la verdad como fundamento de la autoridad

martes, diciembre 28, 2010

La verdad como fundamento de la autoridad

35 PUNTOS DOCTRINALES PARA LA INSTITUCIONALIZACIÓN AXIOLÓGICA DE LA ENTIDAD POLÍTICA POR UN ESTADO NACIONAL, SOCIAL Y POPULAR (ENSPO)
I.-El “potencialismo” brota del espacio de valores NACIONAL-REVOLUCIONARIOS DE IZQUIERDAS (“fascista”). Se distingue del resto de las ideologías NR por su carácter crítico. El potencialismo representa la autoconciencia histórica superadora del “fascismo” en cuanto alternativa de valores a la modernidad judeocristiana secularizada. También se distingue, en este caso respecto de los fascismos históricos, por su europeísmo. La palabra “potencialismo” mienta la dimensión filosófica del proyecto NR post “fascista”.
II.-Nosotros, los ciudadanos europeos, pero también una gran porción de la población del planeta, somos gobernados por los mayores criminales de la historia, a saber, los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Los regímenes comunistas, en efecto, han exterminado impunemente a 100 millones de personas, acusadas de “fascistas” en buena parte de los casos. Los aliados occidentales no sólo han amparado tal impunidad, sino que ellos mismos son los responsables de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, así como del exterminio de (como poco) 13 millones de ciudadanos alemanes civiles o militares desarmados: 1,1 millones en bombardeos de cremación humana meticulosamente diseñados a tal efecto; 1,2 millones de prisioneros de guerra bajo administración norteamericana y francesa; 2,5 millones de entre los doce millones de expulsados (limpieza étnica) de las provincias del Este; 1,6 millones de asesinados entre las minorías alemanas centroeuropeas; de 3 a 8,5 millones de fallecidos a causa de las hambrunas cuidadosamente planificadas por los aliados occidentales durante la posguerra; 1,5 millones de prisioneros de guerra a manos de las autoridades soviéticas; 200.000 mujeres alemanas de entre los dos millones de violadas (incluyendo ancianas y niñas) muertas a causa de dichas vejaciones sexuales; 80.000 víctimas civiles en campos de concentración (dirigidos por judíos), que incluyen niños y ancianos a los que se asesinó por el simple hecho de ser alemanes, etcétera.
III.-A partir de 1948, y escudándose en una narración novelesca del holocausto, constantemente repetida y exagerada precisamente para encubrir propagandísticamente sus propios genocidios, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, la casta política gobernante ha permitido que el Estado de Israel expulsara de su tierra o exterminara a un millón de palestinos, aplicándoles una directriz política racista de colonización que comporta vulneraciones masivas de los derechos humanos de enormes dimensiones (crímenes contra la humanidad).
IV.-Esta “ideología” del holocausto (vid. Norman Finkelstein), que pretende convertir la persecución de los judíos en un hecho singular en la historia por su presunta gravedad única e incomparable (nunca explicada, aunque insinuada en su trasfondo racista de afectar al “pueblo elegido”), es la coartada encubridora de la criminalidad genocida vigente. El hostigamiento social, la persecución penal y la agresión física (que llega hasta el asesinato) de los historiadores revisionistas y de los críticos del relato codificado oficial del genocidio judío (cuya realidad no negamos, pese a que haya sido tremendamente hinchada con fines publicitarios) pone en evidencia el carácter fraudulento del sistema “democrático” actual. La cosmovisión pseudo religiosa del holocausto es el discurso de la oligarquía transnacional que controla buena parte del hemisferio occidental. La crítica de semejante constructo conceptual y publicitario es la tarea intelectual por excelencia que corresponde a los valores ilustrados en el siglo XXI.
V.-La verdad es ahí incluso para quien la niega (hay que preguntarle al escéptico si es verdad lo que dice y si son “verdaderas” las razones que alega contra la verdad) y sostenemos que la sociedad debe imbuir el valor-verdad en las escuelas y demás instituciones educativas públicas, rechazando por lo tanto todo relativismo que convierta a los futuros ciudadanos en mequetrefes caprichosos sólo dispuestos a obtener gratificaciones hedonistas. La verdad como valor constituye el fundamento existencial y ético de la ciencia y, por ende, el factor decisivo del desarrollo tecnológico que hace posible la sociedad industrial moderna. No obstante, la ciencia ha sido en la actualidad pervertida como mero instrumento al servicio del capitalismo, el negocio y el desarrollismo del “bienestar” (perfectamente compatible con las hambrunas tercermundistas) que constituye la praxis corruptora de la oligarquía transnacional con el lobby ultraderechista judeo-americano como cabeza visible de dicha estructura de poder.
VI.-La verdad representa también el fundamento de la autoridad (auctoritas) y ésta se distingue claramente del poder (potestas). El binomio autoridad/poder es anterior a la división liberal de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) y la hace posible. La reconstrucción de la autoridad en unos términos racionales, y no meramente fideístas o religiosos, en el seno de la civilización occidental moderna, es la tarea que define el proyecto político nacional-revolucionario europeo a escala planetaria.
VII.-Proponemos una ética de la verdad en virtud de la cual devenga infamante el acto de mentir para obtener algún beneficio. En casos graves, y singularmente en el mundo de la política y la administración, la mendacidad debe ser incluso prevista y castigada por el código penal, comportando la inhabilitación del político, gestor o funcionario defraudador. La ética de la verdad pertenece imperativamente sólo al ámbito público e institucional y siempre con carácter formal. En la vida privada su desarrollo es libre y ha de obedecer únicamente a una dinámica de convencimiento autónomo de la persona, lo más alejado posible de coacciones (o recompensas) de cualquier tipo.
VIII.-La verdad vale por sí misma y dignifica a quien la hace suya, sobretodo cuando paga por ella un precio en términos de bienestar físico o psicológico a consecuencia de las represalias del poder corrupto. El valor ético de la verdad es el único sobre el que podemos ponernos de acuerdo los entes racionales. El resto de los valores son subjetivos y cada cuál reivindicará el suyo sin poder legitimarlo racionalmente, de manera que a la postre las opciones de valores no veristas se habrán de dirimir sin razones, léase: por la fuerza bruta.
IX.-De las luchas religiosas del siglo XVII surgió el Estado liberal laico y con él el relativismo moderno. Pero éste conduce al desastre. Sólo sobre el trasfondo de la verdad racional-formal como valor puede erigirse en la modernidad un orden cívico estable. Pese a las interesadas quejas de los escépticos liberales, basta una ética de la verdad para luchar desde el interior del hombre contra la inmoralidad, el pecado y la delincuencia. Todo acto delictivo, pecaminoso e inmoral implica siempre la necesidad del hecho de tener que mentir. Por tanto, al institucionalizar la prohibición de la mendacidad, sólo se cometerán delitos y actos inmorales o pecaminosos vulnerando principios éticos objetivos; algo que en el clima relativista ético actual no puede ya afirmarse, siendo así que el control de la transgresión ha devenido meramente legal y ajeno a la conciencia del sujeto. Esta circunstancia actual conlleva a su vez un endurecimiento creciente y cada vez más peligroso del sistema penal (externo), fruto de la propia descomposición moral (interna) característica de la sociedad de consumo liberal.
X.-El sistema liberal ha sustituido el convencimiento racional por la manipulación más descarada de las masas a través de la “cultura” (=cine, literatura, etc.), la pseudo educación del mínimo esfuerzo y los manipuladores medios de comunicación, todo ello en beneficio de las oligarquías socio-económicas que controlan así fraudulentamente el espacio público de la política. Esta situación de crisis permanente (moral, política, económica, ecológica, etc.) es la consecuencia de la voluntad oligárquica de generar una sociedad de meros productores, contribuyentes y consumidores, no de personas y de ciudadanos. El motivo es la falta de fundamento del propio sistema político, que no puede sostenerse en función del libre ejercicio de la razón por parte de la mayoría de sus miembros, sino sólo compulsivamente sumergiéndose en la carrera del “crecimiento” consumista constante y en el consiguiente saqueo de los recursos naturales. El sistema compra a la gente con mercancías al mismo tiempo que la idiotiza y animaliza a marchas forzadas, en una regresión primitivista sin precedentes que se observa sobre todo en los grandes centros urbanos.
XI.-El sistema liberal puede comprar y manipular a la ciudadanía, pero renuncia a convencerla con razones; por este motivo lo pudre todo sin excepción y quiere al corrupto como el único tipo humano fiable para las instituciones públicas, rehuyendo a los políticos honestos como peligrosos apestados. El perfil antropológico que predomina en este contexto es el de un ser que no responde a pautas de veracidad y objetividad, sino sólo de negocio y adoctrinamiento propagandístico (marketing) comercial, religioso o político.
XII.-Por lo mismo, el sistema liberal debe reprimir violentamente lo que él llama “fascismo”, porque considera que los súbditos de las oligarquías, educados como volubles objetos de consignas e imágenes de publicidad mediática, podrían ser manipulados también muy fácilmente por instancias de poder contrarias a las hoy vigentes. Las criminalización periodística, penal y policial de las alternativas axiológicas al poder actual es la lógica consecuencia de esta coyuntura de adocenamiento generada por el propio dispositivo sistémico.
XIII.-La única verdad absoluta es la muerte, aunque la mayoría de los “espectadores”, ”contribuyentes”, ”productores”, ”consumidores” no quiera reconocer esta evidencia ni sea incluso capaz de soportarla, porque es “desagradable” y prefiera sentirse “feliz” ante un programa de telebasura, prolongando esa “felicidad” en la idea de una vida en el más allá, paraíso celeste, “reino de Dios” o utopía social, ya sea por la vía químico-estupefaciente, religiosa o ideológico-política. Se trata de típicas fantasías de seres indignos de llamarse hombres, pero no otra es la sociedad de “masas” que ha fomentado el liberalismo como secularización del judeocristianismo (=pacto comercial con Dios). La humanidad no ha alcanzado la mayoría de edad filosófica y se aferra por este motivo a las promesas de sicofantes mercantiles, políticos o sectarios. Nuestra tarea como nacional-revolucionarios europeos es consumar el proceso histórico de racionalización emprendido por los griegos. A esta realidad inherente a la ciencia ya intuida pero temida y odiada se la califica de “fascismo”.
XIV.-Preferimos la denominación de “mortales” por oposición a “humanes”. Los humanes son una especie biológica cualquiera, como un virus (en este momento la infección “humana” arrasa ya toda la tierra como una verdadera plaga). El potencialismo propone un salto cualitativo que entraña la transformación de los humanes en mortales. Se trata de una transmutación espiritual que apela a la decisión libre y heroica de llevar la razón hasta sus últimas consecuencias existenciales, éticas, sociales y políticas. Nietzsche hablaba del Übermensch (ultrahombre), Heidegger del Sein-zum-Tode (ser-para-la-muerte). Para nosotros se trata ante todo de una institución: la entidad potencialista.
XV.-Hay que educar a la sociedad en el valor de lo verdadero y prepararla para una vida cívica, privada, familiar y profesional sin muletas religiosas, sectarias o consumistas, asumiendo el carácter trágico de la existencia y fomentando las actitudes valientes, generosas, solidarias, honorables y veraces. La verdad no siempre nos favorece, pero hay que admitirla y respetarla tanto si nos “gusta” como si no. Quien miente es un paria moral, una escoria y debe ser tratado como tal (pérdida de estatus cívico). La verdad es el único “dios” que podemos aceptar en una Europa devastada por los traficantes de paraísos. La verdad nos vacuna contra una nueva estafa que sin duda promoverán muy pronto los charlatanes de feria (vendedores de pócimas maravillosas) de la sociedad y de la historia.
XVI.-De este contexto institucional y moral de crisis debe brotar un tipo humano novedoso. Democracia y liberalismo son conceptos opuestos e incompatibles. La “democracia” liberal (=oligarquía económica) es un fraude. Hacemos nuestra la defensa de la democracia y la libertad de opciones políticas, pero dentro del marco axiológico y ético potencialista. Exactamente tal como ejercen el poder los liberales sobre un fondo incontestado e incontestable de valores hedonistas que genera empero la corrupción, la violencia y la incompetencia vigentes: los “partidos” (=intereses individuales o de grupo, léase: de parte) pueden reivindicar aquello que “deseen” siempre que representen su papel en el contexto constitucional que impone los valores individualistas, relativistas y materialistas de la sociedad de consumo y del mercado mundial. Erradicar esta situación no supone negar la democracia, sino fundarla sobre sus auténticos pilares griegos: la verdad como principio político y como fundamento de la autoridad.
XVII.-Aprobaremos nuestra propia constitución nacional-revolucionaria y las organizaciones inconstitucionales -que no admitan el valor verdad en cuanto principio fundamental de toda actuación pública- serán ilegales como actualmente lo son las llamadas organizaciones “fascistas”. Dentro de dicho marco axiológico, cada cual podrá argumentar las opciones políticas que considere oportunas, siempre que no contravengan la legalidad democrática. La figura actual del partido, pieza maestra del putrefacto sistema oligárquico vigente, será suprimida y en su lugar se instituirán “asambleas políticas” libres articuladas como comunidades de diálogo y acción colectiva.
XVIII.-Rechazamos los sistemas dictatoriales. La verdad no se impone por la fuerza, sino mediante razones y frente a la asamblea. Una convicción resultado de la coacción no es una verdad ética, sino el fruto envenenado del temor, o sea, del lavado de cerebro y del adoctrinamiento sectario; o del interés, que es la otra cara de las “convicciones” actuales en el mundo burgués. La opción potencialista comporta, por consiguiente, el rechazo del principio caudillista que caracterizó los regímenes fascistas y que constituye un hecho accidental de época compartido con otras corrientes políticas de derechas e izquierdas, pero no una exigencia vinculada esencialmente a los valores nacional-revolucionarios europeos.
XIX.-El consenso no es garantía de verdad, aunque sí uno de sus requisitos. En consecuencia, el proyecto potencialista no se impondrá nunca por la fuerza, sino sólo después de haber alcanzado el grado suficiente de acuerdo, de manera pacífica y argumentada. Ahora bien, la sociedad tiene derecho a enseñar a los niños lo que es el sentido ético de “decir la verdad” igual que les enseña el idioma, sin esperar a que los educandos estén “de acuerdo”. Los padres no pueden inculcar a sus hijos que 2.2=10 aunque sean sus progenitores y custodios legales. El menor no es propiedad de nadie. El límite educativo del magisterio paterno es el respeto a unos valores morales objetivos. El principio de no contradicción no se razona, no hay forma de fundamentarlo porque todo razonamiento entraña y supone ese mismo principio.
XX.-La fundamentación de la exigencia de veracidad es existencial, no lógica, y se acredita mediante métodos filosóficos.
XXI.-El fascismo histórico cometió tremendos errores, producto de su rápida derechización, y resulta ya irrecuperable. Pero los adversarios del fascismo no lo condenan tanto por sus crímenes (porque entonces condenarían también los crímenes mucho más graves del comunismo, del liberalismo y del sionismo) cuanto por la dimensión espiritual de un proyecto que supone el nacimiento de un nuevo tipo humano incompatible con el actual. El antifascismo aparece antes de cualesquiera actuaciones violentas de los militantes, estados u organizaciones fascistas como respuesta a las de sus adversarios liberales y comunistas. El potencialismo fomentará una revisión de nuestra conciencia histórica y el fin de las manipulaciones propagandísticas sobre la comprensión del pasado reciente de Europa.
XXII.-El enemigo político del potencialismo es la extrema derecha judía a escala mundial. El potencialismo se define táctica y estratégicamente como proyecto de izquierda nacional de los trabajadores.


XXIII.-El consumo de drogas en cuanto huida de la verdad es la consecuencia lógica de los valores hedonistas imperantes en nuestra sociedad. Todos toman drogas y los políticos liberales son los primeros en disfrutar del vicio. La inercia axiológica de esta sociedad conduce a la autodestrucción, de manera que el estado liberal, ejerciendo paternalmente de represor pero sin argumentos, debe prohibir el tráfico dichas sustancias mientras, al mismo tiempo, atiza la ética del placer y permite el consumo privado de las mismas. La mayoría de los reclusos en las prisiones han sido encarcelados por traficar con drogas. La droga es la verdad interna de la sociedad liberal hedonista. No podemos sustituir la droga química por la religiosa, siendo así que fueron los siglos de judeocristianismo los que condujeron a la institucionalización de una transgresión “felicitaria” propia de mentirosos repugnantes e indignos de llamarse “hombres”.
XXIV.-Es necesario erradicar sin compasión la fuente del mal, que tiene carácter axiológico, no racial, y corroe a la juventud europea, comprometiendo el futuro de la sociedad occidental. El comunismo marxista y el liberalismo capitalista representan la secularización de los valores hedonistas judeocristianos. Uno y otro campo doctrinal, secular y religioso, deben ser extirpados del solar histórico europeo. Hay que imponer la verdad como principio formal, pero no porque de lo contrario perezcamos, sino en defensa de la verdad misma y de nuestra dignidad como existentes (Dasein).
XV.-Todos los mortales son iguales y depositarios de idéntica dignidad, deberes y derechos. Condenamos el racismo. La verdad es la misma para cualesquiera entes finitos dotados de razón, sean humanos o no, y capaces de experimentar la muerte de forma consciente.
XVI.-El potencialismo es la esencia del fascismo, que parte de una previa crítica de la razón cartesiana e intelectualista y arraiga la racionalidad en la profundidad de la existencia humana en cuanto experiencia trágica de la finitud. Como autoconciencia del “fascismo”, el potencialismo supone la culminación teórica y práctica de tales fenómenos y la superación real de todos los fascismos históricos.
XVII.-La verdad es en principio la capacidad de razonar y no un contenido doctrinal concreto. No reivindicamos doctrina alguna como sustancia del poder político (lo que nos retrotraería a las luchas religiosas de la época preliberal), sino la exigencia moral de asumir la verdad en cuanto tal. La entidad potencialista es puramente formal en su discurso y en este sentido recoge lo mejor del liberalismo –la libertad ciudadana- sin incurrir en su deleznable relativismo.
XXVIII.-Como revolucionarios de izquierdas, hacemos nuestra la tradición socialista, a saber, la exigencia de igualdad (=isonomía) y el efectivo amparo social del educando, sin caer tampoco en este caso en los sangrientos y devastadores errores axiológicos marxistas (colectivismo estatal totalitario). Aceptamos la propiedad privada a escala familiar y la pequeña empresa. En el momento en que una firma deba recurrir a un consejo de administración, será propiedad colectiva de sus trabajadores y accionistas al 50%, de manera que se fomentará la participación de los empleados en la formación del capital para favorecer la socialización económica frente a la mera estatalización. Las empresas de interés público serán nacionalizadas y sus gestores o propietarios se incorporarán a la función pública como expertos en la materia económica de su dominio. Pero conviene subrayar que el requisito de la eficacia económica en un marco institucional socialista es la superación de los valores hedonistas. Ésta supone a su vez el contexto político y cultural de una “transvaloración de todos los valores” (Nietzsche) que ponga en el centro la exigencia de verdad trágica como principio existencial, espiritual y racional de la vida colectiva.
XXIX.-De la pura capacidad de razonar se deriva la verdad de la muerte de forma natural y sin adoctrinamiento. La verdad de la muerte no es, como se piensa, una verdad de contenido, sino el sentido necesario de la idea misma de verdad recodificado en el plano existencial. La finitud no es un ente (semantema doctrinal) sino la determinación el ser de todo ente. Basta razonar con rigor espiritual -y no sólo lógico- para que la idea de un ente omnipotente quede refutada y, a partir de ahí, todo lo demás se dé por añadidura. Se trata de un proceso de auto concienciación inexorable que cada uno puede conducir por sí mismo de manera autónoma y apoyado en su propia experiencia vivenciada de los hechos de la razón.
XXX.-La muerte es la condición de posibilidad del sacrificio (que supone un ser finito) y por ende del heroísmo de la verdad que reivindicamos como eje de la existencia colectiva. En este sentido, lo heroico de la verdad está presente en toda forma de actuación ética. El ser en sentido ontológico nombra el mencionado fundamento existencial de la razón que hace posible el advenimiento de los mortales. Es ésta una razón experimentada, no una mera teoría y, por tanto, se desprende de la posibilidad misma de la racionalidad en cuanto intelecto y lógica formal. Estamos ante la decisión ética de aceptar el principio de la verdad o rechazarlo con efectos vinculantes inmediatos en todos los órdenes de nuestra existencia. La militancia NR entraña, en definitiva, una previa conversión moral independiente de la política.
XXXI.-La hegemonía de la sociedad potencialista no se desplegará en el terreno militar, subyugando a otras sociedades, sino que se asentará en su propia productividad científico-tecnológica, organizativa, ética y cultural, como ejemplo moral para un mundo cada vez más sumergido en el caos capitalista y en una nueva edad media de feudos empresariales multinacionales. La entidad potencialista es el alma de lo político, opuesta al maquiavelismo y, por ende, la sustancia del imperio en el sentido romano de la palabra.
XXXII.-La destrucción de la organización criminal denominada “Estado de Israel”, epicentro de la mentira, es uno de los objetivos de la entidad política nacional-revolucionaria europea. Para ello se debe buscar los acuerdos oportunos con los estados árabes, a los que se apoyará contra Tel Aviv a cambio de la repatriacíón masiva y pacífica de los fieles islámicos. La Europa NR respetará las creencias de otras naciones y sociedades, excepto en el caso del sionismo y del actual Israel. Pero el antisemitismo, que alimenta el proyecto sionista, es decir, la extrema derecha judía racista y supremacista, será prohibido por ley. También toda otra forma de racismo, como el propio sionismo. En una hipotética República de Canaán (verdadero nombre del país palestino) judíos y árabes serían ciudadanos de la misma categoría como miembros un estado “laico”. Sobre esa base extenderemos pacíficamente los valores éticos de la entidad política potencialista en Oriente Medio y el Mediterráneo, pero también en América y Asia, dando prioridad en este proceso pedagógico de neo-aculturación a las sociedades de cuño occidental.
XXXIII.-La negación de la religión no supone el olvido de lo sagrado. La dimensión de lo sagrado, ligada al plano ético y estético de la existencia, es irrenunciable. Las religiones monoteístas representan no obstante una perversión de la faceta sacral del hombre y lo apartarían de la barbarie sólo para encadenarlo eternamente a la miseria moral de un pacto comercial con Dios “a cambio” de la “salvación del alma”. Este pacto entraña la institucionalización de un código mercantil en el corazón mismo del humano proyecto existencial y prepara la hegemonía mundial de la actual sociedad liberal en tanto que secularización y mundialización de la añeja creencia hebrea.
XXXIV.-La Europa NR aceptará las creencias religiosas, pero sólo en el ámbito individual y privado. Las asociaciones religiosas, iglesias y sectas organizadas políticamente o con pretensiones políticas serán ilegalizadas porque representan proyectos encubiertos de imposición social de la fe que, por definición, carecen de razones y deben manipular la mente de las personas para captar adeptos. Se vinculará el sentido de lo sagrado a la verdad y a una liturgia cívica de la comunidad nacional-revolucionaria semejante a la del paganismo romano. Ésta tendrá un carácter formal de afirmación colectiva de los valores sociales, pero no podrá entrar a dirimir la vida íntima de las personas (comida, sexualidad, hábitos), la cual quedará al arbitrio de la autonomía ética individual y familiar dentro de los límites legales. El lugar legítimo de las religiones quedará así reservado a dicho espacio institucional.
XXXV.-El potencialismo representa la exigencia de verdad objetivada en una institución depositaria de la autoridad pero ayuna de todo poder. Nuestro proyecto supone así la supresión del Estado (instrumento burgués erigido para “administrar” la “sociedad civil”) en su forma actual y el surgimiento de una Entidad Política (EnsPo) basada en la distinción radical entre autoridad y poder. La sagrada y soberana Entidad mienta la dimensión sacral subjetiva y vivencial de la hegemonía espiritual de la verdad por encima del poder y su institucionalizada capacidad negativa de interdicción de los poderes públicos cuando éstos incurran en flagrante vulneración de los principios fundacionales de la comunidad nacional.

28 de diciembre de 2010

Este texto es un esquema de 35 puntos que intenta hacer comprensibles ciertas cuestiones filosóficas intrincadas y su relación con la política. No estamos ante un programa de partido, sino un documento doctrinal orientativo pensado de cara a las organizaciones de izquierda nacional. La mayor parte del material procede de ENSPO (1984). Publicado en la Comunidad de Diálogo 13 de Febrero el 19 de abril de 2009. Revisado en el blog IZQUIERDA NACIONAL el 13 de abril de 2010. Revisado en este blog el 28 de diciembre de 2010.

Publicado porENSPOen3:16 p.m.
Etiquetas:

8 comentarios:

Anónimo dijo…

A modo de critica, considero contraproducente hacer coincidir a Nietzsche con la ideología NR. ¿Porque?, Dado a que mucho de lo dicho por él difiere radicalmente con nosotros, por ejemplo cuando dice: “La democratización de Europa es un eslabón en la cadena de aquellas tremendas medidas profilácticas que son la idea de la nueva época y con las que nos destacamos de la Edad Media !Ha llegado por fin la era de las construcciones ciclópeas¡¡Podemos por fin sentar los cimientos firmes y seguros para que todo el porvenir construya sobre ellos sin peligro! En lo sucesivo será ya imposible que los fértiles campos de la cultura se vean inundados y arrasados de la noche a la mañana”Tal cual toda una afirmación que jamás sería sostenida en ese sentido por un NR. Cuando Nietzsche “descubre” la “naturaleza” del Planta-Hombre un instinto de vivir en lo que llama Voluntad, contradice de facto el concepto NR de voluntad, insertando al hombre a una Ley Natural, afirmación similar a Marxistas o Nazis. O peor su inclinación al relativismo al hacer de la Verdad algo variable.Por otro lado considero que es errónea la inclusión del termino Ciudadano en el escrito, termino que surge de una teoría abstracta liberal que considera a todos los hombres como iguales por naturaleza, y no los considera por lo que son: artesanos, filosofos, escritores etc.

5:17 p.m.

Jaume Farreronsdijo…

Nietzsche es un filósofo y habla (o escribe) como filósofo. El valor de Nietzsche no reside en sus respuestas (casi siempre hay en Nietzsche dos respuestas contradictorias para una misma cuestión), sino en el planteamiento de los problemas. El campo NR surge y sólo puede surgir a partir de la crítica nietzscheana de la moral cristiana, heredera a su vez del platonismo, cuya secularización detecta en las denominadas “ideas modernas” imperantes en su tiempo (y en el nuestro, tras su victoria la Segunda Guerra Mundial).Como descubridor de un conjunto de cuestiones fundamentales, Nietzsche es irrenunciable y marca el antes y el después de la historia moderna, a saber, el surgimiento del “fascismo”. Pero al pasar al nivel político del discurso, es necesario tener en cuenta factores semánticos y pragmáticos que no son relevantes en el nivel filosófico.La democracia que Nietzsche ataca es la de la sociedad de masas. En el siglo XIX “democracia” es sinónimo de liberalismo y progreso significa lo mismo que hedonismo utilitarista inglés. Ciencia y técnica se confunden con “positivismo”. El discurso nietzscheano no se puede vehicular directamente al cartel electoral o al tríptico de una organización política obviando que Nietzsche propone una modernidad alternativa y no un retorno a la edad media o cosa similar. Sin mediaciones, Nietzsche ni siquiera podría ser asumido por nadie en el plano de la acción. Y esto vale para cualquier filósofo.Ya expliqué en mi ensayo “Nacional-revolucionarios, ¿una opción de izquierdas?”, colgado en este blog, la cuestión de los niveles del discurso: nivel filosófico (valores), nivel ideológico (teoría de la sociedad, del Estado y economía política) y estratégico-táctico (programa político). Allí se da cumplida respuesta a buena parte de las cuestiones planteadas por el anónimo.

En cuanto a la cuestión del uso de “ciudadano”, conviene no olvidar el origen griego de esta palabra. La asamblea de ciudadanos es el pueblo en armas. No tiene la palabra el sentido burgués que ha adquirido en las sociedades modernas de consumo. Pero la palabra ciudadano debe recuperar su contenido político. Otro tanto cabe decir de “democracia”, un concepto también griego muy anterior al liberalismo e incluso al cristianismo.

Tenemos en Nietzsche el problema, mucho más importante desde el punto de vista filosófico, de la verdad. Y aquí es necesario distinguir entre la verdad en el sentido filosófico y la verdad en el sentido científico. O entre la verdad como tal, la verdad de la existencia, y los contenidos objetivos (la “información”) de la ciencia positiva. Heidegger habla de la verdad en cuanto tal frente a “lo verdadero” de las ciencias.

Y hecha esta distinción, Nietzsche no es un relativista, porque todo su pensamiento gira entorno a una experiencia trágica de la verdad que el racionalismo socrático, utilizando la ciencia como excusa, no haría sino rehuír. Aquí es claro que donde Nietzsche planteó las preguntas decisivas, pero sin poder ir más allá, Heidegger dio las respuestas, metodológicamente impecables, de su ontología fundamental. Y todo ello dentro de la posición básica de valores que rige el proyecto NR.

Sólo una vez aclarado que es eso de la “verdad” en dicho sentido originario, puede entenderse una posición respecto a la ciencia que se mantiene ambivalente tanto en Nietzsche como en Heidegger. Para ambos, el significado auténtico de la ciencia es aquél que preserva sus nexo de sentido con la verdad originaria, pero también se da un significado peyorativo de “ciencia”, entendida como mero instrumento al servicio de la huída de la verdad, de la técnica productiva en beneficio de la sociedad de consumo, del racionalismo intelectualista como negativa a EXPERIMENTAR aquéllo que todos sabemos -la muerte- y que no es algo que se busca, sino que se niega de forma más o menos onsciente en el mundo de los intelectuales.

11:19 a.m.

Jaume Farreronsdijo…

Véase, “Nacional-revolucionarios, ¿una opción de izquierdas?”:http://nacional-revolucionario.blogspot.com/2009/05/nacional-revolucionarios-una-opcion-de.htmlConferencia impartida en Madrid hace un par de años.
11:22 a.m.

Anónimo dijo…

Ya había leído su escrito, pero insisto en cuanto que Nietzsche en el plano de fondo el filosófico al formular su sentido de Voluntad de Poderío como un instinto de supervivencia, contradice por completo la Voluntad de “Saberse Imponer” de Heidegger y de los NR.Son cuestiones de fondo que Nietzsche contradice dramáticamente, la formulación de la relatividad de la verdad para cada especie realizada por parte de él, de facto contradice la opción NR, tal cual se concibe en Zaratustra, es más al concebir que la moral es distinta para los esclavos que para los amos, otra vez realiza un argumento sino Nazi muy bien podría haber sido dicho por Marx y que de facto lucha contra Platon, verdadero filosofo de toda ideología NR y al cual Nietzsche criticaría fuertemente, sin considerar los puntos acertados de Platon en su posición.Al hablar Nietzsche de la Planta-Hombre de facto está incluyendo posiciones determinista al descubrir su “naturaleza”, de hecho su descripción de los distintos tipos de “Planta-Hombre” en un estricto determinismo naturalista podrían haber sido sostenidos por Kant.La critica de Nietzsche se debe sostener profundamente su influencia superficial en los NR a diferencia de otras más profundas y trascendentales como las de Platon (verdadero antes y después), Heidegger o Scheler, esté último que en su obra Metafísica de la libertad elogia al fascismo.

Entonces me pregunto cual es el verdadero grito de Nietzsche de una tan elogiada por él “Ley Natural”. Un momento, acaso los NR creemos en una ley Natural, la respuesta es un NO rotundo y categórico a pesar de que seamos secularizados el grito no es un “viva la ley natural”, NO, la base filosófica NR que cree en el espíritu y el honor, no se reduce a un viva la ley natural, de hecho esa es la doctrina naturalista que el NR combate y por eso Nietzsche se opone a mucho de lo NR, estoy mencionando claro está ciertos puntos me podría extender a otros aspectos como la concepción del superhombre y su actitud no coinciden del todo con el “nuevo hombre” propuesto por los NR.

Al Nietzsche elogiar la democracia, no lo hace por coincidencia, nada de lo que dijo lo hizo por coincidencia y tiene un significado profundo en los verdaderos ideales a los que se puede relacionarse a Nietzsche ayer tan en boga en círculos marxistas.

¿Es el grito de Nietzsche por una comunidad popular? Mantengo mis dudas al respecto, ya que los valores heroicos, aristocraticos, la virtud y la moral son accesibles para todos los hombres.

Usando su discurso, yo diría lo siguiente a pesar de Nietzsche coincide con los NR en ciertos aspectos ideológicos y programáticos, filosóficamente existen diferencias pragmáticas e irreconciliables.

Gracias por la respuesta aún así.

7:39 p.m.

Jaume Farreronsdijo…

Si usted lee a Nietzsche como ideólogo y no como filósofo, interpretando literalmente en calidad de consigna política todo lo que aquél sostiene, se encontrará con una afirmación hecha desde una perspectiva pero también con la contraria hecha desde la perspectiva opuesta. La razón de esta aparente incongruencia es que Nietzsche está explorando todo un campo problemático (el de la moral judeocristiana como fundamento oculto de la metafísica monoteísta) y adopta diferentes “yoes” para examinar, con sus ojos, el panorama filosófico que se les ofrece a cada uno de ellos. Es decir, Nietzsche no opera como ideólogo o científico, sino, insisto, como filósofo.El mérito de Nietzsche está en haber descubierto un continente del pensamiento, no en haberlo colonizado de ésta o de aquélla manera. Nietzsche es portador de un potencial cambio de paradigma científico (véase Thomas S. Kuhn), no de una nueva teoría científica. Nietzsche quiere conocer las dimensiones y características de ese nuevo continente filosófico, abordándolo y explorándolo desde todas las orillas posibles.Por eso le decía que si se repasa la conferencia de Madrid verá que Nietzsche está situado en el plano fundamental (axiológico o de valores: la filosofía) del discurso NR (nivel A); no figura en calidad de ideólogo NR (nivel B) que se nutra de teorías científicas para fundamentar una directriz política. Este papel queda reservado a gentes como Sorel, Sombart, Jünger, Carl Schmitt, Spengler, etcétera.Mucho menos puede Nietzsche ser tomado como fuente de un recetario para un programa político (nivel C) sin una mediación de carácter ideológico. Ésta no puede proceder del mismo Nietzsche, pues Nietzsche no era sociólogo, ni jurista, ni economista, ni politólogo, sino pensador de las cuestiones extremas y fundamentales de la existencia.

3:36 a.m.

Jaume Farreronsdijo…

Respecto al tema de la verdad, creo que ya le he contestado.Para Nietzsche hay una verdad fundamental inamovible, a saber, la verdad trágica de la Voluntad de Poder y del Eterno Retorno. Si hubiera en Nietzsche un relativismo radical de la verdad, ¿cómo podría afirmar que la Voluntad de Poder es el fundamento último del ente? Ese relativismo afecta a las verdades de la ciencia y sólo de la ciencia, siempre cuestionables desde una nueva teoría, en suma, a “lo verdadero”, como ya he dicho en mi primera respuesta, mas no a la VERDAD en cuanto tal.En este mismo sentido, no puede interpretarse la Voluntad de Poder en términos de mero “instinto de supervivencia”, pues para Nietzsche Voluntad de Poder es un filosofema, un concepto ONTOLÓGICO, que explica el universo entero; los seres vivos, pero también los seres inanimados, son Voluntad de Poder. !Pero las piedras y las aguas carecen de instintos en el sentido biológico de la palabra! De ahí que quepa explicar el instinto de supervivencia o la voluntad de poder en sentido psicológico (el mero “querer mendar”) a partir de la Voluntad de Poder en sentido ontológico, nunca a la inversa.Por otro lado, debo añadir: !nada más alejado de la nietzscheana Voluntad de Poder que el instinto de supervivencia! La Voluntad de Poder busca siempre la POTENCIACIÓN, y para ello incluso arriesga la vida y… muere. El instinto de supervivencia sería aquéllo que caracterizaría al esclavo, el cual prefiere conservar su vida aunque sea sometido y humillado a luchar hasta la muerte -si cabe- para escapar a una infamante esclavitud.

A todos los lectores de Nietzsche recomiendo la lectura de las lecciones de Heidegger sobre este pensador, publicadas en el año 2000 por Editorial Destino y reeeditadas bajo el título “Nietzsche” (dos tomos). Ha sido reeditado en edición de bolsillo desde esa fecha.

Coincido con el anónimo en que hay que tomar a Nietzsche CUM GRANO SALIS, una lectura ingenua o literal de Nietzsche conduce al desastre político.

Nada más difícil y necesario que aprender a leer a Nietzsche, y ello o precisamente a pesar de su aparente facilidad.

Antes hay que saber lo que es la filosofía y aprender a distinguir el discurso filosófico de cualsquiera discursos científicos sobre hechos positivos (economía, sociedad, derecho, estado). El discurso filosófico tiene unas características propias y sólo puede ser entendido desde el interior de la problemática filosófica misma. Los escritos de Nietzsche no son informaciones positivas y empíricas sobre la “realidad” en el mismo plano que los escritos de un científico. Si se toman así, podemos despedirnos de las obras de Nietzsche. Pero, afortunadamente, son mucho más importantes que eso: son el primer cuestionamiento radical de la moral judeocristiana y, por ende, el terreno axiológico en el que el “fascismo”, como proyecto revolucionario basado en la “segunda ilustración”, podrá florecer sólo unas décadas más tarde.

3:36 a.m.

Anónimo dijo…

Interesante respuesta. Cometí un error al hablar de instinto de supervivencia. Pero en su respuesta se puede observar que la voluntad de poderío tal y como la concibe Nietzsche es más un instinto natural (o de la naturaleza), es decir surge de una condición universal y natural que determina dicha voluntad o “querer”, más no es el querer imponerse de Heidegger, o la intencionalidad de Scheler en el ser humano, con motivo de su libre albedrío y del ser capaz de trascender.Al identificar lo NR con Spengler otro naturalista y determinista de las especies está cometiendo un error fatal para la ideología NR y sus presupuestos filosóficos básicos.La voluntad de Nietzsche no es más y se reduce en un instinto natural que está en todas las cosas que por naturaleza desean potencializarse.No olvide que el gran Platon que fue un esclavo, e hizo en uno de sus escritos a un esclavo el portador de los valores y virtudes que el deseaba, cosa que jamas haría la escuela naturalista de Aristoteles o Nietzsche, que muestra su pensamiento muy bien al describir la Planta-Hombre.

12:29 p.m.

Jaume Farreronsdijo…

Insisto en que la Voluntad de Poder en Nietzsche no es un concepto natural, sino metafísico y, en última instancia, ontológico. Nietzsche pretende determinar no sólo el sentido de la naturaleza biológica, sino del ente en cuanto tal, natural o no, vivo o inerte. Estamos en la provincia de la filosofía, no en la de la ciencia.Consecuentemente, intentar explicar la Voluntad de Poder nietzscheana a partir del instinto, sea de supervivencia o de cualquier otra clase, constituye un error interpretativo de primera magnitud. Se debe proceder a la inversa, explicando los instintos y toda suerte de fenómenos bio-psíquicos a partir del filosofema ontológico “Voluntad de Poder”.Fueron los nazis quienes redujeron a Nietzsche a la biología racial agarrándose a una lectura positivista y cientificista muy superficial de sus escritos filosóficos.Heidegger, en las lecciones de los años cuarenta sobre “Nietzsche”, ya traducidas al castellano y que le recomiendo encarecidamente, corrige dicha exégesis equivocada de forma enérgica y contundente, y ello aun siendo miembro del partido nacionalsocialista, lo que dice mucho sobre cuál era el significado de su compromiso político, más centrado en los valores de fondo del fenómeno fascista europeo en su conjunto que en el programa político NS.

En cuanto a la lista de ideólogos que se pueden situar en el caldo de cultivo cultural del proyecto “fascista”, una vez más no se pretende decir al citar determinados nombres que un partido político NR actual esté obligado a aceptar sus escritos palabra por palabra como inspiradores del programa NR actual de acción, si es a eso a lo que se refiere.

Hay que distinguir el plano ideológico y el plano programático (estratégico y táctico) del discurso y de la práctica política de la misma manera que se distinguen los planos ideológico y filosófico. Todos los problemas que venimos arrastrando los NR desde el fin de la II Guerra Mundial proceden de la incapacidad de articular un proyecto coherente a causa de la confusión de niveles en nuestra lectura del pasado histórico y de la herencia doctrinal NR.

Una vez más tengo que remitirme a “Nacionalrevolucionarios, ¿una opción de izquierdas?”, donde explico las diferencias entre filosofía, ideología y programa político, así como los correlatos institucionales u organizativos de esas pautas de conducta y niveles de discurso. Las ideologías, dije allí, tienen fecha de caducidad, aunque mantengan su vigencia mucho más tiempo que los programas.

Una de nuestras tareas es reconstruir la ideología NR a partir de los valores instituidos por los filósofos fundadores. Pero ninguno de los ideólogos NR de los años 30 del siglo XX puede solucionar los problemas que se nos plantean hoy, muy distintos a los de su tiempo. Lo que no quiere decir que tales autores no fueran ideólogos de nuestro ámbito cultural y no haya que seguir estudiándolos para establecer la divisoria entre aquéllo que ha caducado en tales materiales teóricos y aquéllo que sigue vigente para nosotros en la época contemporánea.

Al mencionar a Spengler, debe entenderse, pues, que hago una referencia a la (mal) denominada Konservative Revolution alemana como conjunto de textos ideológicos que deben tenerse en cuenta en un proyecto político NR, sin que ello suponga pretender que debamos copiar o reproducir como loritos, de los de Spengler o de cualquier otro de aquéllos textos, el discurso ideológico NR de nuestro tiempo.

3:11 p.m.

http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2010/12/la-entidad-politica-potencialista-del.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s