. Pretender que Companys, máximo dirigente de ERC, está exento de responsabilidades en la dirección de las checas atenta contra la verdad documental más palmaria, pero por lo que respecta al exterminio perpetrado por su propio partido, reivindicar su inocencia es una burla a la inteligencia. Así, según César Alcalá “a partir del mes de septiembre de 1936, muchos de los detenidos en las checas o lugares de confinamiento son ejecutados en los cementerios de Montcada i Reixach, de Cerdanyola, o en el de Les Corts, en Barcelona. Entre septiembre de 1936 y abril de 1937, fueron ejecutadas alrededor de 1.500 personas. Nunguna de ellas pasó por un tribunal popular. La responsabilidad de todas estas ejecuciones no fue sólo de los incontrolados, sino también de los individuos con mando, miembros de las organizaciones políticas y sindicales. Algunos de ellos formaban parte del Gobierno del Frente Popular. Por ejemplo, todos los carlistas de Terrassa fueron asesinados por miembros de Esquerra Republicana de Catalunya” (op. cit, pág. 3).

Es cierto que con el fin de disimular la obscena indecencia de la barbarie desencadenada, la Generalitat creó las denominadas patrullas de control, pero éstas “en vez de apaciguar los saqueos y los actos vandálicos, los aumentaron, constituyéndose en una tropa brutal y arbitraria” (op. cit., pág. 40). En mayo de 1937, y como consecuencia de los enfrentamientos entre la CNT-FAI y las fuerzas que ya por entonces estaban bajo la influencia directa de Stalin, las patrullas de control anarquistas “fueron sustituidas por el SIM que, en vez de aplacar la persecución, la incrementó” (op. cit., pág 45).

Las checas eran centros policiales donde los progresistas de todas las tendencias practicaban la más inhumana tortura en nombre de sus ideales de justicia. Después, sus víctimas, completamente destrozadas, eran asesinadas en descampados y carreteras y allí abandonadas: “Las checas contaban con diferentes celdas pensadas para la tortura no sólo física sino también mental. (…) En la celda de castigo las paredes y el mobiliario estaban inclinados. El preso era sometido a un juego de luces, con la finalidad de trastocarlo psíquicamente” (op. cit., pág 93). Con respecto a los centros de detención del SIM, el anarquista Peirats protesta porque “la táctica terrorista más inhumana era todo el secreto de sus éxitos. Pero este mismo sistema de tortura era aplicado a los elementos antifascistas no comunistas”. Es decir, Peirats se indigna por el hecho de que las torturas fueran aplicadas también a gente de izquierdas. Por lo demás, las propias checas anarquistas nada tenían que envidiar a las del SIM, circunstancia que desmonta el cuento infantil de una maldad exclusivamente estalinista. En realidad, si la represión del SIM se orientó hacia los anarquistas y los trotskystas, fue porque la derecha había sido ya completamente liquidada antes de mayo de 1937.

En total, César Alcalá cita los nombres y apellidos de más de 8300 personas martirizadas y asesinadas. El primer horno crematorio europeo-occidental para eliminar los cuerpos de las víctimas de un genocidio no lo construyeron los nazis que detuvieron a Companys, sino los progresistas de la checa situada en la calle Sant Elíes, barrio de Sant Gervasi, de Barcelona. Esta es quizá la mayor impostura de una nauseabunda Catalunya imaginaria que intenta identificarse con los judíos cuando el campo moral que le corresponde es más bien el de sus verdugos. En efecto, una vez derrotada la flamante utopía del horror, los nazis visitaron la ciudad condal y tomaron nota, para sus propios fines, de los centros de exterminio que aquel tripartito, bajo el gobierno de Lluís Companys, construyó no muy lejos de donde hoy vive Jordi Pujol.
Todos sabemos que Companys fue un cobarde. Lo demostró en octubre de 1934, cuando después de alzarse, como Franco pero antes que él, contra el legítimo gobierno de la República, no tuvo el valor de defenderse ante fuerzas muy inferiores en número y entregó las armas para salvarse él (aunque otras personas habían dado la vida con el fin de mantenerle en el poder unas horas). Esta cobardía explica su actitud ante las checas, las cuales el “héroe” de opereta toleró de principio a fin a pesar de que vulneraban los más elementales preceptos de humanidad e iban a representar, por siempre más, un manchurrón histórico que pone en evidencia la verdadera naturaleza del nacionalismo catalán.Jaume Farrerons
Figueres, La Marca Hispànica, 23 de febrero de 2006
Nos aclara Jackobs que Companys no fue detenido por la Gestapo, sino por la policía militar, WH Feldgendarmerie. Por lo tanto, fue un error en el que incurrió el autor, quizá procedente de la propia fuente de su información.

Antifraude investiga a Miquel Sellarès

La oficina autonómica investiga si se cometieron irregularidades -como quedan señaladas en un informe de la Sindicatura de Cuentas- en la gestión de la fundación que presidía el ex dirigente de CiU, ahora en ERC. Entre otras cosas, Sellarès ingresaba en su cuenta personal (de la que no daba explicaciones) las subvenciones que recibía de la Generalidad. Entre 2006 y 2011, la fundación recibió 7,5 millones de euros.
La Voz de Barcelona. Miércoles, 4 de julio de 2012 | 10:29
La autonómica Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) ha decidido investigar las irregularidades que se han venido desarrollando en la Fundació Centre de Documentació Política (CDP), fundada y presidida por Miquel Sellarès, y recientemente liquidada por la Generalidad de Cataluña.
De esta manera, la OAC ha tomado en consideración las graves irregularidades que la autonómica Sindicatura de Cuentas puso de manifiesto al fiscalizar las cuentas de la fundación del año 2009, tal y como avanzó LA VOZ DE BARCELONA. La fundación dependió orgánicamente en su última etapa (desde 1998) de la Administración autonómica, pero Sellarès hacía y deshacía a su gusto.El informe de la Sindicatura (de 2011) no deja lugar a dudas, Sellarès, que estando al frente de la fundación recibió solo en 2009 1.410.667 euros en subvenciones públicas de la Generalidad y otros 252.655 euros de la Diputación de Barcelona, establece que ‘respecto del cumplimiento de la legalidad se han observado incumplimientos significativos y debilidades en el control’.La OAC tiene por dónde empezar. El camino de la investigación lo deja bien explícito la Sindicatura:

‘Las subvenciones recibidas de la Generalidad son ingresadas en una cuenta [bancaria] personal a nombre del presidente de la Fundació [Miquel Sellarès]. Los movimientos de esta cuenta no han sido facilitados a esta Sindicatura’.

Una actitud que los inspectores observaron con asombro pues los traspasos de la cuenta personal de Sellarès a una cuenta de la fundación eran ‘por importes inferiores a los transferidos por la Generalidad’. La Sindicatura no fiscalizó el dinero que el CDP recibió de la Diputación ya que este organismo no depende de la Generalidad.

Desvío de dinero público

Por otro lado, la OAC también ha puesto el ojo en los préstamos a entidades bajo control de Sellarès que se hicieron desde la fundación, con el propósito de financiar con dinero público actividades privadas. Esta posible financiación irregular ya fue señalada por la Sindicatura de Cuentas.

El informe apuntó que al menos existían dos préstamos que la fundación había concedido al Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya (CEEC), que dirige el propio Sellarès. Una entidad dedicada a emitir informes sobre seguridad y que entre sus propuestas figura la de expulsar de Cataluña a la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Este tipo de préstamos ‘no se ajusta a derecho, ya que no queda acreditado el destino final de los importes abonados al CEEC y no está entre las finalidades de la Fundació conceder préstamos a otras entidades’, apuntó la Sindicatura. Además, los préstamos se hicieron de espaldas al Patronato de la fundación, que debía autorizar una operación de estas características.

El importe de los dos préstamos ascienden a 125.423,14 euros y, según figura en el contrato entre la fundación y el CEEC, se devolvería sin intereses. Nada se sabe de esta devolución del dinero, una vez que la Generalidad ha dado por finalizada la actividad de la fundación. O, lo que es lo mismo, como mínimo, el préstamo se ha convertido en una donación de dinero público.

Gastos de restaurantes y dietas sin justificar

Según ha publicado este miércoles El Periódico, la OAC también está investigando las dietas sin justificar. Entre los gastos corrientes de la fundación, la Sindicatura destacó que hay gastos en restaurantes que no se justificaron y, además, se incluían en el apartado de ‘Publicidad, propaganda y relaciones públicas’, y se advirtió de que ‘se puede concluir que prácticamente hay una factura de restaurante diaria y también se han encontrado facturas de fin de semana y de días festivos’.

Estos gastos están faltos de ‘motivación’, añadió la Sindicatura de Cuentas, por parte de los gestores de la fundación por lo que fue imposible comprobar que el gasto en restaurantes estuviera relacionado ‘realmente’ con la actividad del Centre de Documentació Política.

Ahora, la OAC ha iniciado las pesquisas para comprobar que el informe de la Sindicatura es correcto y, entre las posibilidades, se encuentra la de elevar una posible denuncia ante los tribunales. Entre 2006 y 2011, la fundación recibió alrededor de 7,5 millones de euros de la Generalidad. Sellarès tenía un sueldo de más de 100.000 euros al año.

Hace unos días, el departamento autonómico de Presidencia decidió dar por finiquitada la fundación, solo un año después de que Sellarès se jubilara y dejara su presidencia. La labor principal de la fundación había sido en los últimos años elaborar informes de prensa para el Parlamento autonómico, al Diputación de Barcelona y el Arzobispado de Barcelona.

Cuatro de los ex empleados del CDP han pasado a formar parte del Centro de Estudios de Opinión (CEO), organismo que elabora las encuestas de la Generalidad. Un ente polémico desde que Jordi Argelaguet es su director. El mismo Argelaguet ha señalado que las incorporaciones provenientes del CDP se convertirán en una unidad de “I+D del CEO”, con un presupuesto añadido de 250.000 euros al año.

Informes y amenazas, siempre con dinero público

Sellarès fue uno de los fundadores de la Asamblea de Cataluña, una plataforma clandestina de partidos, sindicatos y organizaciones sociales que, a principios de los años 70, surgió como oposición a la dictadura franquista, pero que posteriormente se convirtió en un movimiento nacionalista que reclamaba la ‘autodeterminación’ de Cataluña, dejando fuera del mismo a los partidos de ámbito nacional.

En 2004, tuvo que dimitir como secretario de Comunicación de la Generalidad durante el primer tripartito por ser el responsable del escándalo de los informes secretos (2, 3 y 4) para controlar los medios de comunicación en Cataluña, y posteriormente reconoció en un libro que durante su mandato como director general de Seguridad Ciudadana de la Generalidad, en 1983, ordenó a los Mossos d’Esquadra espiar al entonces gobernador civil de Barcelona, Ferrán Cardenal, afirmando: ‘Me siento especialmente orgulloso de que Cardenal mirase a su espalda cuando salía de algún lugar’.

Sellarès ha sido vocal de la junta directiva de Òmnium Cultural y controla multiples publicaciones que sobreviven gracias a las ayudas públicas y que no duda en utilizar para desprestigiar a los que se oponen al nacionalismo, tales como Tribuna Catalana, L’Opinió Catalana, Debat Nacional, o incluso el digital Catalunya Religió (dirigido por Jordi Llisterri i Boix y también generosamente subvencionado por la Generalidad).

En los últimos meses su actividad pública se basa en conferencias y artículos de prensa amenazando a los que no defienden la independencia de Cataluña.

Sellarès exhorta a ‘poner fin a los quintacolumnistas’ españoles que quieren ‘exterminar y asimilar’ Cataluña

‘Hemos de ser valientes, y hemos de ser capaces de denunciar con firmeza esta quintacolumna que intenta destruirnos, denunciando sus elementos más característicos: alguno de sus pensadores con pretensión de intelectual, algunos opinadores, alguna publicación digital que vive del chantaje y los elementos que manipulan la realidad’, señala el polémico activista independentista.
La Voz de Barcelona.Viernes, 6 de enero de 2012 | 17:13
‘Poner fin a los quintacolumnistas’ que ‘se dedican sistemáticamente a destruir los ejes de construcción nacional que nuestra nación [por Cataluña] se ha autodotado, en estas últimas décadas, con el objetivo de exterminar y asimilar nuestra nación‘. Esta es la última amenaza lanzada por Miquel Sellarès, ex presidente de la Fundació Centre de Documentació Política, ex director de Seguridad Ciudadana de la Generalidad (1983-1984), ex secretario de Comunicación de la Generalidad (2003-2004) y candidato de ERC en las elecciones generales del 20N.En un artículo publicado este jueves en El Punt Avui, Sellarès insta a ‘avanzar hacia la plena soberanía nacional’ de Cataluña, para lo que pide a ‘los partidos, las instituciones, la sociedad civil y los movimientos populares’ que ‘abandonen la inocencia y no se dejen manipular ni acomplejar por una red bien tejida de quintacolumnistas, chantajistas, manipuladores, acomplejados y cloacas de los aparatos del Estado, que aprovechan la situación que padece una sociedad como la catalana’:

‘Hemos de ser valientes, y hemos de ser capaces de denunciar con firmeza esta quintacolumna que intenta destruirnos, denunciando sus elementos más característicos: alguno de sus pensadores con pretensión de intelectual, algunos opinadores, alguna publicación digital que vive del chantaje y los elementos que manipulan la realidad. Todo acompañado de sectores de nuestra sociedad que viven acomplejados ante el aparato español’.

‘Una sólida red quintacolumnista al servicio de los intereses de España’

El polémico activista independentista considera que, ‘tras 300 años sin Estado y con la manipulación y enajenación nacional que ha sufrido, [Cataluña] la han convertido en un pueblo fácil de embaucar y servil’. ‘El nacionalismo español y sus aparatos tienen tomada la medida al país [por Cataluña]. Creen que con 20 ó 30 años más en esta línea pueden eliminar el principal problema dentro del Estado: el hecho diferencial catalán’, señala.

Sellarés señala que ’2012 es y ha de ser el año del despertar, del cambio de chip, del catalanismo, del soberanismo, pero sobre todo, de la construcción nacional, la independencia y el Estado catalán’. ‘Es lógico, y entra dentro de las formas de ser de los estados consolidados, preocuparse por su cohesión nacional. Eso no nos ha de asustar ni acojonar, al contrario, nos ha de espolear, pues querrá decir que vamos por el buen camino. España, Francia y el resto lo hacen, y el independentismo catalán, si se pone a caminar, ha de ser consciente de que tendrá enfrente a un Estado y a sus aparatos’, añade.

E insiste en que ‘en Cataluña hay una sólida red quintacolumnista al servicio de los intereses de España’, que pretenden un ‘exterminio y asimilación’ similar al de la Comunidad Valenciana e Islas Baleares, que ‘están ya en un proceso avanzado’.

‘Guardemos el lirio en casa de una vez’

Asegura que ‘es una realidad que está entre nosotros y que cuesta de admitir a una clase dirigente que lo ve, que es consciente, pero que tiene miedo de enfrentarse a la realidad‘. ‘¡Este es nuestro gran drama!’, subraya. Y plantea que ‘el país [por Cataluña] ha de blindarse, de la misma forma que las personas’, para evitar que tengan éxito campañas de desprestigio y destrucción como las que supuestamente sufrieron Josep-Lluís Carod-Rovira y Juan José Ibarretxe:

‘¿Cuál ha sido nuestro error? El no poner al frente de nuestras instituciones a personas duras, capaces de resistir. Seguro que es pedir mucho, pero ¿seriamente queremos ir hacia la independencia? ¿Alguien se puede creer que el Estado español, sus instituciones, su sociedad y los poderosos jugarán limpio como en algunas independencias europeas? Seamos realistas y guardemos el lirio en casa de una vez’.

‘Poner fin a la inocencia’ del ‘Movimiento Nacional de Liberación Catalán’

Sellarés anima a ‘poner fin a la inocencia con la que ha trabajado el Movimiento Nacional de Liberación Catalán, luchar decididamente contra la quintacolumna, denunciándola y no aceptando a los chantajistas de la información: aquellos que venden y compran la información que distribuyen’.
‘Además, estos se caracterizan por el siguiente hecho: si quieres enterarte de quién les paga y financia, solo hay que ver a los que no salen en estas publicaciones. Este país [por Cataluña], con un comportamiento cobarde, y su sociedad han permitido que esto se pueda hacer con la mayor impunidad. Hemos promocionado personajes a la fama, que se dedican sistemáticamente a atacar al país [por Cataluña] y a sus estructuras e, incluso, han conseguido que algunos de nuestros intelectuales hayan caído en la trampa de hacer el juego a la estrategia de la quintacolumna. Un ejemplo reciente lo tenemos en la triunfal campaña de la quintacolumna y el Estado contra las mal llamadas embajadas. Y la cosa no se acabará aquí. Hace falta que reflexionemos sobre cuándo dejaremos de ser tan innocentes‘, indica.

‘En 2012 pongamos fin a los quintacolumnistas y a la inocencia’

Sellarès considera que ‘ya ha llegado el momento de que nuestras instituciones, nuestra sociedad civil y los movimientos populares ejerzan el derecho a decidir, pero eso lo han de hacer con firmeza, con hombres y mujeres fuertes, resitentes, tozudos, capaces de vencer mil y un ataques políticos y personales’. ‘Sin un gran cambio de chip y firmeza, tengo mis dudas de que consigamos la independencia de nuestra nación. Hay, repetimos una vez más, demasiada inocencia. Y, además, hemos permitido que se extienda en los diferentes sectores sociales de nuestra sociedad el miedo y el acomplejamiento. Y más ahora que hay la gran coartada de la crisis económica’, añade.

‘En 2012 pongamos fin a los quintacolumnistas y a la inocencia y pongámonos el chip de la construcción de un estado de cohesión social, de progreso y que nos permita nuestra vertebración como nación’, concluye.

La singular trayectoria de SellarèsNo es la primera vez que Sellarès amenaza más o menos abiertamente a los que considera enemigos de Cataluña. El mes pasado, por ejemplo, aseguraba en otro artículo que ‘hace falta que nuestra clase política, nuestra sociedad civil, sea consciente de que el enemigo, en parte, lo tenemos en casa, y que deberíamos ser capaces de tomar decisiones y estrategias de defensa y de ofensiva‘.También ha amagado en alguna ocasión con tirar de la manta de sus adversarios de CiU y el Grupo Godó: ‘Los poderosos, cuando inician campañas de desprestigio e intoxicación, deberían de ir con cuidado porque tienen tejados de vidrio muy transparentes, han dejado muchos cadáveres en el camino, que tienen mucha documentación, que tienen mucha información, y que puede haber gente que no tenga miedo de hacerla pública’.‘Dar una respuesta contundente si hiciese falta’‘Construir un estado, construir la independencia será muy difícil. Habrá conflicto, y dentro de nuestra comunidad nacional surgirán minorías unionistas, bien untadas y pagadas, que trabajarán para impedir la emancipación nacional de la mayoría. Por tanto, habrá que enfrentarse a ellas con sentido común y responsabilidad’, señalaba en julio de 2010.En septiembre de 2008, tras una manifestación en favor del bilingüismo escolar organizada por Ciudadanos, señalaba desde el editorial de Tribuna.cat: ‘Aunque no hay que dar demasiada importancia a estos hechos y maniobras minoritarias, hay que estar atentos para dar una respuesta contundente si hiciese falta‘. Y poco después apuntaba con más precisión: “Arcadi Espada es un hombre de las cloacas de este país. Un personaje nefasto al servicio del Estado”.Durante la campaña de las pasadas elecciones generales también dejó claras sus propuestas: “¿La Constitución qué ha sido para nosotros? Ha sido el Código Penal en contra de Cataluña constantemente. […] Aquí hay que romper algo. Tendrá que haber un momento de forzar la situación. Dentro del marco legal, no lo conseguiremos”.

Controlar los medios de comunicación

Sellarès fue uno de los fundadores de la Asamblea de Cataluña, una plataforma clandestina de partidos, sindicatos y organizaciones sociales que, a principios de los años 70, surgió como oposición a la dictadura franquista, pero que posteriormente se convirtió en un movimiento nacionalista que reclamaba la ‘autodeterminación’ de Cataluña, dejando fuera del mismo a los partidos de ámbito nacional.

En 2004, tuvo que dimitir como secretario de Comunicación de la Generalidad durante el primer tripartito por ser el responsable del escándalo de los informes secretos (2, 3 y 4) para controlar los medios de comunicación en Cataluña, y posteriormente reconoció en un libro que durante su mandato como director general de Seguridad Ciudadana de la Generalidad, en 1983, ordenó a los Mossos d’Esquadra espiar al entonces gobernador civil de Barcelona, Ferrán Cardenal, afirmando: ‘Me siento especialmente orgulloso de que Cardenal mirase a su espalda cuando salía de algún lugar’.

Òminum Cultural, CEEC, Tribuna, L’Opinió, Debat Nacional, Catalunya Religió

Sellarès ha sido vocal de la junta directiva de Òmnium Cultural y es presidente del Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya (CEEC), una entidad creada por él mismo a finales de los años 90 que pretende actuar como think tank en materia de seguridad y de defensa. Recientemente presentó un informe asesorando a la Generalidad sobre los pasos a seguir para echar a la Policía Nacional y a la Guardia Civil de Cataluña.

También controla multiples publicaciones que sobreviven gracias a las ayudas públicas y que no duda en utilizar para desprestigiar a los que se oponen al nacionalismo, tales como Tribuna Catalana, L’Opinió Catalana, Debat Nacional, o incluso el digital Catalunya Religió (dirigido por Jordi Llisterri i Boix y también generosamente subvencionado por la Generalidad).

La Fundació Centre de Documentació Política

Durante más de 30 años -y hasta hace unos meses- Sellarès ha presidido la Fundació Centre de Documentació Política (CDP), que él mismo fundó para posteriormente ceder a la Generalidad y a la Diputación de Barcelona. Por ostentar este cargo recibía un sueldo de algo más de 100.000 euros anuales. La entidad se dedicaba a suministrar resúmenes de prensa a las instituciones autonómicas y se sostenía por las aportaciones millonarias de la Generalidad -más de siete millones de euros solo en los últimos cinco años-.

La Sindicatura de Cuentas denunció en 2011 graves irregularidades contables en la gestión de la fundación. Entre ellas, destaca que las subvenciones recibidas eran ingresadas en una cuenta bancaria personal de Sellarès y posteriormente pasaban a una cuenta de la fundación, pero por importes inferiores. También detectó gastos en restaurantes ‘no justificados’, que suponían prácticamente una factura diaria, incluidos fines de semana y festivos. Además la CDP concedió dos préstamos sin intereses por más de 120.000 euros al Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya, dirigido por el propio Sellarès. Ahora, CiU pretende poner punto y final a la fundación disolviéndola.

Los dossiers, informes y espionajes de Miquel Sellarés

A las 12:22 AM, por Germinans
Hace unas semanas dedicaba mi artículo a destapar quien había detrás de Tribuna Catalana, web que no nos tiene demasiada simpatía, junto a otras páginas similares y entidades que representan el nacionalcatolicismo catalán, y hablaba del polémico Miquel Sellarés como cabecilla de todo este entramado, aunque se oculten y no pongan sus nombres en muchos de estos medios. Pero en aquel escrito me dejé muchas cosas en el tintero, así que hoy complemento el tema con bastante más información del personaje.
En el año 2004 Miquel Sellarés ocasionó una importante crisis en el tripartito catalán que entonces presidía Pasqual Maragall, al filtrarse un informe no oficial que había encargado el propio Sellarés, que entonces era Secretario de Comunicación de la Generalitat, protegido y propuesto por Carod Rovira, en el que se analizaba las simpatías de los medios de comunicación con el tripartito, un informe que podía ser decisivo a la hora de repartir subvenciones y prestaciones económicas a la prensa catalana. El escándalo fue mayúsculo y dada la gravedad de los hechos el gobierno catalán no tuvo más remedio que cesar a Sellarés y substituirlo por Enric Marín.
La afición por los dossiers y los informes viene de lejos, en su propio libro “Un pas endavant. La història dels Mossos que mai no s’ha explicat” (página 23) el propio Sellarés afirma que empezó a hacer dossiers a los catorce o quince años, aunque entonces se limitaba a pegar en una libreta recortes de prensa de acciones militares y policiales en lugares más o menos remotos, pero todo es empezar. A los diecisiete años se fue a Israel, a un kibbutz, donde pudo pegar unos cuantos tiros de entrenamiento; realizó el servicio militar en África, hizo política antifranquista y acabó entrevistándose con miembros de ETA. También se encargó de los servicios de órden de las dos manifestaciones catalanas más famosas de la transición (11 de septiembre de 1976 en Sant Boi y 11 de septiembre de 1977 en Barcelona).
No sólo domina el tema de los informes y los dossiers, también el del espionaje, Sellarés reconoce en su libro que cuando fue el máximo responsable de la policia autonómica (entre 1983 y 1984) mandó seguir y espiar al entonces gobernador civil de Barcelona Ferran Cardenal, y se defiende de ello argumentado que a él también le hacían lo mismo: “Por eso ante aquella ofensiva (de espionaje a su persona), no me quedé de brazos cruzados, sino que entré en lo que consideraba un juego normal entre poderes. A pesar de no tener los mismo medios cotraataqué y me siento especialmente orgulloso de que (Ferran) Cardenal mirara atrás cada vez que salía de algún lugar”.
Su paso por los cargos institucionales ha sido siempre cortito y saliendo por la puerta de atrás, su verborrea inoportuna y sus escándalos por acciones poco legales le hacen un personaje poco agradable para los gobernantes. Se peleó con Tarradellas, con quien no compartía el papel de los mossos d’esquadra, se peleó con Pujol saliendo del partido (aunque entró y salió varias veces) y acabó peleado con el conseller en cap del primer tripartito Josep Bargalló (a pesar de que fue Esquerra Republicana quien le propuso para el cargo de comunicación).
También han sido amplias las militancias politicas de Sellarés, aunque siempre en el bando del nacionalismo más radical. Sobre todo en Convergència Democrática de Catalunya, aunque en su momento intentó una especie de golpe de estado para convertir al partido de Pujol en el PNC (Partit Nacionalista de Catalunya). Militó en Nacionalistes d’Esquerra, y posteriormente se le ha situado cercano a Esquerra Republicana de Catalunya (en la fotografía aparece en un acto de las Juventudes de ERC).
Visto lo visto, nos podríamos preguntar de que vive actualmente este señor, pues la respuesta la podemos encontrar en el diario Expansión: “¿Quien le resume a Montilla lo que sale en los periódicos?” en donde podemos comprobar que Sellarés cobra 8.800 euros mensuales de la Generalitat simplemente por leer el periódico y reenviar a las actuales autoridades catalanas los correspondientes resúmenes diarios de la prensa. También podemos leer en e-notícies “Sellarés cobra 106.000 euros de la Generalitat. El ex-secretario de comunicación cobra un sueldo “vitalicio” al frente de su fundación”. Y para complementar, en vozbarcelona.com: “Sellarés recibe otros 60.000 euros de Carod Rovira para fomentar el independentismo”. Parece que este señor no anda nada mal de dinero.
Antoninus Pius
Publicado por ENSPO en 8:04 a.m.
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2 comentarios:

Jackobs dijo…

Muy buen art. sólo matizar q Companys no fue detenido por la GESTAPO en 1940, lo fué por la policia militar de la WH, Feldgendarmerie. Imagino q el citar a la GESTAPO le da un cierto glamour a la historia.
1:04 p.m.

ENSPO dijo…

Corregiremos el error.
1:51 p.m. 
http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/07/sionistas-catalanistas-y-taxidermistas_31.html
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http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012_07_01_archive.html
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martes, julio 31, 2012

Sionistas, catalanistas y taxidermistas: la estructura de la oligarquía local (3)

“En 2012 pongamos fin a los quintacolumnistas y a la inocencia (…) Aquí hay que romper algo. Dentro del marco legal, no lo conseguiremos” (Miquel Sellarès).Comunicamos a los lectores de esta bitácora, por si no se habían enterado, que Miquel Sellarès, miembro de la Banda de los Seis (Sellarès, Renyer, Rahola, Culla, Bassat y Villatoro), es decir, del lobby catalanista-sionista adscrito a los inexistentes Països Catalans (del otro lobby, “españolista”-atlantista-sionista, nos ocuparemos en serie propia, aunque ya se publicó un trailer del affaire AGON y otro del “caso Malló”), está siendo investigado por la Oficina Antifrau. Es ésta una buena noticia que pone en evidencia, por si quedaba alguna duda, la “madera” moral de la que están hechos nuestros adversarios políticos. En la actualidad ya no es cosa de sacar a la luz un escándalo, sino, antes bien, de encontrar un solo político profesional al que pueda calificarse de “limpio”. Tarea imposible y que, caso de culminar con éxito, daría para una portada en “El Periódico”. Tampoco los sionistas catalanes escapan al estado general de decrepitud ética y cívica del entramado institucional “democrático”. Quizá ellos, por su desvergonzado apoyo a la organización criminal denominada “Estado de Israel”, son quienes mejor encarnan la esencia del sistema oligárquico y la necesidad de un alzamiento popular contra el escándalo permanente de nuestra casta política.
Como puede comprobarse por los enlaces, Miquel Sellarès encarna a la perfección la figura del auténtico “pájaro” sistémico disfrazado de “izquierdista”, no sólo por lo que sugiere la investigación de la Oficina Antifrau, sino porque sus actividades anticipan aquello que ya anunció Jaume Farrerons en el “Decálogo contra el catalanismo oligárquico” y puede esperarse de la confluencia entre corruptos (CiU) y violentos (independentistas) en el marco de un Front Patriòtic que tardará más o menos en llegar, pero al que Cataluña está fatalmente abocada, siendo las luchas que determinarán el sesgo de esta coyuntura histórica las que decidan el futuro de nuestra Marca Hispànica y, con ella, de Hispania entera.
Parece evidente que el manifiesto genocida de Malló, publicado por el diario “Avui”, no es un hecho anecdótico, incluso si puediera considerarse así que un diario financiado por la Generalitat (oficialmente un órgano del Estado español) saque a la luz pública semejante incitación al odio racial: en realidad, en Cataluña todo está preparado para el inicio de limpieza étnica. El momento decisivo será el ya próximo de máxima debilidad de la monarquía. Pero nosotros, los catalanes hispánicos (somos como poco el 60% de la población catalana), debemos esperar ese día con alegría, pues erá la fecha que marcará la cima, derrota y extinción del catalanismo oligárquico. No luchamos en nombre de “España”, el viejo ente monárquico, católico y castellanista, es decir, en el fondo, de otra oligarquía tan corrupta como la “local”, sino de un Estado Hispánico (con abolición de todas las comunidades autónomas) que debe forjar sus armas conceptuales y políticas en Cataluña y, más concretamente, en Barcelona, por razones que ya explicaremos.Sobre Sellarès, subrayemos que se trata de un cargo oficial, copiosamente remunerado con dinero público, cuyo “trabajo” ha consistido en proclamar repetidas veces la necesidad de vulnerar la legalidad vigente, mientras él mismo, coherente con esta doctrina, se veía involucrado en diversos escándalos que terminaban siempre en escenarios similares: la succión parasitaria de recursos públicos, la vidorra a costa del chollo simbólico “antifascista”, el catalanismo como “profesión”, la amenaza a los no catalanistas, los llamamientos a eliminar la “quinta columna” españolista (“fascista”), etcétera. Cataluña se encuentra más cerca del precipicio de lo que parece. Sólo la cobardía convergente de gentes que no son “patriotas, sino simples vividores, impide dar el paso. Pero no cabe duda de que la lógica interna del nacionalismo catalán -el peso de las palabras dichas- conduce a una repetición del bochorno de octubre de 1934. No debemos temer, empero, sino antes al contrario desear, que la oligarquía local se precicipe en el vacío, siendo así que cuando de la celebérrima independència pase del mito (línea del horizonte que siempre se va alejando mientras uno avanza, pero sirve para que 200 familias oligárquicas parasiten el país eternamente) a la realidad, el negocio del catalanismo se habrá terminado para siempre con la abolición del Estado de las Autonomías y la constitución de una República Unitaria.
DOCUMENTACIÓN ANEXA
Jaume Farrerons
Figueres, 23 de febrero de 2006
Algunos se preguntarán a qué viene recordar los crímenes de Stalin, pero cuando hablamos de Lluís Companys la conexión del pasado izquierdista con la actualidad política del catalanismo -presunto adversario de Ciutadans- resulta más que evidente.


Ciutadans de Catalunya ha nacido como respuesta a la opresión nacionalista y, por consiguiente, debe analizar la naturaleza del nacionalismo catalán a fin de articular de la forma más fundamentada posible el motivo de su histórica ruptura. Ahora bien, semejante tarea es inseparable de la historia de Cataluña y, por ende, de una crítica de la izquierda.
Ya sabemos que los fundadores del proyecto Ciutadans son intelectuales de izquierda y que resultaría muy cómodo para ellos resolver esta aparente contradicción olvidando las raíces izquierdistas de la versión más violenta del catalanismo, con el fácil expediente de descalificar a ERC en tanto que presunto partido “ultraderechista”. Ya he escuchado y leído varias veces de la boca de algunos de dichos intelectuales el sobado argumento de una ETA fascista o de unos Maulets fascistas; duele mucho tener que reconocer que los criminales etarras o los energúmenos amigos de Terra Lliure son algo próximo, es decir, pertenecen a la misma familia ideológica que los fundadores de Ciutadans. El recurso dialéctico consistente en colocar bien lejos de uno aquello que produce vergüenza, asco o indignación tiene mucho que ver con lo que el Manifiesto por un nuevo partido político en Cataluña denomina “confusión del análisis de los hechos con la adhesión a principios abstractos”, en este caso la adhesión a los símbolos de un “progresismo” que nunca se ha cuestionado a sí mismo en sus sacrosanta buena conciencia intencional, pese a los millones de muertos que han costado a la humanidad sus bellísimas proclamas en favor de la justicia.

Por otra parte, esta circunstancia se podría entender -aunque no, por supuesto, perdonar- tratándose de personajes estrictamente políticos, pero en el caso de alguien que se pretende intelectual, es decir, comprometido con la verdad, la ciencia y la ilustración, el “culto a los símbolos” equivale a un auténtico fraude.

Porque, en efecto, estamos ante un progresismo que aún no ha asimilado a fondo el Archipiélago Gulag de Alexandr Solzhenitsyn y, mucho menos, las nutridas legiones de aterradoras verdades que han desfilado tras esa obra de denuncia, como por ejemplo el hecho ya incontrovertible de que el mayor genocidio de la historia de la humanidad lo han cometido las izquierdas, no los “fascistas”, y que el gobierno de Lluís Companys fue una estación de salida en ese viaje al infierno que comenzó en 1917 con el golpe de estado que Lenin perpetrara contra la democracia rusa.

En el marco de esta auténtica deformación mental del progresismo, el president Luís Companys ha sido reconocido por todos los partidos mayoritarios, excepto el PP, como un héroe nacional catalán. Capturado por la Gestapo en Francia tras la guerra civil, fue extraditado a España, donde las autoridades franquistas lo juzgaron y condenaron a muerte. La sentencia se cumplió y Companys fue fusilado en un patio del castillo de Montjuïc el 15 de octubre de 1940. El ácrata Companys devino víctima del fascismo y tenía asegurada así la canonización en cuanto símbolo de la oscura Catalunya que personajes como Pujol, Carod-Rovira o Maragall sueñan ahora con reconstruir. Sin embargo, una vez más, la realidad es muy diferente de la ficción con que nos lavan el cerebro cada día los medios de comunicación del sistema. La verdad es que Companys, además de un golpista que se alzó en armas contra un gobierno de derechas pero democráticamente elegido -el de la CEDA-, fue ante todo un asesino y mereció la pena que él mismo, por activa o por pasiva, había aplicado a miles de personas inocentes en la retaguardia republicana.

En efecto, según relata la obra Checas de Barcelona, de César Alcalà, a Companys no se le juzgó y condenó por ser presidente de la Generalitat de Catalunya, sino “por los crímenes cometidos durante la guerra y, aún más, por no haber impedido semejantes atropellos contra todos aquellos que no pensaban como él. Todo lo demás es querer esconder la realidad y convertir a un asesino en mártir de la causa catalanista” (op. cit., Ed. Belaqua, Barcelona, 2005, pág. 13). Los asesinatos perpetrados por las fuerzas republicanas no son un invento franquista, como lo demuestra el que hayan quedado reflejados incluso en las publicaciones de las organizaciones políticas y sindicales que los verdugos de izquierdas dirigían en perjuicio de un sector de la población al que, abiertamente, proclamaron pretender exterminar. Así, el 20 de agosto de 1936, el Boletín Informativo de la CNT-FAI reconocía que “Los templos han sido pasto de las llamas, y los cuerpos esclesiásticos que no han podido escapar, el pueblo ha dado cuenta de ellos” (op. cit., pág 12). El “pueblo” eran en realidad los matones y pistoleros anarquistas, cuyas fechorías, empero, no se limitaron a la quema de iglesias y a la ejecución de sacerdotes por el simple hecho de serlo, sino que fueron mucho más allá, convirtiéndose en un ejemplo a seguir incluso para los criminales nazis.

Una de las estrategias de la izquierda para eludir sus responsabilidades es convertir a Stalin en el chivo expiatorio de todos los crímenes izquierdistas. El siguiente paso, canallesco, es acusar a Stalin de ser un “fascista” y a partir de ahí todos los cargos de conciencia de la progresía quedan felizmente exonerados. Pero lo que la historia del heroi Companys demuestra hasta la saciedad es que la criminalidad izquierdista procede de su ideología, no de errores o desviaciones atribuibles a personas.

Un ejemplo muy claro es el de los anarquistas. Companys procedía del anarquismo y, hasta mayo de 1937, la mayoría de las checas (cámaras de tortura policiales) pertenecían a la CNT-FAI, un sindicato anarquista. Miles de personas fueron martirizadas y luego asesinadas en esos templos de una justicia progresista y nada estaliniana donde ser católico, propietario de un negocio o militante carlista equivalía a la pena de muerte. A medida que fue avanzando la guerra, el Partido Comunista extendió su dominio sobre el campo republicano y este proceso incluyó el control de las checas. Pero los comunistas no fueron mejores ni peores que los anarquistas, limitándose a extender a otros sectores sociales y políticos (incluidos los propios anarquistas) lo que había sido hasta entonces una feroz represión destinada exclusivamente a la derecha.

Otra coartada habitual para desembarazarse de la pesada carga de los hechos es afirmar que los crímenes no fueron cometidos por el gobierno y los partidos políticos o sindicatos de izquierdas, sino por bandas de incontrolados. La obra de César Alcalá desmonta esta patraña con suma facilidad, recordando que el 23 de julio de 1936 comenzó a funcionar el Comité Central de Milicias Antifascistas y que en este organismo estaban representados todos los partidos republicanos, incluida la ERC de Companys. En el decreto gubernamental por el cual se constituía el mencionado Comité, se nombraba como delegado de la Generalitat al comisario Luis Prunés. No sólo eso, Esquerra Republicana, el POUM, la UGT, el PSUC, etcètera, además de los anarquistas, disponían cada uno de sus propias checas. Pretender que Companys, máximo dirigente de ERC, está exento de responsabilidades en la dirección de las checas atenta contra la verdad documental más palmaria, pero por lo que respecta al exterminio perpetrado por su propio partido, reivindicar su inocencia es una burla a la inteligencia. Así, según César Alcalá “a partir del mes de septiembre de 1936, muchos de los detenidos en las checas o lugares de confinamiento son ejecutados en los cementerios de Montcada i Reixach, de Cerdanyola, o en el de Les Corts, en Barcelona. Entre septiembre de 1936 y abril de 1937, fueron ejecutadas alrededor de 1.500 personas. Nunguna de ellas pasó por un tribunal popular. La responsabilidad de todas estas ejecuciones no fue sólo de los incontrolados, sino también de los individuos con mando, miembros de las organizaciones políticas y sindicales. Algunos de ellos formaban parte del Gobierno del Frente Popular. Por ejemplo, todos los carlistas de Terrassa fueron asesinados por miembros de Esquerra Republicana de Catalunya” (op. cit, pág. 3).

Es cierto que con el fin de disimular la obscena indecencia de la barbarie desencadenada, la Generalitat creó las denominadas patrullas de control, pero éstas “en vez de apaciguar los saqueos y los actos vandálicos, los aumentaron, constituyéndose en una tropa brutal y arbitraria” (op. cit., pág. 40). En mayo de 1937, y como consecuencia de los enfrentamientos entre la CNT-FAI y las fuerzas que ya por entonces estaban bajo la influencia directa de Stalin, las patrullas de control anarquistas “fueron sustituidas por el SIM que, en vez de aplacar la persecución, la incrementó” (op. cit., pág 45).

Las checas eran centros policiales donde los progresistas de todas las tendencias practicaban la más inhumana tortura en nombre de sus ideales de justicia. Después, sus víctimas, completamente destrozadas, eran asesinadas en descampados y carreteras y allí abandonadas: “Las checas contaban con diferentes celdas pensadas para la tortura no sólo física sino también mental. (…) En la celda de castigo las paredes y el mobiliario estaban inclinados. El preso era sometido a un juego de luces, con la finalidad de trastocarlo psíquicamente” (op. cit., pág 93). Con respecto a los centros de detención del SIM, el anarquista Peirats protesta porque “la táctica terrorista más inhumana era todo el secreto de sus éxitos. Pero este mismo sistema de tortura era aplicado a los elementos antifascistas no comunistas”. Es decir, Peirats se indigna por el hecho de que las torturas fueran aplicadas también a gente de izquierdas. Por lo demás, las propias checas anarquistas nada tenían que envidiar a las del SIM, circunstancia que desmonta el cuento infantil de una maldad exclusivamente estalinista. En realidad, si la represión del SIM se orientó hacia los anarquistas y los trotskystas, fue porque la derecha había sido ya completamente liquidada antes de mayo de 1937.

En total, César Alcalá cita los nombres y apellidos de más de 8300 personas martirizadas y asesinadas. El primer horno crematorio europeo-occidental para eliminar los cuerpos de las víctimas de un genocidio no lo construyeron los nazis que detuvieron a Companys, sino los progresistas de la checa situada en la calle Sant Elíes, barrio de Sant Gervasi, de Barcelona. Esta es quizá la mayor impostura de una nauseabunda Catalunya imaginaria que intenta identificarse con los judíos cuando el campo moral que le corresponde es más bien el de sus verdugos. En efecto, una vez derrotada la flamante utopía del horror, los nazis visitaron la ciudad condal y tomaron nota, para sus propios fines, de los centros de exterminio que aquel tripartito, bajo el gobierno de Lluís Companys, construyó no muy lejos de donde hoy vive Jordi Pujol.
Todos sabemos que Companys fue un cobarde. Lo demostró en octubre de 1934, cuando después de alzarse, como Franco pero antes que él, contra el legítimo gobierno de la República, no tuvo el valor de defenderse ante fuerzas muy inferiores en número y entregó las armas para salvarse él (aunque otras personas habían dado la vida con el fin de mantenerle en el poder unas horas). Esta cobardía explica su actitud ante las checas, las cuales el “héroe” de opereta toleró de principio a fin a pesar de que vulneraban los más elementales preceptos de humanidad e iban a representar, por siempre más, un manchurrón histórico que pone en evidencia la verdadera naturaleza del nacionalismo catalán.Jaume Farrerons
Figueres, La Marca Hispànica, 23 de febrero de 2006
Nos aclara Jackobs que Companys no fue detenido por la Gestapo, sino por la policía militar, WH Feldgendarmerie. Por lo tanto, fue un error en el que incurrió el autor, quizá procedente de la propia fuente de su información.

Antifraude investiga a Miquel Sellarès

La oficina autonómica investiga si se cometieron irregularidades -como quedan señaladas en un informe de la Sindicatura de Cuentas- en la gestión de la fundación que presidía el ex dirigente de CiU, ahora en ERC. Entre otras cosas, Sellarès ingresaba en su cuenta personal (de la que no daba explicaciones) las subvenciones que recibía de la Generalidad. Entre 2006 y 2011, la fundación recibió 7,5 millones de euros.
La Voz de Barcelona. Miércoles, 4 de julio de 2012 | 10:29
La autonómica Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) ha decidido investigar las irregularidades que se han venido desarrollando en la Fundació Centre de Documentació Política (CDP), fundada y presidida por Miquel Sellarès, y recientemente liquidada por la Generalidad de Cataluña.
De esta manera, la OAC ha tomado en consideración las graves irregularidades que la autonómica Sindicatura de Cuentas puso de manifiesto al fiscalizar las cuentas de la fundación del año 2009, tal y como avanzó LA VOZ DE BARCELONA. La fundación dependió orgánicamente en su última etapa (desde 1998) de la Administración autonómica, pero Sellarès hacía y deshacía a su gusto.El informe de la Sindicatura (de 2011) no deja lugar a dudas, Sellarès, que estando al frente de la fundación recibió solo en 2009 1.410.667 euros en subvenciones públicas de la Generalidad y otros 252.655 euros de la Diputación de Barcelona, establece que ‘respecto del cumplimiento de la legalidad se han observado incumplimientos significativos y debilidades en el control’.La OAC tiene por dónde empezar. El camino de la investigación lo deja bien explícito la Sindicatura:

‘Las subvenciones recibidas de la Generalidad son ingresadas en una cuenta [bancaria] personal a nombre del presidente de la Fundació [Miquel Sellarès]. Los movimientos de esta cuenta no han sido facilitados a esta Sindicatura’.

Una actitud que los inspectores observaron con asombro pues los traspasos de la cuenta personal de Sellarès a una cuenta de la fundación eran ‘por importes inferiores a los transferidos por la Generalidad’. La Sindicatura no fiscalizó el dinero que el CDP recibió de la Diputación ya que este organismo no depende de la Generalidad.

Desvío de dinero público

Por otro lado, la OAC también ha puesto el ojo en los préstamos a entidades bajo control de Sellarès que se hicieron desde la fundación, con el propósito de financiar con dinero público actividades privadas. Esta posible financiación irregular ya fue señalada por la Sindicatura de Cuentas.

El informe apuntó que al menos existían dos préstamos que la fundación había concedido al Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya (CEEC), que dirige el propio Sellarès. Una entidad dedicada a emitir informes sobre seguridad y que entre sus propuestas figura la de expulsar de Cataluña a la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Este tipo de préstamos ‘no se ajusta a derecho, ya que no queda acreditado el destino final de los importes abonados al CEEC y no está entre las finalidades de la Fundació conceder préstamos a otras entidades’, apuntó la Sindicatura. Además, los préstamos se hicieron de espaldas al Patronato de la fundación, que debía autorizar una operación de estas características.

El importe de los dos préstamos ascienden a 125.423,14 euros y, según figura en el contrato entre la fundación y el CEEC, se devolvería sin intereses. Nada se sabe de esta devolución del dinero, una vez que la Generalidad ha dado por finalizada la actividad de la fundación. O, lo que es lo mismo, como mínimo, el préstamo se ha convertido en una donación de dinero público.

Gastos de restaurantes y dietas sin justificar

Según ha publicado este miércoles El Periódico, la OAC también está investigando las dietas sin justificar. Entre los gastos corrientes de la fundación, la Sindicatura destacó que hay gastos en restaurantes que no se justificaron y, además, se incluían en el apartado de ‘Publicidad, propaganda y relaciones públicas’, y se advirtió de que ‘se puede concluir que prácticamente hay una factura de restaurante diaria y también se han encontrado facturas de fin de semana y de días festivos’.

Estos gastos están faltos de ‘motivación’, añadió la Sindicatura de Cuentas, por parte de los gestores de la fundación por lo que fue imposible comprobar que el gasto en restaurantes estuviera relacionado ‘realmente’ con la actividad del Centre de Documentació Política.

Ahora, la OAC ha iniciado las pesquisas para comprobar que el informe de la Sindicatura es correcto y, entre las posibilidades, se encuentra la de elevar una posible denuncia ante los tribunales. Entre 2006 y 2011, la fundación recibió alrededor de 7,5 millones de euros de la Generalidad. Sellarès tenía un sueldo de más de 100.000 euros al año.

Hace unos días, el departamento autonómico de Presidencia decidió dar por finiquitada la fundación, solo un año después de que Sellarès se jubilara y dejara su presidencia. La labor principal de la fundación había sido en los últimos años elaborar informes de prensa para el Parlamento autonómico, al Diputación de Barcelona y el Arzobispado de Barcelona.

Cuatro de los ex empleados del CDP han pasado a formar parte del Centro de Estudios de Opinión (CEO), organismo que elabora las encuestas de la Generalidad. Un ente polémico desde que Jordi Argelaguet es su director. El mismo Argelaguet ha señalado que las incorporaciones provenientes del CDP se convertirán en una unidad de “I+D del CEO”, con un presupuesto añadido de 250.000 euros al año.

Informes y amenazas, siempre con dinero público

Sellarès fue uno de los fundadores de la Asamblea de Cataluña, una plataforma clandestina de partidos, sindicatos y organizaciones sociales que, a principios de los años 70, surgió como oposición a la dictadura franquista, pero que posteriormente se convirtió en un movimiento nacionalista que reclamaba la ‘autodeterminación’ de Cataluña, dejando fuera del mismo a los partidos de ámbito nacional.

En 2004, tuvo que dimitir como secretario de Comunicación de la Generalidad durante el primer tripartito por ser el responsable del escándalo de los informes secretos (2, 3 y 4) para controlar los medios de comunicación en Cataluña, y posteriormente reconoció en un libro que durante su mandato como director general de Seguridad Ciudadana de la Generalidad, en 1983, ordenó a los Mossos d’Esquadra espiar al entonces gobernador civil de Barcelona, Ferrán Cardenal, afirmando: ‘Me siento especialmente orgulloso de que Cardenal mirase a su espalda cuando salía de algún lugar’.

Sellarès ha sido vocal de la junta directiva de Òmnium Cultural y controla multiples publicaciones que sobreviven gracias a las ayudas públicas y que no duda en utilizar para desprestigiar a los que se oponen al nacionalismo, tales como Tribuna Catalana, L’Opinió Catalana, Debat Nacional, o incluso el digital Catalunya Religió (dirigido por Jordi Llisterri i Boix y también generosamente subvencionado por la Generalidad).

En los últimos meses su actividad pública se basa en conferencias y artículos de prensa amenazando a los que no defienden la independencia de Cataluña.

Sellarès exhorta a ‘poner fin a los quintacolumnistas’ españoles que quieren ‘exterminar y asimilar’ Cataluña

‘Hemos de ser valientes, y hemos de ser capaces de denunciar con firmeza esta quintacolumna que intenta destruirnos, denunciando sus elementos más característicos: alguno de sus pensadores con pretensión de intelectual, algunos opinadores, alguna publicación digital que vive del chantaje y los elementos que manipulan la realidad’, señala el polémico activista independentista.
La Voz de Barcelona.Viernes, 6 de enero de 2012 | 17:13
‘Poner fin a los quintacolumnistas’ que ‘se dedican sistemáticamente a destruir los ejes de construcción nacional que nuestra nación [por Cataluña] se ha autodotado, en estas últimas décadas, con el objetivo de exterminar y asimilar nuestra nación‘. Esta es la última amenaza lanzada por Miquel Sellarès, ex presidente de la Fundació Centre de Documentació Política, ex director de Seguridad Ciudadana de la Generalidad (1983-1984), ex secretario de Comunicación de la Generalidad (2003-2004) y candidato de ERC en las elecciones generales del 20N.En un artículo publicado este jueves en El Punt Avui, Sellarès insta a ‘avanzar hacia la plena soberanía nacional’ de Cataluña, para lo que pide a ‘los partidos, las instituciones, la sociedad civil y los movimientos populares’ que ‘abandonen la inocencia y no se dejen manipular ni acomplejar por una red bien tejida de quintacolumnistas, chantajistas, manipuladores, acomplejados y cloacas de los aparatos del Estado, que aprovechan la situación que padece una sociedad como la catalana’:

‘Hemos de ser valientes, y hemos de ser capaces de denunciar con firmeza esta quintacolumna que intenta destruirnos, denunciando sus elementos más característicos: alguno de sus pensadores con pretensión de intelectual, algunos opinadores, alguna publicación digital que vive del chantaje y los elementos que manipulan la realidad. Todo acompañado de sectores de nuestra sociedad que viven acomplejados ante el aparato español’.

‘Una sólida red quintacolumnista al servicio de los intereses de España’

El polémico activista independentista considera que, ‘tras 300 años sin Estado y con la manipulación y enajenación nacional que ha sufrido, [Cataluña] la han convertido en un pueblo fácil de embaucar y servil’. ‘El nacionalismo español y sus aparatos tienen tomada la medida al país [por Cataluña]. Creen que con 20 ó 30 años más en esta línea pueden eliminar el principal problema dentro del Estado: el hecho diferencial catalán’, señala.

Sellarés señala que ’2012 es y ha de ser el año del despertar, del cambio de chip, del catalanismo, del soberanismo, pero sobre todo, de la construcción nacional, la independencia y el Estado catalán’. ‘Es lógico, y entra dentro de las formas de ser de los estados consolidados, preocuparse por su cohesión nacional. Eso no nos ha de asustar ni acojonar, al contrario, nos ha de espolear, pues querrá decir que vamos por el buen camino. España, Francia y el resto lo hacen, y el independentismo catalán, si se pone a caminar, ha de ser consciente de que tendrá enfrente a un Estado y a sus aparatos’, añade.

E insiste en que ‘en Cataluña hay una sólida red quintacolumnista al servicio de los intereses de España’, que pretenden un ‘exterminio y asimilación’ similar al de la Comunidad Valenciana e Islas Baleares, que ‘están ya en un proceso avanzado’.

‘Guardemos el lirio en casa de una vez’

Asegura que ‘es una realidad que está entre nosotros y que cuesta de admitir a una clase dirigente que lo ve, que es consciente, pero que tiene miedo de enfrentarse a la realidad‘. ‘¡Este es nuestro gran drama!’, subraya. Y plantea que ‘el país [por Cataluña] ha de blindarse, de la misma forma que las personas’, para evitar que tengan éxito campañas de desprestigio y destrucción como las que supuestamente sufrieron Josep-Lluís Carod-Rovira y Juan José Ibarretxe:

‘¿Cuál ha sido nuestro error? El no poner al frente de nuestras instituciones a personas duras, capaces de resistir. Seguro que es pedir mucho, pero ¿seriamente queremos ir hacia la independencia? ¿Alguien se puede creer que el Estado español, sus instituciones, su sociedad y los poderosos jugarán limpio como en algunas independencias europeas? Seamos realistas y guardemos el lirio en casa de una vez’.

‘Poner fin a la inocencia’ del ‘Movimiento Nacional de Liberación Catalán’

Sellarés anima a ‘poner fin a la inocencia con la que ha trabajado el Movimiento Nacional de Liberación Catalán, luchar decididamente contra la quintacolumna, denunciándola y no aceptando a los chantajistas de la información: aquellos que venden y compran la información que distribuyen’.
‘Además, estos se caracterizan por el siguiente hecho: si quieres enterarte de quién les paga y financia, solo hay que ver a los que no salen en estas publicaciones. Este país [por Cataluña], con un comportamiento cobarde, y su sociedad han permitido que esto se pueda hacer con la mayor impunidad. Hemos promocionado personajes a la fama, que se dedican sistemáticamente a atacar al país [por Cataluña] y a sus estructuras e, incluso, han conseguido que algunos de nuestros intelectuales hayan caído en la trampa de hacer el juego a la estrategia de la quintacolumna. Un ejemplo reciente lo tenemos en la triunfal campaña de la quintacolumna y el Estado contra las mal llamadas embajadas. Y la cosa no se acabará aquí. Hace falta que reflexionemos sobre cuándo dejaremos de ser tan innocentes‘, indica.

‘En 2012 pongamos fin a los quintacolumnistas y a la inocencia’

Sellarès considera que ‘ya ha llegado el momento de que nuestras instituciones, nuestra sociedad civil y los movimientos populares ejerzan el derecho a decidir, pero eso lo han de hacer con firmeza, con hombres y mujeres fuertes, resitentes, tozudos, capaces de vencer mil y un ataques políticos y personales’. ‘Sin un gran cambio de chip y firmeza, tengo mis dudas de que consigamos la independencia de nuestra nación. Hay, repetimos una vez más, demasiada inocencia. Y, además, hemos permitido que se extienda en los diferentes sectores sociales de nuestra sociedad el miedo y el acomplejamiento. Y más ahora que hay la gran coartada de la crisis económica’, añade.

‘En 2012 pongamos fin a los quintacolumnistas y a la inocencia y pongámonos el chip de la construcción de un estado de cohesión social, de progreso y que nos permita nuestra vertebración como nación’, concluye.

La singular trayectoria de SellarèsNo es la primera vez que Sellarès amenaza más o menos abiertamente a los que considera enemigos de Cataluña. El mes pasado, por ejemplo, aseguraba en otro artículo que ‘hace falta que nuestra clase política, nuestra sociedad civil, sea consciente de que el enemigo, en parte, lo tenemos en casa, y que deberíamos ser capaces de tomar decisiones y estrategias de defensa y de ofensiva‘.También ha amagado en alguna ocasión con tirar de la manta de sus adversarios de CiU y el Grupo Godó: ‘Los poderosos, cuando inician campañas de desprestigio e intoxicación, deberían de ir con cuidado porque tienen tejados de vidrio muy transparentes, han dejado muchos cadáveres en el camino, que tienen mucha documentación, que tienen mucha información, y que puede haber gente que no tenga miedo de hacerla pública’.‘Dar una respuesta contundente si hiciese falta’‘Construir un estado, construir la independencia será muy difícil. Habrá conflicto, y dentro de nuestra comunidad nacional surgirán minorías unionistas, bien untadas y pagadas, que trabajarán para impedir la emancipación nacional de la mayoría. Por tanto, habrá que enfrentarse a ellas con sentido común y responsabilidad’, señalaba en julio de 2010.

En septiembre de 2008, tras una manifestación en favor del bilingüismo escolar organizada por Ciudadanos, señalaba desde el editorial de Tribuna.cat: ‘Aunque no hay que dar demasiada importancia a estos hechos y maniobras minoritarias, hay que estar atentos para dar una respuesta contundente si hiciese falta‘. Y poco después apuntaba con más precisión: “Arcadi Espada es un hombre de las cloacas de este país. Un personaje nefasto al servicio del Estado”.

Durante la campaña de las pasadas elecciones generales también dejó claras sus propuestas: “¿La Constitución qué ha sido para nosotros? Ha sido el Código Penal en contra de Cataluña constantemente. […] Aquí hay que romper algo. Tendrá que haber un momento de forzar la situación. Dentro del marco legal, no lo conseguiremos”.

Controlar los medios de comunicación

Sellarès fue uno de los fundadores de la Asamblea de Cataluña, una plataforma clandestina de partidos, sindicatos y organizaciones sociales que, a principios de los años 70, surgió como oposición a la dictadura franquista, pero que posteriormente se convirtió en un movimiento nacionalista que reclamaba la ‘autodeterminación’ de Cataluña, dejando fuera del mismo a los partidos de ámbito nacional.

En 2004, tuvo que dimitir como secretario de Comunicación de la Generalidad durante el primer tripartito por ser el responsable del escándalo de los informes secretos (2, 3 y 4) para controlar los medios de comunicación en Cataluña, y posteriormente reconoció en un libro que durante su mandato como director general de Seguridad Ciudadana de la Generalidad, en 1983, ordenó a los Mossos d’Esquadra espiar al entonces gobernador civil de Barcelona, Ferrán Cardenal, afirmando: ‘Me siento especialmente orgulloso de que Cardenal mirase a su espalda cuando salía de algún lugar’.

Òminum Cultural, CEEC, Tribuna, L’Opinió, Debat Nacional, Catalunya Religió

Sellarès ha sido vocal de la junta directiva de Òmnium Cultural y es presidente del Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya (CEEC), una entidad creada por él mismo a finales de los años 90 que pretende actuar como think tank en materia de seguridad y de defensa. Recientemente presentó un informe asesorando a la Generalidad sobre los pasos a seguir para echar a la Policía Nacional y a la Guardia Civil de Cataluña.

También controla multiples publicaciones que sobreviven gracias a las ayudas públicas y que no duda en utilizar para desprestigiar a los que se oponen al nacionalismo, tales como Tribuna Catalana, L’Opinió Catalana, Debat Nacional, o incluso el digital Catalunya Religió (dirigido por Jordi Llisterri i Boix y también generosamente subvencionado por la Generalidad).

La Fundació Centre de Documentació Política

Durante más de 30 años -y hasta hace unos meses- Sellarès ha presidido la Fundació Centre de Documentació Política (CDP), que él mismo fundó para posteriormente ceder a la Generalidad y a la Diputación de Barcelona. Por ostentar este cargo recibía un sueldo de algo más de 100.000 euros anuales. La entidad se dedicaba a suministrar resúmenes de prensa a las instituciones autonómicas y se sostenía por las aportaciones millonarias de la Generalidad -más de siete millones de euros solo en los últimos cinco años-.

La Sindicatura de Cuentas denunció en 2011 graves irregularidades contables en la gestión de la fundación. Entre ellas, destaca que las subvenciones recibidas eran ingresadas en una cuenta bancaria personal de Sellarès y posteriormente pasaban a una cuenta de la fundación, pero por importes inferiores. También detectó gastos en restaurantes ‘no justificados’, que suponían prácticamente una factura diaria, incluidos fines de semana y festivos. Además la CDP concedió dos préstamos sin intereses por más de 120.000 euros al Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya, dirigido por el propio Sellarès. Ahora, CiU pretende poner punto y final a la fundación disolviéndola.

Los dossiers, informes y espionajes de Miquel Sellarés

A las 12:22 AM, por Germinans
Hace unas semanas dedicaba mi artículo a destapar quien había detrás de Tribuna Catalana, web que no nos tiene demasiada simpatía, junto a otras páginas similares y entidades que representan el nacionalcatolicismo catalán, y hablaba del polémico Miquel Sellarés como cabecilla de todo este entramado, aunque se oculten y no pongan sus nombres en muchos de estos medios. Pero en aquel escrito me dejé muchas cosas en el tintero, así que hoy complemento el tema con bastante más información del personaje.
En el año 2004 Miquel Sellarés ocasionó una importante crisis en el tripartito catalán que entonces presidía Pasqual Maragall, al filtrarse un informe no oficial que había encargado el propio Sellarés, que entonces era Secretario de Comunicación de la Generalitat, protegido y propuesto por Carod Rovira, en el que se analizaba las simpatías de los medios de comunicación con el tripartito, un informe que podía ser decisivo a la hora de repartir subvenciones y prestaciones económicas a la prensa catalana. El escándalo fue mayúsculo y dada la gravedad de los hechos el gobierno catalán no tuvo más remedio que cesar a Sellarés y substituirlo por Enric Marín.
La afición por los dossiers y los informes viene de lejos, en su propio libro “Un pas endavant. La història dels Mossos que mai no s’ha explicat” (página 23) el propio Sellarés afirma que empezó a hacer dossiers a los catorce o quince años, aunque entonces se limitaba a pegar en una libreta recortes de prensa de acciones militares y policiales en lugares más o menos remotos, pero todo es empezar. A los diecisiete años se fue a Israel, a un kibbutz, donde pudo pegar unos cuantos tiros de entrenamiento; realizó el servicio militar en África, hizo política antifranquista y acabó entrevistándose con miembros de ETA. También se encargó de los servicios de órden de las dos manifestaciones catalanas más famosas de la transición (11 de septiembre de 1976 en Sant Boi y 11 de septiembre de 1977 en Barcelona).
No sólo domina el tema de los informes y los dossiers, también el del espionaje, Sellarés reconoce en su libro que cuando fue el máximo responsable de la policia autonómica (entre 1983 y 1984) mandó seguir y espiar al entonces gobernador civil de Barcelona Ferran Cardenal, y se defiende de ello argumentado que a él también le hacían lo mismo: “Por eso ante aquella ofensiva (de espionaje a su persona), no me quedé de brazos cruzados, sino que entré en lo que consideraba un juego normal entre poderes. A pesar de no tener los mismo medios cotraataqué y me siento especialmente orgulloso de que (Ferran) Cardenal mirara atrás cada vez que salía de algún lugar”.
Su paso por los cargos institucionales ha sido siempre cortito y saliendo por la puerta de atrás, su verborrea inoportuna y sus escándalos por acciones poco legales le hacen un personaje poco agradable para los gobernantes. Se peleó con Tarradellas, con quien no compartía el papel de los mossos d’esquadra, se peleó con Pujol saliendo del partido (aunque entró y salió varias veces) y acabó peleado con el conseller en cap del primer tripartito Josep Bargalló (a pesar de que fue Esquerra Republicana quien le propuso para el cargo de comunicación).
También han sido amplias las militancias politicas de Sellarés, aunque siempre en el bando del nacionalismo más radical. Sobre todo en Convergència Democrática de Catalunya, aunque en su momento intentó una especie de golpe de estado para convertir al partido de Pujol en el PNC (Partit Nacionalista de Catalunya). Militó en Nacionalistes d’Esquerra, y posteriormente se le ha situado cercano a Esquerra Republicana de Catalunya (en la fotografía aparece en un acto de las Juventudes de ERC).
Visto lo visto, nos podríamos preguntar de que vive actualmente este señor, pues la respuesta la podemos encontrar en el diario Expansión: “¿Quien le resume a Montilla lo que sale en los periódicos?” en donde podemos comprobar que Sellarés cobra 8.800 euros mensuales de la Generalitat simplemente por leer el periódico y reenviar a las actuales autoridades catalanas los correspondientes resúmenes diarios de la prensa. También podemos leer en e-notícies “Sellarés cobra 106.000 euros de la Generalitat. El ex-secretario de comunicación cobra un sueldo “vitalicio” al frente de su fundación”. Y para complementar, en vozbarcelona.com: “Sellarés recibe otros 60.000 euros de Carod Rovira para fomentar el independentismo”. Parece que este señor no anda nada mal de dinero.
Antoninus Pius
Publicado por ENSPO en 8:04 a.m.
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2 comentarios:

Jackobs dijo…

Muy buen art. sólo matizar q Companys no fue detenido por la GESTAPO en 1940, lo fué por la policia militar de la WH, Feldgendarmerie. Imagino q el citar a la GESTAPO le da un cierto glamour a la historia.
1:04 p.m.

ENSPO dijo…

Corregiremos el error.
1:51 p.m. 
http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/07/sionistas-catalanistas-y-taxidermistas_31.html
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viernes, agosto 17, 2012

Sionistas, catalanistas y taxidermistas: la estructura de la oligarquía local (4)

Que la verdad no sea ni siquiera buscada, respetada o concebida ya casi por nadie es un elocuente síntoma del arrollador ingreso de las masas en una rama u otra de la idolatría burguesa.
(Alfons Martí Bauçà)

Algunos usuarios nos han planteado la cuestión siguiente: ¿qué relación guardan en esta bitácora las series de entradas sobre filosofía o grandes temas históricos con aquellas otras sobre escándalos políticos que afectan “sólo” a España? Ya hemos explicado en alguna intervención que la Filosofía Crítica está obligada a saltar dialécticamente de lo abstracto a lo concreto y volver a encaramarse a lo abstracto enriquecida por la experiencia de la realidad tal como se nos “aparece” en nuestra experiencia cotidiana. No vivimos entre libros, sino entre fenómenos que nos afectan, en ocasiones de forma brutal (represión antisindical, intentos de desestabilizar el partido, campañas de difamación, etc). La filosofia no es únicamente una teoría exigente, racional, científica (allí donde deba y pueda serlo), es además una forma de rigor vital -el espíritu: Geist, en alemán- que implica un compromiso con la verdad, una conversión existencial. Ésta compete al filosofema más complejo de la tradición heredada, a saber, el ser,  pero desde ahí “desciende” hasta nuestras relaciones humanas públicas (e incluso privadas) y sumérgese en el turbio ámbito “trivial” de la existencia en tanto que “ser en el mundo” (Heidegger). Ábrese el existente al ser y totaliza el entramado todo de núcleos temáticos que brotan, aparentemente desconectados entre sí, restituyéndoles su radical y unitario sentido. La totalización, como un torrente semántico, se desborda y empapa los resquicios más insignificantes de la “vida real”: nada está, entonces, a salvo de la crítica y del imperativo de fundamentación, de autenticidad, de sinceridad… Si los conceptos filosóficos poco tuvieran que decir respecto de aquello que nos envuelve, que nos atormenta o gratifica en el día a día del trabajo, la política, la familia, etcétera, entonces esos conceptos serían “falsos”. Pero es el propio Jordi Pujol i Soley quien, con toda “naturalidad” (si algo así es posible en él), conecta los temas de este blog consigo mismo y, por ende, con la inmediatez política catalana:

Els jueus són els primers, durant la transició del desert i sota el lideratge de Moisès, que rebutgen la idea d’un Déu o de déus que són fets o persones o animals o objectes sensibles. En el tabernacle jueu no hi ha res. Ni ningú. Perquè hi ha Déu, que és infinit. Si hi hagués quelcom o algú, Déu seria limitat. I n’hi podria haver molts. Això és la base del monoteisme. I s’entén que això per la meva condició de creient, ho valori especialment (Pujol i Soley, Jordi, en Figuera, A., Pujol i els jueus, Barcelona, 2011, “Pròleg”, p. 14).

Añade Pujol:

(…) en el procés de formació del meu ideari nacionalista, el sionisme i Israel han jugat un paper important. Pero no l’únic. (…) I és cert que en aquesta síntesi el meu contacte amb el judaisme, el sionisme i tota la història de l’Estat d’Israel hi va tenir influència. Una influència forçosament limitada. Perquè realment, Israel, i el moviment sionista i el judaisme són un cas a part. Ho són per la seva història, per la seva consciència de ser el poble escollit, almenys un poble únic. Que no s’ha de barrejar amb ningú. Per tant, molt lluny de la meva doctrina sobre immigració i integració, per exemple. El nacionalisme jueu és radicalment ètnic. Tot i que els jueus tenen una formidable capacitat de fer coses i tenir idees de projecció universal. Però sempre des d’una identitat jueva estricta (Pujol, J., op. cit., p. 11, p. 12)

No cabe duda de que Pujol enlaza aquí las cuestiones más abstractas sobre el monoteísmo judío, su negación de la naturaleza y su etnicismo racista, con el nacionalismo catalán. Incluso cuando, en calidad de cristiano, apela Pujol-padre a una doctrina sobre inmigración e integración supuestamente opuesta a la del judaísmo, en el fondo confiesa su dependencia de la agenda cosmopolita nacionalista hebrea que guarda para los judíos la pureza racial y “regala” al resto de los pueblos del mundo, los gentiles, los procesos de “integración” que han de conducir a la producción de un mestizo universal anacional, desarraigado de toda matriz comunitaria; mientras la comunión eclesiástica, los comunismos y las comunas, el internacionalismo libertario, el “mercado mundial” y otros sucedáneos hebreomórficos, ocupan el lugar de las auténticas raíces… En buena lógica, el poble català debe desaparecer engullido por el crisol gentil que el judeocristianismo fomenta y construye desde hace milenios. Pujol es un racista que desprecia a los “charnegos“, pero también un político conocedor de su emplazamiento estratégico en el seno del contubernio oligárquico. Pujol, aunque todas sus palabras afirmen lo contrario, ha sido decisivo en esa tarea de destrucción de Cataluña. Ya casi ha conseguido sus objetivos. El catalán es una lengua desacreditada gracias a los nacionalistas. Cataluña es una comunidad arruinada gracias a los nacionalistas. La administración autonómica es una organización criminal gracias a los nacionalistas. La etnia catalana extínguese gracias a los nacionalistas. ¿Alguien da más? Pronto llegará el remate con ese proyecto de convertir Cataluña en un faraónico casino -y casa de putas– donde personajes moralmente tan ejemplares como Núria de Gispert, Felip Puig, la llicenciada Ortega -!que no dimite ni a tiros!-, Josep Antoni Duran i Lleida, etcétera, podrán campar a sus anchas en el ilegalismo delincuencial más irrestricto; en suma, la pandilla se instalará de iure en el lugar donde de facto no ha dejado nunca de chapotear con placer, pues el “nacionalismo catalán, S. L.” consiste en robar en nombre de “la patria” y asistir a algunas “comidas de trabajo” para planificar el siguiente “palo”.  Punkt.

“Sóc català. Sempre estic amb
els que manen” (Xavier Cugat).
Por todo ello era necesario ensayar el análisis de una relación directa entre los extremos aparentemente más alejados de las cuestiones que interesan a la Filosofía Crítica. Así, cuando hable aquí de “trascendencia” (Yahvé) me remitiré, !oh sorpresa!, a Oriol Pujol i Ferrusola, el heredero de Jordi Pujol i Soley en la dirección política de la oligarquía catalana (franquicia local de la oligarquía sionista transnacional con sede en Washington y Tel Aviv). Pero  la transcendencia seguirá siendo entendida, al mismo tiempo, como “más allá” religioso,  mundo “idealista” paralelo al mundo material (platonismo), “vida después de la muerte”, “resurrección de la carne”, “reino de Dios en la tierra”, “Icaria feliz” (del comunismo o del independentismo catalán, tanto da), comuna ácrata, “mercado mundial de consumidores satisfechos”, etc. Entiéndase: no nos referiremos a esas irrealidades en sí mismas, sino a las ideas e ideologías tejidas en torno a ellas y a los efectos, estos sí,  reales, que fantasmagorías de semejante calaña -desde el elixir curalotodo del chamán y el charlatán de feria hasta el perdón de los pecados del sacerdote católico, desde los entusiasmos del cristiano ex alcohólico renacido a los colocones de marihuana del comunero ácrata o la cocainónama burbuja inmobiliaria liberal- tienden a desencadenar en el mundo fenoménico.

Todo ese imaginario colectivo utópico condensa en viñetas ilustradas para iletrados aquello mediante lo cual no sólo se estafa a cretinos de tiernos sentimientos, a  almas bellas convencidas de su bondad (ciudadanos laboriosos, decentes y creyentes o “rebeldes” transgresivos y antifascistas de kasa okupada), sino que, como efecto colateral, se difama y, a la postre, destruye la vida. Los discursos institucionalizados del amor, la esperanza y la felicidad no son, en efecto, en política más que estrategias de marketing para convencer, intoxicar, arrodillar, doblegar y a la postre explotar a la comunidad nacional, mientras un racismo despiadado, un gélido supremacismo étnico aterrestre que pone “huevos” (colonias) por todo el hemisferio occidental (la extrema derecha judía) va enterrando uno tras otro a los pueblos, las culturas, las etnias, las naciones del mundo … En el nombre de Dios, la Humanidad, la Democracia, los Derechos Humanos, el Holocausto, el Progreso, etc., los cruzados del discurso humanista y los bombarderos de napalm UN (=United Nations) aniquilan a un enemigo inagotablemente diabolizado, eje del mal y (de Berlín a Teherán) y novísima pero a la vez recurrente encarnación del Anticristo.

La “realidad” negada comprende empero todo ese maravilloso planeta donde impera la única verdad realmente existente: la bellísima flor que se marchita y muere. Aquello que Platón maldijo; lo “natural” de que, por otro lado, fuera maníacamente “purificado” el tabernáculo hebreo:

Alfons Martí Bauçà.
Pujol dixit:
En el tabernacle jueu no hi ha res. Ni ningú. Perquè hi ha Déu, que és infinit. Si hi hagués quelcom o algú, Déu seria limitat.
En el tabernáculo judío no hay nada. Ni nadie. Porque está Dios, que es infinito. Si hubiera algo o alguien, Dios sería limitado.

La vida fue, por tanto, expulsada del tabernáculo. Hubo que limpiarlo. ¿Cómo? Matándola. Veremos que en su lugar colocaron los rabinos una serie numérica inyectada de sustancia vital vampirizada: el dinero. Pero antes crecía allí al menos una briza de hierba: arrancáronla. Ese “nacer y perecer”, la helénica phýsis, es como el héroe caído alzando la bandera de su patria, orgulloso de su destino, desafiante del dios universal y de toda trascendencia. Resume la vida en la brizna una imagen que también podría ser un árbol, una cascada, un rayo… No hay otra figura más leal que la del “patriota popular”, esa hoja anónima exenta de “yo” (=alma inmortal), la figura de quien ama a su tierra, la “madre” que le diera la vida. Aquel otro que, por contra, promete un mundo “libre” de finitud, sustancial, metafísica u ontológicamente ajeno al nuestro, llámese judío, cristiano, anarquista, liberal, comunista, fascista o musulmán…, ese quiere sólo hipnotizar a su víctima antes de asestarle el golpe mortal. Los ideales trascendentes son todos de la misma procedencia doctrinal antiterrestre y guardan entre sí un parentesco filosófico fácilmente reconocible para el ideólogo nacional-revolucionario. Contra Evola o Guénon como contra Maimónides o Santo Tomás, nosotros proclamamos, fieles a Nietzsche en esto y en casi todo: aniquilemos la trascendencia. Sólo una “trascendencia” nos interesa, pero poco tiene que ver con el más allá: aquella que nos proyecta hacia el futuro para que la vida se eleve sobre sí misma erigiendo el Übermensch (sobrehombre) allí donde el hombre surgiera del animal.

Ese trans- biófilo -frente al transbiocida– no es un fraude: ha sido verificado por la historia natural, pero también por el desarrollo cultural de un pensamiento griego y alemán que nada debe a las fábulas sobre los “derechos humanos” y el futuro “reino de Dios” (=”mercado mundial”).  La fidelidad a la vida no excluye, en efecto, la lucha por la justicia social, la democracia y otros ideales inmanentes.

Si no fuera así nos veríamos fatalmente abocados a convertirnos en bestias. Pero Filosofía Crítica no reivindica el darwinismo social.

La civilización, la cultura, la ética, la verdad, son, pues, “ideales”… pero terrenos, fenoménicos. !No se juegue aquí, como Bataille, a la letal confusión! En el mundo finito distínguese, para el que no quiera estar ciego, entre las estructuras ontológicas de lo real, aquello que es inherente a la vida en cuanto tal, finitud misma inclusive, de aquello otro que forma parte de determinadas estructuras sociales, históricas, contingentes: ónticas (para emplear la terminología de Heidegger). Éstas, cuya simple existencia puede atentar contra el desarrollo de la vida, sí son desechables; en cambio, lo finito-ontológico, NO. Lo finito-ontológico (frente al judaísmo) es sagrado. Finito pero sagrado, !óiganlo bien, monoteístas! Y para empezar: finito y sagrado es nuestro propio pueblo, aunque, disculpen las molestias, pueblo gentil sea. Y todos los pueblos. El socialismo potencialista no representa, por tanto, una variante de la utopía, sino el resultado de la crítica racional del sistema oligárquico. Aquello que nos repugna de la oligarquía no es la diferencia, la jerarquía, el poder, sino el hecho incontestable de que nuestros oligarcas son ratas innobles, medrosas, estúpidas, parasitarias… Yo me niego a someterme a un Oriol Pujol Ferrusola: preferiría morir antes que servir a semejante garrapata con patillas.

Pero, entiéndase, no es nada personal: la estratificación social basada en el dinero resulta a la postre “moralmente” explosiva (cualquier cerdo puede hacerse millonario y, desde esta posición, reclamar y obtener poder público, fabricar verdades… o a la inversa) y es por ello que el liberalismo resulta incapaz de construir “en serio” una sociedad (todo se reduce aquí a teatro), porque la autoridad, aquello que hace posible la existencia de las grandes civilizaciones, carece de referentes institucionales y humanos en el marco capitalista de relaciones sociales. Es el drama de la modernidad burguesa cristiano-secularizada: la permanente crisis de soberanía. Una verdadera cúspide dirigente no busca privilegios, sino desafíos, metas y responsabilidades; no anhela el placer, como un Macià Alavedra, sino la sana autoafirmación en el heroico sacrificio; no hunde al pueblo llano en la miseria, como Artur Mas, sino que lo exalta para la realización de grandes tareas históricas que nada tienen que ver con un zurullo pestilente como el “pacto fiscal”. Siempre habrá, en el mundo civilizado, una “élite” moral y cultural, a la postre inevitablemente política, primera enseñanza y premisa del “fascismo”: el engaño demagógico de los pseudo revolucionarios proféticos ha consistido en creer y en pretender hacer creer a los demás -sobre todo a los oprimidos– que cabe “concebir” siquiera la posibilidad de una sociedad plana, desde el supuesto fraudulento de que el grupo dirigente deberá inevitablemente ostentar las repulsivas características axiológicas burguesas “desnacionalizadas” de quienes actualmente nos “gobiernan”. Que la autoridad tiene que ir necesariamente asociada (aunque, lo confieso: hasta ahora casi siempre ha sido así) a vulgares y  obscenos privilegios materiales y no a deberes y cargas más pesadas, es, en efecto, puesto en forma de a priori dogmático, un concepto postulatorio, rotundamente falso. Que espíritu no equivale a listeza para manipular y robar, sino que, en determinadas circunstancias sociales, puede proporcionar nobleza de miras, profundidad y capacidad de comprensión, define la apuesta -arriesgada- que nos disuade del retorno ácrata a las cavernas à la John Zerzan. Aquello que, si me lo permiten y sin un ápice de soberbia por mi parte, todavía tienen que aprender los utopistas escatológicos, es que la vida no se puede medir ni juzgar por el rasero o criterio de la “felicidad”; los “izquierdistas” que, con su igualitarismo gregario, no han dejado de trabajar, aun inocentemente, para el dominio universal de Jerusalén, todavía están a tiempo de arrancarse las telarañas de los ojos.

Noam Chomsky.

El actual grupo dirigente no es sólo, empero, un obstáculo para la vida como lo fueran en el pasado muchas otras élites una vez ya cumplido su ciclo histórico creador. La oligarquía transnacional sionista se construye “de forma autoconsciente” sobre la base de ideales trascendentes, la negación de los pueblos y naciones de la tierra en nombre de abstracciones universalistas biocidas. La élite de poder contemporánea, a diferencia de todos los grupos dirigentes del pasado, se comprende a sí misma como “vocación expresa de odio a la vida”, “aniquilación de la vida en cuanto tal”…  O, mejor dicho, de toda aquella vida “distinta” (=inferior, finita) respecto de la “sagrada” y electa vida judía. Los pueblos en general identifican así al “enemigo” que la oligarquía ha puesto en su punto de mira. Todos los pueblos, sin excepción.La trinchera de resistencia será siempre, por tanto, la nación. Son los patriotas, y no las “clases” sociales, los que, a la hora de la verdad, luchan. Noam Chomsky no tuvo empacho en reconocerlo hace ya muchos, muchos años:

Los esfuerzos de la “comunidad de servicios de inteligencia” para establecer la tesis de que el Vietminh se componía de agentes del comunismo internacional revelan muy claramente la función de la “conspiración comunista internacional” en la política exterior norteamericana de la posguerra. (…) Contrariamente a las fantasías de Walt Rostow… y de otros, los Estados Unidos no descubrieron primero que los hombres del Vietminh eran agentes de una conspiración dirigida por el Kremlin y luego procedieron a ayudar a Francia a rechazar la agresión rusa en el Sudeste asiático. Lo que hicieron los Estados Unidos fue simplemente aplicar en Indochina la política general de establecer regímenes pro-occidentales dispuestos a cooperar (“libremente”) con Occidente y con el Japón, “culturalmente, económicamente y políticamente”, y a “contribuir a una economía mundial más equilibrada”, siendo la “economía mundial” en cuestión, por supuesto, la del “mundo libre”… En lo esencial, esta política no era fundamentalmente distinta a la política norteamericana en Italia en 1943 -pongamos por caso- o en Grecia y Corea poco después. Para llevar a cabo esta política en Vietnam, era necesario destruir las fuerzas que se “habían hecho con el movimiento nacionalista”, puesto que estas fuerzas tenían en la cabeza un modelo distinto de desarrollo social y económico. Pero esto habría parecido demasiado cínico, de haberse dicho abiertamente. Por consiguiente, era necesario traducir la cuestión en términos “defensivos”, y establecer que estas fuerzas nacionalistas eran los verdaderos agentes de una conspiración internacional, destinada en último extremo a destruir la libertad misma en los Estados Unidos (Chomsky, N., Por razones de estado, Barcelona, Ariel, 1975, pp- 131-132).

No ha existido una resistencia comunista al capitalismo. Toda resistencia, sépanlo o no los interesados, ha sido siempre, en última instancia, nacional. Por serlo, y no en razón de su marxismo-leninismo, era ya también revolucionaria. La alternativa al sistema oligárquico globalizardor tiene así forzosamente carácter NR, no hay otra. Por los mismos motivos, el concepto analítico y crítico-político por excelencia es la nación. Allí donde se nos cuenten los cuentos del universalismo humanitario, será siempre un poder nacional alevoso el que en realidad esté beneficiándose de esa campana propagandística protectora y legitimadora de la agresión sionista. Y si no encontráis a primera vista la nación, buscadla, siempre aparece, quizá en algún lugar lejano, por ejemplo en los alrededores de Tel Aviv.  Hete aquí la metodología. A la inversa, jamás puede haber genuino nacionalismo donde, como en casa de Pujol y Cía, no se detecta resistencia alguna contra la oligarquía transnacional, sino antes bien, alianza y sumisión. Porque el poder oligárquico no tolera un nacionalismo real, que en sí mismo y en cuanto tal es ya, como digo, “subversivo”; pero, sabedora de la fuerza de lo nacional, fomenta aquélla con gusto una parodia cipaya y burguesa de patriotería local filo-oligárquica. Conclusión: el nacionalismo catalán no existe. Es una estafa, un engaño, una impostura de cínicos vividores. De ahí su intrínseca debilidad: cuando “se ponen” patriotas, a los oligarcas sólo les “sale” una comedia musical, se vuelven ridículos.

En este sentido, conviene explicar también aquí las buenas noticias: en el nacionalismo hebreo de extrema derecha, racista y supremacista, el sionismo, que se camufla tras el cosmopolitismo liberal, anida la semilla de  su propia auto-destrucción, porque ha sido acuñado como correlato político de una “trascendencia” simbólica que, al pervertir la naturaleza en su conjunto, ha mancillado y degradado también la naturaleza interna del propio ultra judío. Éste ya no es un ente natural, sino un tarado, la monstruosa encarnación de la antinaturaleza: reloj ritual-litúrgico de prohibiciones, estigmas, purificaciones, dietas, cábalas, supersticiones, fobias de contaminación…, que marcan todas las horas, minutos y segundos del decurso vital soteriológico integrista-ortodoxo. Es, el nacional-judío militante organizado en forma de banda criminal, expresión de la rebelión óntica contra lo ontológico, ergo, pura tiranía de un poder desnudo, estéril, ayuno de autoridad. Presumen estos ultraderechistas, por otro lado, de que el tabernáculo está vacío, pero en realidad anida allí un invisible sujeto-déspota que liquida la vida desde su interior mismo: la impostura afecta así a los propios estafadores, no lo dudemos, acuñando las características enfermizas y degeneradas típicas de la miserable dominación sionista. Un poder que, por definición, debe funcionar de forma cobarde, silenciosa, subrepticia -esencialmente anti-imperial– para extender su influencia como una subterránea y alevosa conspiración. Sectas, mafias, clubs, logias… Dependiente de la invisibilidad, el poder oligárquico se revela inepto para construir nada sólido, no da la cara, debe ocultarse, porque su esencia es la subversión del ser y, por ende, la esencial hipocresía y la mentira del traidor estructural.

Y así por toda la eternidad: cuando el dominio mafioso de la hedionda extrema derecha hebrea y sus aliados -en Cataluña, la oligarquía colonial local- sea desenmascarado -algo que, tarde o temprano, fatalmente sucederá-, ya nunca más podrá Sión levantar cabeza ni estafar a los “gentiles” con sus narcóticos fraternalistas utópicos de secular memoria. De una vez por todas, será  irreversiblemente derrotado Yahvé, el gran impostor. Es juego, el nacional-judaísmo (esa confluencia reciente de sionismo y ortodoxia religiosa, según Norberto Ceresole), de una sola baza, aunque de gigantesco perfil y procedencia milenaria. Sólo deseo, y digo esto con total sinceridad, que no exterminen entonces a “los judíos” cumpliendo un calendario idiota que únicamente ha favorecido a la propia ultraderecha hebrea, para que sean, en última instancia, ellos mismos, judíos -intelecto no les falta- quienes reconozcan y corrijan la abominable puñalada del extremismo trascendentalista e iconoclasta a la sagrada “causa” de la vida.

!Serán sin duda judíos críticos -ya lo son- aquellos que, después de Nietzsche, mejor puedan explicárnoslo! Ellos nutren esta nuestra nbitácora, empezando por Marx.

Karl Marx: el cristiano práctico se ha vuelto de nuevo judío

El (judeo)cristianismo, el antisemitismo incluso, es el eslabón histórico que encadena los gentiles al judaísmo. Sobre éste último tema se expresó con extraordinaria claridad el filósofo judío Karl Marx:No busquemos el misterio del judío en su religión, sino busquemos el misterio de la religión en el judío real. ¿Cuál es el fundamento secular del judaísmo? La necesidad práctica, el interés egoísta. ¿Cuál es el culto secular practicado por el judío? La usura. ¿Cuál su dios secular? El dinero. Pues bien, la emancipación de la usura y del dinero, es decir, del judaísmo práctico, real, sería la autoemancipación de nuestra época. Una organización de la sociedad que acabase con las premisas de la usura y, por tanto, con la posibilidad de ésta, haría imposible el judío. Su conciencia religiosa se despejaría como un vapor turbio que flotara en la atmósfera real de la sociedad. Y, de otra parte, cuando el judío reconoce como nula esta su esencia práctica y labora por su anulación, labora, al amparo de su desarrollo anterior, por la emancipación humana pura y simple y se manifiesta en contra de la expresión práctica suprema de la autoenajenación humana. Nosotros reconocemos, pues, en el judaísmo un elemento antisocial presente de carácter general, que el desarrollo histórico en el que los judíos colaboran celosamente en este aspecto malo se ha encargado de exaltar hasta su apogeo actual, llegado el cual tiene que llegar a disolverse necesariamente. La emancipación de los judíos es, en última instancia, la emancipación de la humanidad del judaísmo.
Y añade:
El judaísmo alcanza su plenitud con la sociedad burguesa, pero la sociedad burguesa sólo llega a su plenitud en el mundo cristiano. Sólo bajo el dominio del cristianismo, que convierte en relaciones puramente externas al hombre todas las relaciones nacionales, naturales, morales y teóricas, podía la sociedad burguesa separarse totalmente de la vida del Estado, desgarrar todos los vínculos genéricos del hombre, suplantar esos vínculos genéricos por el egoísmo, por la necesidad egoísta, disolver el mundo de los hombres en el mundo de los individuos atomizados que se enfrentan los unos contra los otros hostilmente. El cristianismo ha surgido del judaísmo. Y ha vuelto a disolverse en él. El cristiano era desde el principio el judío teorizante; el judío es por ello el cristiano práctico y el cristiano práctico se ha vuelto de nuevo judío.
Das Kapital. El capital. “Lo infinito” de Jordi Pujol es la serie matemática numérica: !hete aquí la verdad del tabernáculo! Convertir todo ente natural, y para empezar la vida, esclavizada, recategorizada como “materia prima” o “trabajo” y destilada en forma de fuerza abstracta de producción, primero; objetualizada, cosificada, después, en tanto que mercancía (que incluye, no lo olvidemos, el “mercado laboral”, la gente),; y, finalmente, excretada qua valor de cambio (dinero, acciones, targetas de crédito, bonos, valores, contratos, ítems, bits y códigos electrónicos varios…, una cadena ficticia de signos en el ordenador bancario de un remoto paraíso fiscal…), en una palabra: transmutar la vida en “infinito”, esto es lo que significa para la extrema derecha judía santificar el mundo, divinizarlo. Voilà la humanización bíblica. Me siento incapaz de distinguirla, aunque ellos ríen y no dejan de hablar de “alegría”…, de una fórmula para la aniquilación. Aunque el resultado, un desierto, nos devuelva al paisaje originario de las tribus beduinas del desierto y quizá al odio hacia aquellos otros pueblos -!malditos!- cuya patria había sido el bosque, la montaña, las aguas dulces…, no nos equivoquemos con el “progreso capitalista”: tras de sí sólo deja un vertedero pestilente. El exterminio de la naturaleza, de los pueblos, de la cultura, del mundo entero, no es una metáfora: se está convirtiendo en la realidad, en nuestra realidad. Cuando frente a nosotros, a un lado se levante una inmensa montaña de basura (productos desechados) y al otro una no menos inmensa montaña de “capital”, de “nada” (la cadena numérica del banco sionista-succionador central), se habrá consumado, en forma de devastación, el proyecto monoteísta judeocristiano de negación de la phýsis. Sobre el cadáver de la naturaleza y de todas las naciones, pueblos y culturas allanadas emergerá entonces el funerario Reino de Jerusalén. “El desierto crece”, Nietzsche dixit. Y hacia ese destino caminamos, de grado o por la fuerza, a latigazos de la piara financiera y sus perros guardianes político-policiales. Todo ello gracias a los cristianos, colaboboradores histórico-mileniarios del judaísmo; a los liberales biempensantes, individualistas temerosos del Estado pero no de la Corporación, humanitarios de resorte que condenan el comunismo y el nazismo pero ignoran Hiroshima o Dresden; a los pseudo patriotas deseosos de mostrar su celo antifascista; a los izquierdistas autistas, atrincherados en sus cuatro consignas de no-pensamiento,  en definitiva: a las oligarquías locales (que todos aquéllos visitan hurgando la teta de la subvención administrativa), testaferros de los verdaderos amos del mundo. El signo de “el sistema” que podemos ver y palpar está delante de nosotros, paséase por las calles de Barcelona tranquilamente y, a casa nostra tiene un nombre: Oriol Pujol Ferrusola. !Nada “abstracta”, pues, la filosofía crítica! Más claro no lo puedo decir ya sin que me visite la policía.
“¿Cuál su dios secular? El dinero” (Karl Marx).
Que el fundador del nacionalismo catalán sea un banquero católico, Jordi Pujol Soley, no es, por ende, una casualidad. Resume y condensa en una figura humana la verdad de esa “doctrina” y corriente política profundamente falsa, retorcida, repelente hasta la náusea, de mentirosos patológicos incurables, cuya impostura se remonta a la fundación del judeocristianismo, el fundamental fraude de occidente (“Cristo resucitó al tercer día, sométete y regresarás de la muerte…”). Éste se articula y concreta no sólo históricamente en distintas etapas de despliegue de su esencia, sino en ámbitos geográficos determinados. En nuestro caso: Cataluña, hoy. Último escalón de la dialéctica crítica descendente. Nada de “vivir entre libros”. He identificado perfectamente al enemigo del pueblo. Que la oligarquía local catalana sea ya más judeocristiana incluso que católica y lo sea tanto en su vertiente CiU como en su vertiente “de izquierdas” (PSC), no resulta tampoco fruto del azar: es la evolución lógica que le corresponde a una realidad, inseparable de su dimensión autocomprensiva, donde el “patriotismo” (desde 1945) se ha esfumado y la nación, esa nació inventada para justificar las fechorías de distinguidos ladrones con corbata, constituye una pura coartada criminal, una empresa, un modus vivendi descarado, cínico, que toma conciencia tempranamente de sí mismo ya en la juventud, que impregna el ambiente dorado de las escuelas jesuitas de la Zona Alta de Barcelona, que convierte el hábito de mentir en sustancia de la  situación estructuralmente alevosa inherente a las élites catalanistas. Los nacionalistas catalanes, empezando por el propio Pujol, son en efecto, en primer lugar y ante todo, nunca lo olvidemos, traidores a Cataluña. No miremos, por un momento, a Hispania, ese subcontinente riquísimo, nuestra patria, atengámonos a las consecuencias que comporta el despotismo saqueador oligárquico para los propios catalanes anónimos -vulgares y corrientes-: ciudadanos, trabajadores, estudiantes, amas de casa… Han sido éstos siempre víctimas y aquél adversario implícito del pueblo en tanto que depositario y objeto -respectivamente- de la misión católica. Una doctrina cosmopolita, mundialista y antinacional que, ciertamente, arraigó tiempo ha en occidente preparando el tipo de sociedad capitalista liberal actual, apátrida por esencia, de que los catalanistas son simples herederos, pero asumida al fin por la oligarquía local de posguerra con todas sus consecuencias.

Le dije a López Rodó: “Cataluña tiene el complejo de haber perdido la guerra civil”. Replicó él sin vacilación: “Pues yo soy catalán y tengo la impresión clarísima de haberla ganado” (Salvador Paniker, Segunda memoria, citado por Malló, O. / Martí, A., En tierra de fariseos. Viaje a las fuentes del catalanismo católico, Barcelona, Planeta, 2000, p. 8).
Humillaron, oprimieron y persiguieron no porque fueran especialmente feroces, sino porque esas eran las únicas maneras que conocían de estar por encima de los demás, de sentirse superiores, ya que carecían de toda superioridad real y no tenían ninguna función que cumplir en la sociedad española (Víctor Alba, Todos somos herederos de Franco, ibidem).

Los catalanistas contemporáneos han convalidado el fraude de forma consciente: han consumado adrede una larga trayectoria de subversión antinacional iniciada en las sinagogas de la Antigüedad romana tardía. Pujol marca el hito histórico, la línea divisoria, sin vuelta atrás, entre lo culposo y lo doloso. Pujol es un farsante, puro actor. El interior de Pujol está hueco, como el tabernáculo hebreo: a lo sumo, resuena allí el dring-dring de algunas monedas de plata, únicos habitantes de su oscura oquedad íntima.  El pacto catalán de sumisión ante Israel condensa la consumación de esta postrera vuelta de tuerca histórica del judeocristianismo. De manera que el ideal independentista, la destrucción de Hispania, coartada permanente y aparentemente inagotable del nacionalismo catalán, no se puede interpretar, como la interpretan sus inocentes y sinceros seguidores nacionalistas de base, en términos de un concepto político inmanentista: la independencia es la forma concreta que adopta en Cataluña, bajo la oligarquía local, el trascendentalismo hostil a la vida, es decir, en este caso, el trascendentalismo católico tradicional transmutado (Opus Dei mediante) en sionismo y “filosionismo euroamericano”. Este katholon (=universal) ejecuta a la nación “fascista” hispánica y culmina con el sacrificio del primogénito (el pueblo) las tareas del cosmopolitismo antinacional-traidor, consustancial al cristianismo, en esta área de dominación oligárquica del mundo. Aniquila al país que expulsó a los judíos, condenado a muerte en Jerusalén por este imperdonable motivo. Que la élite catalana es enemiga del mismísimo ciudadano catalán de calle, es decir, de los hijos de la MARCA HISPÀNICA, pueblo al que, más allá de las polémicas catalanismo-españolismo, harto superficiales, busca ante todo oprimir y exprimir, lo acredita la desaparición del catalán, de la cultura catalana y de los catalanes autóctonos en tanto que “etnia”. Es la oligarquía local la que erige la utopía de una Cataluña independiente como sociedad perfecta ayuna de máculas castellanas, pero sólo para mejor ir aniquilando a la sociedad catalano-hispánica, la única real. Por supuesto, su independencia es una Icaria siempre futura, ontológicamente inalcanzable, que ante todo desvía nuestras miradas, alzándolas en dirección al cielo, para que no olamos el hedor que emana la verdadera entidad beneficiaria de todo el cotarro provincial: una minoría putrefacta, fea, cobarde, degenerada, idiota y, en este caso, subrayemos el aspecto crucial, constitutiva y esencialmente vinculada a un poder extranjero. Traïdora.

El anhelo de apropiación del Estado, de España, ya fue traducido a ensayos mucho antes del éxito logrado hoy día. Esto conecta con la profunda indiferencia de la burguesía que por todas partes veía las tradiciones patrias en calidad de obstáculo, de rémora. En su carrera por la violación de todas las leyes, la burguesía catalana debió fundirse con la española en la gran sangría de la guerra civil. Hasta que llegó el Generalísimo tuvieron que esperar esa figura histórica y renunciar a sus planes, soportando insolencias de unas masas divididas, unas facciones desfavorables. Barcelona se comportaba peor que nunca. No caía a sus pies.  (…) Entonces ocurrió lo consabido. Su catolicismo sui generis recibió un nuevo impulso, un élan vital diferente. (…) O sea, que se decidieron a denunciar la opresión de las leyes del Estado y su inmediato pasado cantando su amor con la intensidad propia de la frustración. Cuanto más exhibían su “amor” a la luz del día y en formaciones paramilitares, más expresaban la resistencia a a aceptar límites a los crímenes proyectados. “Los mataríamos a todos, pero como todavía está la policía fuera de la manada y no podemos, proclamamos que no lo hacemos por amor” (Alfons Martí Bauçà, op. cit., pp. 16-17).
Este es el sello del catolicismo burgués y catalán. Decir que se trata de algo rastrero y ratero sería dignificarlo (Alfons Martí Bauçà, op. cit., p. 17).
Si hay algo que odia el expansionismo burgués es cualquier forma de ley positiva. Si algo se yergue contra el anhelo de destruir todas las defensas de la propiedad privada e impide la inclusión de todo el mundo en la gran manada superflua, la gran  liga vampírica, eso es la solidez del Estado, incluso en sus versiones más corruptas. Entonces los burgueses afirman que aman a quienes no pueden asesinar (Alfons Martí Bauçà, op. cit., p. 14).
“Carecían de toda superioridad real” (Víctor Alba).
Porque quizá lo primero que convenga aclarar, a la luz de las explosivas declaraciones de Marx, es que el trascendentalismo, como negación de la vida y, por ende, de los pueblos, que son -y no los individuos- las unidadades básicas de la vida, pertenece partadójicamente a este mundo. Su objetivo lo constituyen los recursos materiales, la sustancia nutricia que succiona el parásito religioso aterrestre, en forma de trabajo, quintaesencia del tiempo-vida fenoménico estructurado (Dasein). A pesar de sus declaraciones, que pueden desorientarnos, y buscan deliberadamente hacerlo señalando con el dedo hacia un “más allá” (el ultra puede ser el cielo, pero tambíén “Madrid” o los futuros Països Catalans), el trascendentalismo articula la concreta y especialísima manera en que una “forma de vida” ontológicamente huésped puede existir en nuestro mundo. La trascendencia es sólo su justificación ideológica… En este contexto donde lo trascendentalista abstracto y lo concreto político “local” se anudan férreamente, sostenemos que la independencia catalana no debe llegar nunca: como el horizonte, se aleja cada vez que avanzamos hacia ella porque representa el pábulo psicológico de la “esperanza” popular catalanista. Mantiene aquélla a Hispania permanentemente emponzoñada, enferma, terminal, postrada, quebrada en lo simbólico (España=fascismo=holocausto) para mejor apoderarse de sus recursos (catalanes=”judíos” de Hispania). El independentismo catalán es la fórmula local del utopismo secularizado, que da perfil autóctono a la típica idea transmundanista de procedencia hebrea. El famoso pacto fiscal como “primer paso” hacia la independencia y, al mismo tiempo, como botín que Pujol exige a “Madrid” a cambio de renunciar a la independencia (el “doble lenguaje” es esencial en todo este negocio discursivo) significa sólo una cosa: dinero extra para la oligarquía, nada más. Y nada menos: el tabernáculo.
Símbolo del proyecto racista
católico de mestizaje universal.
La oligarquía catalana viene matando a sus mejores hijos desde hace siglos. Tiene que exterminarlos para que el dominio familiar endogámico se perpetúe tranquilamente sin temor a sacudidas inesperadas: la creación, el evento, la excepción… !La historia! Historia que debe quedar congelada para que no perturbe la silenciosa y placentera succión del hongo oligárquico (torrazas, coches deportivos, dietas, drogas, putas, arrogancia chulesca de un payasete sin media ostia pero con un “cargo” que te puede joder la vida…). En esto sigue la secta las directrices marcadas por el judeocristianismo para los pueblos católicos, en cuyo seno, a diferencia de lo que ocurre con los judíos, es decir, con los rabinos más inteligentes, apoyados por la comunidad hebrea organizada para que traigan al mundo tantos hijos como sea posible, los cerebros católicos brillantes devenían sacerdotes y excluían a priori, en observancia del dogma biocida del celibato, la posibilidad de una descendencia nacional genéticamente potenciada… La élite tenía, pues, tarde o temprano, que descomponerse. El entramado institucional católico es ya el primer factor que determina, cercenando de raíz la eugenesia espontánea del pueblo sano, la extraordinaria mediocridad cultural catalana. Pero el atentado contra la vida no termina aquí: a dicho precepto autodestructivo general con que el catolicismo ha debilitado a sus propios pueblos para provecho de esa versión gentil del monstruo universal enemigo de la vida que es la iglesia romana, nuncio-hongo del Jerusalén escatológico “para gentiles”, la oligarquía local catalana añade un agravante, un fet diferencialhecho diferencial ignominioso, un extraordinario celo en la esterilización, en el debilitamiento espiritual y cultural del pueblo catalán, que habrá de permanecer, ante todo, encadenado a lo católico, léase: a lo “universal”: no-catalán y sometido así a su élite degenerada o… desaparecer. Cataluña será cristiana per collons, si no, nos la cargamos (antes rota que roja, inversión del slogan fascista): aviso para navegantes. Cat-aluña es Cat-ólica: el pueblo-católico, círculo cuadrado, fórmula de la extinción en estado puro, se pudre por la cabeza, como el pescado que le hace las veces de símbolo al rebaño de Dios. La oligarquía debe controlar los azarosos milagros biológicos y espirituales que puedan poner en peligro el putrefacto sistema oligárquico regional, mientras, al mismo tiempo, garantiza la promoción social del aterrestre parásito oligárquico, del hijo tarado pero pío, del enchufado, del amiguete, del deforme sumiso dotado, a lo sumo, de rictus, del mezquino, pelota, cruel, prepotente con los “inferiores”, contrahecho, nada raro en las filas nacionalistas… La oligarquía está obligada, de alguna manera, a neutralizar a los catalanes no castrados por Pujol, es decir, a los ciudadanos dispuestos a preservar como sea su dignidad y dotados de capacidad creadora autónoma.  La oligarquía intenta primero “captarlos” de buen grado para que se postren ante el Judío Jesús y la sirvan, pero, si se resisten, envenénalos mediante el lento ahogo económico, el aislamiento social, la estigmatización, el ostracismo, la muerte civil, la calumnia, el descrédito… Todos los “genios” de Cataluña han terminado escupiéndole en la cara a la élite oligárquica catalana: Josep Pla, Eugeni d’Ors, Dalí… Obsérvese el destino de Verdaguer en el genial libro de Oriol Malló En tierra de fariseos (2000), un ejemplo perfecto de cómo funciona el dispositivo de exclusión.

Los católicos corruptos de tiempos anteriores al siglo XX recurrían con suma facilidad a la calumnia para ganarse la opinión pública y eliminar de la vida pública o asesinar y degradar a hombres rectos, cuya independencia o sentido del deber frenaban las intenciones de expolio y generación de poder de los jerarcas o los grupos privilegiados en el seno de la Iglesia. El apabullante ascenso de la burguesía y la imposición de su sistema filosófico tuvo la curiosa particularidad de verse acompañado de los primeros balbuceos del lenguaje fariseo moderno. (…) La Mafia funciona según el viejo esquema fariseo. (…) Coacción y miedo. Lanza sus amenazas y, acto seguido, ofrece sus favores a la víctima. “No te mato aunque pueda, luego me debes algo”, reza su padrenuestro. (…) Repito que el ídolo burgués, con su insuperable hipocresía, desborda los límites de la corrupción eclesiástica (Alfons Martí Bauçà, “Prólogo”, En tierra de fariseos, Malló, O. / Martí, A., op. cit., pp. 13-14).

Al envenenar los mejores frutos del árbol popular, verdadera trascendencia inmanente, la oligarquía ha frenado durante siglos el desarrollo finito de la Marca Hispánica. En lugar de esos ejemplares humanos magníficos del arte catalán que han superado todos los filtros de veneno eclesial, la oligarquía “coloca” y engorda, a costa de los recursos públicos, a sus hijos tontos (los que, por su incapacidad intelectual, no se hicieron sacerdotes y… se casaron). Los cretinos católicos constitutivamente antinacionales -cuyo único interés real es el dinero, la salvación del alma y la vidorra- pululan como cucarachas Lacoste en las zonas residenciales del país. Son los que atestan los mítines de l’hereu. Y se reproducen copulando sólo entre ellos, con las consecuencias de todos conocidas. A semejante “solidaridad familiar pseudo elitista” se la debería llamar por su nombre: acto de traición, proyecto de emponzoñar la vida, de asfixiar al pueblo, explotarlo, parasitarlo, aplanarlo, reducirlo a esa minoría étnica presta a despedirse del mundo que somos ya los catalanes. !Pero no ha sido “España” la causa de nuestras desgracias! !Ha sido una oligarquía local aterrestre, egoísta, cruel, estúpida, ignorante y arrogante donde las haya! !El govern dels millors!!Tamaña caterva de inútiles resume el nivelazo de nuestras élites! Cataluña se muere como morirán todos los pueblos bajo el dispositivo de poder del sistema oligárquico transnacional, cierto. Nosotros los catalanes, simplemente, llegamos los primeros al matadero gracias a nuestros gobernantes. El beneficiario de este lento y silencioso parasitaje que va consumiendo, poco a poco y de puro envenenamiento, su fuente humana sana, popular, es  la micosis fungoide generada por las 200 familias católico-oligárquicas. Éstas llevan siglos aferradas como chinches a las fuentes biosociales de riqueza, trabajo y creación catalanes, ahogando en la cuna, sádicamente, a cualquier hijo del pueblo que estos deformes endogámicos juzguen una virtual “amenaza para Cataluña”: casi todos los mejores. La sucesión de Jordi Pujol por su hijo Oriol, respecto de la cual Artur Mas representa sólo el pudor electoral de la prepotencia dinástica, eleva a institución un mecanismo que viene funcionando a pequeña escala en todos los enclaves de la sociedad civil catalana (por no hablar de su administración pública), y que la política pujolista de inmigración (tráfico de mano de obra barata extranjera a costa de los trabajadores autóctonos) no ha hecho sino consolidar en forma de cinismo abiertamente anticatalán. La familias populares catalanas han sido, en efecto, heridas de muerte, para mayor prosperidad del negoci, por las mismas fechas en que los Pujol pactaban con Israel. La prevista designación de Pujol II como rei de la Generalitat culmina y fija simbólicamente, en este aspecto concreto, siglos de opresión oligárquica a manos del régimen familiar, al cual los catalanes hemos estado y seguiremos sometidos hasta nuestra desaparición total como pueblo.

Pero es que la burguesía catalana, abiertamente católica, es decir, farisaica, halló más obstáculos que sus correligionarios para llevar a cabo sus planes de exterminio del pueblo catalán. (…) El desprecio hacia el pueblo catalán iba más allá de lo concebible. Los conflictos con las corrientes anticlericales y la desesperación obrera anarquizante condujeron a un aislamiento todavía más marcado (Alfons Martí Bauçà, op. cit., p. 16).
Del catalanismo al extraterrestrismo no hay mucho trecho. (…) El etnicismo se convierte en argumento no para elevar el tren de vida de la propia parroquia, sino para hacer más suave el exterminio de la masa de compatriotas, quienes se ensañan en los despreciables extranjeros. (…) Marginados, negros, amarillos, !qué más da!, lo importante es la exhibición de “amor” por unos desafortunados, unos inferiores a quienes no hay manera de exterminar a causa del imperialismo americano, como en el seno de la raza local, los seglares y el populacho reciben amor y cariño en las fábricas de hermandades católicas, los clubs d’esplai, su escoltismo, su civismo, cuya vigencia se anuncia superflua si la “represión” de las repúblicas dejase las manos libres a esa raza extraterrestre que confunde a Dios con el poder de la masa y que a veces expresa su hastío por tanto “amor” estratégico… aunque siempre off the record. Como dijo un nazi notable: “No se dan cuenta de que están vivos gracias a nosotros”. Y el mundo todavía sin extirpar a esos extraterrestres de su seno. !Paradojas peligrosas! (Alfons Martí Bauçà, op. cit., pp. 24.25).

¿Vamos a permitirlo? Es una cuestión de dignidad nacional que el pujolismo caiga, y además que lo haga empapado del lívido sudor del deshonor; no sólo eso: que las 200 familias traidoras, y singularmente sus 400 gusanos aterrestres enquistados “en todas las instituciones”, muerdan el asfalto con sus propios dientes de oro, para así pagar la secular traición oligárquica al pueblo de Cataluña.

Resurrección: la gran estafa año cero.

El nacimiento de “la esperanza”Este proceso empezó hace milenios: antes incluso de que existiera el pueblo catalán se establecieron los fundamentos institucionales judeocristianos que desembocarían en el capitalismo liberal y el sionismo al que sirve la oligarquía cipaya local  en perjuicio del pueblo de la Marca Hispánica. He aclarado todo lo anterior para que, en un primer paso argumental que nos debe llevar a la crítica del independentismo catalán, se comprenda el significado de una simple frase procedente del campo cristiano que, sin quererlo quizá, nos permite comprender algunas claves de la situación histórica actual, a saber, los tiempos en que la sociedad de consumo, la versión secularizada del judeocristiano “reino de Dios” -y no, como pretenden los católicos negando la paternidad del monstruo, el rechazo “ateo” de aquél- muestra las postreras consecuencias del ideal trascendente. El libro se titula El drama del humanismo ateo y su autor es un católico militante, Henri de Lubac; se publicó en un año clave que decidía el destino del mundo: 1943.  Henri de Lubac nos explica cuáles fueron los sentimientos de júbilo en que se incubara esta gran conspiración de los degenerados que empezó siendo, ante todo, una traición a Roma y la subversión del imperio por el papado (=la paparra):

Estas verdades elementales de nuestra fe nos parecen hoy banales, y aun nos olvidamos demasiado frecuentemente de su realidad. Nos cuesta imaginarnos la revolución que provocaron en el alma antigua. Al primer anuncio que se recibió de esto, la humanidad quedó sobrecogida por la esperanza. (…) Pero desde el comienzo esta idea había ejercido una acción más profunda. Por ello el hombre fue liberado de la esclavitud ontológica que hacía pesar sobre él el Destino. (…) Se acabó el ciego destino! !Se acabó la Eimarmeme! !Se acabó el Fatum! El Dios trascendente, Dios “amigo de los hombres”, revelado en Jesús, abría a todos un camino que no se cerraría jamás. De ahí ese sentimiento de intensa alegría y de novedad radiante que se extiende por todos los primeros escritos cristianos (De Lubac, H., El drama del humanismo ateo, Madrid, Encuentro, 1990, pp. 19-20).

Si alguien quiere, rememorándola, experimentar esa alegría cristiana despojada de todo componente religioso, antropológicamente “pura”, aunque hoy en horas bajas, evoque la “liberación de París” (1944) o incluso las escenas festivas que siguen a la destrucción de la Estrella de la Muerte en la tercera entrega de la trilogía “La guerra de las galaxias”. !Llega la esperanza! !Bebamos una Coca-Cola! !El destino -las divisiones Panzer SS- ha sido vencido: como la muerte con la resurección! Pero en realidad ha llegado otra cosa. No se va a manifestar quizá de forma inmediata (a pesar de que la conversión de los sajones, por ejemplo, ya anticipa el “humanismo”): el poder más despiadado de la historia, aquel que, precisamente, gobierna mediante la promesa, la “pantalla total (Baudrillard), de manera que los genocidios se inventan o dejan de existir según convenga. Un poder tanto más brutal cuanto que los críticos nada pueden oponerle  (ya sea el Destino, el Demonio o el Fascismo) que no “suene” diabólico, que no entristezca a esos nuevos drogadictos de la utopía ayuna de tiempo-muerte; aquellos que serán, de ahora en adelante, los heraldos cristianos del “amor” y, con ellos, las crisálidas espirituales de los futuros “ciudadanos occidentales” (liberales), depositarios del huevo mesiánico -incrustado en su alma por el parásito aterrestre- hasta la inminente “consumación fukuyámico-rabínicade los tiempos”, ya cercana. Entonces el huevo se abre y el “gentil” revienta para que brille Jerusalén.

“La gran manada vampírica…” (A. Martí).
Pues bien, el resorte psicológico de esta esperanza soteriológica tan especial, la euforia antidestinal, presente en todo cristiano, aquí aun judío, es la que explota el independentismo catalán, nutrido por católicos que, cuando votan a CiU, no realizan un simple acto político, sino el secreto ritual religioso de la independencia, la destrucción de Hispania (la imperial), el advenimiento del paraíso que tiene-que-llegar,  el ardor esperancista como antídoto contra la experiencia humana antitética, la verdadera, siempre pisoteada e ignorada, de la finitud. Un complemento vitamínico-espiritual de la religión que se añade a la lotería, el fútbol y otros sucedáneos, pero fabrica muchos votos entre la cretinada biempensante si se sabe mantener viva la alegría con costellades y paellades populares, triunfos del Barça, lamentos recurrentes contra “Madrit” (“!Espanya ens roba!”), etcétera… Y, por supuesto, como en el caso del “reino de Dios”, cuya gozosa parusía esperaron en vano durante siglos los chrétiens, tampoco advendrá JAMÁS la independencia catalana, pues con su espantosa e incontestable “realidad”, ridícula donde las haya, terminaría el cuento y, por ende, el negocio. No es que no llegue por culpa de la “fascista” España, es que -subrayémoslo- jamás ha de llegar; los propietarios de la pócima idiotizante son los primeros en administrar cuidadosamente su uso, siendo así que prefieren una Hispania eternamente culpable, en permanente peligro de división, que llevar al terreno de los hechos y las consiguientes responsabilidades los ideales independentistas, mucho más útiles como símbolos o mitos políticos que como conceptos politológicos o estratégicos efectivos. Las amenazas independentistas pueden canjearse por pactos fiscales y producir dividendos inmediatos para quienes han de aprovecharse de todo ello: no, por supuesto, los ciudadanos de Cataluña, sino los miembros de la oligarquía local. La independencia es, en definitiva, más que el logo de un negocio, el negocio mismo, como aquello de vestir Lacoste. Los oligarcas trafican con poderosas corrientes de sentimientos, pues poderoso es un sentimiento, la esperanza, que constituye el reverso de la angustia y de la desesperación, siempre más profunda y próxima a la auténtica realidad humana, por mucho que esta realidad sea negada y su negación háyase convertido en la definición misma del “hombre”.

La tecnología acude a la cita con la idolatría. El grupo divinizado, portador de los atributos del Espíritu, muy irritado con las barreras del pensamiento, extrae el poder de sugestión que atrae a asesinos natos y fracasados rotundos a causa de la promesa de invertir, suplantándola, la verdad. La idea de razón debe comprenderse a la luz del proceso de divinización del poder, de la capacidad asesina de la manada. Y tener razón es un objetivo muy acariciado cuya más perfecta realización corre pareja a la promoción de la tecnología. Ese tipo de “razón” superior vendría a ser un saber esotérico, un sucedáneo del Espíritu que prohibe con arrogancia y despecho el fluir del verdadero pensar que opera al Espíritu (Alfons Martí Bauçà, op. cit., p. 21)..

El filósofo alemán Ludwig Feuerbach fue el primero en aplicar al concepto de Dios la metodología del desenmascaramiento antropológico -humano, demasiado humano- que luego Nietzsche convertiría en su ars magna: Dios como proyección de las necesidades insatisfechas de las masas esclavizadas, imagen ideal invertida del hombre real. Ese mismo método se hizo extensivo, en Nietzsche, a las versiones secularizadas de los “ideales teológicos”: las “ideas modernas”. Marx, por su parte, demostró que no se trataba sólo de una mera cuestión filosófica o teórica relativa a ideas, sino que las proyección de valores “espirituales” era sólo un aspecto, una superestructura, de un fenómeno material de explotación económica, de “valores”, sí, pero en un sentido casi bursátil. Si cruzamos los conceptos críticos de Friedrich Nietzsche -secularización- y Karl Marx -explotación económica- podremos acuñar el instrumental analítico de una exégesis del concepto pseudo nacionalista catalán de independencia como trascendencia catalana secularizada y,  al mismo tiempo, como ideología (en sentido marxiano) al servicio de la vampirización secular del pueblo catalán.

Este análisis continuará en una próxima entrada y al hilo de nuevas noticias de la prensa sobre las corruptelas de Oriol Pujol.

***********

Nota: Las citas de Alfons Martí Bauçà no tienen sólo la finalidad de “fundamentar” el texto principal, sino de ilustrarlo en la radical ambigüedad o, mejor dicho, duplicidad nazi-sionista y (anti)fascista que las constituye, según ha reconocido el co-autor de la obra En tierra de fariseos, Oriol Malló. De hecho, dichos fragmentos sólo se iluminan desde la verdad del sionismo y proamericanismo del propio Martí Bauçà, con que carga, lamentablemente, como una suerte de superestructura filosófica, un libro cuyo cuerpo textual central es principalmente obra de Malló.

DOCUMENTOS ANEXOS

http://www.elconfidencial.com/espana/2012/08/21/asi-medraban-los-amigos-de-oriol-pujol-todos-vamos-colocandonos-en-un-puesto-103993/

Las escuchas de la trama de las ITV

Así medraban los amigos de Oriol Pujol: “Todos vamos colocándonos en un puesto”

Las escuchas a los detenidos por la trama de las ITV en Cataluña desvelan cómo se teje una red para ir copando poder y contactos. Por ejemplo, Sergio Pastor, uno de los principales implicados, pasa al consejo asesor de Fomento y a consejero del Idiada. O, como decían en sus conversaciones, “vamos haciendo cosas poquito a poco, pero todos vamos colocándonos en un puesto”. Una de sus metas era alcanzar la presidencia de la federación de entidades de certificación de España a través de una empresa que crearían con la firma Ficosa.
Ficosa era su gran baza y en las conversaciones descubren lo que necesitan: “Por ejemplo, que nos reciba alguno de importancia, de dentro del partido (CDC), ¿me entiendes? Decir, mire, el señor Pastor cuenta con nuestra confianza más absoluta porque es un hombre que creó un proyecto fabuloso para Cataluña”, afirma en otra conversación Sergio Pastor. Y Xavier Alsina, otro de los implicados, le responde: “Yo creo que la mejor opción será el propio Oriol (Pujol). Que él, como secretario general de CDC y como responsable del grupo parlamentario, y que te conoce, pueda decir que de la etapa en Industria [Oriol había sido secretario de Industria en el último Gobierno de Jordi Pujol], y que ha ido siguiendo el proyecto… por lo tanto, yo creo que sería la persona”.Pastor quiere, asimismo, controlar el Colegio de Ingenieros porque lo consideraba un “tema importantísimo”. Por ello, hace que Alsina se lo haga saber a su amigo Oriol Pujol. El 28 de junio del año pasado, Alsina le responde que ya lo ha hablado con Oriol y que éste ve fundamental que Pastor esté dentro del Colegio.Esta institución, según el empresario, se la reparten “los sociatas y los convergentes. En este momento, está Juan Torres, que era el concejal de Movilidad de la Policía hace unos años y que después ha sido presidente de los Ferrocarriles de la Generalitat. Pues bien, el que mueve todo (…) es Joan Torres, porque Vallbé [Joan Vallbé, exconsejero con Jordi Pujol] es un cero a la izquierda (…) entonces yo, directamente por la cara, cojo y le digo a Joan Torres: Joan, me han llamado entre los notables. Yo… eso significa que voy a estar en la junta directiva (…) el tema yo ya lo he hablado con Convergència (…) Porque el Colegio es un elemento de crítica por todo. Es decir, en cualquier programa que hagas, energéticos, de líneas eléctricas…o tienes al Colegio de tu lado o puedes tener muchos problemas. Es decir, si el Colegio te dice lo de las líneas de alta tensión, o sea, por transporte aéreo es una barbaridad, tienes un problema para tu plan eléctrico. Y así con un tema nuclear. Y con muchísimas cosas… tienes muchísimos problemas”.

Su meta era poder llegar a presidente de la institución. Y en otra conversación con otro empresario critica que “el Torres se está comiendo al Vallbé, es decir, que el que realmente está dominándolo todo es Torres, que representa a los socialistas”. Solución: ponerlo a él para pararle los pies.

El clan intentó también colocar a Josep Tous como director general de Industria. Tous era compañero de clase de Oriol Pujol, pero se encontraron con las reticencias del consejero Francesc Xavier Mena, que quería en los puestos clave a independientes de su confianza procedentes de Esade. “Josep Tous era un gran perfil para Industria, pero no lo han querido. Y eso que lo han intentado por varios caminos, pero el Mena no lo ha querido”, se quejaba en una conversación Xavier Alsina.

La última iniciativa para conformar el lobby era la organización de cenas privadas, de 12 a 15 comensales, en un palacete de Pedralbes. El plan era que estos actos cobrasen tal relevancia “que la gente esté suplicando que alguien les invite a nuestra cena”.

Publicado por ENSPO en 4:00 a.m.
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6 comentarios:

Anónimo dijo…

Acabemos de una vez con la piara de corruptos que hunden al país y dilapidan nuestro futuro, basta ya de sanguijuelas oportunistas y lameculos trepadores. Y luego nos preguntarán que porqué nos queremos complicar la vida y si no podemos sonreír más (“Happy go lucky”) y pensar “en positivo” como los tres monos sabios mientras se socavan día a día los fundamentos de la vida y la verdad: http://www.youtube.com/watch?v=CVMBljP80-4
11:03 a.m.

Anónimo dijo…

También otro libro interesante al respecto: “Divertirse hasta morir” de Neil Postman. Obviamente también adolece de cierta falta de profundidad acerca de las causas pero refleja de forma más que aceptable el deterioro intelectual y de pensamiento que supuso el advenimiento masivo de la pantalla y su imaginería del espectáculo a los hogares del pueblo.
Creo, como apunté en otro comentario anterior, que el filósofo Félix Rodrigo Mora ahonda bastante en el asunto y en la axiología de valores (utopía felicista vs. la verdad de la muerte) que proponéis sin acertar a hallar sus raíces primigenias y últimas como vosotros. No sé si le conocíais o vuestra opinión al respecto…
2:49 p.m.

ENSPO dijo…

Sobre el tema del “optimismo obligatorio” en la sociedad americana, recomiendo el libro de Eric. C. Wilson “Contra la felicidad. En defensa de la melancolía”. Aunque el autor es americano y no llega, NO PUEDE LLEGAR, al fondo del asunto (termina atacando a Heidegger), sí aporta infirmación relevante sobre la idiotez estructural del imaginario yanqui.
2:53 p.m.

Anónimo dijo…

Buena entrada, un análisis muy detallado de cómo funciona en el caso que afecta la oligarquía local al servicio de la oligarquía mundialista y sus falsas premisas manipuladoras, son demasiados años de engaño de estos caciques que están viviendo y enriqueciéndose a costa del pueblo de Catalunya, utilizándolo como moneda de cambio.
2:50 p.m.

Anónimo dijo…

Jijiji, hay que ver como se las montan los de la piara oligárquica con “Oriolet” a la cabeza: http://www.elconfidencial.com/espana/2012/08/21/asi-medraban-los-amigos-de-oriol-pujol-todos-vamos-colocandonos-en-un-puesto-103993/
en la foto del artículo sale igual al marrano tirano del cómic de “Rebelión en la granja” que tengo en casa.
5:00 a.m.

ENSPO dijo…

Gracias por el artículo. Es tan bueno que lo hemos incorporado a la documentación anexa. De esta manera la gente va abriendo los ojos. Espero que no les pateen los piños a uno de estos canallas. Sería una “pena”.
9:57 a.m. 
http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/08/la-mafia-catalana-se-desangra-chorros-2.html
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Esta entrada fue publicada en Europa.

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