Usurpación, amputación y tergiversación de la doctrina nacional-revolucionaria (1,2,3 y 4)

lunes, mayo 28, 2012

Usurpación, amputación y tergiversación de la doctrina nacional-revolucionaria (1)

Para acentuar que España era diferente, entre los distingos con el fascismo europeo, dentro del Estado franquista se daba una falta de unidad entre liderazgo ideológico y político, al contrario que en Alemania e Italia.
(Gustavo Morales, Falangistas contra el Caudillo, Málaga, Sepha, 2007, p. 112)

En el número 12 de la revista “Nihil Obstat” (otoño/invierno de 2008), cuyo director era a la sazón Juan Antonio Llopart, Jaume Farrerons publica “Disidencia y crítica”(pp. 131-146). Todo el artículo acredita la procedencia de las ideas del libro de Llopart ¿Qué es ser nacional-revolucionario? (2010) por lo que respecta a los “valores heroicos” (en otros temas, como el esquema metodológico, ya se ha demostrado en el postanterior la prioridad de “Nacional-revolucionarios, ¿una alternativa de izquierdas?”, conferencia impartida por Jaume Farrerons en Madrid el 7 de noviembre de 2008).

Las páginas 137-138 de “Disidencia y crítica” permiten detectar, empero, no sólo la evidencia más clara del fraude, sino, lo que es más importante que la mera cuestión de la autoría, las caractérísticas de la deformación, manipulación y amputación derechista-reaccionaria de las propuestas de Farrerons por parte de Juan Antonio Llopart. En efecto, basta leer el texto de Farrerons:
Dicho esto, tendremos que salir al paso de algunas posibles objeciones. En efecto: si como NR aceptamos los derechos humanos, la democracia, la racionalidad, la ciencia y el socialismo, ¿en qué nos distinguimos del sistema liberal-burgués que pretendemos combatir? Pero ya hemos visto que, incluso en el caso del fascismo, que no es el nuestro pero al que estamos históricamente vinculados, las diferencias entre las potencias del Eje y los aliados tenían un claro carácter axiológico, es decir, relativo a los valores éticos supremos, pero los fascistas no rechazaban la modernidad en su conjunto, algo que les distingue, según los politólogos y a pesar de la propaganda, de la extrema derecha reaccionaria (la misma que nos ha inyectado su veneno religioso e irracionalista). No se puede sostener que los aliados representaran la democracia frente a la dictadura, cuando uno de los socios destacados de la hedionda „cruzada antifascista” encarnaba precisamente la tiranía más totalitaria y asesina que la historia recuerda. La crisis de la democracia liberal es un fenómeno de época fundamentado racionalmente por el marxismo. Carece de sentido afirmar que Alemania rechazara la ciencia en nombre de la magia, siendo así que los alemanes fueron precisamente los últimos adversarios militares de los Estados Unidos que mostraron una significativa superioridad tecnológica en el campo de batalla, ni que, como hemos visto, los derrotados representaran la negación de los „derechos humanos“, cuando el fascismo resulta impensable al margen de la reacción contra la barbarie bolchevique, que legitimó la lucha fascista (incluso, inicialmente, a ojos de los gobiernos occidentales) como defensa de la más básica civilidad europea. La línea de fractura hay que buscarla, por tanto, en el dark side, la negación fascista de la tradición judeocristiana, en el rechazo del imaginario utópico-progresista, de raíz religiosa pero secularizado por las sociedades industriales veteromodernas, en la defensa fascista de unos valores trágico-heroicos de ascendencia griega y, de forma radical, en lo que denominaré aquí principio de incompatibilidad entre la verdad y la felicidad que, emanado de la filosofía de Nietzsche y sistematizado por Heidegger en su ontología fundamental, atenta contra la entraña misma de la moralidad liberal burguesa y, a la par, de la ideología marxista-leninista que nutría de legitimidad los sistemas comunistas. Consecuentemente, podemos afirmar que el fascismo fue condenado a los infiernos no tanto por sus crímenes o su presunto irracionalismo cuanto por su exigencia de consumar el proyecto de racionalización occidental en una conciencia lúcida que excluye las ilusiones felicitarias, utópicas y proféticas de las primeras versiones, inevitablemente burguesas, del ideario ilustrado. / Conviene apostillar, en este sentido, que la filosofía de Marx no rompe en ningún momento con los valores hedonistas y eudemonistas burgueses, sino que se limita a exigir su realización, subrayando con razón las contradicciones entre el discurso oficial de las sociedades liberales y la brutal realidad del capitalismo decimonónico. El fascismo aspiraba a un socialismo que tomase nota de la obsolescencia axiológica judeocristiana y asumiera heroicamente la verdad trágica como destino inexorable de la razón occidental. Y en ello estamos, siendo así que los vencedores de la Segunda Guerra Mundial no han dejado de proclamar en la teoría los viejos valores del Sermón de la Montaña mientras los pisoteaban en la práctica, con tanta mayor eficiencia cuanto que cualquier adversario del sistema liberal-burgués sionista puede ser declarado, por el simple hecho de serlo, enemigo de la humanidad.
Obsérvese que la cuestión de la verdad y de la racionalidad ha sido suprimida en la apropiación, censurada y tergiversada, de Llopart:
Por otro lado, está otra concepción espiritual, aquella que rechaza la concepción materialista, tanto del materialismo dialéctico marxista, como de la concepción materialista liberal, pero al mismo tiempo rechaza, en base a los Valores que asume y defiende, la espiritualidad proveniente de la fe religiosa: la ESPIRITUALIDAD DE LOS VALORES. En efecto, el NR cree en el héroe antes que en el santo, en quien vence en buena lid antes que en el mártir sumiso, antepone la fidelidad y el honor antes que la caridad y la resignación, considera la cobardía y el conformismo como un mal peor que el pecado; el NR no lucha por un Paraíso celestial pleno de igualdades y de felicidad, lucha por una concepción heroica del hombre, por una espiritualidad de combate contra la moral del esclavo (Llopart, J. A., ¿Qué es ser nacional-revolucionario?, Barcelona, 2010, p. 52).
Desde este momento, los valores heroicos NR pasan a convertirse en un refrito del evolianismo reaccionario de la red GLADIO (estética del “guerrero” versus ascética del “sacerdote”). La entera problemática de la modernización, decisiva para fijar la esencia del fascismo, desaparece como por ensalmo, y la noción de “valores heroicos” ya no puede conectarse, en términos de fundamentación, con el siguiente nivel del discurso, a saber, el ideológico, donde debe dirimirse nada menos que la cuestión del Estado y de la estructura económica. El tema de los valores heroicos, tal y como ha sido usurpado/degradado por Llopart, alcanza tal punto detrivialización que podría ser asumido sin problemas por cualquier banda de skin-heads (el matón que “vence en buena lid”) o, sin ir más lejos, por lectores de Julius Evola afectos a la magia chamánica. Quizá de eso era de lo que se trataba. ¿Espiritualidad o espiritismo y bebidasespirituosas (litronismo cervecero skin-head)?
¿En qué consiste, en efecto, esa “espiritualidad de los valores”? La cosa puede llevarse hasta el ridículo. Véase si no el opúsculo “Espiritualidad y valores”, colgado en la red entre otros muchos de la misma calaña:
http://juanfc.lcc.uma.es/encuentros/reliritos/ilecturas/MarioRoblesdelMoral-EspiritualidadyValores.pdf
Llopart caracteriza los valores NR en términos de espiritualidad, pero no aclara qué sentido tiene aquí esta palabra. Estamos ante un vocablo, espíritu, que recorre todo un arco semántico y va de la magia, el ocultismo y las cartas del Tarot a la teología católica o la metafísica hegeliana del Geist;de lo irracional de la creencia en fantasmas (“espíritus”) y mamarrachadas similares a lo racional de las denominadas altas facultades del esprit volteriano ilustrado (=inteligencia, intelecto, agudeza lógica). Se queda Llopart con una frasecita que les va de perlas a los lectores de Evola, pero que desde el punto de vista filosófico comporta el mismo rigor que hablar del carácter líquido del agua. Los valores son siempre “espirituales” si por espiritual interprétase vulgarmente -como parece desprenderse del contexto, en oposición a “material”-  algo que no podemos ver, tocar u oler. Incluso la idea de materialismo, en tanto que idea, es espiritual. ¿O es que alguien ha podido palpar alguna vez la doctrina marxista? Se podrá tocar la materia, pero no el significado “materia” o “materialismo”. También son espirituales los valores religiosos, a pesar de que Llopart, sin tener ni la más mínima noción de los conceptos que está manejando, pretende contraponer la espiritualidad de la fe religiosa a la espiritualidad de los valores, siendo esta última, supuestamente, la propia de los NR. Pues bien, también las personas religiosas pueden hablar de “valores”. Y los inversionistas en bolsa o incluso los pornógrafos se rigen por “sus” valores. A veces los valores que uno proclama para sí a voz en grito o en letra impresa no son los que practica en la vida, pues sólo la praxis real refleja los auténticos valores (“importancias”, decía Ortega) de cada hombre, grupo o institución. Para un violador de niños el “valor” máximo es el placer, de la misma manera que para un usurero lo es el enriquecimiento constante. Se dirá que éstos son valores materiales, no “espirituales”, y aquí Llopart tendría quizá razón (de acuerdo con su periclitado esquema materia/espíritu), concedámoselo generosamente: pero, ¿qué hacemos con aquellos que reivindican la “felicidad” en cuanto valor supremo? La felicidad sería un valor “espiritual”, pero la felicidad no es un valor NR. ¿Y la “fraternidad” o el “amor” (lo “bonito”, ja, ja)? Si en lugar de usurpar apresuradamente las ideas de los demás, Llopart hubiera reflexionado sobre el tema, tal vez, con el tiempo (Farrerons necesitó 30 años de estudios) habría llegado a la conclusión de que no es la “espiritualidad” evoliana aquello que caracteriza los valores NR como sustancia y fundamento de dicho proyecto político, sino otro filosofema, de procedencia germánica. La presunta “espiritualidad” constituye una pésima o, en el mejor de los casos, irrelevante caracterización de los valores heroicos en el marco de una fundamentación del proyecto nacional-revolucionario europeo. Cuando se habla de valores hay que concretar de qué valores se trata; su naturaleza “espiritual”, suponiendo que uno determine el sentido de esa palabra, viene después. Lo espiritual no es una respuesta, sino una pregunta. ¿Qué debemos entender por “espiritual”? Hete aquí la cuestión. De tales omisiones, deformaciones y errores garrafales despréndese la incapacidad de Llopart a la hora de afrontar sin falseamientos vergonzantes e interesados el interrogante político crucial, a saber: si los Nacional-Revolucionarios somos, o no somos, una alternativa u opción “de izquierdas” y cómo hemos de concebir, en definitiva, el concepto de Revolución Nacional. Para elderechista reaccionario radical Julius Evola se trataba de reconstruir el Antiguo Régimen (re-volvere, volver a poner). Pero esto no es NR, sino una variante “pagana” de la extrema derecha.
Dejamos para otro post el debate y aclaración de la polémica planteada.
Esta entrada se ha de leer, para ser entendida, como continuación de:
http://nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/06/llopart-plagia-farrerons-2010.html
http://nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/05/programa-politico-de-alternativa.html
Publicado por ENSPO en 3:01 a.m. 
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7 comentarios:

FerBraz dijo…

evola mismo, más allá de su mérito como pensador -que fue original- fue, si se me permite, oscuro. quiero decir que ciertos autores parten de contados análisis sencillos, contados argumentos históricos comprobables y desde allí tejen su obra; se me viene a la mente un, por ejemplo, murray rothbard. en una palabra un lenguaje claro, casi familiar, señala que más allá de la coincidencia que se pueda tener se está frente a un autor que “sabe lo que quiere” (expresar). evola, como muchos otros, parte de una visión personal, tras una fuerte sensación del sentido de la historia como es natural, pero no le acaba de dar una orientación en su obra. pese a cabalgar el tigre.
cito al autor (de Disidencia y crítica): “Marx no rompe en ningún momento con los valores hedonistas y eudemonistas burgueses, sino que se limita a exigir su realización”
esto es harto corroborado por la historia y el pensamiento evoliano no lo entiende así. sin embargo es el motivo que lleva a que el leninismo haya sido la corriente mas eminente, efectiva y consecuente de comunismo, al pregonar la dirección burguesa del proletariado, certificando por qué ésto no representaba una contradicción [léase Lenin y el leninismo, ¿guías del proletariado mundial? – Makhno].
resulta que es inherente a esta discusión considerar que evola es oscurantista en su sentido histórico; y en ello tendrá sus motivos aristocráticos encomiables. más allá, su pensamiento no logra plasmarse en consideraciones acerca de la cadena causal de acontecimientos. esto es, no se puede tener a évola en mente, con su idea de Tradición Primordial, y con ella intentar explicar la historia (aunque dé una sensación de certeza sobre el presente). eso es lo que impide que tengamos cierta previsión de futuro partiendo de él.
y acá hay un paralelismo con lo segundo que se cita (Llopart, J. A., ¿Qué es ser nacional-revolucionario?,): (el nr) “lucha por una concepción heroica del hombre”
el problema acá es que esa concepción heroica se presenta como si se explicare a sí misma (como Tradición Primordial se explicaba a sí misma). dicho de otra manera, estamos de nuevo ante la cualidad de aseidad por la que rechazamos al judeocristianismo.
percibimos también que el motivo de este rechazo no es el mismo por el que abrazamos valores no-judeocristianos y, por ende, valores no-modernistas.
8:08 p.m.

FerBraz dijo…

el motivo por el que abrazamos los valores heroicos, la verdad de la muerte etc. y rechazamos la vida o la felicidad como valor supremo es porque los valores heroicos: honor, entrega, sentido de la identidad, causa y largo etc es pues representan la exaltación de la propia Voluntad de Poder. ya en nietzsche, schopenhauer etc.
ahora bien, si el fascismo representó un primer quiebre con valores contrarios, materiales-judeocristianos, por instinto me atrevería a decir, el nacionalsocialismo fue un segundo quiebre total, mas cavilado, entendiendo la voluntad de poder en términos biológicos.
más allá de la respuesta filosófica-ontológica que ante la voluntad de poder se dé, que la humanidad no ha ofrecido como debiera, es ella la respuesta de ¿por qué hay un 3er tipo de hombre (que asume y defiende una axiología distinta a la vertiente abrahamánica y sus versiones secularizadas de felicidad eterna)? y es porque, sencillamente, éstos son los valores que afirman su voluntad de poder.
en la experiencia del nacionalsocialismo, que llegó a plasmarlo y traducirlo en un devenir histórico (recuérdase spengler) ésto es clarísimo, no por nada el documental glorificando la toma del poder se tradujo en ‘la conquista de la voluntad’
creo que, más allá de las diferencias de camarilla, el gran dilema ante el cual está el movimiento nacionalrevolucionario, entendido como un todo extenso orgánico y sanamente caótico, es una respuesta o consideración sobre el sentido de este principio natural.
un libro tal: ‘¿qué es ser nr?’ debió haberse planteado tal condición, aunque sea dejándola en blanco. pues no tienen por qué tener todas las respuestas. pero será cardinal en los años por venir.
saludos.
8:08 p.m.

julio sanz dijo…

Agradecería a FerBraz que en la exposición de sus ideas fuese más claro ó utilizase un lenguaje más llano… pues yo, personalmente, quizás porque no domino su vocabulario, no alcanzoi a comprenderle del todo. También me ha parecido ver que FerBraz sigue un blog cristiano-ortodoxo. Y aquí hago una pregunta dirigida a todas las personas que quieran responderme (incluido Jaume Farrerons): ¿Se puede ser NR y a la vez creyente en DIOS ó DIOSES? En mi opinión proclamarse ateo sólo conduce a crear confusión… pues históricamente… en la SGM de 1939-1945 los “ATEOS” estaban más bien representados por Stalin y la URSS… En cambio, en las hebillas de los soldados de la Wehrmact se leía “GOTT MIT UNS”…
2:34 a.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

Respondiendo primero a FerBraz, hay que decir que Evola mismo desarrolla una crítica del fascismo desde las posiciones de derecha de expresamente reivindica.
Ciertamente, Llopart habla de valores heroicos, pues ha tomado la tesis de Farrerons, pero Llopart se queda sólo con el rótulo: a la hora de caracterizar esos valores heroicos retrocede a posiciones evolianas, reaccionarias y ultraderechistas, éso es lo que él entiende en el fondo por “nacional-revolucionario”, y puede hablarse por tanto de usurpación, manipulación y tergiversación de la doctrina NR reivindicada por Farreros, como demostraremos a medida que se desarrolle toda la argumentación.
El propio Mussolini desautorizó las interpretaciones del fascismo que suponían un “retorno” al Antiguo Régimen, un paso atrás respecto a los efectos modernizadores de la Revolución Francesa. El fascismo no es anti-moderno, sino otro concepto de modernidad. Evola NIEGA la MODERNIDAD como un todo.
7:16 a.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

Respecto al post de Julio Sanz.
La cuestión no es ateísmo/fideísmo, sino la aceptación o rechazo del dios judeocristiano.
Y el proyecto NR, pese a la derechización que sufre el propio fascismo, tiene su punto de partida en la “muerte de Dios” (Nietzsche), léase, del repugnante dios abrahamánico.
Pero el proyecto NR NO RECHAZA LO SAGRADO, antes bien instituye una experiencia de lo sagrado plenamente anticristiana.
Gott mit uns ha de leerse, por tanto, no en el sentido ECLESIAL o siquiera TEOLÓGICO MONOTEÍSTA, al menos si se pretende hacer una lectura NR del lema NS, sino en el sentido “fascista” originario, en cuanto SACRALIZACIÓN DE LA VIDA FINITA EN SU FINITUD. Como muy bien ha expuesto FerBraz, por cierto: la Voluntad de Poder asumiéndose en sí misma en su destino y fundamento último.
Nuestro “dios” es la verdad y la verdad se nos manifiesta de muchas maneras, para empezar mediante la ciencia (verdad racional) que nos muestra la naturaleza en su desnudez, pero también a través del arte, de ciertas religiones (como la germánica pre-cristiana), etc.
Lo que no quiere decir que se deban re-instituir ceremoniales paganos, antes bien se trata de comprender esas religiones como “las bodas del hombre con la vida”, en un sentido cívico de afirmación de la comunidad nacional.
Negamos TODA MELIFLUA ESPERANZA, TODA FELICIDAD azucarada, TODA LA MIERDA CON LA QUE EL SISTEMA NOS MANIPULA PARA LA CONSTANTE REINVERSIÓN DEL CAPITAL -CONSUMISMO- Y PARA DESTRUIR EN NOSOTROS EL SENTIDO HEROICO-TRÁGICO DE LA EXISTENCIA, FUENTE DE NUESTRA COMBATIVIDAD, DE NUESTRA DIGNIDAD, DE NUESTRO HONOR…
Hoy ha fallecido la madre de Jaume Farrerons. No habrá ceremonia cristiana, sino cremación.
Éste es, para los cristianos, el gran escándalo y el terror que les inspiramos: NO QUEREMOS SU VENENO.
!VIVA LA MUERTE!
7:32 a.m.

FerBraz dijo…

agregué el blog cristiano porque me gustó algún cuadro para usarlo en propaganda. lo quise sacar una vez pero me apareció todo en rumano y no supe cómo.
“En mi opinión proclamarse ateo sólo conduce a crear confusión…” y sí, es verdad. ¿pero qué opción te queda? si decís agnóstico, o gnóstico, o neopagano, posiblemente muchos te entiendan menos.  casi toda la gente, o sea el público lego, cuando piensa en ‘lo espiritual’ tiene a un jehová en la cabeza. hablar de lo espiritual y declararse no-cristiano, entendiendo por tal todas las denominaciones de la tradición paulina, tal vez sea la mejor opción, pero ésta exige a quien escucha un esfuerzo mental que pocos -en su conformismo- están dispuestos a dar (pues hubieron cristianismos, como el cataro-albigense, el priscilianismo, el maniqueismo, etc. que fueron diametralmente opuestos a la iglesia d roma y toda su interpretación). ninguna vía parece ‘la correcta’.
lo que hay que tener en cuenta es que movimientos extensos como el nacionalsocialismo alemán y el fascismo italiano se caracterizaron por su polivalencia. algunos anticristianos, otros acristianos, otros neopaganos, círculos neocátaros etc.
nosotros vivimos en una época obstusa, burda, en la que se huye de lo complejo. pese a toda la parafernalia progresista, que se cree ‘sofisticada’, vivimos en una época hostil, y mentalmente estrecha.
creo que, en todo caso, hay que decantarse por las definiciones que dejen un amplio abanico de respuestas.
la idea de la ‘voluntad de poder’ creo que ofrece eso.
8:41 a.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

No podemos adelantar aquí lo que será tema de exposición en el próximo post de la serie, pero sí decirte que la caracterización de los valores como “espirituales” por parte de Llopart no podría ser acusada como tal de tergiversación evoliana si además no hubiera hecho otras cosas que ya explicaremos y acreditaremos con pruebas, pues en sí misma no es incorrecta, sino sólo imprecisa.
Nosotros no nos cebamos en el uso del término “espiritual”, sino en lo que significa y en las consecuencias que tiene desde el punto de vista de una refundación del fascismo con cara y ojos.
10:51 a.m.
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http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/06/materiales-adicionales-para-la.html
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martes, mayo 29, 2012

Usurpación, amputación y tergiversación de la doctrina nacional-revolucionaria (2)

El proceso de democratización radical es sólo el primer paso para forjar una alternativa global a la sociedad de consumo y superar los valores individualistas, materialistas y relativistas que el liberalismo impone para extender el imperio canallesco del mercado mundial. La alternativa nacional-revolucionaria a la sociedad de consumo es por tanto una propuesta de valores éticos que prioriza el interés de la sociedad, al cual se someterán los imperativos económicos y políticos, entendiendo que del bien común depende la formación integral de un nuevo tipo humano, capaz de asumir la verdad, la creación cultural y el servicio a la Nación como centro de su existencia y eje vertebrador de su personalidad.
Del Programa Político de AE (1997),  concebido y redactado por Jaume Farrerons, punto 6, que se conserva íntegro, entre muchos otros, en el Norma Programática (2008) del MSR. ¿Qué verdad?
El precepto arriba transcrito excluye el acto de mentir, siendo así que coloca “la verdad” en el centro de la existencia de ese “nuevo tipo humano”, nada menos que como “eje vertebrador de su personalidad”. Quienes hayan seguido hasta aquí las tres últimas entradas de la bitácora Filosofía Crítica, juzguen por sí mismos si Llopart, cuando se ostenta obscenamente a sí mismo como “portador de Valores trascendentales” (¿incluyen, esos valores, la Verdad?), ha sido fiel a los imperativos que proclama al publicar el libro ¿Qué significa ser nacional-revolucionario? (2010) y apelar en él públicamente a dichos valores. Todo indica que no. Como el resto de los políticos del sistema, Llopart se llena la boca de bonitas palabras, de promesas cuyo significado desconoce y que, en cualquier caso, no está dispuesto a cumplir. Esas contorsiones indignadas, esos rasgamientos moralizantes de vestiduras, son sólo hipocresía, fariseísmo, cínica propaganda…
Pensemos qué opinará el autor del Diccionario Pedagógico de la AMEI sobre Llopart en tanto que portador de valores trascendentales. Quienes se dedican a plagiar  pequeños fragmentos de texto creen que la cosa carece de importancia. ¿No se redactó el pasaje copiado en unos pocos minutos? ¿Para qué preocuparse, pues? Pero más que del tiempo que se tarda en escribir la frase, trátase de la vida, dinero y esfuerzo que hay que “invertir” para estar en condiciones de producirla. El autor de la entrada del Diccionario Pedagógico de la AMEI será un triste mortal, un científico típico de esa sociedad decadente descrita por Evola y no, como el dirigente del MSR, un “guerrero”. Llopart “representa” (¿?) la encarnación de los valores, ideas y principios de la espiritualidad axiológica tradicional anterior al Kali Yuga. Sin embargo, fue Llopart y no el “decadente” humano democrático quien perpetró la pillería. Llopart se ahorró sudores atribuyéndose con la usurpación un saber que no posee, que no se ha ganado, que es incapaz, quizá, de adquirir pues le falta la paciencia, la perseverancia, la inteligencia… Mas ese “guerrero de pie ante un mundo en ruinas” (la ruina humana sería supuestamente el desdichado redactor delDiccionario Pedagógico) quizá actúa como un “señor” de casta con aquella suerte de desparpajo característico del ius primae noctis y, al apropiarse de las creaciones o producciones intelectuales ajenas, algo reprochable omitir criticarle a un decadente sin principios, realiza aquello que, según la doctrina de Evola, le corresponde por su castiza superioridad de nacimiento. Ya sabemos que Llopart siempre encarnó la espiritualidad axiológica NR que ahora esgrime. Vino al mundo con ella. No leyó, escuchó, ni aprendió… ÉL ya era ab initio el que es: un aristócrata enfundado en su “Lacoste”  conduciendo un coche deportivo. Tiene, pues, “derecho” a saquear la aldea de los miserables siervos de la gleba. Oscuros esclavos como Farrerons, al que el gran leader copia pero ni siquiera nombra. Los plebleyos están al servicio de la gloria que el señorito derechista merece para brillar y ser feliz. Porque tú lo vales, Llopart, aunque no tengas ni zorra idea de filosofía.
Los valores no son aquéllas palabras que uno esgrime orgullosamente para que los otros las vean, lean y admiren acto seguido al propio interesado: valores son las “importancias” (Ortega y Gasset) que subyacen en cada caso a las pautas de conducta reales del personaje, grupo o institución. Ahora podemos afirmar rotundamente, y queda demostrado por la evidencia de la fechoría cometida, cuáles son los auténticos valores de Juan Antonio Llopart Senent. Se trata de “valores espirituales” (la egolatría no es nada “material”), pero no por ello menos reprobables y contrarios a una ética de la verdad. Ahora podemos ponderar también la confianza que deberían inspirarnos las palabras de Llopart, sus declaraciones, sus compromisos: quien miente una vez, siempre cabe la posibilidad de que vuelva a hacerlo; quien comete el deshonor de apoderarse del trabajo de otros, difícilmente podrá liderar una “alternativa de valores a la sociedad de consumo” o defender los derechos de los trabajadores explotados. Como si a Farrerons no le hubiera costadotrabajo concebir y redactar la conferencia “Nacional-Revolucionarios, ¿una alternativa de izquierdas?”.  Llopart ha atentado contra el sistema de valores NR; debe, si le queda algo de dignidad, dimitir como secretario general del MSR. En caso contrario, queda claro que lo suyo es pura publicidad comercial.
Martin Heidegger, maestro
de Ramiro Ledesma y Jaume Farrerons.

Más preguntas

Pero se nos plantean otras preguntas: ¿cómo justifica Llopart la pretensión de que la izquierda nacional y el nacional-revolucionario sean campos políticos distintos cuando estamos ante las formulaciones táctico-estratégica e ideológica de un mismo proyecto según el autor del programa político en que el propio Llopart se basa? ¿Ha dado Llopart alguna razón capaz de acreditar esta opinión? ¿O Llopart, endiosado, ya no se molesta en justificar sus ocurrencias, tan pagado está de su condición de “encarnación humana” de los valores NR?
¿Por qué no aplica Llopart la distinción metodológica, plagiada a Farrerons pero al parecer en absoluto comprendida, entre valores, ideología y programa político, a la clasificación de los distintos campos o sensibilidades político-doctrinales del “área”? ¿Por qué confunde dichos planos del discurso a fin de separar y oponer el proyecto nacional-revolucionario (ideología) a la izquierda nacional (programa político)? ¿Es una mezcla de incompetencia, caprichos, intereses, soberbia, rencores personales o hay algo “serio” que respalde esa actitud? Quizá un héroe guerrero, desde su atalaya moral, puede decidir que el cielo es amarillo, no azul, pero no por ello el cielo cambiará de color. La afirmación del ninismo (ni derechas, ni izquierdas) habría que razonarla. La metáfora de la herradura es muy ocurrente, pero como sucedáneo de una argumentación resulta abusiva. Además, en la conferencia de Jaume Farrerons que Llopart ha fusilado, la mencionada metodología permite concluir lo contrario, a saber, que lo NR es políticamente de izquierdas, y aporta razones coherentes con aquélla, la cual fue expresamente diseñada para legitimar esa conclusión. ¿Sería mucho pedir que Llopart se molestara en refutar a Farrerons (ya que le saquea los escritos) o se considera por encima de  trivialidades como la lógica, las argumentaciones, los fundamentos?
¿Por qué los valores, que Llopart ha aceptado como fundamento del proyecto NR todo, sólo ocupan un espacio ridículo en el libro ¿Qué significa ser nacional-revolucionario??
¿Por qué en la norma programática (2008) del MSR se conservan las referencias a los valores del programa político de AE (elaborado por Farrerons) mientras, al mismo tiempo, en otros pasajes cruciales, se sustituye el término “verdad racional” por “espiritualidad” o “pensamiento tradicional”? ¿Cree Llopart que se pueden incrustar gratuitamente estas cuñas semánticas incongruentes en un texto que tiene su propia necesidad interna, su forzoso despliegue lógico desde los valores a la ideología y de la ideología a las propuestas concretas de acción?
Éstas son algunas de las preguntas que iremos planteando a fin de demostrar, de forma acreditada, que Llopart ha mantenido la carcasa del programa político de AE pero sólo para rellenarla con la materia infecta y reaccionaria del escritor ultraderechista (y colaborador de la red Gladio) Julius Evola, un personaje cuyo principal apologista en España ha sido siempre el informador del Cesid Ernesto Milá Rodríguez. El pacto entre España 2000 y el MSR, la famosa foto de la vergüenza, no fue más que la consecuencia lógica de un proceso que empezó con el abandono de aquéllo para lo cual había sido constituida Alternativa Europea (AE), el MSR y Ediciones Nueva República (ENR) a finales del siglo pasado. En lugar de dar el salto a la izquierda nacional, es decir, a los orígenes revolucionarios del “socialismo nacional”, hazaña que en estos momentos permitiría al MSR confluir con el movimiento de los indignados, retrocedió Llopart a las posiciones que en los años setenta y ochenta oponían el reaccionarismo “pagano” de Evola al reaccionarismo católico del franquismo, y caracterizaban lo “Nacional-Revolucionario” como una negación expresa de la Revolución Francesa y la Ilustración en cuanto cultura racional. No otro es el significado de la Cruz Céltica y la definición de “revolución” por parte del evoliano Milá: la desvergonzada apología del Antiguo Régimen, el rechazo de la ciencia, del socialismo y de la modernización, la defensa abierta de cosas como la magia o el esoterismo y, en definitiva, un oxidado baúl de ideas-fósil que incluye desde las pelucas empolvadas llenas de piojos al irracionalismo epiléptico del chamán. Para entender cómo el propio Evola definió su “ideología” hiperreaccionaria en abierta oposición a un fascismo ya derechizado, al que este repugnante aristócrata con monóculo calificaba empero de excesivamente izquierdista para su gusto, basta leer El fascismo visto desde la derecha. En cuanto a las “consecuencias” de semejante delirio doctrinal, nos remitimos a idioteces absolutamente deleznables como laIntroducción a la magia, quizá la “obra” más significativa de Evola a la hora de entender el suicidio ideológico que entraña para un partido NR asumir el llamado “pensamiento tradicional”.
En efecto: una vez llegado a este punto, es imposible establecer la necesaria conexión defundamentación racional entre  el plano de los valores, la ideología y el programa político NR. !Las “bases” NR quedan cortocircuitadas, señor Llopart!
No existe, ni puede existir, un programa político “evoliano” a menos que se quiera restablecer, por ejemplo, el derecho de pernada y la servidumbre de la glebaEl evolianismo es estructuralmente apolítico. La intención de Evola no fue otra que apartar a los fascistas de posguerra de cualquier veleidad nacional-revolucionaria, utilizarlos como carne de cañón de los servicios de información occidentales en su lucha contra el comunismo y, finalmente, anularlos para la acción política destruyendo en ellos toda forma de inteligencia y sentido crítico. El aislamiento político del MSR, su inepcia, en plena crisis económica y social, a la hora de establecer una vía de contacto con los trabajadores nacionales (aplastados por la oligarquía) a pesar de contar Llopart con medios materiales muy superiores a los de Josep Anglada en sus inicios, es un fenómeno que merece ser explicado y tiene que ver con el colapso ideológico que entraña el divorcio entre los fundamentos (irracionalistas) de los valores y su expresión político-programática. El MSR ha podido maquillar este “cortocircuito” gracias a la manipulación del programa político de AE, pero la naturaleza reaccionaria del contenido ideológico real (mezcla de evolianismo y catolicismo lefebvriano à la Buela), es decir, de la interpretación que ha dado Llopart a ese programa una vez convenientemente amputado y deformado,  no dejará de manifestarse. El hecho traduce la apoliticidad radical del “pensamiento tradicional” (=reaccionario) en el carácter marginal irrecuperable del partido social-republicano.
La verdadera acción que yo pretendía ejercer sobre los jóvenes del grupo “Imperium” y las otras corrientes juveniles era en el sentido de una contraposición a las tendencias materialistas y de izquierda presentes dentro del MSI.
(Julius Evola)
La re-derechización del proyecto NR
Una vez aceptado por el propio Llopart que el núcleo del discurso NR, es decir, aquello que lo distingue radicalmente de cualquier otro discurso político, es la apelación a unos determinados valores; que, además, esos valores, identifícanse como “valores heroicos” claramente diferenciados de la religión, deberíamos esperar que en un libro titulado ¿Qué es ser nacional-revolucionario?, el secretario general del “único partido nacional-revolucionario” de España, Juan Antonio Llopart Senent,explicara en qué consisten dichos valores. Ahora bien, de las 231 páginas del libro, unas 50 redactadas por Llopart (y ya sabemos cómo), disponemos exactamente de dos páginas,dos, dedicadas a los valores. En ellas, la mayor parte del texto la ocupa Llopart en desmarcarse del “materialismo” y únicamente emplea cinco líneas en caracterizar los valores NR (pág. 59). La misteriosa frase de Llopart, que ya hemos tenido ocasión de comentar, es “la espiritualidad de los valores”, a la que añádese la preferencia del héroe frente al santo. Los rasgos heroicos consistirían en anteponer el honor y la fidelidad a la cobardía, en el rechazo del “Paraíso celestial pleno de igualdades y felicidad” y en la “lucha por una concepción heroica del hombre”, “por una espiritualidad de combate contra la moral del esclavo”.  ¿Es éste el discurso del primer nivel -valores- de las “Bases NR” (valores, ideología, programa) hurtadas a Farrerons? ¿Se agota aquí el fundamento axiológico del proyecto nacional-revolucionario? Cuatro frases. Nada más. !Menudos fundamentos!
En realidad, una obra dedicada a definir el proyecto NR, debería haber convertido cada una de estas frases, en el título de un capítulo entero del libro. Pero Llopart no es capaz de desarrollar ese “tema”, porque no sabe ni de lo que hablatanto en el sentido moral como en el intelectual de la palabra. Ha entrado en un terreno de filosofía pura que desconoce enteramente. Además, aunque lo que ha escrito no es rechazable (repetimos que plagia la conferencia de Farrerons de 7 noviembre de 2008 en Madrid), tal como lo ha expuesto, es decir,  a base de unos pocos eslóganes escuálidos y resecos, podría ser aceptado por cualquier evoliano con un poco de imaginación y ganas. Basta sustituir “héroe” por “guerrero” y ya tenemos al aristócrata feudal añorado por Evola (y Milá). Y, sin embargo, las posturas evoliana (derechista-reaccionaria) y nacional-revolucionaria  (Farrerons) sobre los valores, pese a las coincidencias aparentes si se reducen las ideas a unas simples consignas, esconden una incompatibilidad de fondo que es de las mismas características, aunque enormemente aumentadas -hasta dimensiones “cósmicas” incluso-, que aquella que opuso el franquismo (nacional-catolicismo) al nacionalsindicalismo jonsista (“fascista”). No estamos ante el “fascismo frailuno” (franquismo), hazmerreír de los fascismos europeos, sino ante un fascismo chamánico, motivo de escarnio para cualquier ciudadano que, simplemente, esté en sus cabales y quiera seguir estándolo.
De hecho, y Farrerons ya explicó esto en otro lugar, el evolianismo es mucho más reaccionario que la extrema derecha católica, pues ésta todavía se siente portadora de una racionalidad heredada de la cultura filosófica griega. El “pensamiento tradicional” nos retrotrae de la teología de Santo Tomás (reivindicada por José Antonio Primo de Rivera) al ritual mágico y los eones del horóscopo, o sea,  a una postura propia de perturbados mentales. En realidad, estamos ante una conspiración oligárquica para destruir la mente de las nuevas generaciones de nacional-revolucionarios con un veneno peor que cualquier droga: la idiotez querida, buscada, el hecho deentrenarse para “rechazar la razón”, para convertirse voluntariamente en un tonto irrecuperable… !Esto es Evola! Desde los años ochenta viene Jaume Farrerons enfrentándose a dicho fraude, lo último que podíamos esperar en la INTRA era que el MSR, un partido político que se fundó sobre las bases ideológicas relativamente sanas de AE, recayera en la vieja enfermedad de la Cruz Céltica, sustituyendo la verdad racional y la defensa de la modernidad por el retorno a las cavernas del “pensamiento tradicional”. El único responsable de esta inmensa derrota ideológica es Juan Antonio Llopart Senent, quien en 2009, en plena reconciliación con el maestro evoliano, actuó a instancias del escrito “Por qué no soy nacional-revolucionario”, publicado urgentemente por Ernesto Milá en respuesta a “Nacional-revolucionarios, ¿una alternativa de izquierdas?” de Jaume Farrerons.
Siervos de la gleba:  la sociedad “tradicional”.
Analizar el caso de la derechización del fascismo español nos permitiría comprender las consecuencias políticas devastadoras que se siguen de matices filosóficos aparentemente insignificantes. Pero ahora no podemos entrar en la historia del falangismo, sino en cómo Llopart ha derechizado, por su cuenta y riesgo, un proyecto político que empezó identificándose con la izquierda nacional y que ahora, en cambio, se contrapone a ésta; el propio Llopart así lo ha reconocido expresamente. En efecto, cuando en la página 38 de ¿Qué es ser nacional-revolucionario?propone Llopart que “Diseccionemos el área”, distingue entre derecha nacional-populista, históricos (=falangistas), nacional-catolicos, izquierda nacional y nacional-revolucionarios. Por lo que respecta a nuestras pretensiones en la presente entrada, la principal conclusión de este esquema de clasificación es que los nacional-revolucionarios quedarían fuera (según Llopart) de la izquierda nacional o, lo que es lo mismo, que la izquierda nacional no sería nacional-revolucionaria por el simple hecho de haberse declarado “de izquierdas”. Cierto es que Llopart se aferra al clavo ardiendo de la famosa frase de Ortega y Gasset pero, una vez más, malinterpretándola, pues lo que pretende Ortega no es negar la existencia de una izquierda y una derecha políticas, sino, precisamente, que los criterios derecha/izquierda, que son estratégicos y tácticos, sean extrapolados al plano del pensamiento sin mediación alguna. Precisamente porque la opción de izquierda nacional pertenece al plano pragmático del programa político, y no al plano de la ideología y menos todavía al de los valores (filosofía), es posible hacer propia la idea de Ortega y, al mismo tiempo, promover el vínculo vital del proyecto NR con los trabajadores nacionales. Éstos se identifican a sí mismos con la izquierda (=defensa de los intereses morales y materiales del pueblo); pese a las recurrentes obsesiones y pesadillas derechistas, por “izquierda” no entienden los ciudadanos cosas como el Kali Yuga o el aborto a la carta.
Ahora bien, al decir de Llopart, Alternativa Europea sí habría estado emparentada con la izquierda nacional: “Salvo casos aislados, en España los principales valedores de esta línea más próximos en el tiempo -básicamente los provenientes de Alternativa Europea- se integraron en el Movimiento Social Republicano” (Llopart, J. A., op. cit., p. 42). Si así fuere, el primer programa de izquierda nacional en España habría que consignarlo como aquél redactado a la sazón por Farrerons para AE (algo que no sería rigurosamente cierto porque AE no era todavía izquierda nacional, sino el inicio del camino o andadura hacia ésta). Pero al mismo tiempo, Llopart, quien sostiene haber estado vinculado desde “siempre” a posturas NR, habría evolucionado del campo de la izquierda nacional al campo nacional-revolucionario “ninista” (ni derechas, ni izquierdas). En suma, si nos atenemos a las contradicciones de su propia narración autolaudatoria, Llopart ha mentido una vez más cuando se presenta como una Atenea nacida ideológicamente armada en Molins de Rei. Mas todo ese relato esconde una mezquina mixtificación a posteriori para justificar los intereses personales actualísimos de Juan Antonio Llopart. La verdadera historia de Llopart es otra muy, muy distinta. Procede Llopart de un oscuro campo pseudo-NR (Cruz Céltica), el de los años setenta y ochenta hasta la aparición de Bases Autónomas (Madrid) y ENSPO (Barcelona), que se confunde con la extrema derecha evoliana adoctrinada por Ernesto Milá; Llopart empieza a tener alguna noción de aquéllo que distingue al genuino proyecto NR del pedestre ultraderechismo gracias a Farrerons,quien le redacta un programa político orientado a la izquierda nacional, es decir, nacional-revolucionario, en abierta oposición a la idea evoliana de contrarrevolución; finalmente, en un tercer movimiento, retrocede Llopart ante las consecuencias de ese mismo programa y derechiza el proyecto iniciado como AE, convirtiendo el MSR en una opción “NR” neocéltica (“tradicional”), siempre con características propias pero incapaz de romper esa prisión que denomínase eufemísticamente “el área”.
Ernesto Milá, evoliano e informador cloacal. El “área”… Misterioso vocablo, clave secreta, empero, del texto de Llopart. Denominación técnica del gueto ultraderechista, corralito fachadel cual el fundador del MSR no ha podido escapar a pesar -dicho sea en su favor- de haberlo intentado sinceramente en algún momento de su fracasada carrera política.
Observemos, en este sentido, uno de los cambios que se producen entre el Programa Político de Alternativa Europea (1997), redactado por Farrerons, y el amaño de Norma Programática del MSR de 2008, consistente en recortar los elementos axiológiocos más NR (=izquierdistas nacionales) de aquél. En una aparentemente minúscula amputación se encierra un importante significado, síntesis del proceso derederechización al que el MSR es sometido por Llopart para no perder a sus legiones de skin heads(los “guerreros” del evolianismo real). Y todo ello a los solos efectos de mantener la clientela editorial del área, es decir, la fuente de información y recursos económicos del propietario de Ediciones Nueva República. Veáse, en fin, la conclusión (punto 36) del programa político de AE:

Alternativa Europea se define como alternativa de valores éticos a la sociedad de consumo, pero no a la modernidad en cuanto tal. Antes bien, pretendemos salvaguardar, en la crítica general del individualismo, el relativismo y el economicismo hedonistas, aquellas instituciones del mundo occidental que definen la cultura racional desde la Grecia clásica, y que han contribuido a disolver los aspectos de las culturas tradicionales ligados a lacras, como por ejemplo la explotación, la miseria, la superstición y el inmovilismo.
Entendemos que la sociedad de consumo representa una desviación del proyecto moderno,promovida por la subcultura izquierdista de la transgresión y por el individualismo sociológico en sus versiones, tanto liberal, como libertaria. Forma parte de la crisis de transformación y liquidación final de la sociedad tradicional europea, acompañada por la inevitable pérdida de viejos y caducos referentes éticos. La modernidad puede y debe tomar conciencia de sus valores auténticos, ligados a una espiritualidad ética de la verdad racional, para llevar adelante la realización del proyecto histórico iniciado por Grecia en el siglo V a. C., y edificar al fin una sociedad justa fundada en las estructuras y principios de la libertad política (democracia), la racionalidad cultural (ciencia y filosofía), el progreso económico (socialismo y tecnología) y el servicio a la nación (Estado cívico).
Juan Antonio Llopart, discípulo de Milá. De este fragmento  han sido eliminadas, en el programa del MSR (2008), todas las referencias a la racionalidad (en verde). Y allí donde dice “ética de la verdad racional”, en su lugar se ha pegado la etiqueta idiotizante del Cesid: “espiritualidad tradicional”. Que significa: vuélvete un “iniciado” (=majadero) y deja de ser peligroso para el sistema. Una vez dado el giro a la derecha, el engarce lógico entre el nivel discursivo de los valores y su plasmación ideológica y política como modernidad  alternativa (proyecto NR, fascista originario), conviértese en la subversión pura y simple de las conquistas sociales; y consecuentemente, empuja en la dirección de una extrema derecha radical, hiperreaccionaria, cavernícola, de imposible plasmación política como no sea por medio de la mentira y la más absoluta autodestrucción intelectual -y psíquica- tanto de los perpetradores cuanto de sus víctimas. En efecto: no puede confesárseles a los ciudadanos que se les va a privar de la seguridad social, la escolarización obligatoria y el derecho a elegir a sus representantes políticos, para, en lugar de tan decadentes instituciones modernas, restituir los privilegios de una aristocracia hereditaria de señores presuntamente superiores por nacimiento. Parece absurdo pretender, por ejemplo, que la magia o la tradición hermética ocuparán el lugar de la ciencia y, además, colgar esto en un programa electoral. Carece de sentido, yendo hasta el final, razonar contra la razón y sugerir que esos “razonamientos”, por llamarlos de alguna manera, sí serían válidos… Por supuesto, uno siempre puede “sentirse” superior sin tener que esforzarse en nada; y acreditar esa ilusoria superioridad afirmando poseerla y calificando de “racionalista” a quienquiera ose preguntar,  dudar o cuestionar la consabida fábula jerárquica de todos los sectarios vendedores de pócimas milagrosas. Semejante bazofia para enanos acomplejados sólo puede existir en la mente de supuestos “guerreros” que se adoran a sí mismos, en medio de las ruinas, como última expresión de una perdida “edad dorada” sólo identificable en sus cabecitas intoxicadas, pero que, en el mejor de los casos, se dedicarán a jugar a los espías anticomunistas -mirando con desprecio, desde “lo alto”, a todos aquellos que no compartan sus risibles “saberes iniciáticos”- en este mundo contemporáneo ya condenado e intrínsecamente “malo”; un sitio donde cualquier acción política resultaría a la postre inútil porque la evoliana concepción cíclica del tiempo y de la necesaria decadencia vuelve vano todo influjo histórico de la voluntad, individual o colectiva; donde sólo queda, por tanto, “cabalgar el tigre”, o sea, embolsarse el sobre color sepia de los servicios de información del Estado y burlarse de quienes hayan quemado su existencia por la causa nacional-revolucionaria europea. De ahí que Ernesto Milá, principal autoridad del evolianismo (!citado por Llopart en su libro!) sostenga sin pestañear que lo NR no existe (desde luego, Milá ha hecho  todo lo posible para que lo NR no exista, ha sudado la camiseta a fin de convertir esta afirmación en una constatación de hecho). A pesar de las escandalosas evidencias de colaboracionismo policial, Llopart reconoce a Milá como fuente ideológica, mientras, en un alarde de “objetividad” que ya retrata al futuro cacique en ciernes, silencia a Farrerons ignorando las gigantescas deudas doctrinales existentes, por no hablar de un compromiso nacional-revolucionario expreso y, este sí, real, que se remonta a la época de ENSPO (nada menos que 30 años atrás).  Primer engaño, primera mezquindad “personal” de Llopart, tras la cual vendrán, inexorablemente, todas las demás.
Documentación anexa para ilustrar por qué los términos “verdad racional”, “modernización”, “cultura racional” y “espiritualidad ética de la verdad racional”, entre otras, han desaparecido del programa del MSR.
Wikipedia
Crítica de Evola al Nacionalsocialismo y al Fascismo
http://es.wikipedia.org/wiki/Julius_Evola
Fue desde un principio sumamente crítico tanto con el fascismo como con el nacional socialismo, en especial respecto a la figura del mismo Hitler, a quien acusaba, “en razón de su demagogia populista” (algo que Evola despreciaba), de ser, antes que una alternativa a la decadencia del Occidente, una de las últimas partes de su proceso moderno disolutivo. Es decir, Hitler no era el salvador de Alemania que venía a purificar al pueblo —y al mundo ario— trayendo una Weltanschauung renovadora, sino que era la última piedra que venia a hundir aún más a los hombres. Para él, el movimiento nacionalsocialista (principalmente su racismo) fue el «ultimo zarpazo» que el nefasto mundo decadente —que llamaba genéricamente moderno— dio a los hombres. Postura que sostuvo hasta su muerte. Evola atacó a todos los teóricos del nacionalsocialismo, apuntando con extraño y persistente ahínco hacia la doctrina racial, pretendía disolver los fundamentos de la incipiente cosmovisión natural y científica.
Evola se reconocería en distintos escritos como en su libro Imperialismo Pagano como antifascista, Evola dice que el nacionalismo es repugnante y que los escuadristas eran plebeyos, subraya el hecho de haber “atacado repetidamente la teoría de la “socialización” que, como se sabe, fue santo y seña del fascismo de Salò: al cual no me adherí en cuanto doctrina… En la socialización veo un marxismo encubierto, una tendencia demagógica…”. A su vez confirmaría que “En realidad las posiciones que he defendido y que defiendo, como hombre independiente… no son las denominadas “fascistas” sino las tradicionales ycontrarrevolucionarias”.
Evola consideraba al nacionalsocialismo como «vulgar», «demagogo», «aberrante», «incoherente», «nefasto», «arrogante», «deforme mental por su cientificismo», «iluso», «paranoico», «obseso», «diabólico», «histérico», «abominable», prácticamente no le faltó ningún epítetoConsideró al nacionalsocialismo como «totalmente ajeno a la Derecha tradicional» que él representaba. No obstante, rescataba solamente algunos puntos que tenían en común con su doctrina, como por ejemplo el elitismo de la SS. En su intento de destruir las bases del nacionalsocialismo no dudó en atacar algunas de sus fuentes. Criticó desmedidamente a Richard Wagner (el maestro y compositor que dio la mayor inspiración artística, ideológica y espiritual a Hitler), de llevar la mitología nórdica a lo que el llamaba una «desviación» a través del arte, convirtiéndose este arte en «un instrumento de perversión moderna». Llega al extremo de decir que el maestro Wagner es un «despreciable producto moderno» especialmente en el campo ideológico racista y mitológico nórdico, afirmando que «deforma» lo que él (subjetivamente) entiende por espiritual y tradicional. Esto es extraño ya que Wagner encarnaba la restauración tradicional y la promovía a través del Arte y las ideas, es por esto que cautivó a Hitler quien afirmó «convertiré a Parsifal en un movimiento político espiritual». En cuanto a la música de Wagner, la criticaba llamándola melodramática, mientras a la de Beethoven la designaba como trágico-patética. Criticó duramente a los padres del racismo y el revival ario, como a Chamberlain y Gobineau, y a todos los que siguieron ideológicamente a Wagner como así también a los principales teóricos racistas del III Reich. Es decir, pretendió desmantelar todos los orígenes profundos de la revolución ario-racista en Europa. De esta manera, pensaba que atacando a Richard Wagner y a los precursores del racismo ario, descalificaría de raíz todo el Nacionalsocialismo en su esencia y cosmovisión racista.
A pesar de criticar al nazismo por su racismo, Evola, quien sin duda se consideró a sí mismo -pobre payaso- un ser “superior” a cualquier obrero industrial moderno, es capaz de escribir cosas como la siguiente en defensa de un retorno puro y simple a la sociedad aristocrática de castas:

Cuando las cosas han llegado a este punto, no hay que extrañarse que las razas superiores mueran. La lógica inevitable del individualismo tiende también hacia este resultado, sobre todo en las “clases” pretendidamente “superiores” de hoy, en las que disminuye el interés hacia la procreación; sin hablar de todos los demás factores de degeneración inherentes a una vida social mecanizada y urbanizada y, sobre todo, a una civilización que no conoce los límites saludables y creadores constituidos por las castas y las tradiciones de la sangre. La fecundidad se concentra entonces en los estratos sociales más bajos y en las razas inferiores, donde el impulso animal prevalece sobre todo cálculo y consideración racional. Se produce inevitablemente una selección al revés, el ascenso y la invasión de los elementos inferiores, contra los cuales la “raza” de las clases y de los pueblos superiores, agotada y derrotada, no puede nada o casi nada, como elemento espiritualmente dominador.
Publicado por ENSPO en 7:38 a.m.
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8 comentarios:

Miguel dijo…

Es interesante que se muestren esas palabras de Evola sobre el racismo y el NS, dado que no es raro encontrarse actualmente con nacionalsocialistas evolianos. Por otra parte, muchos seguidores del barón italiano aprovechan sus ideas sobre esta cuestión para dar una mejor imagen de su maestro.
No pretendo abrir aquí una discusión sobre lo lícito e ilícto de las ideas raciales y el nazismo, pues escapa al tema del artículo, pero sí me gustaría hacer un comentario al respecto.
Como se ha señalado, Evola rechaza el racismo y al NS por considerarlos modernos y ajenos a sabidurías tradicionales. Pero creo que su oposición viene también por otro motivo. Los teóricos del NS insisten en que una vez lograda la anhelada comunidad racialmente homogénea -y repito que no quiero discutir sobre lo ilegítimo o no de esa aspiración-, todos sus miembros gozarían de los mismos derechos y deberes.
6:36 a.m.

Miguel dijo…

Una vez alcanza la utopía racial que se proponía desde el NS, sólo habría “igualdad”, sólo habría una comunidad compuesta por “arios”, en la que el referente principal sería precisamente ese: su calidad de “arios”, sin que importase si eran de extracción plebeya o poseyesen una genealogía aristocrática. Algo sencillamente inadmisible para Evola.
Como se ha dicho en este blog, el racismo del NS supone admitir la desigualdad del género humano. Eso es muy cierto. Pero la otra cara de la moneda podía suponer la “igualdad social” dentro de la comunidad racial. Creo que Evola percibió ésto y es uno de los motivos de su repugnancia por el nazismo.
Por ejemplo, creo recordar que fue Walter Darré quien dijo algo así como que era más fácil encontrar la sangre aria en el campesinado que en las familias nobiliarias. Considerar que pescadores y labriegos eran más dignos de estima que la aristocracia supondría sin duda una verdadera blasfemia para Evola.
La postura del italiano concuerda con la un miembro de la llamada Revolución Conservadora, el poeta Stefan George, quien criticaba al NS no por lo que pudiera tener de dictatorial o violento, sino por considerarlo un movimiento plebeyo y populachero (George consideraba que el gobierno debía estar en manos de aristócratas elitistas).
7:05 a.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

En efecto, el racismo de Evola es clasista y basado en creencias de tipo reaccionario, irracional. Evola insiste en que la autoridad viene “de lo alto”, pero este “de lo alto” no se aclara, se trata de un fraude típico de sacerdotes.
Evola no podía soportar en el nazismo una doctrina de la raza biológica fundamentada en un discurso de tipo científico y que no hacía distinciones de clase, valorando sólo a los más capacitados para el servicio a la nación.
Evola odiaba el nacionalismo. Lo suyo eran las castas amparadas en fábulas sobre el origen divino de los parásitos con peluquín empolvado.
Evola es una de las mayores montañas de mierda de la extrema derecha y ha hecho un daño terrible al socialismo nacionalista revolucionario.
Un evoliano es un TRAIDOR y debe ser echado a patadas de cualquier organización NR digna de ese nombre.
No se puede ser evoliano inocentemente.
9:29 a.m.

Miguel dijo…

Exacto, no es posible ser NR o NS a la par que evoliano.
Y añadiría que es también imposible ser identitario al estilo de organizaciones como Terre et Peuple a la par que evoliano (y conste que, como ya he dicho en los anteriores comentarios sobre el NS, no quiero iniciar un debate sobre las bondades o perjuicios de esta corriente).
Los identitarios suelen apelar a las raíces de Europa, a su cultura y tradiciones, al mismo tiempo que reconocen a Evola como un referente. El problema es que el barón italiano no tenía escrúpulo alguno en apoyar sus tesis tanto en “tradiciones” europeas como extraeuropeas. En las páginas que escribió, podemos ver que apela, por ejemplo, al mundo grecorromano o a tradiciones germánicas de igual modo que lo hace con el Budismo, el Sintoísmo, el Hinduísmo o el Islam.
Es decir, en Evola hay poco o nada de específicamente europeo o reivindicación de la identidad europea. Bebe indiscriminadamente de fuentes europeas al igual que de las procedentes del Lejano Oriente o del desierto Arábigo (si acaso, se puede salvar la contradicción con el Hinduísmo, a través de las lejanas raíces indoeuropeas).
Aquí hay una gran incongrencia de fondo. Los identitarios no pueden posicionarse políticamente contra la islamización de Europa al mismo tiempo que toman como base ideológica a alguién cuyos textos han llevado a varios nacionalistas europeos a convertirse en musulmanes (algo que se agrava en el caso de René Guenon, la otra “vaca sagrada” de los tradicionalistas).
Creo que, en lo tocante a esta cuestión, los identitarios han de revisar seriamente sus posturas. Si bien es justo reconocer que algunos identitarios franceses han caído en la cuenta y han empezado a denunciar a Evola y a Guenon como pensadores perjudiciales y antieuropeos.
3:46 a.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

En efecto, al igual que los cristianos, Evola vuelve a colocar a Dios por encima de la nación y en el fondo promueve un universalismo. Eso cuando no abomina directamente del nacionalismo. Los cristianos, católicos en especial, que se dan cuenta de lo que significa el Sermón de la Montaña, han encontrado en Evola un antídoto contra la vergüenza del katholon (=universalidad fraternalista) vaticana, pero sólo para ver reproducida la misma escaramuza lógica en sitios tan lejanos como Japón (Tao) o la India (budismo).
7:14 a.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

En cuanto al tema del islam, es flagrante. En la época de ENSPO, cuando defendíamos la cultura griega clásica, Milá y Moreno nos oponían el islam esgrimiendo librescos ejemplares de Evola y René Guénon, mientras denostaban la “nación” como fenómeno burgués. Hoy esos mismos personajes se dedican a la demagogia anti-islámica en nombre del patriotismo. No tienen vergüenza ni la han conocido. Evola es una directriz ideológica a exterminar, y la cosa corre prisa, el veneno con el que han paralizado el campo NR durante medio siglo sigue inoculado en la sangre de los camaradas.
7:22 a.m.

Miguel dijo…

Ya para acabar con mis intervenciones en este hilo, me gustaría decir que me parece muy acertada la conclusión de que es imposible hacer política desde el discurso evoliano.
Ninguna formación que pretenda seriamente tener algún éxito en política puede proponer el regreso a las condiciones previas a 1789. El último movimiento que intentó eso en nuestro país fue el Carlismo; su historia, su evolución ideológica y sociológica, lo que ocurrió con gran parte de su militancia en la Transición (que acabó en el PP o el PNV) pueden ser objeto de estudio para aquel que quiera comprender el papel que puede jugar una corriente política así actualmente.
La pretensión de retornar a la sociedad del Antiguo Régimen es un sinsentido en estos días. Por eso la doctrina evoliana es una vía muerta en política. Ni los regímenes más reaccionarios del siglo XX llegaron a eso. Ni siquiera el Franquismo de la segunda mitad de la década de los 40 y casi toda la década de los 50 -su época más ultraconservadora y nacionalcatólica- se planteó ese objetivo (más allá de las fantasías privadas de alguno de sus jerarcas y partidarios).
Decía el norteamericano Ralph W. Emerson que “El mundo cambia, nos guste o no”. En ese sentido, hay que reconocer que incluso alguien con escasa formación intelectual, como fue Francisco Franco, demostró una mayor perspicacia e inteligencia que Evola y sus seguidores al comprenderlo.
Por último quisiera indicar que se da una tremenda incongruencia en la postura política de uno de los evolianos que se menciona en el artículo. Esa persona ha adoptado como lema político “Somos los de abajo y vamos a por los de arriba”. Un evoliano no puede decir eso, su maestro lo consideraría una aberración. Quien pronuncie esa frase o no cree en lo que dice o no cree en Evola (o no cree ni en lo uno ni en el otro).
3:40 a.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

Ciertamente, elaborar un programa electoral coherente con el evolianismo sería algo así como colgar un cartel que dijera: “restablezcamos la servidumbre de la gleba”. No es extraño que Milá se oponga a la fundamentación ideológica NR y a la fundamentación ideológica de la política “en general”, porque, o una de dos, o el programa NR desplaza a la bazofia evoliana,o la bazofia evoliana tiene que salir de su escondite y mostrarse en toda su ignominia. La única política posible de Ernesto Milá es el engaño al pueblo y la lucha interna contra los auténticos NR que puedan desenmascararle. Ernesto Milá y sus colaboradores son TRAIDORES con todas las letras.
8:49 a.m.
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http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/05/usurpacion-amputacion-y-tergoversacion.html
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miércoles, mayo 30, 2012

Usurpación, amputación y tergiversación de la doctrina nacional-revolucionaria (3)

No podemos continuar con esta serie de entradas sin ajustar antes las cuentas, de forma muy sumaria, con la obra de Julius Evola. Este nefasto escritorzuelo ha sido guía e instrumento de quienes, actuando como colaboracionistas policiales del sistema, han dedicado su vida a intoxicar y confundir a los jóvenes nacional-revolucionarios, hasta el punto que éstos han perdido contacto con las verdaderas fuentes de su propia ideología, socialista, confundiéndola con la extrema derecha más abyecta y reaccionaria. No olvidemos que el sistema asimila ultraderecha y fascismo (de forma fraudulenta y por motivos obvios), pero obsérvese también que la tarea de los evolianos no ha consistido en otra cosa que en remachar esta mixtificación periodística y propagandística en la mente de los propios interesados. Así, provocadores e infiltrados como Ernesto Milá Rodríguez mediante, el veneno fue inoculadodesde dentro décadas atrás a las nuevas generaciones del nacionalismo revolucionario europeo. Será menester mucho tiempo y esfuerzo para poner en evidencia la impostura: los propios presuntos NR (evolianos), dirigidos siempre por el usurpador Milá  y por incompetentes ideológicos como Juan Antonio Llopart, que le hacen el juego al chivato del Cesid, pugnan en estos momentos para impedir que el proyecto nacional-revolucionario, políticamente de izquierdas, pueda resurgir en un momento crucial que constituye su última oportunidad histórica, en la cual decídese además el destino de Europa.
Derecha e izquierda en Evola
Un ejemplo que puede resultar muy instructivo a efectos de denunciar la manipulación evoliana lo encontramos en el primer capítulo de El fascismo visto desde la derecha (1964):
En las páginas que siguen nos proponemos realizar un estudio del fascismo desde el punto de vista de la Derecha, estudio que se limitará, sin embargo, a los aspectos generales del fascismo y, esencialmente, al plano de los principios. En función de este objetivo, es primeramente necesario precisar lo que entendemos por Derecha, aunque no sea una tarea fácil, ya que sin esto es imposible facilitar al lector medio, puntos de referencia que tengan una relación directa con la realidad actual, y aun menos con la historia italiana más reciente, es decir, con la historia de Italia tras su unificación como nación./Respecto al primer punto, sería preciso decir que hoy no existe en Italia una Derecha digna de este nombre, una Derecha como fuerza política unitaria organizada y poseedora de una doctrina precisa. Lo que se llama corrientemente Derecha en las luchas políticas actuales se define menos por un contenido positivo que por una oposición general a las formas más avanzadas de la subversión y de la revolución social, formas que gravitan en torno al marxismo y al comunismo. Esta Derecha comprende además tendencias muy diversas e incluso contradictorias. Un índice significativo de la confusión de las ideas y de la pequeñez de los horizontes actuales, lo constituye el hecho de que hoy en Italia los liberales y numerosos representantes de la democracia puedan ser considerados como hombres de derecha: esto habría horrorizado a los representantes de una Derecha auténtica y tradicional, porque en la época de esta Derecha, liberalismo y democracia fueron particular y precisamente considerados como corrientes de la subversión revolucionaria, más o menos como hoy el radicalismo, el marxismo y el comunismo, tal como se presentan a los ojos de lo que se dado en llamar “partidos del orden”./ Lo que se llama la derecha en la Italia actual comprende diversas corrientes monárquicas y, sobre todo, tendencias de orientación “nacional” que intentan mantener lazos ideales con el régimen precedente, es decir, con el fascismo. Pero la diferenciación necesaria a fin de que estas tendencias puedan aparecer como representantes de una Derecha auténtica ha faltado hasta ahora. Esto además se desprenderá de las consideraciones que desarrollaremos, consideraciones destinadas a establecer una discriminación en los contenidos ideológicos del fascismo; discriminación que, para el movimiento en cuestión habrían debido representar un deber teórico y práctico indispensable, pero que, por el contrario, ha sido olvidado. / ¿Es preciso además revelar el absurdo consistente en identificar por todos los medios Derecha política y Derecha económica? La polémica de los marxistas apuesta notoria y fraudulentamente por esta identificación. Para estos últimos, la derecha, la burguesía capitalista, conservadora, “reaccionaria”, tiende a defender sus intereses y privilegios, haciendo de todo uno. En nuestros escritos de carácter político, jamás hemos dejado de denunciar esta confusión insidiosa y la irresponsabilidad de los que, favoreciendo de cualquier forma esta forma de ver las cosas, ofrecen armas al adversario. ENTRE LA VERDADERA DERECHA Y LA DERECHA ECONOMICA, NO SOLO NO EXISTE IDENTIDAD ALGUNA, SINO QUE HAY INCLUSO UNA OPOSICION PRECISA. Este es uno de los puntos que serán puestos de relieve en las presentes páginas cuando hagamos alusión a las relaciones entre política y economía, tal como el fascismo intentó definirlas y tal como derivan, además, de toda verdadera doctrina tradicional del Estado.
Creemos que aquí está “todo Evola” y además en un pasaje harto ilustrativo en orden a clarificar la cuestión derechas/izquierdas. Aunque los evolianos  españoles (no así los italianos) acostumbran, en la práctica, a reafirmarse en el ninismo (ni derechas, ni izquierdas) o a cuestionar desdeñosamente que este tema pueda tener importancia alguna desde el punto de vista político práctico (lo que es falso y de ahí su secreto e indomeñable interés), la verdad es que para ellos este “ninismo” es una forma de disimular su derechismo -del que se avergüenzan- y la absurda ideologización, elevada a categoría metafísica, del vocablo “izquierda” (=mal metafísico absoluto).
En primer lugar, Evola debe admitir que el signo “derecha” se utiliza habitualmente para identificar a liberales y capitalistas. El uso de una palabra es muy importante a efectos de determinar su significado, pues no existen “significados auténticos” de los términos, sino usos que acaban convirtiéndose en normativos por decisión institucional (un diccionario oficial de la lengua). Carece de sentido hablar del significado “auténtico” de la palabra “gato”, a la vez un animal y una herramienta. ¿Es más auténtico el gato-animal que el gato-herramienta? !Ociosa discusión!Imaginémonos que ahora apareciera alguien con la tesis que ni el gato-animal ni el gato-herramienta son el “gato auténtico”, sino un árbol extinguido que nunca fue denominado gato por nadie excepto por la persona que sostiene esa “teoría”. Pues bien, dicha pretensión sólo podría ser calificada de delirante y es exactamente la de Evola con respecto al vocablo “derecha”.
Existe una segunda razón, de carácter histórico, que enlaza con la anterior, por la que el concepto de “derecha auténtica” debe ser rechazado, y es que, para Evola, la derecha auténtica se opone a la modernidad como un bloque, pero lo cierto es que la dualidad derechas/izquierdas es una determinación política interna de la propia modernidad. En efecto, sólo puede hablarse de derecha por oposición a la izquierda, pero en el mundo premoderno no existe izquierda. En consecuencia, tampoco puede hablarse de derecha en la Edad Media. Sostener que un caballero medieval es de “derechas” comporta el absurdo de afirmar que en alguna ocasión dicho personaje “pensó” su propia identidad por oposición a unas “izquierdas”. Nadie en sus cabales aceptaría semejante supuesto. Evola, sí.
En tercer lugar, “derecha” no designa contenido ideológico alguno. Otro tanto puede afirmarse respecto a su opuesto simétrico, “izquierda”. De alguna manera, el mismo Evola nos ofrece los ejemplos pertinentes al caso:
(…) liberalismo y democracia fueron particular y precisamente considerados como corrientes de la subversión revolucionaria  más o menos como hoy el radicalismo, el marxismo y el comunismo (…).
En efecto, el liberalismo capitalista, la derecha político-económica actual, fue en su tiempo izquierdaCómo ha podido el liberalismo capitalista pasar de la izquierda a la derecha si su contenido “ideológico” no ha variado, es lo que se tendría que preguntarse Evola si no fuera un cretino, pero no lo hace porque parte de una idea esencialista de derecha totalmente divorciada de la realidad, tanto por lo que respecta al lenguaje como a la historia.
¿Para qué sirve un esquema metodológico de análisis?
La solución a este enigma la encontró Jaume Farrerons ya en la época de ENSPO, y la expuso en Madrid en su conferencia “Nacional-Revolucionarios, ¿una alternativa de izquierdas?” el 7 de noviembre de 2008. Allí distinguió Farrerons tres niveles de discurso, a saber, valores (nivel filosófico o nivel A), ideología (nivel B) y programa político (nivel C). Citaremos textualmente sus propias palabras:
En efecto, lo primero que hay que distinguir en el proyecto NR y en la política en general son tres niveles del discurso o del texto (…). Esos tres niveles son elfilosófico, el ideológico y el programático opolítico, que denominaremos niveles A, B y C. (…) La segunda pregunta que podemos hacernos tiene que ver con la determinación del nivel ideológico frente al filosófico y al programático. Un programa es un discurso o texto que propone medidas políticas concretas aplicables en un plazo relativamente breve de tiempo, que puede ir de los de 4 a los 10 años. En cambio, lo que a veces se ha denominado „programa máximo“sería en realidad el compendio o esquema de una ideología, que se basa en una concepción de la sociedad, del estado y de la economía, y tiene vigencia para un largo período histórico, pero también fecha de caducidad. A mi juicio, mientras que un programa se renueva como poco cada década, una ideología tiene vigencia a lo sumo para un siglo, pero no más. En cambio, el nivel filosófico es intocable, porque define los principios, los valores, la concepción del hombre. Si se modifica ese nivel, cambia todo, el proyecto político X pasa a ser el proyecto político Y, es decir, otro distinto. No así en el caso de la ideología.
Como sabemos por los posts anteriores de esta serie, en su libro ¿Qué es ser nacional-revolucionario? (2010), Llopart se apropia de la idea sin citar al autor y, lo que es todavía peor, la malinterpreta de tal modo que es incapaz de aplicarla a la temática derechas/izquierdas para la que fue expresamente concebida como metodología. Así, escribe Llopart (op. cit., p. 59):
Para sentar unas bases NR es necesario definir la noción de Valores, Ideología y Programa Político y otorgarles, así, el plano exacto de su lugar en nuestra concepción Espiritual. Si confundimos sus respectivos planos será imposible articular un discurso claro y comprensible. / VALORES. Los Valores equivalen al objeto intencional de un juicio acerca de la vida y acerca del “sentido” de ésta, es decir, aquello que nos orienta y motiva. / IDEOLOGÍA. La Ideología es el conjunto de ideas ordenadas más o menos sistemáticamente que representan una visión histórico-social, y constituyen la orientación para la acción práctica de las mismas. / PROGRAMA POLÍTICO. El programa político representa el compendio de objetivos o fines específicos que se propone realizar una organización política para asumir el gobierno. El programa constituye la base de acción de una organización política en sus aspiraciones fundamentales. Podemos concluir que la Ideología es un conjunto de ideas y el Programa un conjunto de medidas y propuestas. / Hay que afirmar categóricamente que, el programa político varía según las circunstancias propias de cada momento; la ideología puede variar únicamente, en algún aspecto concreto y determinado en función de alguna circunstancia extraordinaria, pero los Valores, aquello que “nos orienta y motiva”, son inmutables, cambiar de Valores significa cambiar el sentido acerca de la vida, y consiguientemente con ello, se cambia de orientación en la Ideología y con ella el Programa Político.
Dice “si confundimos sus respectivos planos será imposible articular un discurso claro y comprensible“. Cierto, pero lo primero que hace Llopart es, precisamente, confundir los planos exactamente igual que lo hace Evola, aunque en Evola se reivindica la derecha y en Llopart el ninismo (ni derechas, ni izquierdas), es decir, el derechismo maricomplejines. Tanto en uno como en otro caso el error consiste en debatir el tema derechas/izquierdas en el nivel B (ideológico), en lugar de hacerlo en el nivel C (programático político). Para Evola los términos “derecha” e “izquierda” entrañan en definitiva un contenido ideológico y, por tanto, cabe hablar de una “derecha auténtica” y de una ideología derechista (que no existe ni ha existido nunca). Para Llopart, siendo derecha e izquierda ideologías opuestas, pretende que la ideología NR se sitúa más allá de ambas, con lo cual demuestra que no ha entendido lo que él mismo publica en su libro -un resbalón que tampoco debe extrañarnos, puesto que en este punto simplemente ha plagiado a Farrerons.
¿Cuál era, en cambio, la conclusión de Farrerons?
Veámoslo: considerando que derechas e izquierdas no son conceptos ideológicos y mucho menos filosóficos, sino estratégicos y tácticos que designan una o-posición respecto del poder y una relación con la inmensa mayoría de la nación, que cambian según el contexto histórico; considerando que, en la actualidad, en nuestra particularísima situación europea, los trabajadores son los principales perjudicados por la política de inmigración liberal, el programa político NR tiene que ser necesariamente de izquierdas o de lo contrario el discurso político (nivel C), el mensaje, no llegará a sus receptores naturales. Ser de izquierdas, cuando no en vano el sistema oligárquico identifica las fuerzas opuestas a la política liberal de inmigración con la extrema derecha, implica el uso público del significante, no sólo del significado. Pues del significante se trata, en Evola, cuando intenta rescatar la palabra “derecha” llenándola con un significado nuevo, de uso privado y particular. En cambio, el empleo de la palabra “izquierda” es en la INTRA el común para aquellos ciudadanos perjudicados por las políticas oligárquicas. No es, en suma, “izquierda”, un signo inventado por Jaume Farrerons, como lo es “derecha auténtica” en el caso de Evola; izquierda significa para Farrerons lo mismo que para aquellos ciudadanos: la defensa de los intereses morales y materiales de los trabajadores.
En Evola, “derecha” no sólo se debate en el nivel B del discurso, o sea, en el plano de las concepciones del Estado, la economía o la sociedad, sino incluso en el nivel A, filosófico, metafísico… Tendríamos así una eterna axiología de derechas y una eterna axiología de izquierdas, una determinación existencial de valores derechista y otra izquierdista (en suma: el bien y el mal). Pero todo esto no son más que malas elucubraciones modernas de un moderno que se quiere no-moderno, pues nadie en una sociedad tradicional premoderna habría pensado jamás en esos términos, proyectando hacia arriba una categoría poco menos que sociológico-electoralhasta erigirla en categoría religiosa. Eternizar la derecha significa eternizar la izquierda mientras se afirma, por otro lado, el carácter puramente epocal (moderno) de ambos signos lingüísticos. Evola nunca salió del círculo en el que se había encerrado él mismo debido a su patente incompetencia filosófica. Y lo peor: actuando de mala fe, Evola, con la ayuda de personajes como Milá, ha extraviado en este mar de confusiones a los nacional-revolucionarios europeos, quienes, en la crítica coyuntura actual y por culpa de los evolianos, se muestran incapaces de derribar las vallas del “corralito facha” y establecer un contacto político normalizado con las masas populares de naciones ya agonizantes, menesterosas de un patriotismo social del que depende su supervivencia pura y simple.

Documentos anexos:
Conclusiones de la conferencia de Jaume Farrerons, Madrid, 7 de noviembre de 2008,“Nacional-revolucionarios, ¿una alternativa de izquierdas?”:
Por qué somos de izquierdas
La respuesta a la pregunta explícita de si los nacional-revolucionarios proponemos una alternativa de izquierdas y por qué, necesitaría más tiempo, me he limitado a resumirla de forma asaz simplificada por lo que respecta al plano estratégico, que es el que depende de la filosofía y la ideología (niveles A y B) del discurso o texto. Pasemos, por tanto, a las conclusiones.  Hemos visto, en efecto, que:

a/ desde el punto de vista de los valores, es decir, el filósofico o nivel A, el sistema, nuestro enemigo político, se define por el antifascismo, el imaginario simbólico del holocausto, la herencia religiosa judeocristiana, secularizada o explícita, y el sionismo; pero dado que la determinación filosófica última, léase: el estrato más profundo del discurso imperante, es el sionismo, podemos identificar a nuestro enemigo con la extrema derecha judía, racista, supremacista, irracionalista, religiosa y reaccionaria, en todos los sentidos que se aplican habitualmente a las doctrinas, organizaciones y consignas de esta familia política: la ultraderecha;
b/ desde el punto de vista ideológico, nivel B del discurso o texto, el sistema deja en segundo plano el sionismo, forma un bloque con los elementos simbólicos universalistas del antifascismo/holocausto y se define como liberal; la presencia del sionismo es por así decir indirecta y se infiere del trato especial dado a los judíos como víctimas, de la negativa a juzgar otros genocidios y crímenes contra la humanidad con el mismo rasero supuestamente universal de los derechos humanos, del relato, totalmente manipulado, de la persecución nazi de los judíos, que comporta una declarada falsificación de la historia, etcétera. En este plano, los elementos proféticos se manifiestan también de forma indirecta, y el fascismo aparece como infierno secularizado en exacta simetría con el proyecto de mercado mundial en cuanto heredero de las utopías de izquierda, a su vez inspiradas en el concepto escatológico de final de la historia. Pero también la derecha aparece en el nivel ideológico, porque, como hemos dicho, el liberalismo económico y la democracia liberal no son más que un fraude al servicio de oligarquías financieras mundiales y de suboligarquías locales dependientes de los centros de poder radicados en Estados Unidos. No se trata de personas o grupos distintos de los anteriores, sino de un aspecto determinado de idéntico dispositivo de dominación. Son las oligarquías liberales las que promueven el proyecto de mercado mundial, y son esas mismas oligarquías las que sostienen la idea cristiana del final de la historia, oriunda del judaísmo. En este sentido, todas las oligarquías trabajan, conscientemente o no, para la oligarquía central sionista que controla los Estados Unidos, brazo político, propagandístico y militar de la ideología del holocausto.
c/ Desde el punto de vista estratégico y táctico, el sistema se manifiesta en la política liberal de inmigración, que se presenta como una consecuencia técnica más del proyecto de liberalización mundial del mercado en cuanto exigencia de la libre circulación de la mano de obra, pero que, en realidad, viene cargada de los correspondientes propósitos ideológicos y filosóficos subyacentes, motivo por el cual el sistema, encarnado por las agencias nacionales y locales que deben gestionar un mandato doctrinal que viene de muy lejos, están dispuestas a soportar el desgaste político y electoral que sea necesario para realizar el programa multicultural, ignorando las protestas de la población europea y sometiendo a los individuos a un constante lavado de cerebro que consiste en: 1/ identificar todo rechazo de la inmigración con la extrema derecha, dando visibilidad mediática a ciertas siglas de este sector para que la previsión se cumpla y los ciudadanos más activos y revoltosos queden estigmatizados por „contacto“ con tales organizaciones, las cuales, por su parte, deben aceptar a cambio de dicha publicidad gratuita que se les imputen auténticos delitos, como el del racismo y xenofobia, de manera que operen como válvulas de seguridad para aliviar la presión popular, pero con un techo electoral preestablecido por la propia naturaleza de la etiqueta ultra, a saber, un estigma que implica que la crítica a la política de inmigración equivale a reivindicar a la ultraderecha, al racismo/xenofobia, al nazismo, a Auschwitz, al infierno secularizado y por tanto al mal absoluto; 2/ desarrollar una constante campaña de sensibilización, con imágenes de muertos en las pateras, de la dureza de la vida en África, de la bondad del inmigrante, el cual, y es cierto, sólo viene a trabajar y a ser feliz, como nosotros mismos, etcétera. El esfuerzo propagandístico dedicado a tales temas en los medios de comunicación públicos y privados se puede medir con el reloj en la mano y alcanza más del 75% del tiempo de emisión en forma de noticias, documentales, películas, entrevistas, etcétera. La finalidad de esta campaña inagotable de lloriqueo humanitario (promovida por auténticas bestias asesinas sin ninguna clase de sensibilidad moral, como hemos visto), complementaria con la campaña de difamación comentada en el punto anterior, es desarmar moralmente a los trabajadores, principales perjudicados por la actual política de inmigración, usando contra ellos de los símbolos y consignas solidarias que la tradición europea de lucha obrera y sindical ha forjado a lo largo de dos siglos.
En el plano estratégico y táctico del movimiento NR, qué duda cabe que volvemos a toparnos con la derecha. Es, en efecto, la derecha económica y sociológica, de religión cristiana o progresista cristianomorfa mundial, la que ha promovido la entrada masiva de inmigrantes como mano de obra barata en un momento en que las políticas laborales y de vivienda de esa misma derecha habían provocado una caida masiva de la tasas de natalidad, factum que amenazaba con un encarecimiento del precio del trabajo. El hundimiento del comunismo dio el pistoletazo de salida a un ataque generalizado contra los derechos adquiridos de la clase obrera europea, la cual, forzada a competir con gentes que realizan las mismas funciones laborales que ella pero a mitad de precio, tenía que aprender la lección de que su trabajo no valía nada frente a la necesidad del empresario de mantener un tren de vida digno de la oligarquía, es decir, de las personas de verdad. Por su parte, es la derecha política la que se aprovecha electoralmente del problema que la derecha económica y sociológica ha creado en beneficio propio. La inseguridad ciudadana, generada por la política incontrolada de inmigración, es así el tema preferido de los partidos conservadores. Desde luego, esos partidos, en primera instancia, no analizan las causas de la inseguridad que denuncian, y si, en una segunda instancia, empiezan a pescar en las aguas turbias de la justificada xenofobia popular, nunca reconocen que fueron ellos mismos quienes “importaron” a los inmigrantes para ampliar el margen de beneficios del capital a cosa del nivel de vida de los trabajadores. Por lo demás, ya hemos visto que la ubicación mediática de las organizaciones políticas contrarias a la inmigración en el espacio de la extrema derecha, no sólo permite mantener controladas dichas reivindicaciones supuestamente xenófobas y racistas bajo un determinado techo electoral, sino recuperar esas bolsas de electores, por el lado derecho del espectro, adoptando algunas de las propuestas que unos meses antes habían sido calificadas de nazis e incompatibles con los principios democráticos. Es el efecto Sarkozy, en virtud del cual la derecha se llena primero el bolsillo con el trabajo esclavo, para luego llenar las urnas con votos de trabajadores que no pueden apoyar en conciencia a la izquierda, pues la única opción que se les presenta contra la política de inmigración se sitúa en el campo ultraderechista y conservador, es decir, el de sus eternos verdugos sociales.
Nuestro enemigo resume, pues, todos los rasgos de la derecha, que acabo de describir: el racismo, en forma de supremacismo judío y de programa mundial de mestizaje, que también es una forma de racismo, la opresión, la corrupción, la irracionalidad, la involución histórica, la manipulación de la verdad y el genocidio. Quedan por explicar las razones tácticas, con las que concluiré esta conferencia aunque dedicándoles menos espacio, no sea que se nos acuse de reivindicar una izquierda nacional por puro oportunismo. Ya han visto que no es así, porque la estrategia emana directamente de la ideología, la cual marca una divisoria muy clara entre el campo nacional-revolucionario y su enemigo, la derecha burguesa y su tradicional partida de la porra, la extrema derecha. Pero también existen razones tácticas que nos fuerzan a actuar así, pues de ello depende la eficacia social de nuestros ideales éticos.
En efecto, por una vez, la coyuntura histórica permite hermanar estrategia y táctica adoptando el único camino que nos es dado para salvar la civilización europea de la marea de barbarie procedente de los fundamentalismos judeocristianos e islámicos, actuales dueños de la situación en una Europa acosada en dos frentes: el interior, por los políticos traidores al servicio de poderes mundiales depredadores e irracionales; el exterior, por la inmigración islámica que amenaza convertir nuestro continente en un erial religioso que erradicará los estratos grecorromanos e indoeuropeos, hoy soterrados pero aun presentes, de nuestras culturas, definidas precisamente por el compromiso al servicio de la verdad y por la pregunta que interroga por el ser (Heidegger) en cuanto fundamento de la razón.
Es la primera vez en los últimos sesenta años que se dan, pues, unas condiciones sociales objetivas favorables a una política nacional-revolucionaria. Dichas condiciones se han ido configurando a medida que la política de inmigración ha convertido nuestro continente en una inmensa zona de aculturación tercermundista que debe aproximarla lo más posible al modelo social, económico y multicultural norteamericano inspirado por en liberalismo y explotado por el racismo sionista de extrema derecha, que sueña con un mundo homogéneo, sin pueblos diferenciados que, desde una identidad propia considerada tan sagrada como la suya, ofrezcan resistencia al rodillo israelita. Este enemigo ultraderechista y racista ve en Europa, no tanto por su poder político cuanto por su herencia cultural, el principal obstáculo al proyecto de nueva utopía postmarxista a escala planetaria. Ahora bien, el tema de la inmigración ha levantado ampollas entre los principales perjudicados por el fenómeno, que no son las clases medias y altas, sino los trabajadores. He explicado ya en muchos lugares que los conceptos políticos de derecha, centro e izquierda tienen sus correlatos sociológicos en las clases altas, medias y bajas, y que un discurso crítico contra la actual política de inmigración no debe basarse en el racismo, la xenofobia y, en general, en postulados conservadores como la salvaguarda del cristianismo frente al islam. El motivo es que el mensaje crítico va dirigido a los trabajadores, mientras que las clases medias y altas se benefician de la inmigración como mano de obra barata. No podemos construir partidos de centro contra la actual política de inmigración, porque el centro pertenece a las clases medias, y carece de sentido intentar vender un producto donde no se detecta demanda alguna. En este caso, no sólo no hay demanda, sino una clara repulsión de dichos estratos pequeño burgueses hacia unos discursos, !oh, horror! neonazis que, además, privan al profesional liberal de su canguro o de su asistenta o de su criada a bajo precio. Otro tanto cabe decir de la derecha, con mayor razón cuanto que ha sido la derecha la que trafica con los inmigrantes para engrosar el “ejército laboral de reserva” (Marx) de los parados. El capitalista quiere esclavos y ya los tiene, ¿cómo vamos a pedirle que nos apoye y nos dé su voto contra aquéllo que él mismo ha provocado y le reporta tan pingües beneficios? Por tanto, el trabajador es el único destinatario de nuestro mensaje, el trabajador no cualificado o poco cualificado, intercambiable por la carne de cañón inmigrante. El obrero, el empleado, incluso el funcionario, representa a la inmensa mayoría de la nación y por ende encarna a la nación misma. Las clases medias y altas se han desterritorializado desde hace décadas, pertenecen, material y espiritualmente, al mundo globalizado que los EEUU están construyendo y su única herencia cultural, el cristianismo, refuerza tales vínculos en lugar de obstaculizarlos. Pero el trabajador es y se considera de izquierdas y ateo. A nivel táctico no podemos esperar que el trabajador adopte nuestro lenguaje, de carácter ideológico, sino que hemos de ser nosotros quienes hablemos el suyo. Y el suyo no conoce ideologías, sino sólo problemas cotidianos relativos al trabajo, al pago de la hipoteca y a la manutención y educación de los hijos. El trabajador que en estos mismos momentos engrosa las filas del paro, que pronto caerá en una pobreza que afectará al 40% de la población, ese hombre manipualdo por todos, es, empero, el depositario del futuro de Europa y, cuando la crisis toque fondo, la promesa de un nuevo socialismo. Por este motivo no podemos dudar cuando algún día nos pregunte si somos de izquierdas o derechas, diciéndole que ni una cosa ni otra o que somos de centro. No podemos esperar que de este discurso salga otra cosa que el fracaso de nuestra causa, que es también la suya, aunque quizá todavía no lo sepa. Gracias por escucharme.
Jaume Farrerons
Madrid, 7 de noviembre de 2008
Publicado por ENSPO en 4:36 p.m.
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9 comentarios:

FerBraz dijo…

¿Cómo ha podido el liberalismo capitalista pasar de la izquierda a la derecha si su contenido “ideológico” no ha variado?
para los interesados: murray rothbard, ética de la libertad, el manifiesto libertario, cap. 1ro.
5:43 a.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

Estoy muy interesado en que acredite y desarrolle esa respuesta. De hecho, se trata de una cuestión crucial a la hora de abrirle los ojos a mucha gente honesta que ha sido confundida por el evolianismo.
7:10 a.m.

Miguel dijo…

Creo que la obra a la que se refiere FerBraz puede ser esta
http://www.casadellibro.com/libro-hacia-una-nueva-libertad-el-manifiesto-libertario/9789871239016/1083726
4:12 a.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

El eje libertarianismo-libertarismo (anarquista) es un fecunto ángulo de análisis del sistema.
8:51 a.m.

FerBraz dijo…

rothbard expone que el comienzo del liberalismo (de libre mercado, gobierno mínimo, impuesto mínimo) se halla íntimamente relacionado con el dogma de la libertad personal (económica-civil), dogma personificado por los llamados Trevelers (una secta luterana-puritana inglesa) durante la revolución inglesa, el filósofo john locke y los opositores Whig (a las reformas religiosas de carlos ii), a fines del siglo xviii, la época en que se elaboró la importante obra “Las Cartas de Catón”.
el liberalismo clásico, fue, como es de conocimiento público, el pensamiento instintivo de una nueva clase -la burguesía- en los albores de la revolución industrial, partiendo desde lo económico hacia cambios de toda índole.
este liberalismo fue, por motivos coyunturales, más explícito en norteamérica (que descontaba una represión eficaz de un gobierno central, ni temía una contrarevolución de un país vecino) que en francia.
así, vemos que los revolucionarios norteamericanos superan en radicalidad al pensamiento de locke (que había escrito en favor de la presión violenta si el gobierno se tornaba destructivo de la libertad): no sólo se declaran en contra el impuesto, contra la regulación y el poder del Ejecutivo sino que, siguiendo la citada “Cartas de Catón” proclaman que el Estado SIEMPRE tiende a la destrucción de los derechos individuales, invadiendo los derechos de las personas y usurpando su libertad. en consecuencia, el gobierno -dicen- debe mantenerse reducido (asegurarse siempre de que no exceda unos límites estrechos).
ese liberalismo, de ala izquierda -anticlerical, antiestatal y antiimprerialista- tuvo su mayor avance hacia la virtual inexistencia de un gobierno central con las presidencias de thomas jefferson y de william harrison. ese “progresismo” duró hasta la llegada de la guerra civil. momento en que los estados perdieron su importantísimo derecho de cesesión, entre otros (por causa de los altos impuestos, el papel moneda inflacionario y la conscripción forzosa que trajo la guerra).
ese liberalismo no obstante persistió hasta mediados del siglo xix.
9:27 a.m.

FerBraz dijo…

en tal época los conservadores (nombre genérico de entonces para clericales, estatistas, militaristas) percibieron que si continuaban oponiéndose al sufragio universal (la bandera fundamental del liberalismo, con la que ganaban en popularidad) iban a terminar irremediablemente derrotados. entonces dijeron los conservadores prusianos y franceses que para lograr consolidar los avances de la revolución industrial se necesitaba un gobierno fuerte, central. así, para alcanzar los fines de bienestar público se debía sustituir el libre comercio por la regulación estatal de la industria y el proteccionismo, y que había que proteger al Estado glorificando la guerra en vez del individuo glorificando la paz (el bienestar público estaba sobre el bienestar individual).
surge entonces el socialismo como un movimiento híbrido, de reacción ante la nueva postura conservadora de los de maistre, escindido del liberalismo. estos socialistas tomaban elementos del liberalismo (la ciencia y la razón sobre la fe) combinándolos con elementos del conservadurismo (el colectivismo, el gusto por la coerción, la violencia y un gobierno estatista controlador). así, el gobierno socialista, no conforme con el credo liberal de igualdad de derechos, instalaría el gobierno de una clase por sobre las demás, no conforme con la igualdad ante la ley pisotearía la ley con el objetivo de hacer realidad el objetivo quimético de la igualdad de todos los hombres.
el socialismo parecía incongruente y destinado a fracasar, y de hecho fracasó miserablemente, pero en su paso desplazó de su posición a los liberales de ala izquierda.
los liberales se dejaron desplazar, situándose al centro, como un punto medio entre estos dos extremos estatistas (un estatismo en contra del ancient regime, uno a favor, y un antiestatismo).
la razón del hecho se encuentra en que en el liberalismo se produce un cambio filosófico. el cambio filosófico se inició en herbert spencer (un liberal radical en sus comienzos) y culminó en william j. bryan y woodrow wilson.  con la teoría de la evolución muy de moda en su tiempo, se desarrolló un llamado “darwinismo social”. el darwinismo social de spencer expuso, muy acertadamente, que el cambio que nos llevaría a la libertad, de suceder, no se iba a dar de golpe, de un plumazo, revolucionariamente, sino en forma gradual, tras cientos de años de evolución en la mentalidad del hombre. pero, en consecuencia se abandonó una postura de cambios radicales por una de cambios mínimos, calculados. el socialismo atacó esta postura, acusándola de conservadora, y así logro desplazarla del ala izquierda, y situarla a la derecha, junto a los conservadores.
años después, bismarck unificaría a alemania, se generarían estatismos más fuertes, nuevos dogmas, nuevos esquemas, y, con el mundo en las puertas de la gran guerra (que demandaría nuevamente la conscripción, la inflación y el gobierno fuerte) el liberalismo clásico no tendría nada que ofrecer y decaería hasta la posición de centro político, o incluso de “ala-derecha” (aunque cabe destacar que el último movimiento de viejo liberalismo laissez-faire lo representó la “liga antiimperialista”, difícilmente catalogable como tal).
9:28 a.m.

FerBraz dijo…

cabe señalar que el populismo social-demócrata (al que llamamos hoy liberalismo) tiene sus orígienes en esa derivación y que no existe ya liberalismo clásico fuera del libertarianismo, que cuenta con unos pocos partidos sin representación parlamentaria:
http://www.liberallibertario.org/home/ (argentina) http://www.lp.org/ (ee.uu)
se ve claramente que “derechas e izquierdas no son conceptos ideológicos y mucho menos filosóficos, sino estratégicos y tácticos que designan una posición respecto del poder y una relación con la inmensa mayoría de la nación, que cambian según el contexto histórico
y que “Ser de izquierdas, cuando no en vano el sistema oligárquico identifica las fuerzas opuestas a la política liberal de inmigración con la extrema derecha, implica el uso público del significante, no sólo del significado. […] la defensa de los intereses morales y materiales de los trabajadores. 
la pérdida de esa identificación fue la causa del derrumbe de ese viejo liberalismo. hoy derecha.
9:50 a.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

Sin embargo los supuestos “patriotas” no dejan de pretender entrar por la derecha, el fracaso de Le Pen, las operaciones “Sarkozy” o incluso el destino de Fini en Italia, no parecen enseñarles que ese camino sólo conduce a la derrota o a la ignominia (Fini sometiéndose al dogma y aceptando que el fascismo es el “mal absoluto”).
1:52 p.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

El destino del evolianismo y su lógica final:
http://www.repubblica.it/2003/k/sezioni/politica/finisr/leggi/leggi.html
1:54 p.m.
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http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/06/usurpacion-amputacion-y-tergiversacion.html
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jueves, mayo 31, 2012

Usurpación, amputación y tergiversación de la doctrina nacional-revolucionaria (4)

“Se abandona la acción directa y se retira uno hacia posiciones más interiores.”
(Julius Evola)
En la entrada anterior hemos puesto en evidencia, al menos ante cualquier persona con una capacidad intelectual normal, la impostura de Julius Evola por lo que respecta al concepto de una “Derecha auténtica”, y también las consecuencias políticas que se siguen de estos “errores ideológicos”.  Conviene no olvidar que, en Evola, más que simples estupideces, estas contradicciones y pueriles fraudes conceptuales son actos de mala fe con una finalidad destructiva en beneficio del atlantismo conservador. Pongamos ahora otro ejemplo de su obra más famosa, síntesis tardía del “discurso” evoliano, a saber, Cabalgar el tigre, del año 1961 (edición española de Nuevo Arte Thor, Barcelona, 1987, pp. 12-13):
Todo parece indicar que es precisamente la situación que se desarrolla en el curso de estos últimos tiempos y que tiene su epicentro en la civilización y en la sociedad occidentales, la que se ha extendido rápidamente al mundo entero, el hecho de que la época actual se encuentra colocada bajo el signo zodiacal de Acuario podría encontrar, por otra parte, una interpretación normal, referida a las aguas, en las cuales todo permanece en estado fluido e informe.
!Una interpretación normal! El uso de “normal” en la jerga de Evola no tiene desperdicio (op. cit., p. 6):
En otros libros, hemos intentado precisar cuáles eran estos valores y las categorías fundamentales e inmutables que constituyen la base de toda civilización, sociedad y organización de la existencia que se pueda calificar de normales, en el sentido superior de una significación rectora.
El subrayado en bastardilla de “normales” es del propio Evola y, como puede comprobarse por el sentido de lo que Evola entiende por una “interpretación normal”, se corresponde con lo que cualquier persona en su sano juicio calificaría justamente de anormal.
Ahora ya sabemos a qué se refiere Evola cuando considera que en las “sociedades tradicionales” (que pueden ser la azteca, la china, la judía o la hindú), las cuales sírvenle de inspiración para su proyecto “político”, la autoridad del estado se fundamenta en una fuerza que viene “de lo alto”. ¿Qué es este “de lo alto”? No hay que dejarse impresionar por el misterio, estamos en una sesión detarot y este vendedor de elixires (charlatán de feria) nos toma el pelo. !Evola apela, sin enrojecer de vergüenza, a conceptos tales como los signos zodiacales y la “era de Acuario”! Cuando en la entrada anterior sostuvimos que el evolianismo se reduce a la decisión de convertirse voluntariamente en un idiota, de liquidar la propia inteligencia y racionalidad (única arma de que disponemos ante el tremendo poder material del sistema oligárquico), no es éste un insulto lanzado contra Evola al calor de la polémica ideológica: se trata de la realidad pura y simple, o sea, de una verdad acreditable con la simple lectura de unas pocas páginas de sus escritos. Confieso que, una vez llegado aquí, me cuesta seguir perdiendo el tiempo con semejantes “ensayos”. Si lo hacemos, será forzados por el hecho de que otros lectores no parecen capaces de distinguir entre el pensamiento serio y la payasada de un impostor; habrá que ayudarles a despertar del sueño, de la intoxicación en la que les han sumergido los servicios de información policiales con el fin de anularles políticamente para siempre.
Sobre el problema de la “inteligencia fascista” véase la entrada de Jaume Farrerons de 6 de mayo de 2008 en este blog:
http://nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2008/05/la-cumbre-del-pensamiento-en-el-siglo.html

El irracionalismo evoliano y la corrosión política interna del campo NR
Preguntémonos, una vez más, qué tipo de programa político puede ser “fundamentado” por la “ideología” (¿?) evoliana. ¿Una concepción del Estado que apele alhoróscopo? Sí, y al Yoga tántrico, la alquimia, el hermetismo esotérico, la cábala, el satanismo… ¿Alguien da más? Evidentemente, los nacional-revolucionarios honestos que caen en las redes del evolianismo atraídos por conceptos nietzscheanos como “autoridad”, “tipo humano superior”, “jerarquía” u otros, le están haciendo sin querer el juego al enemigo, porque cualquier periodista antifascista con una cultura media puede reducir a polvo cósmico un “discurso ideológico” (o de nivel B) que recurra a semejantes sandeces. El simple hecho de citar a Evola, de colocarlo entre los doctrinarios NR, es ya una victoria para nuestros adversarios políticos. Quedamos simplemente a merced de la ridiculización, el antifascismo puede tratarnos -con toda la razón del mundo- como ineptos, perturbados mentales y hasta peligrosísimos locos a los que sería suicida entregarles las palancas del poder público pues, evidentemente, con semejantes criterios irracionales de actuación, llevarían la ruina a cualquier país moderno e industrialmente desarrollado. Serían peores incluso, estos capitostes “alternativos” de pacotilla, que los incompetentes, corruptos y criminales que actualmente nos gobiernan. Yo nunca le votaría a un evoliano y, si tengo que elegir entre Rajoy y Milá, sin duda salgo a la calle a pegar tiros en favor de Rajoy.
Cosa que no va a suceder, porque, precisamente, los evolianos trabajan, sépanlo o no, para que políticos como Rajoy puedan seguir gobernando en occidente con total tranquilidad.  En efecto, el objetivo de Evola, y de sus seguidores en España, no es otro que éste: empujar y encerrar a los NR en el rincón ultraderechista, liquidar la capacidad de razonamiento crítico de los militantes “fascistas”, estigmatizar y esterilizar mentalmente a generaciones enteras de jóvenes patriotas,cretinizar hasta el mongolismo la capacidad de acción política de una virtual Oposición Nacional, pervertir los valores revolucionarios transmutándolos “mágicamente” en su contrario (la contrarrevolución “hermética”, el fascismo chamánico) y, finalmente, usar de la carne de cañón “anticomunista”, así reciclada en forma de picadillo “espiritual”, dondequiera que se luche contra lor rojos, la izquierda, el socialismo… o (ahora que hase erigido un nuevo “eje del mal” para el complejo militar-industrial yankee) contra el islamismo radical y el terrorismo de al-Qaeda fabricados -como coartada- por el propio fundamentalismo filosionista.
Julius Evola no sería sólo, en definitiva, un autor que ha podido escribir ocasionalmente sobre la magia y el esoterismo: toda su producción está contaminada por el virus irracionalista, no hay en ella nada original (los aspectos “salvables” de sus escritos proceden, algo que está claro para cualquier licenciado en filosofía, de Nietzsche, Heidegger, Kant, Hegel y otros filósofos o autores), y aquello que es característico de Evola se reduce al mismo hediondo montón de mierda pseudo intelectual que podemos encontrar en cualquier revistilla sobre “temas misteriosos” del “más allá”. ¿Era ésta la “espiritualidad de los valores” de Llopart?
Fini en Israel: Marcos Ghio le guía.
De la destra evoliana al ultraderechismo judío
Por otra parte, ¿en qué sentido cabe pretender que las doctrinas de Evola tienen algo que ver con las sociedades tradicionales a las que apela? Aquello que Evola concibe y vende como “tradición” podría en principio proceder, como ya hemos sugerido, de cualquier “tradición” (=cultura premoderna, de los pigmeos antropófagos a la Roma imperial). Pero es que además tiene Evola que seleccionar el material que le interesa entre esas tradiciones y postular una unidad de todas ellas que es una nueva versión del universalismo católico y, a la postre, liberal:
Más allá de la diversidad de sus formas históricas, el mundo de la Tradición se caracteriza por una identidad y una constancia esenciales (op. cit., p. 6).
Esta afirmación resulta simplemente insostenible (basta comparar las religiones egipcia y germánica antiguas), pero a tenor de que explota descaradamente la obscena tautología de un circulus in probando, Evola podrá desechar de las sociedades premodernas todos los elementos que él considere “no tradicionales” en nombre de un criterio postulatorio establecido  a priori. Aquello que en principio se presenta, pues, como un factum al que debemos someternos, amputada toda capacidad crítico-racional, esconde en realidad una serie de decisiones que deben permitir poneren manos de Evola, a su capricho, la determinación de qué sea o no sea “tradicional”. De alguna manera, el propio Evola reconoce cuál es la situación cuando reduce esto del “tradicionalismo” a un constructo que no se apoya en realidad alguna y que, llegando hasta las últimas consecuencias del apoliticismo inherente a la “filosofía del espía”, aboca a sus seguidores al autismo de una pseudo espiritualidad contemplativa de la pura existencia individual elevada a la categoría de absoluto:
Es positivo cortar todo lazo con lo que está destinado a desaparecer en más o menos breve plazo. El problema será entonces el mantener una dirección general sin apoyarse en ninguna forma dada o transmitida, comprendidas las del pasado, que son auténticamente tradicionales peropertenecen ya a la historia. La continuidad no podrá ya ser mantenida más que, por así decirlo,sobre el plano existencial, o más precisamente, bajo la forma de una orientación íntima del ser que debería ir pareja con la mayor libertad individual de cara al exterior (op. cit., p. 9).
En suma, Evola, después de cegar a sus seguidores, que tienen prohibido usar de la racionalidad, la inteligencia y la crítica para “preguntar el porqué”, los reconduce, con las orejeras puestas, a las fuentes del liberalismo, a saber, el “individuo”, el “yo” y su consabida “libertad”. Nada menos que unIndividuo Absoluto, un ego autorreferencial “mágico”, debe permitirnos “superar” el denostado “individualismo” moderno. Todo dispuesto, así, para que estos evolianos obedientes como ovejas se aferren a cualquier “autoridad” (militar, por supuesto) mínimamente sólida o “real” y vuelvan a encontrar calor, ya sea como mal menor, en la derecha conservadora; poco importa que lo hagan desde la convicción de que vivimos en las postrimerías de la edad sombría y ningún sentido entraña ya la acción en el mundo. Este hombre despolitizado pero de derechas -porque un derechismohipostasiado, metafísico, irreductible, del significante, ayuno de contenido, será el único residuo semántico consistente que le quede entre las manos después de recorrer, hasta el mareo, los meandros del “tradicionalismo hermético”-configura el producto antropológico típico de la pedagogía “iniciática”. Su destino es el que ya conocemos por la trayectoria de Gianfranco Fini. Ahora bien, hemos visto a Fini, dirigente de la destra misina educada por Evola, de rodillas pidiendo perdón y admitiendo en Israel que el fascismo encarnó “el mal absoluto”. ¿Ha traicionado Fini la “ideología” della destra? No, la ha cumplido, pues la única tradición premoderna viva, y la más antigua (milenaria) que queda en Europa, es precisamente la judía. El camino coherente para el ultraderechismo europeo -católico, protestante o “tradicional”-, no puede así ser otro que aquel que, judeo-cristianismo mediante, desemboca en Sión -verdadero dueño del hemisferio occidental- para contribuir a su orquestada “lucha” contra el musulmán como antaño contribuyera a la cruzada antimoscovita.
Il leader di An al primo giorno di una visita storica. Dura condanna del regime e di chi non si oppose.Fini in Israele “Il fascismo fu parte del male assoluto”. “Nessuna giustificazione: un’infamia le leggi razziali”. Nell’incontro con Sharon ribadisce “l’amicizia tra i due Paesi”.
GERUSALEMME – Parla di un’epoca del male assoluto Gianfranco Fini. Parla di un’epoca in cui sono state votate le leggi razziali, di un’epoca in cui sei milioni di ebrei sono stati censiti, cacciati dal lavoro, dalle scuole, depredati dei beni, dei diritti civili, denunciati, perseguitati, deportati e infine mandati a morire nei lager. E in quest’epoca del male assoluto il leader di An mette anche il fascismo, compresa la repubblica di Salò. Gianfranco Fini arriva in Israele e opera un ulteriore strappo con il passato. Così esplicito Gianfranco Fini non era mai stato. Di responsabilità degli italiani nelle leggi razziali aveva già perlato in passato. Oggi si spinge oltre e per la prima volta è più preciso. Parla di “infami leggi razziali volute dal fascismo”.
Lo fa mentre sul capo ha ancora posata la kippà (il tradizionale copricapo ebraico) per la visita allo Yad Vashem, il museo dell’Olocausto di Gerusalemme. E’ il primo giorno di Fini in Israele, un viaggio atteso da dieci anni da quando fondò Alleanza nazionale per abbandonare l’eredità fascista e passare al partito di governo, moderato e democratico.
Non c’è per Fini “nessuna giustificazione per i carnefici di ieri”. Non solo per chi uccise ma “anche per chi poteva salvare un innocente e non lo fece”. E poi si devono “denunciare le pagine di vergogna che ci sono nella storia del nostro passato. Bisogna farlo per capire la ragione per cui ignavia, indifferenza, complicità e viltà fecero sì che tantissimi italiani nel 1938 nulla facessero per reagire alle infami leggi razziali volute dal fascismo”.
Amos Luzzatto, presidente delle Comunità ebraiche italiane, che ha accompagnato Fini nelle visita, coglie subito lo strappo con il passato. Più forte delle altre volte. “La grossa novità – dice Luzzatto – è che abbia menzionato il termine fascismo: è la prima volta che lo fa”. Più tardi in conferenza stampa il leader di An dirà ancora di più. La Repubblica Sociale di Salò rientra o no tra le pagine vergognose del nostro passato? “Rientrano certamente tutte quelle pagine relative alla discriminazione e ancor più alla persecuzione nei confronti degli ebrei e più in generale delle minoranze. E quindi certamente vi rientra anche quella pagina”, risponde testualmente Fini.
Può bastare a chi chiedeva al leader di An, in occasione di questo viaggio, di declinare meglio cosa significasse per il suo partito dirsi una forza post-fascista? La robusta revisione, che sta nel solco delle cose dette a Fiuggi, poggia su un terreno di concretezza. Il leader di An incontra a Gerusalemme Ariel Sharon e le massime autorità di uno stato dilaniato dal terrorismo, che conta infinitamente sull’amicizia speciale dell’Italia, soprattutto nel semestre di Presidenza Ue. Fini non si tira indietro. Non si deve “museizzare la storia”, spiega “razzismo e antisemitismo – assicura – non sono alle nostre spalle, non appartengono ad un’epoca storica chiusa, ma esistono in forme diverse e mascherate”.
L’esasperato anti-israelismo, per esempio, la virulenta polemica nei confronti del governo Sharon, per Fini altro non è che “un antisemitismo mascherato da antisionismo”. Perciò, spiega il vice premier “io ho cercato in questi giorni di dire parole inconfutabili sul passato per costruire il futuro”. In altre parole Fini invita ad imparare dalla storia, a tramandare a tramandare la memoria e l’esempio dei “giusti”.
Inizia presto la giornata del leader di An in Israele. Inziza quando fa il suo ingresso con la kippà sul capo nel complesso monumentale che ricorda le persecuzioni degli ebrei. “Bisogna far sì che mai più in futuro sia riservato, anche a un solo essere umano, ciò che il nazismo riservò all’intero popolo ebraico”, lascia scritto al Museo dell’Olocausto sul libro della memoria. Poi visita il “Memoriale dei bambini”, nella “Tenda del ricordo” attizza la fiamma perenne che arde per celebrare il sacrificio dei sei milioni di ebrei morti. E in loro onore ha depone una corona.
Poi la conferenza stampa, in cui la condanna del fascismo si fa ancora più decisa. E quindi l’incontro con le più alte cariche dello Stato d’Israele, il presidente Katsav, il premier Sharon, il ministro degli Esteri, Shalom, il leader dell’opposizione Peres. Incontri in cui è stata ribadita “la profonda amicizia” tra i due Paesi, si è parlato dell’Iraq, ma soprattutto della pace in Medio Oriente e di quanto il governo israeliano sta facendo per la realizzazione della Road Map. “Sharon – ha detto il vicepremier – mi ha assicurato la disponibilità a incontrare Abu Ala” che verrà anche in Italia poichè “è opportuno far comprendere la necessità di un impegno per garantire il contrasto al terrorismo”.
 (24 novembre 2003)
!!!Felicidades, Ernesto!!!
Publicado por ENSPO en 5:33 p.m.
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11 comentarios:

Anónimo dijo…

¿Y tú crees que todo esto lo entiende la gente o despierta algún interés en el pueblo llano? Te parecerá una tontería pero si empezaras a combinar en el blog entradas sobre prensa del corazón y las analizarás desde el punto de vista NR, esto sería un peligro. Analicemos pues la época en que Carmina Ordoñez militó en Fuerza Nueva como culmen de la prostitución de los ideales Joseantonianos, en fin , es sólo proponerte un “aquí hay tomate NR”, no es tan fácil, hay que documentarse…
1:39 a.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

Este blog es filosófico e ideológico, no disponemos de información sobre los temas que comentas. Si nos la haces llegar y se trata de datos acreditables, la tendremos en cuenta siempre que tenga una relevancia, pues aquí sólo nombramos a personas, o las criticamos, si juegan algún papel político e ideológico y se someten voluntariamente, por tanto, al imperativo del escrutinio público, de la crítica y de la necesaria libertad de opinión e información que rige para todos, supuestamente, en nuestra presunta democracia (ya sabemos que la realidad es muy otra).
La ley es muy clara, empero.
La vida privada de las personas que eligen su privacidad no nos interesa y resultaría una intromisión ilegítima publicarla en una página de internet.
Pero si se trata de perfiles de dirigentes políticos o de personas que no dudan en criticar (e incluso calumniar) a otros, este es un buen lugar para ventilar los hechos con la fidelidad a la verdad y a la objetividad que nos caracterizan.
4:43 a.m.

Miguel dijo…

Cuando Evola habla de “lo alto” sólo puede referirse a lo divino, a Dios o los dioses. La divinidad era la que sancionaba el orden social y la cosmovisión de las sociedades tradicionales a las que recurre para justificar sus tesis.
El barón italiano no definió “lo alto” puede que por incapacidad, como sugiere el artículo. Pero quizá no entró en más detalles al respecto porque intuía que de hacerlo, su construcción ideológica se vendría abajo.
Evola apela a la existencia de una verdad universal, dicha “verdad” es determinada por lo divino en las sociedades premodernas. Pero es que precisamente las diversas religiones “tradicionales” desmienten esa unidad de fondo: los aztecas creían que sus dioses debían ser alimentados constantemente con sacrificios humanos para preservar la estabilidad del universo; pero no encontramos ninguna concepción parecida en el ámbito grecorromano, en el que el sacrificio humano era considerado algo extremo y poco frecuente. ¿Cómo casar el rígido monoteísmo mahometano con el numerosísimo panteón hindú?. ¿El Confucionismo proclama los mismo que los cultos animistas, fetichistas o chamánicos de las culturas africanas?.
Más allá de simbologías y alegorías, las sociedades antiguas tenían una idea relativamente clara de lo divino. Pero Evola prefiere evitar este campo porque sabe que su sistema quedaría en entredicho desde el momento en que tratase de definir lo que es su razón última.
1:15 a.m.

Miguel dijo…

El problema para entender a Evola es que hay una gran confusión a la hora de ubicarlo a él y a su obra.
Sus seguidores lo colocan junto a estudiosos académicos de las religiones, como Mircea Eliade, o a los miembros de la Revolución Conservadora. Pero eso es erroneo, por más que los hubiese leído y los citase.
Las verdaderas raíces del pensamiento de Evola están en las diversas corrientes esotéricas del siglo XIX. Me atrevería a decir que, más específicamente, en la Teosofía, por mucho que renegase de ella. Como Helena Petrovna Blavatsky, Annie Besant, Rudolf Steiner y otros teósofos, Evola busca una verdad universal que debería encontrase oculta tanto en la Masonería como en ciclo artúrico, en el tarot como en el Corán.
Por supuesto hay más. El barón italiano se sabe parte de una casta en declive; odia el mundo moderno (con su plebe igualada con la aristocracia) y sueña con los nobles guerreros del Medievo y el Renacimiento. Por esta vía conecta con el pensamiento reaccionario cristiano de De Maistre y Donoso Cortés, pese a definirse el mismo como anticristiano.
Evola resuelve esa contradicción autoproclamándose ksatriya (curioso en alguien que nunca entró en combate) y miembro de la raza -clase social- del espíritu.
Creo que esos son los dos objetos de estudio para quien quiera comprender a Evola: el esoterismo desarrollado en los siglos XIX y XX y el apolillado orgullo de casta propio de la nobleza desbancada del poder (que tan bien describió Lampedusa en “El Gatopardo”).
1:56 a.m.

Jackobs dijo…

Sigo con suma atención e interés estas entradas sobre como ha sido desvirtuada la doctrina política NR. Algunas de las afirmaciones me resultan algo forzadas como pej pretender q detrás de todo està la OTAN q a través de su red GLADIO se pretende instrumentalizar/monopolizar el universo identitario europeo.  Es cierto q Milà estuvo a sueldo en su día del CESID español y q muchos le acusan de ser un infiltrado de la inteligencia estatal en base a no se q reunión del partido NS donde él fue el único q se salvó de ser detenido. Como digo se pretende en base a esos precedentes q ahora Milà nos ha introducido la lectura de Evola con una mala fe manifiesta al objeto de desvirtuar y confundir a los pensadores honestos. Ciertamente esa interpretación de los acontecimientos parece algo forzada pero no carece de lógica y en consecuencia debe ser tenida en cuenta hasta q no sean aportadas pruebas sustanciales sensu contrario,a la luz de q es bien sabido aquello de q si no es a las 10 será a las 10:30 pero todas las cabras se van pal monte.  Lo q ya no veo tan claro es como se está describiendo a la figura de Llompart en este embrollo. Llompart es alguien q ha estado a un milímetro de ir a la cárcel por defender sus ideales, cómo se le puede calificar entonces de oportunista económico? Como se pretende dudar de la integridad de sus convicciones en base a q use polos “Lacoste” o conduzca autos de gran cilindrada? Acaso eso le convierte necesariamente en un aristócrata?  La acusación contra Llopart en mi opinión no se sustenta, aquí mismo lo vemos introduciendo a JF en una conferencia cuyas aportaciones son fundamentales para entender nuestro problema. http://www.youtube.com/watch?v=i2S8En79JUI  Por otro lado, a tenor de estas últimas lecturas, una pregunta queda en el aire: Es la razón el único medio para alcanzar el conocimiento? A mayor abundamiento: El q se haya endiosado la razón en nuestra Weltanschauung es algo q nos conduce necesariamente a ningunear las vías de conocimiento propias de otras tradiciones culturales? Máxime cuando esas tradiciones llegan a conclusiones parecidas a las nuestras por bien q, como digo, lo hacen a través de diferentes medios. Sin ánimo de acritud me parece q a menudo los europeos pecadmos de egocentrismo, conste en acta q esto no viene tanto a cuento del italiano Evola como del chileno Serrano.
5:40 a.m.

Jackobs dijo…

Sigo con suma atención e interés estas entradas sobre como ha sido desvirtuada la doctrina política NR. Algunas de las afirmaciones me resultan algo forzadas como pej afirmar q detrás de todo està la OTAN q a través de su red GLADIO se pretende instrumentalizar/monopolizar el universo identitario europeo.  Es cierto q Milà estuvo a sueldo en su día del CESID español y q muchos le acusan de ser un infiltrado de la inteligencia estatal en base a no se q reunión del partido NS donde él fue el único q se salvó de ser detenido. Como digo se pretende en base a esos precedentes q ahora Milà nos ha introducido la lectura de Evola con una mala fe manifiesta al objeto de desvirtuar y confundir a los pensadores honestos. Ciertamente esa interpretación de los acontecimientos parece algo forzada pero no carece de lógica y en consecuencia debe ser tenida en cuenta hasta q no sean aportadas pruebas sustanciales sensu contrario,a la luz de q es bien sabido aquello de q si no es a las 10 será a las 10:30 pero todas las cabras se van pal monte.  Lo q ya no veo tan claro es como se está describiendo a la figura de Llompart en este embrollo. Llompart es alguien q ha estado a un milímetro de ir a la cárcel por defender sus ideales, cómo se le puede calificar entonces de oportunista económico? Como se pretende dudar de la integridad de sus convicciones en base a q use polos “Lacoste” o conduzca autos de gran cilindrada? Acaso eso le convierte necesariamente en un aristócrata?  La acusación contra Llopart en mi opinión no se sustenta, aquí mismo lo vemos introduciendo a JF en una conferencia cuyas aportaciones son fundamentales para entender nuestro problema. http://www.youtube.com/watch?v=i2S8En79JUI  Por otro lado, a tenor de estas últimas lecturas, una pregunta queda en el aire: Es la razón el único medio para alcanzar el conocimiento? A mayor abundamiento: El q se haya endiosado la razón en nuestra Weltanschauung es algo q nos conduce necesariamente a ningunear las vías de conocimiento propias de otras tradiciones culturales? Máxime cuando esas tradiciones llegan a conclusiones parecidas a las nuestras por bien q, como digo, lo hacen a través de diferentes medios. Sin ánimo de acritud me parece q a menudo los europeos pecamos de egocentrismo, conste en acta q esto no viene tanto a cuento del italiano Evola como del chileno Serrano.
5:46 a.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

El caso de Llopart y el de Milá son totalmente distintos.
Milá ha sido el franquiciado español de Evola y se ha dedicado, en este ámbito geográfico, a hacer lo mismo que Evola hizo en Italia. Por supuesto con mucho menos talento por parte de Milá, quien como “escritor” no se puede comparar con Evola. De escritor cabe calificar a Evola, su obra es literaria en el mejor de los casos, carente de rigor y fundamentación, se basa en puras afirmaciones cuya validez depende de que el autor sea un “iniciado”. Y la única prueba de que es un iniciado es que el propio interesado lo sugiere en beneficio propio.
Milá es un informador, pero algo más que un informador, es un agente provocador que ha destrozado desde dentro el ámbito NR impidiendo que éste recupere su contacto con las raíces nacional-revolucionarias de izquierdas de las que procede, es decir, abunde en el camino de la RSI o Salò. El evolianismo español es milanismo en este sentido concreto. Quien lo cuestione tendrá que explicar por qué Milá es el mayor promotor de Evola en España (aunque desgraciadamente,no el único). En Milá se ilustra el vínculo entre el discurso de Evola y los fines de la red Gladio. Los vínculos con los servicios, indudablemente ciertos, se dan por añadidura y confirman las patencias más escandalosas.
Por lo que respecta a Llopart, su caso es diferente. Llopart ha sido perseguido por el sistema (también el sistema persiguió a Milá, como persigue a muchos colaboradores antes de chantajearlos, no lo olvidemos). La reacción de Llopart ante esa persecución ha sido buscar calor y apoyo en la extrema derecha. Si Llopart hubiera dado el giro a la izquierda nacional que él mismo quiso emprender en la época de AE (con la colaboración de Jaume Farrerons), se hubiera quedado aislado dentro del mundo ultra, que es el que le compra los libros. Los apoyos que Llopart recibe son incompatibles con la libertad de conciencia y acción que se le exige a un dirigente político NR en estos momentos. Llopart sacrificó los ideales y los proyectos a sus circunstancias personales, y lo hizo porque nunca ha estado a la altura ni ha sido coherente con los “valores”, tanto en el plano teórico como en el práctico. No “sabe”, Llopart, lo que son los valores, pero aunque lo supiera, tampoco estaría en condiciones de cumplir sus exigencias, que humanamente le rebasan. Y esto mucho antes del caso Kalki.
9:06 a.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

En consecuencia el giro de Llopart a la derecha en el 2009, la foto de la vergüenza, la traición al ideario originario del proyecto NR reflejado en el programa político de AE, son hechos que responden a múltiples factores, pero que en cualquier caso ponen de manifiesto la incompatencia moral e intelectual de los “dirigentes” del campo social-patriótico en general y NR en particular. En todo hay matices, pero si se critica lo que estamos diciendo en este blog hay que refutar los datos concretos que se han ido acreditando y no andarse con afirmaciones genéricas, Jackobs.
En cuanto a la razón, desde luego nosotros no somos racionalistas, pero esto no significa que cualquier fantasía pueda ser aceptada como conocimiento, que es lo que hacen los evolianos. La crítica de la razón es una disciplina filosófica que comienza con Kant y nada tiene que ver con el irracionalismo. Dicha crítica llega hasta Heidegger.
El evolianismo es puro aire. Nada en Evola tiene rango de conocimiento, se trata de puras afirmaciones gratuitas o fantásticas, que en algunos casos rozan el delirio. Por lo que respecta a Serrano, se le puede aceptar como literato, pero tanto su discurso cuanto el de Evola no pueden operar como FUNDAMENTO IDEOLÓGICO DE UN PROGRAMA POLÍTICO porque tales “discursos” carecen de validez, uno los acepta porque “le gustan”: en suma, sólo convence a los que ya estaban convencidos. Al igual que la fe religiosa, se tiene o no se tiene. Un discurso ideológico debe ser VINCULANTE, debe obligar por su VALIDEZ y ésta se argumenta en función de criterios objetivos que cualquier persona pueda aceptar.
Máxime cuando el sistema nos acusa de encarnar el “mal absoluto”. Si encima nos presentamos en el escenario con MAMARRACHADAS como las de Evola, entonces se explica que el campo NR no salga del mismo círculo de adeptos a la locura que el propio Evola trazó en su momento.
9:07 a.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

Y explica el fracaso y descrédito del MSR después de veinte años de trabajo y tantos medios invertidos. Con una décima parte de tiempo y recursos, Anglada ha llegado mucho más lejos. Pero en teoría el MSR debería tener más campo de acción, puesto que se dirige a los trabajadores, sin complejos. En realidad, ya sabemos el tipo de ideología que LASTRA al MSR. Ni de derechas ni de izquierdas, lo que significa, en la práctica, de extrema derecha. Y esto no es una descalificación gratuita del sistema. Basta leer lo que dice Angel Fernández de los sudras para entender el destino del MSR, es decir, el enorme fraude que esconde tras su estética “revolucionaria”.
9:15 a.m.

Jackobs dijo…

RAO, agradezco y alucino con tu respuesta, me has aclarado todas mis dudas en dos párrafos.
10:54 a.m.

Resistencia Anti-Oligárquica (RAO) dijo…

Y ya ves que soy un “sudra”, o sea, un “obrero” SIN CAPACIDAD INTELECTIVA…
Por debajo de los sudras están los parias, me pregunto cuántos evolianos que se creen kshatriyas en realidad son vaisiyas disfrazados.
Pero Milá no es vaisiya, ni kshatriya, ni sudra… Luego debe de ser un paria: “DESCASTADOS QUE NO OBEDECEN A LEY ALGUNA, Y LOS CUALES SEGÚN FRITHOFF SCHUON SON PRODUCTO DE LA MEZCLA Y DE LA LEY DEL KARMA” (Fernández, A., op. cit., p. 49).
12:09 p.m.
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http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/06/usurpacion-amputacion-y-tergiversacion_28.html
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