…izquierda nacional… (1)

viernes, junio 10, 2011

Antecedentes de una izquierda nacional de los trabajadores

Emblema del Schwarze Front alemán (NS de izquierdas).
“Nietzsche trae la aurora de un próximo retorno a lo ideal. Pero un ideal profundamente diferente de aquellos en los cuales creyeron las generaciones pasadas. Para entenderlo, hará falta una nueva especie de espíritus libres fortificados por la guerra, por la soledad, por grandes peligros; espíritus que conozcan el viento, los glaciares, la nieve de las altas cumbres, y sepan medir con ojo sereno toda la profundidad de los abismos; espíritus dotados de una especie de sublime perversidad; espíritus que nos liberarán del amor al prójimo, de la voluntad de la nada, volviéndole a dar a la tierra su objetivo y al hombre sus esperanzas; espíritus nuevos, libres, muy libres, que se impondrán sobre Dios y sobre la nada” (Benito Mussolini, dirigente socialista italiano, La filosofía de la fuerza, 1908).
“Nosotros, comunistas, adoptamos el programa fascista de 1919, programa de paz, de libertad y de defensa de los intereses obreros. Camisas Negras y Veteranos del África, llamamos a ustedes para unirnos en este programa. Proclamamos que estamos listos para combatir a su lado, Fascistas de la Vieja Guardia y Juventud Fascista, para realizar el programa fascista de 1919” (Palmiro Togliatti, secretario del Partido Comunista Italiano, Manifiesto por la salvación de Italia y la reconciliación del pueblo italiano, Lo Stato Operario, nº 8, 1936).
PROGRAMA FASCISTA DEL 13 DE MAYO DE 1919
He aquí el programa de un movimiento sanamente italiano.
Revolucionario, porque es antidogmático y antidemagógico; fuertemente innovador, porque carece de prejuicios. Nosotros situamos la defensa de la guerra revolucionaria por sobre todo y por sobre todos. Los demás problemas, burocráticos, administrativos, jurídicos, escolares, coloniales… los consideraremos cuando hayamos creado la clase dirigente.
Para tal fin, NOSOTROS QUEREMOS:
a/ el sufragio universal con escrutinio de lista regional y representación proporcional, voto y elegibilidad para las mujeres;
b/ el derecho de voto reducido a los 18 años, la elegibilidad a los 25;
c/ la abolición del Senado;
d/ la convocatoria de una Asamblea Nacional de tres años de duración, a fin de definir la forma de constitución del Estado;
e/ la formación de consejos nacionales técnicos del trabajo, de la industria, de los transportes, de la higiene social, de las comunicaciones…, elegidos por las colectividades profesionales y de oficio, con poderes legislativos y derecho de nombrar un comisario general con poderes de ministro.
En cuanto al problema social:
NOSOTROS QUEREMOS:
a/ la promulgación de una ley de Estado que sancione la jornada legal de ocho horas de trabajo para todos los trabajadores;
b/ el salario mínimo;
c/ la participación de representantes de los trabajadores en el funcionamiento técnico de la industria;
d/ la administración de las industrias y servicios públicos por las mismas organizaciones proletarias (cuando éstas sean dignas de ello, moral y técnicamente);
e/ la modificación del proyecto de ley de asistencia-invalidez y vejez, reduciendo el límite de edad actualmente propuesto de 56 a 55 años.
En cuanto al problema militar:
NOSOTROS QUEREMOS:
a/ la institución de una milicia nacional, con breves períodos de instrucción y una misión exclusivamente defensiva;
b/ la nacionalización de todas las fábricas de armas y explosivos;
c/ una política exterior nacional que tienda a favorecer los objetivos pacíficos de la civilización de la nación italiana en el mundo;
En cuanto al problema financiero:
NOSOTROS QUEREMOS:
a/ un fuerte impuesto extraordinario y progresivo sobre el capital, que tenga el aspecto de una verdadera expropiación parcial de todas las riquezas;
b/ la confiscación de todos los bienes de las congregaciones religiosas y la abolición de todos los ingresos episcopales, ya que éstos constituyen una enorme carga para la nación, en beneficio de algunos;
c/ la revisión de todos los contratos de suministros de guerra y la confiscación del 85 por ciento de las ganancias de guerra.
Fuente: Buron, T., Gauchon, P, Los fascismos, México, FCE, pp. 24-26.
Véase también:
http://nacional-revolucionario.blogspot.com/2008/07/el-fascismo-vino-de-la-izquierda.html
¿Podría existir una izquierda nacional de los trabajadores que, a diferencia del fascismo, respetara el formato democrático?
Publicado por ENSPO en 3:22 p.m.

28 comentarios:

Anónimo dijo…

A tu pregunta. Evidentemente: NO.
2:01 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Pues parece que reivindicaban el sufragio universal. En suma, que YA era un movimiento democrático en esta su primera formulación de 1919. O sea que no veo tan “evidente” esa imposibilidad. Sería interesante conocer tus razones. Saludos.
4:53 a.m.

Libertad dijo…

Vamos a ponernos en el caso de una democracia real-ideal:
Para que funcione a nivel estatal (quitando la que pueda existir en una comunidad de vecinos, por ejemplo) es necesario que el pueblo esté:
1º Formado en todas las materias a las que pueda afectar el ámbito político, esto es, en todas las ciencias y saberes humanos. Aquí ha de excluirse y por lo tanto negarles los beneficios de la democracia a todo tipo de personas que por sus carencias psíquicas o de cualquier otro tipo no puedan llegar a completar dicha formación ya que no podrán intervenir adecuadamente (con conocimiento de causa) en política.
2º Informado de absolutamente de todos los hechos que sean relevantes para tomar sus propias decisiones. La información deberá ser, además de completamente abarcadora, aséptica y objetiva.
En este caso, la democracia real-ideal, en la práctica no funciona porque:
– No todos los ciudadanos son iguales y por lo tanto pueden tener (o es deseable que tengan) una misma capacidad de decisión.
– No todos los ciudadanos pueden asumir el costo económico y humano de una formación tan amplia como para poder tomar decisiones en todos los ámbitos de la política.
– La información, tal como se ha descrito, requiere de un aparato de difusión que, asimismo requiere de financiación. Y quien paga manda. No puede, en consecuencia, existir de una forma verosímil una información multitudinaria que sea objetiva.
– Siguiendo con la información. Decíamos que los ciudadanos deben saberlo todo en todo momento. Pues bien, la tarea de informarse por sí misma abarcaría todo el tiempo disponible de los ciudadanos, ahogando la economía de esta forma y pasando a crear una sociedad en donde todos los ciudadanos serían “políticos profesionales”. La utopía marxista a la inversa.
Visto lo anterior, la idea de democracia, como puede verse, además de imposible en la teoría, es, en la práctica, antónimo de “ser de izquierdas”.
7:13 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Es cierto que una democracia participativa real requeriría de ciudadanos más formados para ser eficiente, un problema que tiene solución dentro de un determinado marco “socialista” de educación, pero no me parece convincente la pretensión de que haya que ser especialista en todo para poder ejercer como ciudadano comprometido. Si fuese así, nadie podría decidir nada, no sólo en política, sino en ningún ámbito de la vida. Para comer sería necesario ser dietista. Para conducir un coche sería necesario ser mecánico. Para educar a un hijo uno debería ser pedagogo. Y, claro, como cada individuo sólo puede desarrollar en la vida una sola especialidad, de hecho la vida civilizada se convertiría en algo imposible.
Además, también resultarían utópicos todos los regímenes políticos autoritarios que pareces sugerir, puesto que si un ciudadano no tiene capacidad para dominar todas las especialidades, tampoco las tendría un dictador. Y aunque la dicatdura se apoyara en una élite de expertos, cada informe debería ser convalidado por un político, pues los expertos pueden engañar a los no expertos. ¿Cómo sabrían los miembros de la élite que sus expertos no les están engañando? Además, cada experto sería experto en lo suyo, pero no en otras materias. ¿Cómo se tomaría una decisión compleja que involucrara a cientos de especialidades y especialistas? La decisión la tomaría el dictador o la élite, pero dicho dictador se encontraría en la misma situación que el ciudadano al que describes como incapaz de decidir: debería conocer todas las especialidades para ponderar la corrección de su resolución.
Una auténtica democracia necesita ciudadanos con capacidad crítica y de razonamiento para poder funcionar, pero las decisiones políticas no son decisiones técnicas. Votar una opción política no requiere más conocimientos que aquellos necesarios para valorar una ideología como orientación de conjunto. En una votación política no se decide si a un señor se le operará o se le aplicará la quimioterapia, lo que se decide es si se va a apoyar a un partido que aumentará los impuestos o a un partido que los recortará, pongamos por caso. La única especialidad que necesitan los ciudadanos es una materia “política” que debería impartirse en la enseñanza media y ser accesible a la inmensa mayoría de la población.
El problema que planteas suena más bien a coartada para legitimar una dictadura.
9:30 a.m.

Libertad dijo…

Si de lo que he escrito se deduce que quiero legitimar una dictadura, me debo de expresar horriblemente mal, y pido disculpas por ello.
No propongo nada. Me limito a constatar una evidencia, tan evidente, que cuesta darse cuenta de ella.
Voy a seguir con tus ejemplos. Para ser más claro, si cuando se me estropea el coche, pongamos por caso, no hago una votación entre mis vecinos para saber qué le ocurre, sino que lo llevo a un mecánico, ¿por qué no he de hacer lo mismo con problemas más graves como el desempleo, la falta de vivienda?.
¿Dónde está escrito (como diría un rabino) que las mayorías necesariamente tengan la razón? ¿Qué mayoría de hombres (y mujeres, que no siempre han tenido sufragio) ha alumbrado idea alguna que haya hecho prosperar a la humanidad? Porque yo te podría decir cientos, no de minorías, sino de individuos que, ellos solos, han revolucionado nuestras vidas.
Y ¿qué pasa cuando la mayoría de los individuos, democráticamente, elige a un dictador para que los gobierne? Ese resultado ¿ya no es legítimo? El problema, en realidad, es que la mayoría de ciudadanos tienen más probabilidades de cometer un error que la minoría, son matemáticas.
La democracia liberal, como idea, parte, en principio, de considerar al pueblo como un grupo muy reducido: solo hombres, solo ricos (sufragio masculino censitario). E igualmente reducido era, en el origen, el ámbito de “lo político”: subir o bajar impuestos, tasas y demás arbitrios del monarca que mermaban las arcas de los mercaderes.
Pero han pasado ya siglos enteros y seguimos encorsetando nuestra realidad en los moldes de un entramado y una idea CADUCADA, DECRÉPITA y ANACRÓNICA que no funciona en una sociedad en la que todos los individuos tienen derecho a un voto igualitario (con independencia de sus cualidades) y en la que el ámbito de “lo político” se extiende a muchos más ámbitos de la subida bajada de tributos. Hoy, cuando (como consecuencia de la complejidad de nuestras sociedades) prima la “especialización” no podemos seguir confiando nuestros problemas a una mayoría de personas sin conocimientos específicos.
No hay que ir a una dictadura, hay que quitarse las cadenas de la dictadura liberal.
1:46 a.m.

Anónimo dijo…

Otros interrogantes que han pasado inadvertidos en el anterior post son: ¿hasta qué punto es compatible la idea de democracia con el libre mercado? ¿Cómo se conjuga la soberanía del pueblo con las sinergias del crédito internacional? ¿Por qué vía democrática se puede elegir o destituir al usurero de turno?
2:12 a.m.

Anónimo dijo…

Bienvenido 15-M por haber abierto este debate enquistado durante tanto tiempo. ¿Qué te parece ese movimiento Jaume?
2:23 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Me parece que se confunden aquí las decisiones políticas con las decisiones técnicas.
En el caso del coche, uno no necesita consultar con la comunidad de vecinos la decisión de llevarlo o no al taller porque el coche es propiedad privada, pero si fuera propiedad de la comunidad, entonces la consulta se haría obligada, pues son los afectados quienes tendrán que pagar la factura del mecánico. Y no se les puede decir que un experto en economía ya decidirá si la pueden y la deben pagar, o no.
Por lo demás, el usuario Libertad entra en contradicción consigo mismo cuando propone estas ideas expertistas. La doctrina de una sociedad de expertos no puede ser obra de ningún experto en nada. ¿A qué especialidad pertenece? Precisamente, es el tipo de propuesta de interés político, no técnico, que requiere control democrático.
Quienes atacan el asamblearismo en muchos casos no lo han comprendido. Creen que en una asamblea cabe votar cualquier cosa, pero una asamblea no puede votar los principios que rigen la lógica y la argumentación, no puede cuestionar el principio asambleario mismo, no se votará, por ejemplo, para decidir por mayoría si se va a torturar y asesinar a los niños lactantes del poblado X… Una asamblea que nombra un dictador se abole a sí misma, pero esa decisión es, precisamente por ello, incompatible con el asamblearismo. Sería como una asamblea que argumentase contra la razón y aprobara suspender la validez y efectos del modus ponens.
3:15 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

El hecho de ser experto no representa ninguna garantía ética respecto a la bondad del experto. El experto puede engañar y utilizar su saber para hacerse rico o manipular a sus conciudadanos.
La democracia se basa en una cuestión ética, a saber, que la bondad moral no es una especialidad, que no se confunde el bien con el conocimiento. El comportamiento ético es libre y, hasta que se demuestre lo contrario, inherente a la persona, sin distinción. Todos los ciudadanos son depositarios de tal dignidad de forma IGUALITARIA. Las decisiones políticas pertenecen a ese terreno, previo a cualquier cuestión técnica. Es el terreno en el que debatimos aquí, en este blog, no como expertos, sino como ciudadanos capaces de razonar en un plano igualitario y con pretensiones de validez.
Ciertamente, sería deseable que una sociedad democrática educase a los ciudadanos para la democracia, pero precisamente el liberalismo quiere un mundo de expertos, no un mundo democrático. Y así vamos, porque los expertos trabajan para el dinero y se corrompen con mucha facilidad. La presunta “ciencia” es la patente de corso para todas las tropelías del poder y el experto firma los peritajes que le manden sus amos o los contrarios, según las circunstancias (de los que pagan).
El liberalismo quiere ciudadanos idiotizados a los que manipular, por eso en plena era espacial los universitarios cometen faltas de ortografía y no saben interpretar un texto. Claro, la oligarquía no quiere ciudadanos libres, cultos, críticos, con capacidad de razonar por sí mismos, sino gente sumisa a los “expertos”. El fracaso educativo liberal no es fruto del azar, sino algo buscado para que la oligarquía económica haga lo que le dé la gana poniendo por delante la figura del experto, que no por serlo ha de actuar éticamente, pues puede ser un corrupto y habitualmente lo es.
La democracia, en consecuencia, no se puede refutar mediante la argumentación expertista. Ser un hombre decente, ser honrado, decir la verdad, no es el resultado de una especialidad cognoscitiva. Depende de la libre voluntad de cada uno. El experto puede dominar un tema, pero no por ello está en una posición de superioridad moral con respecto al resto de sus conciudadanos.
La genuina democracia pondría los valores éticos -y en primer lugar, la verdad- por delante de cualquier otra cuestión. Pero lo que tenemos en la actualidad no es una democracia, sino una oligarquía económica con fachada electoral donde los expertos juegan el papel, precisamente, de perfectos usurpadores de la soberanía popular. Todo ello en nombre de un “saber” de los que presuntamente saben más pero que en realidad son sólo quienes sirven a los ricos y a los poderosos.
3:15 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Sobre los indignados:
Acabo de terminar un libro sobre los indignados. Mi postura es de apoyo crítico, porque creo que han sido manipulados por Hessel. Es la tesis que defiendo en el libro. Cuando esté publicado, lo anunciaré en este blog.
3:17 a.m.

Anónimo dijo…

Existe un error, obviamente involuntario, en la numeración de los argumentos, que estoy seguro se sabrá excusar.
3:59 a.m.

Anónimo dijo…

Lo pongo corregido, ya que ha desaparecido (por fortuna) el post anterior:
Me parece muy interesante lo que dice, pero no lo comparto en absoluto.
1.- Los malabares dialécticos para eludir el inconveniente de que una determinada “asamblea” pueda elegir dejar el poder en manos de otro sistema que no sea democrático, me parece un juego que se desploma por sí mismo (por negar el propio concepto de democracia) desde el momento en que propone que existen determinados temas que la asamblea no puede tocar. Con el “dogma” hemos topado Sr. Farrerons (ahora se llama “modus ponens”).
2.- Veo que no ha comprendido (o más posible, no ha querido comprender) lo que hay detrás del ejemplo del vehículo que le he puesto. Da igual la propiedad del mismo, existe un problema para su propietario, relativamente leve en comparación con el de, por ejemplo, el desempleo que el mismo también sufre, y sería una locura en aquél caso, máxime en este otro, hacer una encuesta democrática para solventarlo, porque está claro, (al menos cualquier persona inteligente debería tenerlo claro), que ese es el camino más corto, bien hacia el metro (o el bus en el peor de los casos), bien hacia la cola del INEM.
3.- No se puede distinguir entre técnica y política. Porque los problemas de los ciudadanos, los de verdad, no los de determinar las esencias de los conceptos “verdad” “mentira” “bueno” “malvado”… esos problemas solo se resuelven aplicando ciencias y saberes, y solo, por ende, quien esté en posesión de los mismos, puede afrontarlos.
4.- La función de los políticos no es “hacer el bien” (¿en qué consiste “el bien”? pregunta sin respuesta objetiva y válida) sino evitar que surjan problemas y solucionar los que ya se hayan producido, para lo cual necesitará la ciencia y la técnica. Esas referencias a la moralidad y al “buenismo” son más propias de un sacerdote populista que de un hombre comprometido con los “males” de su sociedad.
5.- El liberalismo no quiere un mundo de expertos, quiere un mundo en el que la masa, atribuyéndose unas facultades de las que carece en cuanto tal, elije, creyéndose que está en disposición de gobernarse a sí misma, a su “mesias dechado de virtudes”, sin tener ni pajolera de los entresijos técnicos que estos van a utilizar, no para solventar los problemas, sino para enriquecer a una oligarquía.
6.- El liberalismo no genera una masa idiotizada. La masa, por sí misma y considerada en cuanto tal, esto es, como sustrato democrático, es idiota. Simplemente la utiliza, a través de su propaganda, para persistir. No caigamos en “pajas mentales” tipo sociedad de ciudadano-filósofos que pasan el día debatiendo en el ágora mientras sus esclavos y esclavas trabajan las tierras, y las segundas trabajan otras cosas también. El ser humano es como es, aplica ahí el “valor verdad”.
Pd: Sobre la contradicción del usuario Libertad, lo la veo. Relea su post a ver si es que se ha expresado mal Ud.
Pd2: Espero noticias sobre su libro sobre el 15M, pero le apunto, con la osadía de no haber profundizado en sus argumentos, que su tesis parte de que el “movimiento” tiene sustantividad ajena a Hessel y que éste se la ha arrebatado. Hessel (y sus adláteres) es el padre del movimiento, no tiene que robar lo que es de su propiedad.
Pd3: Han quedado muchas preguntas sin respuesta aquí.
4:07 a.m.

Anónimo dijo…

Escrito por Ud.:
“buena parte de los votantes no analizan nada y se guían más por el significante que por el significado (como lo demuestra el hecho de que los trabajadores apoyen al PSOE, aunque sea como mal menor)”
Si los votantes “no analizan nada” démosles el poder.
4:39 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Soy el primero en reconocer, por la frase que cita, que los votantes son manipulados en las sociedades liberales, pero en el mismo texto del que forma parte esa frase, a saber, el manifiesto, se explica que esto no es necesario que sea así, sino que es el resultado de un determinado proceso educativo. Los votantes no son “idiotas” de nacimiento, como usted pretende, son educados para que sean idiotas. Usted convierte en un hecho irreductible lo que es sólo una circunstancia, una coyuntura histórica MODIFICABLE. Y lo hace en defensa de una determinada ideología de poder, porque me imagino que usted no se considera idiota a sí mismo. Los idiotas son los otros, la masa.
4:45 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Libertd dice:
“1.- Los malabares dialécticos para eludir el inconveniente de que una determinada “asamblea” pueda elegir dejar el poder en manos de otro sistema que no sea democrático, me parece un juego que se desploma por sí mismo (por negar el propio concepto de democracia) desde el momento en que propone que existen determinados temas que la asamblea no puede tocar. Con el “dogma” hemos topado Sr. Farrerons (ahora se llama “modus ponens”).”
No se refutan los argumentos afirmando que son “malabares dialécticos”. Piense que así se podría refutar todo, incluso los argumentos correctos y válidos. Bastaría sostener que son malabares dialécticos. LO QUE ES UN MALABAR DIALÉCTICO ES LA TRAMPA RETÓRICA QUE USTED HA UTILIZADO AHORA Y QUE LE EXIME DE RESPONDER EXPLICANDO POR QUÉ LO QUE YO HE DICHO ES FALSO.
Pero yo le respondo: no se puede cuestionar el MODUS PONENS porque para cuestionarlo hay que UTILIZARLO YA EN LA ARGUMENTACIÓN.
Así de simple. Se incurre en una CONTRADICCIÓN PERFORMATIVA, como quien dice “yo no existo” o “yo no estoy hablando” o cosas similares.
El MODUS PONENS, y era sólo un ejemplo, no puede ser cuestionado por una asamblea porque una asamblea se basa en el argumento lógico y todo argumento lógico requiere de ese mismo MODUS PONENS que se habría de refutar o desautorizar.
Y ahora no me diga que esto son juegos malabares.
4:50 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Libertad afirma:
“3.- No se puede distinguir entre técnica y política. Porque los problemas de los ciudadanos, los de verdad, no los de determinar las esencias de los conceptos “verdad” “mentira” “bueno” “malvado”… esos problemas solo se resuelven aplicando ciencias y saberes, y solo, por ende, quien esté en posesión de los mismos, puede afrontarlos.”
Yo no he hablado de esencias, eso lo añade usted. Pero, por otro lado, si yo aceptara este argumento suyo sería sólo porque es verdadero y porque considero que lo verdadero es bueno. Y usted cree (supongo) en lo que dice, porque cree que es verdadero y bueno también. Y esta es la postura que está defendiendo aquí mientras pretende que no hay que debatir nada y que las cuestiones de lo bueno y de lo malo, de la verdad y de la mentira, carecen de importancia. Usted, por tanto, se contradice. Acabo de demostrarlo.
5:07 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Libertad dice:
“4.- La función de los políticos no es “hacer el bien” (¿en qué consiste “el bien”? pregunta sin respuesta objetiva y válida) sino evitar que surjan problemas y solucionar los que ya se hayan producido, para lo cual necesitará la ciencia y la técnica. Esas referencias a la moralidad y al “buenismo” son más propias de un sacerdote populista que de un hombre comprometido con los “males” de su sociedad.”
Los problemas sólo pueden considerados como tales desde una noción determinada del bien. El paro es un problema porque se considera algo “malo”, y ello porque se considera también que el trabajo es algo “bueno”. Como ya he dicho, usted propone su política porque la considera buena, supongo que no la considera mala. Luego se contradice en todo lo que afirma, es realmente sorprendente la seguridad con la que habla y no deja de tropezar una y otra vez en el más elemental sentido del razonamiento.
5:10 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Libertad dice:
“5.- El liberalismo no quiere un mundo de expertos, quiere un mundo en el que la masa, atribuyéndose unas facultades de las que carece en cuanto tal, elije, creyéndose que está en disposición de gobernarse a sí misma, a su “mesias dechado de virtudes”, sin tener ni pajolera de los entresijos técnicos que estos van a utilizar, no para solventar los problemas, sino para enriquecer a una oligarquía.”
Usted mismo reconoce que la beneficiaria última de todo el proceso es la oligarquía, y sin embargo parece que acusa a la masa. Si la masa es tan idiota, ¿cómo ha podido montar un sistema en el que ella manda? El problema es que la ciudadanía no manda, quien manda es la oligarquía y la masa es manipulada y mantenid en la ignorancia de manera deliberada, trucando los procesos educativos, fabricando idiotas donde debería educarse ciudadanos. El desastre no procede de que la masa mande, sino de que manda la oligarquía y de que no existe una verdadera democracia que garantice los derechos de la verdad.
Pues bien, explíquele a la masa que es idiota de nacimiento, que es ESENCIAL e INCURABLEMENTE idiota. ¿Qué les propondrá a los ciudadanos? Ustedes son unos cretinos, dejen que yo les gobierne, porque yo soy muy listo. Pero si leemos sus posts, su capacidad de razonar de usted deja bastante que desear. Quizá no sea usted tan listo como cree. Pues los expertos han de ser seleccionados por otros expertos y al final de la cadena nos encontramos al ideólogo del expertismo, que no sólo no es un experto en nada, pues el expertismo es una filosofía, sino que razona de manera harto dudosa.
A usted sólo le queda imponer sus tesis por la fuerza o la manipulación, y con ello no se sale de que hay.
5:17 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Libertad dice:
“6.- El liberalismo no genera una masa idiotizada. La masa, por sí misma y considerada en cuanto tal, esto es, como sustrato democrático, es idiota. Simplemente la utiliza, a través de su propaganda, para persistir. No caigamos en “pajas mentales” tipo sociedad de ciudadano-filósofos que pasan el día debatiendo en el ágora mientras sus esclavos y esclavas trabajan las tierras, y las segundas trabajan otras cosas también. El ser humano es como es, aplica ahí el “valor verdad”.”
Otra vez afirmaciones sin fundamento. La masa es idiota sin remedio no porque haya sido educada así y manipulada, sino porque lo es esencialmente. ¿Alguna prueba de ello o basta con su palabra?
Y otra vez también, en vez de refutar mis argumentos, los califica de “pajas mentales”, como si esta afirmación demostrara nada y no se pudiera aplicar también a cosas como 2X2=4. Cuando le digan que 2X2=4 usted siempre podrá responder que esto es una paja mental, pero no lo habrá demostrado. Y la misma frase se le podrá aplicar a usted en todo lo que diga, con lo que el debate habrá terminado. Usted no sólo ignora lo que es una demostración, sino también lo que es una refutación. No se refuta diciendo, ESTO ES FALSO (o frases equivalentes, aunque más groseras) sino DEMOSTRANDO QUE ES FALSO, por ejemplo, como he hecho yo con sus pretensiones, evidenciando que incurren en contradicción performartiva, pues niegan aquello mismo que están haciendo en el momento mismo en que lo hacen.
5:22 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Para Libertad:
Le daré noticias de mi libro, téngalo por seguro. Lo anunciaré en este blog y abierto queda a sus refutaciones. Pero le recomiendo que repase los manuales de lógica y no siga confundiendo la simple afirmación de que un enunciado es falso con la demostración lógica de que lo es.
5:24 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Dice Liberto:
“El sujeto indeterminado “masa” se comporta como un idiota, con idependencia del valor y el respeto que me merezcan, individualmente considerados, cada uno de sus miembros.  Quiero con ello aclarar cualquier malentendido (especialmente que los votantes sean idiotas, cosa que niego referido a la totalidad de elementos individuales, aunque alguno habrá, digo yo, no todo van a ser Heiddegers, Nietzches,…).
Y le adelanto que no tengo “ideología de poder” sin que por ello me considere un idiota. También le digo que, en mi opinión, no creo que vaya cuadrar el círculo de la “izquierda-nacional-democrática”, puesto que, además de un contrasentido, huele a pasado, a vejez…”
Usted les llama idiotas pero los respeta. Usted no se considerará un idiota, supongo, o sea que estará entre los expertos que manden, luego, si me permite, creo que la suya es una ideología de poder a menos que usted me diga que se considera entre los idiotas y que obedecerá a los expertos. Pero si usted fuera un idiota no pretendería que su ideología expertista es válida. Luego usted se considera listo, y si los listos han de mandar, usted pretende mandar. Ergo la suya es una ideología de poder, de SU poder, para ser más exactos.
5:27 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Libertad dice:
“No se puede hablar de bueno y malo en general, como hace Ud. porque en muchas ocasiones lo que es bueno para unos es malo para otros y viceversa.
Además si para Ud. algo es bueno porque es verdadero, muchos sucesos “verdaderos” como por ejemplo los asesinatos de inocentes deberían ser considerados “buenos”. En fin creo que cae otra vez en su tramp y que se lía Ud. bastante.
En definitiva, no se trata de “hacer el bien” como proponen las religiones, se trata de buscar soluciones a problemas concretos. ¿Que reparar un perjuicio será “bueno” para quien lo sufre?, en eso le doy la razón (sin que sirva de precedente jeje), pero no será porque el político haya “practicado la bondad” sino porque ha aplicado una técnica o un conocimiento sobre un problema y ha tenido un resultado satisfactorio. No a los “sacerdotes de la bondad”.”
—————–
Yo no he dicho que el correlato objetivo de un juicio verdadero sea bueno, lo que es bueno es la verdad. No soy yo quien se lía, es usted quien no entiende ni lo más elemental. ¿Cree que voy a pretender que un cáncer es bueno porque el médico le dice al paciente la verdad? ¿Cree que no he reflexionado sobre cuestiones tan básicas antes de proponer una ética de la verdad? Lo bueno no es el cáncer, sino que el médico no mienta, que el médico diga la verdad al paciente y que éste no se engañe a sí mismo. Pero, ¿de dónde saca usted que yo haya afirmado que los objetos de un enunciado verdadero son buenos por definición o porque haya dicho que la verdad es buena? La verdad es una pauta de conducta, una actitud dispuesta a reconocer lo verdadero y a no mentir. ¿Se ha leído usted el Manifiesto que cita? Pues si se lo ha leído, es evidente que no lo comprende. Allí se establece de manera expresa esta distinción cuya falta que usted me reprocha.
No se trata de hacer el bien como dicen las religiones. Se trata de solucionar problemas concretos, pero ya le he explicado que en la misma definición de “problema” está implícita la noción de algo malo, y por tanto, de algo bueno inherente a su solución. Es el sentido mismo de las palabras el que implica la valoración. El bien y el mal no son sólo nociones abstractas, sino valores que subyacen a todas nuestras acciones.
Se puede hablar del bien en general, y usted lo hace cuando habla de que sería bueno un gobierno de expertos. Usted se contradice y se “lía” con cada palabra que pronuncia,señor Libertad, aprenda a razonar, por dios.
La técnica sólo se puede aplicar en función de unos fines que la técnica misma no es capaz de establecer. Un ladrón puede tener una buena técnica para entrar en un banco, pero ¿convierte ello el robo del banco en algo bueno, en un fin legítimo? Sin fines últimos, sin valores éticos (“buenos”) la técnica conduce al desastre. Fíjese en una bomba atómica.
Hay que determinar los fines últimos para que la técnica misma pueda entrar en juego y ninguna técnica puede establecer esos fines últimos. Luego doy por refutada su ideología de los expertos.
6:04 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

“Hace con mis argumentos lo que, falsamente, achaca a los míos. En fin, que si Ud. quiere creer en la sociedad de ciudadanos-filósofos dedicados a su autogobierno ideal en un régimen virtuoso por haber encontrado y practicado la “verdad” y la “bondad” objetivas.. Por mí como si quiere creerse el cuento de los tres cerditos. ¿Ud cree que me hace falta demostrar que eso es imposible? Lo es notoriamente y por naturaleza ¿qué va a hacer Ud. con los incapaces mentales que no puedan filosofar correctamente? ¿excluirlos del gobierno? ¿o con quien no tenga la suficiente capacidad?
Que la masa se comporta como un idiota lo tenemos a la orden del día, y Ud. mismo lo ha dicho en posts de este blog en contra de lo que sostiene ahora aquí. Le he dicho antes que han sido actos de personas individuales y no decisiones de la masa lo que han hecho evolucionar al hombre. No le sirve.
A la masa le diría: dejen uds. de conformar una masa manipulable al servicio de la oligarquía, y empiecen a ser ciudadanos conscientes de que solo los más capacitados y expertos pueden atender sus problemas.”
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Yo he demostrado lo que decía, usted no hace más que afirmaciones. Ahora dice que yo hago con sus argumentos lo que achaco a los suyos. Lo que he hecho es refutarle, señor, demostrando que usted incurre en contradicción performativa una y otra vez.
Yo he reconocido que la masa está manipulada, pero ¿dónde he dicho yo que sea idiota? ¿Y dónde he dicho yo que esta incapacidad de las masas sea incurable, de nacimiento? Yo no he reconocido jamás lo que usted propone en este blog. He dicho lo que he dicho y usted lo ha citado. PERO NO HE COINCIDIDO NUNCA CON USTED. Yo digo que están manipuladas, usted que son idiotas incurables, pero a pesar de ello mandan en beneficio de la oligarquía, vamos, como por casualidad.
Yo no he explicado ese cuento de los tres cerditos al que usted se refiere. Ese cuento es SU interpretación de mi propuesta. Usted no necesita refutar ese cuento, a menos que se quiera refutar a sí mismo.
Dice usted que una sociedad no se puede regir por la verdad objetiva, pero apela a los expertos, ¿qué criterio de validez ostenta una actuación experta sino su objetividad? ¿Qué sería un gobierno de los expertos sin determinar unos fines válidos (racionales) y unos medios eficientes para realizarlos? ¿Se da cuenta de que no suelta una sola palabra sin contradecirse?
Saludos.
6:17 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

La pretensión de que hay que negarle el voto a los ciudadanos porque existen algunos de ellos con discapacidades mentales es uno de los absurdos más grandes que he escuchado en mi vida, pero además es una canallada.
6:19 a.m.

Anónimo dijo…

Hay que determinar los fines últimos para que la técnica misma pueda entrar en juego y ninguna técnica puede establecer esos fines últimos. Luego doy por refutada su ideología de los expertos.
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Ud. de por refutado lo que le de la gana, otra cosa es que lo haya conseguido. Los fines de la técnica: solucionar problemas a los ciudadanos de la forma en que ha quedado dicho.
8:52 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Existen dos razones por las que alguien puede negar la evidencia: o bien no entiende, pero de buena fe, y entonces se le repiten las cosas tantas veces como haga falta, o bien padece una deficiencia mental que le impide comprender el significado de las palabras y de los razonamientos.
Contra la segunda posibilidad no hay nada que hacer y lo mejor es dejarlo correr. Fue mi primera intención con “Libertad” o “Liberto”.
Pero cuando le dices a alguien que la masa está manipulada pero podría no estarlo y él insiste en atribuirte la idea, SUYA, de que la masa es idiota de nacimiento y NO TIENE REMEDIO, insistiendo una y otra vez en que la primera y la segunda idea no se distinguen, te está insultando, actúa de mala fe. Y eso ya no se puede tolerar.
Yo no tengo porque aceptar que me imputen una idea repugnante que yo no he defendido nunca. Hacerlo es difamarme en mi propio blog.
Es como si aquí vienera un energúmeno a decirme que yo he justificado el holocausto o defiendo posturas racistas y nazis. O lo demuestra citando el pasaje y acreditándolo como mío, cosa que no podrá hacer, o le borro el mensaje, así de claro. No se puede injuriar a las personas e imputarles delitos sin ningún fundamento.
En el caso de Libertad, lo que hace este tío es pretender que yo he defendido una idea de la que me avergonzaría en cualquier sitio y lugar. Así que he reaccionado en consecuencia.
5:19 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Otra cosa: no tengo claro que sea Mirmidón, pero en cualquier caso se le parece.
5:22 a.m.

Anónimo dijo…

Liberto o Libertad:
“Los fines de la técnica: solucionar problemas a los ciudadanos de la forma en que ha quedado dicho.”
Claro, pero para definir lo que es un “problema” hay que tener una noción de lo que es el bien y el mal. Y esto no lo puede decidir ningún técnico en cuanto técnico. Cuando Libertad o Liberto define los FINES de la técnica, está haciendo justamente aquello que dice que no se puede hacer, o sea, emitir un enunciado válido fuera del ámbito de una especialidad técnica.
¿Qué especialidad experta es ésa, como no sea la filosofía? Aquello, pues, que más arriba calificaba de “pajas mentales”. En suma, otra vez poniendo en evidencia su absoluta incapacidad para el razonamiento elemental y sin embargo pretende arreglar el mundo desde su condición de “experto” y converso a la ideología elitista LIBERAL-CONSERVADORA. Y todo porque ha terminado su carrerita y se va a comer el mundo. El mundo ya le enseñará humildad a este pollito recién salido del huevo.
Ernestito se te ha visto el culito.
3:14 p.m.
http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2011/06/programa-fascista-del-13-de-mayo-de.html

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