el mayor genocidio de la Historia (1, 2, 3 y 4)

miércoles, septiembre 23, 2009

El mayor genocidio de la historia (1). Los campos del Rhin

En las fotos, niños alemanes asesinados en 1944 en el pueblo de Nemmersdorf. Antes de morir eran en muchos casos violados por las tropas soviéticas, que seguían las instigaciones a la violencia del poeta judío marxista Ilya Ehrenburg.
niños alemanes exterminados por la bestia bolcheviqueNiños alemanes violados y asesinados 2

LA VERDAD VA SALIENDO A LA LUZ
No nos referimos a las bajas sufridas en el frente bélico por el ejército alemán (relativamente pocas y la mayoría debidas a las inclemencias del clima ruso), sino a víctimas civiles, o militares pero de prisioneros ya desarmados. Hace unos meses hablábamos de seis millones y algunos se sorprendieron porque hasta ahora, al parecer, nadie se había dedicado a computar en una sola cifra el número de los exterminados de diferentes maneras. Por ejemplo, estaban las víctimas de los bombardeos crematorios contra civiles, por un lado, y las mujeres que habían fallecido a causa de las repetidas violaciones, por otro; estaban los civiles muertos en campos de concentración dirigidos por ex reclusos de los campos de concentración (que se organizaron en la posguerra como forma de venganza colectiva), por un lado, y los soldados caídos en campos de prisioneros administrados por los soviéticos, pero también por los franceses y los norteamericanos, por otro; estaban las víctimas mortales de entre los expulsados de las provincias alemanas del Este, por un lado, pero también los asesinados entre las minorías alemanas centroeuropeas, por otro; estaban las víctimas de las hambrunas planificadas por los aliados, remedo del plan Morgenthau, por un lado, y las víctimas de la violencia pura y dura, por otro. Etcétera. Nosotros nos limitamos a sumar, sumar y sumar: nuestros ojos no daban crédito a lo que veían. Si entonces dijimos seis millones, hoy podemos afirmar que la cifra se ha más que duplicado, llegando a alrededor de los 13 millones. Estamos confeccionando una lista bibliográfica y nuestra intención es presentar un documento ante Amnistía Internacional para que, al menos, se empiece a reconocer el hecho en toda su macabra dimensión. Dudo que nos hagan caso, pero con el dígito “13 millones”, el alemán constituye el mayor etnicidio de la historia humana. Si a este hecho sumamos los 100 millones de víctimas del comunismo marxista, en su mayor parte personas acusadas de “fascistas”, parece que la cuestión de los derechos humanos da un giro de trescientos sesenta grados y quienes deben sentarse en el banquillo de los acusados son ahora los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Este dato no puede dejar de afectar a los actuales herederos de Churchill, Roosevelt y Stalin: son los corruptos e incompetentes políticos del sistema actual, acostumbrados a considerarse a sí mismos la encarnación de la democracia, a pesar de lo cual han ocultado tales atrocidades cósmicas para lograr su ensordecimiento mediático e impunidad legal. Un delito con un nombre: obstrucción a la justicia, encubrimiento, banalización y justificación del genocidio. Tienen que pagar por ello y, a la larga, conseguiremos que reciban lo que se merecen como los asesinos que son. Queremos que impere la ley democrática y si en Nüremberg se aplicó la pena de muerte a los criminales nazis, habrá que tener en cuenta este hecho a la hora de ajusticiar a los cómplices de los genocidios olvidados e impunes. Recordémoslo: el delito de genocidio no prescribe y los SS son juzgados con 80 de edad años si es necesario. Tarde o temprano, el destino alcanzará a los responsables del bando triunfador.http://www.adecaf.com/geno/hiro/hiro/campos/camps.html

GENOCIDIO CONTRA LOS ALEMANES

Hemos de emplear esta expresión, poco ortodoxa gramaticalmente, porque si habláramos de genocidio u holocausto alemán, el lector entendería que nos referimos a la Shoah. Debe quedar claro, por otro lado, que aquí pretendemos promover una defensa de la verdad y de ciertos principios jurídicos garantes de la civilización, no del nazismo, lo que implica que aceptamos la existencia de unos deberes del ser racional, los cuales tienen como contrapartida unos derechos correlativos. Por este motivo hablamos de deberes y derechos fundamentales, que preferimos a la fórmula “derechos humanos” porque se aplicarían a cualquier especie viva del universo, humana o no, capaz de comprender y experimentar la verdad. Este planteamiento coincide parcialmente con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual consideramos una expresión limitada (y harto manipulada) de tal ideario ético-jurídico, pero suficiente para llevar ante la justicia a los perpetradores, justificadores, banalizadores  y negadores del genocidio alemán.

Militares prisioneros asesinados
Empecemos con los soldados alemanes que cayeron en manos de los norteamericanos y de los franceses. A pesar de que Alemania respetó en general la Convención de Ginebra con las tropas apresadas de esas nacionalidades, Francia y EE. UU. no actuaron a la recíproca, provocando con ello la muerte por hambre, enfermedades o asesinato, de un millón de soldados ya desarmados. El clásico sobre este tema es la obra  Other Losses, del periodista canadiense James Bacque (Fenn Publishing Book, Bolton, Ontario, Canadá, 1999).http://ametralladora.blogia.com/2010/042601-los-campos-del-rhin.-el-destino-de-los-prisioneros-alemanes-en-manos-norteameric.php
En el caso de los soldados alemanes que cayeron prisioneros de los soviéticos, las cifras son más confusas y, además, el carácter brutal del frente del Este, que llevó a ignorar la Convención de Ginebra por parte de los dos bandos (con idéntica responsabilidad política, siendo así que la URSS se negó a sumarse a la dicha convención, pero a posteriori sugirió a Alemania que se respetaran sus normas, propuesta que no obtuvo respuesta por parte del gobierno alemán) muestra un panorama tan caótico como desolador. Sin embargo, constituye una ingenuidad imperdonable pensar que si los alemanes hubieran acatado las normas humanitarias con los soldados del Ejército Rojo prisioneros, luego Moscú hubiera actuado en justa correspondencia. El régimen comunista era genocida ya mucho antes de la llegada al poder de Hitler y, no habiendo respetado los derechos humanos con sus propios compatriotas, difícilmente podía esperarse que lo hiciera con los miembros de un ejército extranjero agresor. Además, si países “democráticos” como Francia o EE.UU. masacraron a los prisioneros alemanes, ¿qué no iban a hacer las autoridades de una dictadura totalitaria con unos invasores calificados además de fascistas, principal tipo penal conducente al Gulag? En efecto, según la legislación vigente en Rusia, todos los soldados alemanes eran criminales por el simple hecho de vestir el uniforme de la Wehrmacht. En consecuencia, los  millones de prisioneros alemanes exterminados por los soviéticos no se pueden banalizar poniéndolos en la cuenta de una “comprensible venganza”: este crimen representó la forma de actuar habitual e inherente al régimen comunista, que llevó erróneamente a los alemanes a no respetar los derechos fundamentales de prisioneros rusos contando con lo que les iba a pasar a los suyos cuando cayeran en manos de Stalin.

Las fuentes oficiales hablan de 3.000.000 de alemanes retenidos por la URSS, de los cuales 475.000 aproximadamente perecerían en los campos de concentración siberianos. Sin embargo, el centro de recepción de ex prisioneros de guerra alemanes en el Este sólo contabiliza en la posguerra 1.200.000 retornos, lo que deja abierta la interrogante sobre dos millones de estos soldados desaparecidos, de los cuales únicamente cabe sospechar lo que les sucedió.

Sobre el número de prisioneros en total:

http://es.wikipedia.org/wiki/Prisionero_de_guerra

Sobre los retornos:

http://de.wikipedia.org/wiki/Heimkehrerlager_Gronenfelde#Zahlen_der_Heimkehrer

Parece evidente que si el número de prisioneros rebasaba los 3,2 millones y en la posguerra sólo volvieron 1,2 millones, el número de bajas no puede ser de 474.967 personas, como se pretende. ¿Qué pasa con los demás? Las cifras oficiales amparan descaradamente la sombría causa de los vencedores, quienes tampoco reconocen en los campos de concentración norteamericanos y franceses (auténticos antros de exterminio) cifras de pérdidas alemanas que vayan más allá de las 5.000 víctimas. Los asesinos han ocultado su crimen y han podido hacerlo porque, ¿quién se preocuparía por los alemanes o los fascistas y por unos alemanes que, además, eran fascistas? El control que el poder oligárquico ejerce sobre los ciudadanos occidentales es tan completo, que sólo muy tardíamente, es decir, sesenta años después de la ominosa masacre, se han empezado a plantear algunas preguntas incómodas. Nosotros nos limitamos a reconstruir los hechos y a juntar piezas de convicción tomadas de aquí y de allá, de manera dispersa, llevando la evidencia resultante de la tremenda criminalidad aliada hasta sus últimas consecuencias.

Las inhumanas condiciones de los campos aliados
para prisioneros alemanes son evidentes.
Excepción hecha del singular caso ruso,  aquéllo que, en efecto, conviene subrayar aquí, es que el régimen nacionalsocialista, una dictadura supuestamente identificada con la más absoluta inhumanidad, respetó los derechos humanos de los prisioneros aliados occidentales que sobre el papel se adherían  la Convención de Ginebra, mientras que, por el contrario, fueron los representantes “democráticos” de la cruzada contra el “fascismo” quienes exterminaron a los prisioneros bajo su custodia, vulnerando así los principios humanitarios que decían defender y que, según la propaganda actual, justificaron su causa como una “buena” guerra. Este dato resulta decisivo y constituye a estas alturas el punto de partida de toda consideración retrospectiva sobre el fascismo. Teniendo siempre presentes hechos similares, hay que juzgar los restantes genocidios perpetrados contra los alemanes por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial como partes de un acto intencional unitario ordenado por el sionismo y enderezado al exterminio de un pueblo.

Una reflexión sobre los campos franceses y americanos

En este caso se llegó al extremo del genocidio con los prisioneros alemanes, de los que según Bacque, en la posguerra los franceses y los americanos exterminaron en masa a base de hambre, hacinamiento, explotación y maltrato (Bacque, p. 87):

Captain Julien thought as he walked gingerly over de scarred terrain among the living dead in the former American camp, “This is just like Buchenwald and Dachau”.
 Las cifras oficiales reducen las víctimas alemanas en campos franceses a 21.000 personas, pero incluso Macdonough, en el caso de los campos americanos, acepta que tales cuantías han sido minimizadas y propone un total de 100.000 muertos. Según Bacque, esta cifra habría que elevarla a 800.000 como mínimo. En los campos rusos habrían sido exterminados, por otro lado, como sabemos, unos 1,5 millones de soldados alemanes desarmados. Ahora bien, aunque el trato dado por Alemania a los prisioneros rusos nunca respetó los principios de la Convención de Ginebra, que la URSS se había negado a firmar y era recíproco en el frente oriental, Macdonough aclara que esto “no puede afirmarse en el caso de los prisioneros occidentales” (franceses, ingleses y americanos). En efecto, los alemanes habrían actuado de forma extremadamente correcta con los prisioneros de países firmantes de dicha convención (Macdonough, p. 594):
De hecho, el juicio de Malmedy contra los acusados de haber masacrado a soldados estadounidenses durante la batalla de las Ardenas así como la búsqueda de los asesinos de cincuenta aviadores británicos que habían intervenido en la gran evasión de un campo de prisioneros de guerra en Silesia, son ejemplos evidentes de lo insólito que era que los alemanes maltrataran a prisioneros americanos y británicos. El hecho de que los americanos procesaran de forma tan implacable a los autores de la muerte de un centenar, aproximadamente, de soldados, mientras permitían que cuarenta mil soldados alemanes murieran de hambre y abandono en los lodazales del Rin, fue un acto inconcebible de hipocresía.

Por lo demás, somos conscientes de que las cifras de Bacque han sido muy criticadas, llegando incluso al insulto en el caso del historiador Arthur L. Smith. Véase si no cómo trata Smith a Bacque en su obra de respuesta a la traducción alemana de Other losses (Otras pérdidas):

Zu den useligen Aspekten des modernen Publikationswesens gehört die Fähigkeit von Autoren und Verlagen, Bücher mit sensationellen Thesen oder Behaupten auf den Markt zu werfen, ohne sich dabei im geringsten um eine angemessene Quellengrundlage für die aufgestellte Behauptung zu scheren. Unter einem provokantel Titel, der auf das deustsche Publikum berechnet ist und sich vom englischen Titel („Other losses“) erheblich unterscheidet, bietet „Der geplante Tod“ mit dem Anspruch, historische Wahrheit zu beschreiben, eine absurde These. James Bacque rühmt sich, für seine ridikülen Behauptungen „neue“ Beweise gefunden zu haben. Tatsächlich hat er nicht nur nichts Neues endeckt, sondern nicht einen einzigen Blick auf die umfangreichen Quellenbestände verschwendet, die sich im Koblenzer Bundesarchiv befinden. Wie könnte er auch, ist er doch nicht in der Lage, Texte in deutscher Sprache zu lesen! Auch hätte eine Beschäftigung mit den Quellen ihn und seinen Verlag die „Geheimnisse“ und die Schlussfolderungen gekostet, die sich so gut verkaufen liessen[1]

Smith acusa a Bacque de buscar un título provocativo a la medida del público alemán para una obra sensacionalista que sólo contiene afirmaciones ridículas (ridikülen Behauptungen); insinúa incluso, Smith, en su acceso de ira, la existencia de una estafa intelectual, siendo así que Bacque habría prometido a sus lectores la publicación de nuevas pruebas en la edición alemana, pero ni siquiera sería capaz de examinar las fuentes del caso, pues desconoce el idioma alemán. Tanta virulencia, capaz de cometer injuria en un trabajo científico, sólo se explica porque las tesis de Bacque hacen mucho daño a las autoridades oligárquicas. Son éstas las que han encargado a Smith el trabajo sucio del descrédito personal. No obstante, algo falla en la acometida de Smith, y es el apoyo que Bacque recibe de un historiador y jurista de reconocido prestigio mundial como Alfred-Maurice de Zayas. Smith calla este aspecto de la cuestión para cebarse en las presuntas insuficiencias académicas del “periodista” Bacque. Pero su silencio sobre el aval de De Zayas resulta, en el contexto polémico que el propio Smith ha generado, literalmente escandaloso, y pone en evidencia que a los ataques personales contra Bacque por parte de Smith se les puede aplicar todos los calificativos empleados por el propio Smith: sensacionalismo, oportunismo, mala fe e ignorancia deliberada de los hechos. En el siguiente foreword a la edición de Crimes and Mercies, de James Bacque, en 1997, donde el periodista canadiense amplió su acusación contra los aliados documentando los 5,7 millones de víctimas civiles de la hambruna planificada por el “humanitario” poder ocupante, De Zayas convalida todos los cálculos de Bacque:

The facts are so horryfying that they are hard to comprehend. The work I have done myself in The German Expellees and Nemesis at Potsdam revealed horrifying statistics behind de mass expulsions of fifteen million Germans from the Eastern Provinces and de Sudetenland into the Occupied Zones in 1945-50. At least 2.1 million are known to have died. Chancellor Adenauer himself wrote in his memoirs that six million of them died. And the (West) German government under Adenauer in 1950 determined that 1.4 million prisoners of war had never returned to their homes. They are missing to this day. Bacque revealed what had happened to them in his book Other losses (1989). And now he uncovers evidence that as many as five million Germans may have starved to death while under Allied government after the war. These figures are so shocking that he has sent the whole manuscript to a world-famous epidemiologist, whom I met when he was working in Geneva as a special consultant to the World Health Organization. He is Dr Anthony B. Miller, Head of the Department of Preventive Medicine and Biostatistics at the University of Toronto. Miller has read the whole work, including the documents, and checked the statistics, which, he says, ‘confirm the validity of (Bacque’s) calculations and show the slightly more than five million of German civilians occurred in Germany as whole during the post-war period through to the census of 1950, over and above the reported deaths. These deaths appear to have resulted, directly or indirectly, from the semi-starvation food rations that were all that were available to the majority of the German population during this time period.[2]

En su foreword de 2007 a la misma obra, denuncia De Zayas el empeoramiento de la situación para la libre investigación histórica en Alemania, cuando las víctimas alemanas han sido privadas de sus derechos humanos y se persigue penalmente a quienes cuestionen los dogmas oligárquicos. Hace De Zayas referencia también al honor y reputación de los alemanes, quienes (como también lo fue claramente Bacque, un canadiense, por parte de Smith) son atacados en cuanto tales, vulnerándose los mismos principios de igualdad en nombre de los cuales se comete la fechoría:

Since the above was written, the situation of the victims of Potsdam has grown worse. All Germans have been deprived of human rights, including the right to equality with other victims, the right to honour and reputation, and the right to be judged as individuals. Their freedom of expression has been severely restricted by legislation elevating history to dogma protected by criminal law enforced through jail sentence. Human rights, however, confer the right to be wrong, and all sound research depends on the freedom to postulate hypotheses and to err without danger of ostracism or jail. It is the function of historians to record history and to understand it through different perspectives and emphasis. It is not the function of lawyers to legislate history, nor of judges to jail writers for expressing non-conformist views on historical matters. This is a return to the days of the Inquisition.[3]

Pero abstracción hecha del tema de las cifras, una vez más sometido a control político de ocultación y banalización, lo cierto es que soldados de De Gaulle y sus maquisards de la Résistance organizaron en tiempo de paz su propio Buchenwald con los prisioneros alemanes: Barin, Dieppe, Attichy, Cherbourg, Alençon, Rennés, Evron, Campagné, Orléans… y así hasta cuarenta campos distribuidos por todo el territorio francés. Del hecho de que buena parte de los resistentes fuesen estalinistas convictos y confesos no podía esperarse otra cosa que el crimen, pero debería explicársenos cómo cabría erigir a la Résistance Française en modelo ético eludiendo el duro deber de decir una palabra sobre la depuración y el exterminio francés de los prisioneros de guerra alemanes.

La canción de que los alemanes “se lo buscaron” o de que ellos “empezaron” no se sostiene: pondremos en evidencia el carácter fraudulento de la “falacia cronológica”, puesto que los primeros crímenes de masas del siglo no fueron perpetrados por los alemanes, sino que, antes bien, los propios alemanes fueron las primeras víctimas europeas de tales atrocidades típicas de la modernidad progresista. Rusia e Inglaterra preceden a Alemania en el horror, aunque hayan quedado, a la postre, impunes. El mal alemán, cuando existe, y a pesar de todas las mitologías prefabricadas, es siempre puramente reactivo. Pero incluso si nos olvidáramos de las fechas, lo cierto es que un genocidio no justifica otro, ni desde el punto de vista jurídico ni moral. Aceptar este tipo de doctrina implica que los nazis podrían “justificar” Auschwitz apelando a los bombardeos terroristas ingleses, y el surgimiento del nazismo recordando la previa existencia del gulag, el terror rojo y el bloqueo naval británico de 1916-1919. Nadie puede aferrase a excusa alguna de este tipo. La verdad es que la Résistance proclamaba sus “ideales” antifascistas y humanitarios en el mismo momento en que, como acostumbra a suceder con casi todos los mercachifles del sentimentalismo, perpetraba crímenes de guerra y reclamaba la aplicación del plan Morgenthau al entero pueblo germano, sin excepciones. Y aunque sólo se aplicara parcialmente este plan, millones de civiles alemanes perecieron por causa de la “venganza semítica” de Morgenthau, ejecutada por el criminal de guerra y genocida Dwight Eisenhower. Entre los franceses, fueron precisamente los resistentes, quienes conformaban las ¾ partes de los parlamentarios elegidos en 1945, los que enarbolaron los estandartes de la venganza que en España tanto se le reprocha al franquismo. Curiosamente, en esas “venganzas” de la Depuración, el papel de los republicanos españoles exiliados parece que, según Lottman, poco tuvo de anecdótico.

No fue, en suma, gracias a una Francia gobernada por resistentes, precisamente, que se depuso el plan Morgenthau, aunque en honor a la verdad hay que recordar, por ejemplo, las protestas del diario Le Figaro en septiembre de 1945 por el trato dado a los prisioneros alemanes (Bacque, p. 97):

On a parlé du prisonnier gros et gras menant une vie à peu près libre… Ce que l’on sait des quelque cent camps où se répartit l’immense majorité de prisonniers est très différent. Les renseignements les plus sérieux y donnaient, depuis quelque temps, l’état physique général comme plus que déplorable. On parlait de mortalité effrayante, non par maladie, mais par inanition : de moyennes de poids de 35 à 45 kilos, bref de conditions générales impropres à tout effort utile. Nous avions d’abord douté de la véracité d’un tel état de choses. Mais les appels nous sont venus de sources multiples et nous ne pouvons notamment récuser les témoignages que nous apportait l’abbé Le Meur, aumônier général adjoint des prisonniers de l’Axe.

También, las del diario “Le Monde” (30 de septiembre-1 de octubre de 1945) comparando Dachau con algunos de los campos franceses para prisioneros alemanes:

Comme on parle aujourd’hui de Dachau, dans dix ans on parlera dans le monde entier de camps comme… Notre correspondant cite celui de Saint-Paul d’Égiaux (sic). Mais il apparaît que ce jugement est valable pour beaucoup des camps ou des dépôts français de prisonniers de l’Axe. Cet autre, nous écrit-on, compte actuellement un effectif de 17.000 hommes et nous a été remis par les Américains au mois de juillet. Depuis, deux cimetières de deux cents tombes chacun ont été remplis. En ce moment, la mortalité s’élève à dix hommes par jour.

El problema de la venganza es planteado por el propio periodista Jacques Fauvet sin ningún tipo de contemplaciones:

On a souvent dit que le meilleur service que nous pouvions rendre à nos adversaires était de leur ressembler, assurés qu’ils peuvent être ainsi de nous retrouver au tribunal de l’Histoire. Mais c’est à une idée plus haute de sa propre dignité que la France se doit d’être fidèle. Il serait regrettable que la presse étrangère fût dans l’obligation de nous le rappeler. Sans doute n’est-il point question pour un pays exsangue d’offrir aux prisonniers qu’il emploie un régime de bien-être et d’abondance dont beaucoup de ses citoyens sont privés. Mais il est un minimum à assurer à un être humain, fût-il allemand et prisonnier… Nos correspondants estiment n’avoir pas lutté et souffert pour que se perpétue l’offense faite à l’homme par des actes ou des faits qu’ils ont réprouvés en d’autres temps, en d’autres lieux. La loi du talion qui a pour nom moderne celui de représailles est étrangère à notre tradition.
Muy pocos actuaron como Jacques Fauvet, y los muertos alemanes siguen enterrados en fosas que está prohibido excavar por orden terminante de las autoridades sionistas de Berlín. Esas fosas son testimonio de un genocidio planificado que también afectó a la población civil. ¿Dónde está el juez Garzón que ponga fin a esta inacabable vergüenza de la Europa “democrática”?

[1] Smith, A. L., Die “vermisste Million”. Zum Schicksal deutscher Kriegsgefangener nach dem Zweiten Weltkrieg, München, R. Oldenburg Verlag, 1992, p. 9., n. 2.
[2] De Zayas, A-M., in Crimes and Mercies, Bacque, J., Little, Brown, U. K., 2007, “Foreword” (1997),  pp. xvii-xviii.
[3] Op. cit., p. xxii.
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19 comentarios:

Manuel David Mora Hervás dijo…

Hola, Jaume, sólo quisiera preguntarte… ¿Qué opinas tú del llamado Nuevo Orden Mundial, directamente emparentado con los adalides de los “Derechos Humanos” y demás parafernalia globalizadora?
3:28 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

El llamado NOM es un dispositivo de poder oligárquico, promovido  por la extrema derecha judía, la cual, a través del control de la propaganda (Hollywood), la fuerza militar (ejército estadounidense), el derecho de veto yanqui en la ONU y el abrumador dominio sionista en determinados enclaves económicos occidentales(banca, medios de comunicación, editoriales)proyecta la amalgama y desaparición por mestizaje de todas las culturas del planeta a excepción de la judía, en el contexto de un mercado mundial donde los mecanismos puramente económicos estarán al servicio de un ideario racista y supremacista judío sacado del Antiguo Testamento y objetivado en esa  organización criminal denominada Estado de Israel.
La supuesta defensa de los derechos humanos y la condena del holocausto no es más que un fraude propagandístico para encubrir los genocidios, crimenes de guerra y crímenes contra la humanidad perpetrados por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, al servicio del proyecto de dominio OPRESOR y ASESINO del autodenominado “pueblo elegido”.
Aclaro que no se puede acusar a “los judíos” en general por dichas fechorías y atrocidades, sino sólo a la ultraderecha hebrea en su articulación sionista racial-genética, es decir, biologista (=judaísmo secularizado).
Es difícil resumir en una frase lo que significa el NOM, si quieres más detalles sobre mi opinión respecto de este tema decisivo puedes leer mi post “Disidencia y crítica”, en este mismo blog.
Saludos.
5:54 a.m.

SCHWARZE FRONT dijo…

Jaume, perdona que esto no tenga nada que ver con la entrada, pero ¿qué ha pasado con los foros?
Saludos
6:14 a.m.

Anónimo dijo…

Hola Schwarze Front. Los foros siguen ahí y tienen muchas entradas, pero sobretodo de gente que viene a leer y no participa. Yo no puedo hacer más. Si el campo de izquierda NR carece de seguidores, habrá que aceptarlo. Los pocos que somos no debemos, empero, desconectarnos. Cuando salga de la situación personal por la que estoy pasando en el trabajo y en la universidad, reemprenderé mi actividad en los foros. Mientras tanto, os suplico que seais vosotros mismos los que les deis vida colgando algún post interesante de vez en cuando. En suma, que los foros no han sido abandonados, pero de momento yo no puedo participar y eso se nota. También tengo bastante abandonados los blogs, se trata, sin embargo, de una situación transitoria. Saludos.
Jaume Farrerons
6:52 a.m.

Anónimo dijo…

Jaume, espero leerte pronto y que esa situación de la que hablas no dure mucho. Puedes contar con los camaradas, también para animar los foros. Saludos.
Schwarze Front.
2:02 p.m.

rafael dijo…

Has demostrado que no tienes ni idea sobre la segunda guerra mundial, y tu único conocimiento son los relatos de libros tan cuestionables como “El libro negro del comunismo” y historiografia barata de la época de la guerra fria como son los libros de Beevor. Si en vez de la palabreria y opiniones de opiniones que ni siquiera sabemos el rigor que tienen nos preocupasemos por investigar las fuentes y datos, igual otro gallo cantaria, pero eso claro ,a gente como tu no le interesa. Tonterias como mencionar los 100 millones de muertos, y “acusandos de ser fascistas” , solo demuestran que tu seriedad y rigurosidad es la misma que la de un niño de guarderia hablando sobre el tema.
11:48 p.m.

Anónimo dijo…

Lo que no entiendo , como e sposible alguien con cara de judio, gitano y medio moro es capaz de soltar semejante bazofia filonazi. En fin , espero que tengas un poco más que propaganda goebbeliana y estupida , intentando defender a la mayor escoria jamás habida en la tierra. Tus primos NAZIs.
El Mayor genocidio , hablando de cifras, fue el NAZI, 20 millones de civiles masacrados bajo sus politicas de exterminio racial. 1/4 de la poblacion Polaca fue exterminada en 4 años de ocupación, que no de guerra. En combate, que duro casi un mes, polonia no llego nia perder ni medio millon. Es decir, durante la ocupación alemana, fueron exterminados 5 millones de polacos. Por todo el este, igual. Ahora tu, filo nazi, una caricatura de un supremacista ario, vienes soltando chorradas que no soporta ninguna critica medianamente seria. Solo tienes charlataneria, por que ningun dato serio, sustenta lo que dices.
11:57 p.m.

Jackobs dijo…

En esta ocasión me veo obligado a alzar mi voz en defensa de JF, puedo no estar de acuerdo con su artículo, ciertamente la cifra de 17 millones parece abultada y las conclusiones a las q llega son también en mi opinión erróneas. Sin embargo todo ello no resta un ápice de honestidad intelectual a su autor, además en cualquier foro de debate serio todo el mundo merece el beneficio de la duda y debe ser escuchado. Los dos comentarios q me preceden son a todas luces vomitivos. Si realmente alguien tiene la sana voluntad de hacer cambiar nuestras opiniones sobre los temas discutidos lo q en justicia debe hacer es aportar pruebas convincentes en su favor, con el comportamiento q han expresado estos dos miserables la única opinión q han conseguido cambiar es la q se podía tener sobre ellos. El conocimiento de la SGM por parte de JF le faculta de sobras para expresar juicios de valor. Los 100 millones de muertos a manos de las ideologías comunistas es la conclusión principal a la q llega el aludido ” Libro negro del comunismo ” http://es.wikipedia.org/wiki/El_libro_negro_del_comunismo Nadie ha sido capaz todavía a dia de hoy en descalificar esa cifra, ante su imposibilidad los conocidos vividores de la  izquierda internacional, en un vano intento de desviar la atención, se han visto obligados a contraatacar con la edición del ” libro negro del capitalismo “. Tampoco se puede tachar al texto de parcial pues fue escrito por conocidos historiadores de izquierdas como Courtois, hasta el punto q su edición en lengua española ha sido traducida por Cesar Vidal, periodista q se define a si mismo como sionista. Acabaré con una frase de Lenin ”Si para llegar a nuestros fines debemos eliminar el 80% de la población, no vacilaremos, un solo instante“. http://ametralladora.blogia.com/2010/042701-proceso-internacional-de-los-crimenes-contra-la-humanidad-a-los-regimenes-comuni.php Por otro lado tampoco veo como se puede calificar a las obras de Beevor de ” historiografia barata de la época de la guerra fria”. El primer libro de Beevor referido a la SGM y traducido al español es del 2004, por lo q yo se la guerra fría acabó en 1989 con la caida del muro de Berlín. En mi opinión los libros deben ser calificados en función de su contenido no de su precio, pero aún así debo lamentablemente afirmar q los libros de Beevor nunca han sido baratos, la primera edición de ” Stalingrad ” q como digo data del 2004 me costó la friolera de 20 eu lo q en aquella época fue un verdadero descalabro para mi modesta economía doméstica. Conste en acta a los oportunos efectos probatorios q tanto el libro en cuestión como el original de la factura obran a dia de hoy en mi poder. Con todo ello, en suma, lo q vengo a decir es q el Sr. Rafel nos ha demostrado holgadamente y sin espacio a dudas razonables como su seriedad y rigurosidad lejos de acreditar el nivel académico mínimo exigido en cualquier guardería q se precie de tal nombre, simplemente brillan por su ausencia.
8:25 a.m.

Jackobs dijo…

En esta ocasión me veo obligado a alzar mi voz en defensa de JF, puedo no estar de acuerdo con su artículo, ciertamente la cifra de 17 millones parece abultada y las conclusiones a las q llega son también en mi opinión erróneas. Sin embargo todo ello no resta un ápice de honestidad intelectual a su autor, además en cualquier foro de debate serio todo el mundo merece el beneficio de la duda y debe ser escuchado. Los dos comentarios q me preceden son a todas luces vomitivos. Si realmente alguien tiene la sana voluntad de hacer cambiar nuestras opiniones sobre los temas discutidos lo q en justicia debe hacer es aportar pruebas convincentes en su favor, con el comportamiento q han expresado estos dos miserables la única opinión q han conseguido cambiar es la q se podía tener sobre ellos. El conocimiento de la SGM por parte de JF le faculta de sobras para expresar juicios de valor. Los 100 millones de muertos a manos de las ideologías comunistas es la conclusión principal a la q llega el aludido ” Libro negro del comunismo ” http://es.wikipedia.org/wiki/El_libro_negro_del_comunismo Nadie ha sido capaz todavía a dia de hoy en descalificar esa cifra, ante su imposibilidad los conocidos vividores de la  izquierda internacional, en un vano intento de desviar la atención, se han visto obligados a contraatacar con la edición del ” libro negro del capitalismo “. Tampoco se puede tachar al texto de parcial pues fue escrito por conocidos historiadores de izquierdas como Courtois, hasta el punto q su edición en lengua española ha sido traducida por Cesar Vidal, periodista q se define a si mismo como sionista. Acabaré con una frase de Lenin ”Si para llegar a nuestros fines debemos eliminar el 80% de la población, no vacilaremos, un solo instante“. http://ametralladora.blogia.com/2010/042701-proceso-internacional-de-los-crimenes-contra-la-humanidad-a-los-regimenes-comuni.php Por otro lado tampoco veo como se puede calificar a las obras de Beevor de ” historiografia barata de la época de la guerra fria”. El primer libro de Beevor referido a la SGM y traducido al español es del 2004, por lo q yo se la guerra fría acabó en 1989 con la caida del muro de Berlín. En mi opinión los libros deben ser calificados en función de su contenido no de su precio, pero aún así debo lamentablemente afirmar q los libros de Beevor nunca han sido baratos, la primera edición de ” Stalingrad ” q como digo data del 2004 me costó la friolera de 20 eu lo q en aquella época fue un verdadero descalabro para mi modesta economía doméstica. Conste en acta a los oportunos efectos probatorios q tanto el libro en cuestión como el original de la factura obran a dia de hoy en mi poder. Con todo ello, en suma, lo q vengo a decir es q el Sr. Rafel nos ha demostrado holgadamente y sin espacio a dudas razonables como su seriedad y rigurosidad lejos de acreditar el nivel académico mínimo exigido en cualquier guardería q se precie de tal nombre, simplemente brillan por su ausencia.
8:26 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

La cifra de 17 millones no es exagerada, sino el simple resultado de una suma. Basta con saber “sumar”: 1,1 millones (víctimas de los bombardeos), 1  millon (víctimas en los campos de prisioneros occidentales), 1,5 millones (víctimas en los campos de prisioneros soviéticos), 2,5 millones (víctimas en la limpieza étnica de las provincias del Este), 1,3 millones (víctimas de las minorías étnicas germanohablantes europeas), 8,5 millones (víctimas de las hambrunas planificadas por los aliados: Plan Morgenthau), 0,2 millones (entre los millomes de mujeres violadas), 80.000 víctimas de los campos de concentración construidos en la posguerra pará civiles alemanes dirigidos por judíos víctimas a su vez, o presuntas víctimas, de los campos de concentración nazis, 1 millón (víctimas de la minoría germanohablante en Rusia), etcétera.
He citado las fuentes de estas cifras.
He sumado, por primera vez, el número total, y me salen alrededor de un mínimo de 13 millones y un máximo de 17 millones. Esta varianza depende del número de los caídos en la hambruna planificada, que varía mucho si tomamos la cifra de James Bacque (8,5) respecto de la cifra de Gilles MacDorough (3).
Actualmente uso la cifra “baja”, 13 millones, pero añadiendo a continución la coletilla “un mínimo”. Supongo que esto me convierte en un incompetente…
En cuanto a la credibilidad del Libro Negro del Comunismo, conviene recordar que el Consejo de Europa tomó sus cifras LITERALES para efectuar su condena del comunismo y equipararlo al nazismo, creo que esto ocurrió a principios del 2006.
En cuanto al hecho de que las víctimas del comunismo fueran acusadas de “fascistas”, me baso en afirmaciones de Alexander Soljenitsin, premio Nobel, y he citado la página de su obra “Archipiélago Gulag” donde se cita a su vez el tipo del código penal soviético en que se amparaba el régimen para recluir en campos a quienes consideraba enemigos, calificados expresamente de FASCISTAS, con todas las letras.
Quien afirma que todo lo que digo carece de fundamento pero no prueba ni documenta ni argumenta sus pretensiones, se retrata él mismo. Yo no tenía intención alguna de responder a estos insultos, que se descalifican solos.
11:09 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

En cuanto a las víctimas del nazismo, no he hecho referencia a ellas porque existen miles de libros, blogs, películas y producciones de todo tipo que hablan del tema. Este blog intenta reequilibrar el enfoque, hablando por unz vez de los crímenes de los sacrosantos vencedores impunes. No fueron pocos, esos crímenes.
Quien habla de las víctimas polacas, tema que desconozco, debería aportar las fuentes. Un simple afirmación no nos ilustra, señor insultador. El método científico implica contrastar los datos.
Saludos.
11:13 a.m.

LA IZQUIERDA DEL TERCER MILENIO dijo…

Fíjenes que Jakobs dice que las conclusiones de Farrerons son erróneas, pero no explica por qué.
Su caso es distinto del injuriador. El injuriador, además de insultar y difamar gratuitamente, dice que “todo” es falso, se refiere a los cien millones de víctimas comunistas y al hecho de que esas víctimas fueran acusadas de fascistcas, pero no aporta prueba alguna.
En el caso de Jakobs, las conclusiones son erróneas, pero no sólo no aporta prueba alguna, sino que no sabemos ni siquiera a qué conclusiones se refiere.
12:55 p.m.

LA IZQUIERDA DEL TERCER MILENIO dijo…

Otra cosa: las fuentes de Farrerons no le limitan a Beevor, que sólo cita en el caso de las mujeres alemanas violadas. Me parece que la lista bibliográfica es mucho más extensa: MacDonough, Bacque, Pappé, Zayas, Friedrich, Bauman, Sack, Brenner… El injuriador es simplemente un ignorante con la boca llena de espumarajos.
1:03 p.m.

Jackobs dijo…

Insisto, las conclusiones son erroneas a mi modo de ver pq los últimos responsables de esta política no fueron ” la extrema derecha judia “, o los sionistas…  como tu vienes a concluir. En mi opinión, como ya he expresado en otras ocasiones, los judios fueron una pieza más en la guerra, manejados por la politica EUA, instigadora de verdad del conflico y de gran parte de sus consecuencias. A dia de hoy, son los WAPS ( blancos, anglosajones y protestantes ) quienes se creen ” el pueblo elegido ” y se ven legitimados a imponer un nuevo orden al resto del mundo. Recuerda q la famosa doctrina del Destino Manifiesto q pone fin a la doctrina Monroe es de finales del S XIX. Es esa doctrina la q todavía está justificando la expansión imperialista EUA. Son los colonos puritanos q llegan a Nueva Inglaterra los q en su fanática mística religiosa se identifican con la imagen mítica del pueblo judio. Recuerda las numerosas vertientes evangelicas q se identifican con el ” pueblo elegido “.
11:35 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Si tu conclusión fuera cierta, Jakobs, entonces la política internacional contemporánea se podría explicar a partir del principio quid profit en beneficio de EEUU. Pero lo cierto es que la política internacional norteamericana, y este es el gran “misterio” del siglo XX, un misterio a resolver, muchas veces perjudica a EEUU con tal de beneficiar a Israel.
Por ejemplo, el ataque a las torres gemelas es una consecuencia de la política proisraelí de Washington.
Incluso de ha dado el caso de ataques a barcos yanquees por parte de Israel que no han tenido otra consecuencia que el silenciamiento mediático incluso en los propios EEUU.
Esto ya es el colmo.
El gobierno americano es una auténtica MARIONETA de la extrema derecha judía en perjuicio del pueblo y de la nación estadounidenses.
Tales evidencias “refutan” tus conclusiones, Jakobs, y dan pábulo a las mías.
En cuanto a las críticas que sufras, Jakobs, yo no puedo hacer nada. Procuro no censurar. Por no censurar, ni siquiera censuro los insultos personales que me vomitan en la cara ciertos energúmenos. Te ruego que ignores los posts que te molesten.
Este sitio es libre mientras no se cometan delitos, ahí sí que tendré que intervenir para no hacerme responsable civil de los sinvergüenzas que corren por la red.
11:26 a.m.

Anónimo dijo…

Respecto a las victimas polacas,se sigue usando la técnica Katyn, que consiste en atribuir a los alemanes la exclusividad de la invasión de Polonia, la matanza de la flor y nata de la nación polaca y colocar en el saco de los alemanes a los muertos de los comunistas.
En lo que difiero con JF es que sea la derecha sionista quien controla el NOM. Estos sionistas propietarios de los grandes bancos financieros internacionales no son especialmente más de “derechas” que de “izquierdas”, salvo que por poseer ingentes masas monetarias de uso privaticio, deban ser considerados de derechas de modo instantaneo. Además, mayoritariamente agnósticos. Yo como que quitaba lo de derechas. Son simplemente el ejecutivo más eficiente del pueblo elejido.
7:34 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Utilizo la palabra derecha en el sentido habitual: derecha liberal es el mundo del dinero. Por cierto, que si encima a eso se añade el integrismo religioso, entonces tenemos la derecha reaccionaria. Existen muchas derechas. En este caso, no hace falta la religión, sólo la posición social y el lugar que uno ocupa respecto a las relaciones de propiedad.
11:23 a.m.

Rudolph dijo…

Jaume, estimo mucho lo poco que he leído en tu página, tema que por cierto han estimulado mi pensamiento acerca de la realidad económica y política que vive nuestro mundo actual. Tus comentarios y pensamientos son esclarecedores respecto a la ilusión generada por la propaganda sionista, verdadero poder detrás de las marionetas que dirigen nuestros países. Sin embargo, noto con tristeza mi poco conocimiento en el tema, y quisiera tu orientación acerca de espacios para el debate en la Argentina, país en el cual vivo. Me apena mucho no encontrar referentes en mi región con los cuales comunicarme; es notable el nivel de rechazo y desprecio que genero al tratar de abordar estos temas con un espíritu crítico, lo cual me desalienta sobremanera. Es este espacio el único que he encontrado como referente para la información que manejan, pero noto que no es suficiente, para hacer cambios o para por lo menos, promoverlos, es necesario hacer algo más. Si sabes algo respecto de la Argentina, estaré agradecido.
8:31 a.m.

ENSPO dijo…

Lamentablemente, no conocemos la sociedad argentina lo suficiente como para darte algún consejo válido.
No hay en ese país, como no hay en España, organizaciones que integren la sensibilidad patriótica y socialista a la vez, el único camino es abrir un blog o página con dichas referencias y esperar que las personas que compartan la posición mencionada se pongan en contacto contigo.
En suma, estás condenado a ser pionero, lo que implica luchar solo y soportar el rechazo.
Creo que lo que en Argentina se denomina izquierda nacional es marxismo. Y la Red Patriótica Argentina, por ejemplo, más bien parece de orientación cristiana. Quizá en estos sitios pueda haber gente que, dejando atrás una y otra doctrinas, la marxista y la cristiana (ambas vinculadas al tronco judeo-monoteísta), puedan ententer la necesidad de romper radicalmente con la tradición que viene de Israel, en TODAS sus formas, la religiosa y la secularizada.
Hay que arrancar el árbol por la raíz. Nuestra identidad procede de la Grecia clásica: la verdad hasta sus últimas consecuencias. De la herencia abrahamánica (judía, cristiana, musulmana) proceden todas nuestras desgracias.
2:27 p.m.

http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2009/09/el-mayor-genocidio-de-la-historia-1-los.html

domingo, noviembre 22, 2009

El mayor genocidio de la historia (2). La autoría ideológica del plan de exterminio
















EL MAYOR GENOCIDIO DE LA HISTORIA (2). Nos referíamos en otro post a la creciente conciencia de los genocidios perpetrados y silenciados por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Gracias a “Le livre noir du communisme” (1998), de Stéphane Courtois et alii, sabemos que por cada víctima del nazismo se detectan 10 del marxismo y que cuando Churchill se alía con Stalin (1941) para derrotar al régimen nazi, el holocausto no ha empezado todavía, pero Moscú ha exterminado ya a 13 millones de ciudadanos soviéticos. No importa: el liberalismo cristiano y burgués hará causa común con el comunismo y contra el fascismo, sin enrojecer de vergüenza, en nombre de los derechos humanos. La obra de James Bacque “Other Losses. An Investigation into the Mass Deaths of German Prisoners at the Hands of the French and Americans After World War II” (1999) nos permitió descubrir la realidad de los campos de concentración americanos y franceses para prisioneros militares alemanes, a la que ya nos hemos referido en el post anterior, con más de un millón de víctimas.  Así, a los soldados que no pudieron abatir en los campos de batalla, los mataron una vez desarmados. Pero a Bacque se lo ha intentado desacreditar como historiador; es, por lo demás, la maniobra habitual en estos casos. Bacque escribió otro libro, a saber, “Crimes and Mercies. The Fate of German Civilians under Allied Occupation, 1944-1950” (1997), donde explicaba los efectos de la aplicación parcial del plan Morgenthau en la Alemania ocupada. Fue ignorado. La publicación de “After the Reich. The brutal history of de allied occupation” (2007), del prestigioso historiógrafo británico Giles MacDonogh, pone en evidencia que Bacque no mintió, que no manipuló los hechos, como se pretendía, sino que simplemente se limitó a mostrar una verdad incómoda, le guste o no esa verdad a Wikipedia (donde Bacque fue censurado, como se sabe) y, en definitiva, a la oligarquía filosionista. El libro de MacDonogh no deja de ser, empero, un intento de reducir al máximo la magnitud del escándalo, como en su día lo fue “El libro negro del comunismo”, donde se hablaba mendazmente de 25 millones de víctimas del nazismo (la cifra correcta rondaría los 11 millones) para hacerse perdonar de alguna manera el atrevimiento de tener que reconocer que el comunismo fue mucho más carnicero en términos cuantitativos que todos los regímenes fascistas juntos. MacDonogh habla de 2,25 millones de civiles alemanes víctimas de la hambruna planificada por los ocupantes aliados. Sabemos que fueron muchos más, y quizá hasta cerca de 6 millones, por la simple comparación entre los censos de posguerra y la resta aritmética de los contingentes de los refugiados del Este y de Centroeuropa. Debemos acostumbrarnos, en la fase histórica actual, a reconocimientos “parciales” de la realidad, que deben abrir paso a nuevos estudios y que, aunque en pequeñas dosis de objetividad (para evitar un estallido cívico), permitan desmontar la narración oficial de los vencedores y rescatar la verdad.
El futuro nos depara la justicia, que no dejará de salir a flote y nos permitirá, entre otras cosas, comprender las “causas del holocausto”. Porque el exterminio de los judíos no se explica, como se nos pretende hacer creer, a partir del antisemitismo nazi o de la simple maldad asesina de los alemanes (tesis de Goldhagen), sino del desarrollo de la guerra y de un previo plan de exterminio de Alemania que fue conocido por las autoridades nacionalsocialistas y provocó, de alguna manera, la consecuencia fatal, que ahora se nos presenta descontextualizada y, por tanto, incomprensible y diabólica. Nuestra tarea es acelerar dicho proceso de comprensión pública, puesto que los asesinos que nos gobiernan tienen previsto detener todo el tiempo posible el desvelamiento de su monstruoso pasado. Para cuando eso ocurra, puede que Europa, tal como la conocemos, haya desaparecido y dicha “verdad” ya no resulte “peligrosa” para la oligarquía.
El exterminio de Prusia como meta consciente de los aliados
No se han encontrado documentos que acrediten un plan estatal de exterminio nazi de los judíos, pero sí tenemos los que prueban la existencia de un plan de exterminio aliado que contaría, ocioso es decirlo, con el beneplácito de Moscú. La obra se titula Germany must perish y fue publicada en el año 1941 por el judío norteamericano Theodore N. Kaufman. Varios periódicos estadounidenses harto influyentes se hicieron eco de ella y la valoraron de forma muy positiva (otros la criticaron). La noticia llegó, por supuesto, a Alemania, donde los medios de comunicación y la autoridad, con una finalidad claramente propagandística pero creyendo de buena fe en la realidad de la amenaza, informaron al pueblo alemán del futuro que le esperaba si era derrotado: la extinción por esterilización forzada de toda la población. No cabe duda de que la obra de Kaufman es el antecedente del plan Morgenthau, acuñado por el banquero estadounidense, muy próximo al presidente Roosevelt, Henry Morgenthau. Pero el método Morgenthau iba a ser la hambruna, aunque combinada también con la esterilización, de la que existen testigos directos a los que hemos podido consultar para acreditar los hechos. Se ha sostenido que el plan Morgenthau, en su forma original, no se aplicó, siendo así que hubiera supuesto el exterminio de 25 millones de alemanes. Véase la versión inglesa de Wikipedia:http://en.wikipedia.org/wiki/Morgenthau_PlanEn la española brillan por su ausencia los aspectos criminales del plan Morgenthau. Pero el plan en sí es sólo la expresión de la orientación estratégica de destruir Alemania y sí tuvo consecuencias, pues, de alguna manera, se encuentra detrás de la política de racionamiento, a la que Pat Buchanan responsabiliza de la muerte por inanición de 750.000 civiles (en realidad fueron muchos más). Cuando hablamos del plan Kaufman-Morgenthau, nos referimos menos a la articulación expresa de dicha voluntad que a la voluntad misma, que subyacía a la determinación política del bando aliado-soviético.
La aplicación del plan Kaufmann-Morgenthau
En este sentido, se puede afirmar que la aplicación del plan de exterminio fue inmediata por parte británica, que diseñó un proyecto estratégico de bombardeo “moral” de las ciudades alemanas concebido para quemar viva a la población civil, con 15 millones de víctimas previstas en risueñas conversaciones a la hora del té. A tal efecto, los ingleses diseñaron una tecnología cada vez más sofisticada de bombas incendiarias y a finales de 1941, es decir, antes de que se desencadenara el holocausto según la propia narración oficial del mismo, empezaron a masacrar a mujeres, ancianos y niños alemanes. La defensa alemana impidió que el número de asesinados alcanzara los niveles anhelados por los genocidas Churchill y Stalin, pero con todo, se calcula que alrededor de 1.100.000 de personas encontraron la espantosa muerte que los dirigentes “democráticos” y “progresistas” habían planificado para ellos. Sobre las características de los bombardeos aliados contra la población civil alemana tenemos la obra de Jörg Friedrich “Der Brand. Deutschland im Bombenkrieg, 1940-1945” (2002), afortunadamente traducida al español (“El incendio. Alemania bajo los bombardeos, 1940-1945; Madrid, Taurus, 2003). Nuestra intención no es, empero, explicar aquí lo que ya relata este libro con todo lujo de detalles, sino ir juntando las piezas del monstruoso puzle que hasta ahora Hollywood nos había ocultado.
El libro “!Alemania debe perecer!” concibe la Segunda Guerra Mundial como una lucha contra el pueblo alemán. Los alemanes son, dice Kaufman, bestias, y como tales hay que tratarlos. Admite que haya quizá unos 15 millones de alemanes “inocentes” (el resto serían culpables), sobretodo los niños, pero razona que conviene sacrificarlos en aras del bienestar de  los pueblos de la tierra. Hitler tradujo un millón de ejemplares de esta lamentable “obra” y la distribuyó entre sus soldados. Los efectos de la misma no se hicieron esperar en el trato dado a los judíos (Kaufman era judío), sobre todo cuando se comprobó que los bombardeos ingleses no tenían objetivos militares, sino que buscaban sin embozo el asesinato en masa de la población civil alemana.
Jaume Farrerons
20 de noviembre de 2009Texto del plan de exterminio traducido al castellano:http://www.adecaf.com/geno/dresde/dresde/alemania%20debe/alemania%20debe%20perecer.htmlFuente: Blog !Te Maldigo!Otras informaciones accesibles en la red:http://historia.mforos.com/1314198/8542827-alemania-debe-perecer-germany-must-perish/Rogamos que cualquier información sobre esta obra y sus efectos se comunique al titular del blog.
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3 comentarios:

Anónimo dijo…

Excelente post y excelente blog. Espero que tenga continuidad.
2:38 a.m.

RR dijo…

Es mas bien redundante entrar en quien mato a mas gente, si los comunistas, los nazi-fascistas, o los USA, porque tanto monta monta tanto unos como los otros, y tambien porque en estos temas los aspectos cualitatitvos (porque, a quin) importa mas que el cuantos, al menos desde un punto vista moral (“el daño que haceis al menor de mis hermanos me lo haceis a mi mismo”, dijo Jesus). Quiza tendria mas sentido ver que los regimenes con ideologias totalitarias (comunistas y fascistas) tienden a sentirse con derecho a definir el bien y el mal y a actuar en consecuencia erradicando el mal segun su mejor (o peor) saber y entender y sin necesidad de que las vicitmas se hayan revelado necesariamente como enemigos activos de los verdugos: mueren porque son asi o asa, porque son hijos de sus padres, o porque tiene determinado gen, no porque hayan hecho tal o cual cosa. Bajo estos regimenes evidentemente cabe la liquidacion de cualquier persona o comunidad simplemente porque sus caracteristicas estan mal vistas segun el Libro Sagrado (El Capital o Mein Kampf) o el mandamas de la secta totalitaria, y aqui entrarian la matanza de judios a cargo de los nazis, o la de kulaks (pequeños propietarios rurales o, mas comunmente campesinos autonomos) a cargo de los comunistas. Lo de los USA, en mi opinion, es otra historia, porque aunque indiscutiblemente mataron a troche y moche (recordemos Dresde, Hiroshima o los campos de presos de la postguerra) lo cierto es que al menos todas las muertes se produjeron en el marco de la guerra propiamente dicha o de la postguerra, que suele ser igual o peor, pero no por motivos ideologicos o raciales. Sus victimas lo fueron en el contexto de una lucha, no por llamarse Nathan en vez de Hermann. No estoy sosteniendo que matar porque “toca” (como sucede en una guerra) sea moralmente superior (o inferior) a matar por ideologia, pero desde luego no es lo mismo.
2:02 a.m.

Anónimo dijo…

Cada vez que sale a la luz el número de víctimas por los crímenes de los vencedores, se nos viene con el cuento de que no importa quién mató más, no obstante el sistema sigue aferrado a la cifra mítica de los 6 millones de judíos gaseados. Las cifras importan o no según quiénes sean las víctimas. Si las víctimas son “gentiles”, importan muy poco. Ya nos conocemos la canción, pero no nos la vamos a tragar.
11:36 a.m.
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lunes, noviembre 23, 2009

El mayor genocidio de la historia (3). Los hombres que amaban a las mujeres

En la foto, adolescente alemana violada y asesinada por las tropas comunistas en 1945.
El trotskysta Stieg Larsson ha depuesto, antes de morir, su contribución al antifascismo, la cual, como acostumbra a suceder con este tipo de productos hipercríticos, resulta a la postre perfectamente funcional y utilizable en beneficio de los intereses de la oligarquía filosionista y de la extrema derecha judía, racista y supremacista, que controla buena parte del planeta. En este caso el enfoque es feministoide y se dedica a desarrollar el viejo mito de lo que en los años sesenta y setenta se calificaba de “falofascismo” (el machismo fascista, cuya innegable existencia no implicaba, empero, la violación de las mujeres, incluidas las propias hermanas e hijas).
Ahora bien, en su prólogo al ominoso panfleto criminógeno “Terrorismo y comunismo”, donde el “bueno” de Trotsky justifica el asesinato de masas, Slavoj Zizek, con expresa vocación de repetir la masacre (siempre en nombre de la humanidad, por supuesto), cita al judío Isaac Deutscher cuando éste sostiene con franqueza impagable que:
“Una década después, Stalin, que en 1920-1921 había apoyado la política ‘liberal’ de Lenin, iba a adoptar las ideas de Trotsky en todo salvo en el nombre. Ni Stalin ni Trotsky, ni sus respectivos partidarios, admitieron entonces el hecho… Lo que no era sino una más de las múltiples facetas del pensamiento experimental de Trotsky iba a convertirse en el alfa y el omega de Stalin” (I. Deutscher, “The Prophet Armed. Trotsky 1879-1921“, Londres, Verso, 2003, p. 489, citado por Zizek, en “Terrorismo y comunismo”, prólogo, Akal, Madrid, 2007, pp. 10-11).
Quienes creían que la observancia trotskysta constituye una garantía moral frente al estalinismo, resultan, al parecer, unos simples indocumentados. Estamos hablando del despiadado Trotsky, nada menos que el forjador del Ejército Rojo; en la obra citada, este asesino en serie manifiesta de manera inequívoca su desprecio por los derechos humanos:
“Por lo que a nosotros se refiere, nunca hemos perdido el tiempo en las charlatanerías de los pastores kautskystas y de los cuáqueros vegetarianos acerca del ‘valor sagrado’ de la vida humana” (Trotsky, op. cit., p. 158).
De manera que las masacres de las hordas soviéticas en la Alemania vencida y, especialmente, el trato dado a las mujeres alemanas, representarían una expresión de la política de terror que Lenin improvisó, el trotskysmo teorizó y Stalin se limitó a aplicar y a perfeccionar sobre la marcha de forma sistemática. No creo, pues, que un trotskysta como Larsson sea la persona más adecuada para hacer novela crítica de maltrato a la mujer. Al menos, para las mujeres alemanas que conocieron las exquisiteces morales del bolchevismo, la nauseabunda trilogía “Millenium” constituye una auténtica burla viniendo de quien viene. Además, que se legitime moralmente quemar vivos a los “fascistas” (la muchacha de la cerilla) es una clara y malévola alusión a la justeza de los bombardeos crematorios contra civiles alemanes perpetrados por los muy democráticos militares del Bomber Command británico. Podríamos continuar con los ejemplos, pero este thriller del montón no merece la pena.
Cada año, los medios de prensa controlados por los filosionistas fabrican, mediante la prevaricación de una crítica literaria teledirigida políticamente, algún best seller que mantenga viva la fe antifascista. Se trata de auténticos bodrios, como “El niño con el pijama a rayas”, pero a fuerza de insistir los medios en su genialidad, la gente termina comprándolos y se inocula, sin saberlo, de la necesaria dosis de ideología-veneno al servicio de una anticívica ceguera voluntaria. Luego viene, por supuesto, la inevitable película, que el cretino de turno también irá a ver al cine o en video, financiando por partida doble el dispositivo de lavado de cerebro construido por los nacionalistas de la extrema derecha judía a escala mundial. En tales circunstancias, dudo que se escriba jamás una novela titulada “Los hombres que sí amaban a las mujeres”, en la que se explique la experiencia de las mujeres alemanas con aquellos progresistas y humanistas soviéticos que en su día fueran nutridos doctrinalmente por trostskystas como Larsson. No obstante lo cual, Anthony Beevor en su “Berlín: la caída, 1945” nos permite columbrar que se trataría de una obra mucho más feminista, objetiva y real que la mamarrachada pseudo progresista de Larsson.Las dimensiones del crimenSegún las militantes de izquierdas alemanas Barbara Johr y Helke Sander (véase: “Befreie und Befreiter”, 1992) un total de 2.000.000 de mujeres alemanas fueron violadas por los rusos. De ellas, 200.000 fallecieron a causa de tales salvajadas. Entre las víctimas se contaban decenas de miles de niñas (y niños) de hasta 10 años, pero también ancianas de 75 años. Las vejaciones sexuales no se limitaron al episodio de la ocupación de Alemania, sino que fueron reiteradas, continuadas y se prolongaron de 1945 a 1949. El historiador Anthony Beevor, en su célebre obra sobre la batalla de Berlín, avala estas cifras. Otra fuente sobre el tema es el libro de Catherine Merridale “La guerra de los ivanes”, donde son los propios soldados proletarios quienes describen las atrocidades que cometían sus compañeros. También el anónimo “Una mujer en Berlín” merece ser consultado. La esposa del canciller alemán Helmut Kohl no pudo soportar la tortura que suponía el mero recuerdo de aquellos hechos y se suicidó a una edad ya avanzada, circunstancia que da una medida de la intensidad y persistencia imborrable de los daños psíquicos.La excusa sostenida hasta hoy para minimizar el escándalo moral de un progresismo peor que el reaccionario nazismo incluso en el trato a la mujer es que la extremada violencia contra las mujeres y niñas alemanas por parte de los soldados soviéticos era una venganza por la crueldad del frente oriental y por actos cometidos por los propios alemanes contra civiles rusos. Pero los hechos cuestionan esta habitual eximente, siendo así que la brutalidad del Ejército Rojo con las “burguesas” está documentada ya en la guerra civil contra los blancos, y que las víctimas de los rusos eran a veces mujeres polacas, prisioneras rusas o hasta judías “liberadas” de los campos. Una prisionera rusa afirma que “resultaba difícil convivir con los alemanes, pero esto era aún peor“. También se afirma que las autoridades soviéticas no podían controlar a sus soldados, pero lo cierto es que les animaban a violar, matar y destruir,  y castigaban a los pocos que trataron de impedir las atrocidades, como el comisario comunista Lev Kopelev, detenido por incurrir en “propaganda del humanismo burgués que fomenta la compasión con el enemigo”. Resulta harto conocido el papel instigador del poeta oficial del régimen estalinista, el judío Ilya Ehrenburg (hecho admitido  por el propio Beevor pero que, una vez más, Wikipedia en español silencia con alevosa complicidad sionista).Contra lo que pudiera parecer, no sólo los rusos forzaron a las mujeres alemanas. También lo hicieron los “libertadores” del lado occidental, especialmente los norteamericanos, quienes, según la historiadora Johanna Bourke, se entregaron a “auténticas orgías de violaciones” (véase: “An intimate history of Killing”, 1997). Los yanquis, además, no se conformaban con vejarlas sexualmente, sino que de propina las prostituían para llevarse a casa algunos “ahorrillos”. Simpáticos héroes de Hollywood mascando chicle.A nuestro entender, estos hechos no pueden ser juzgados aisladamente, sino que tienen relación con los bombardeos crematorios ingleses contra civiles alemanes, el trato dado posteriormente a los prisioneros de guerra de la Wehrmacht, las hambrunas planificadas, los campos de concentración para civiles (dirigidos por judíos)… Sólo podemos comprender esta violencia en el contexto de un plan de exterminio del pueblo alemán que fue concebido y puesto en práctica por Washington, Londres y Moscú antes de que empezara el holocausto. Si no llegó a consumarse más que de forma parcial, no fue por la bondad de los vencedores, sino por la ruptura de relaciones entre el Este y el Oeste y el inicio de la Guerra Fría. Respecto de lo sucedido en los campos de concentración alemanes con los prisioneros, judíos y no judíos, que eran retenidos como mano de obra y a efectos militares, también nos parece imposible seguir sosteniendo que los abusos cometidos contra ellos obedecieran a la simple “maldad” alemana (!no otro era el lenguaje de  Kaufmann!) y no a una reacción frente a actuaciones genocidas, y previas, de los presuntos defensores de la democracia y el progreso. El cuento infantil de la (supuesta) Liberación aliada, el poema épico de Normandía, nos lo podíamos creer cuando no sabíamos lo que ahora ya sabemos; la edad de la inocencia sobre la relativa bondad de los líderes “democráticos” frente a los diabólicos “nazis” terminó tiempo ha.
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24 comentarios:

Zamora dijo…

Gracias por escribir otro gran artículo.
Por cierto el artículo sobre el genocidio alemán es genial. Es algo que se desconoce practicamente, Y de dársele tanta publicidad como la “verdad oficial” a más de uno le cambiaría la opinión.
Al igual que con las manipulaciones izquierdistas sobre la guerra civil. Mucho hablar de guernikas, pero nunca hablan de lo que pasó en oviedo.
Un Saludo
3:58 a.m.

yrania dijo…

he leído tan lamentable “trilogía” y realmente su éxito comercial  muestra hasta que punto se intoxica a la opinión pública. El jóven y fumador (4 paketes diarios) sueco se olvida de denunciar los crímenes de los inmigrantes “de color” contra hombres y mujeres de Suecia. Supongo que su pose “trotskista” es una coartada para presumir de “izquierdista” cuando realmente se es un pequeño burgués, como denota la psicología y hábitos del periodista de la serie y que se supone es su “alter ego”. Si bien la obra puede pasar como novela policiáca, su mensaje ideológico es decadente y típico de la ingenuidad o estupidez “progre”. Por último hay que decir que el presunto “feminismo” del autor dicen que se debe a cierto complejo de culpa: al parecer, cuando era jóven presenció la violación de una muchacha… y no se atrevió a intervenir en su defensa. Su “mala conciencia” y cierto oportunismo supongo que le animaron a hacer su “denuncia” literaria contra el maltrato a la mujer… Digo oportunismo comercial porque está constatado que la mayoría de sus lectores son lectoras… Finalmente, presentar a los “nazis” como los malos de la perlícula –cuando tantísimos criminales entran impúnemente en Europa– es un síntoma de ceguera intelectual y de cobardía, en tanto que ataca a quienes no se pueden defender.
10:17 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

La verdad de nuestro tiempo yace  enterrada bajo toneladas de propaganda que procede sobretodo de Hollywood y de la prensa diaria, televisión incluida, pero también de otros ámbitos de la cultura aparentemente más sofisticados, como la literatura.
Nosotros, individualmente, no podemos competir con este poder aplastante de la propaganda. Pero la red nos da una oportunidad. Si desde miles y, al final, millones de blogs, desenterramos los hechos que los criminales que nos gobiernan han silenciado y ocultado, quizá la conciencia pública despierte y Europa resurja de sus cenizas.
Cada blog, cada foro, cada web puede ser una trinchera y a nosotros sólo nos queda luchar, porque nuestra dignidad personal pasa por recuperar la patria robada por los usureros.
Gracias, así, por vuestras aportaciones, pues de nada serviría este blog la vida que le dais vosotros.
Y tienes razón, Zamora. Los hechos son los hechos, pero en la conciencia colectiva sólo existen aquéllos hechos que el poder pone en primer plano utilizando los medios de comunicación comprados y la cultura teledirigida, los demás “hechos” se quedan en las estanterías de las bibliotecas y a veces ni eso.
Sin duda yrania la inmigración es un problema gravísimo, sobretodo cuando el territorio receptor no puede elegir quién entra en su casa a pesar de que todas las constituciones democráticas sostienen que el pueblo es el sujeto de la soberanía. Pero si el pueblo dice no a la actual política de inmigración (algo que ha quedado reflejado en decenas de encuestas en España) entonces los medios de comunicación, en lugar de hablar de soberanía popular, hablan de alarmante crecimiento del racismo y la xenofobia, como si el 80% de los españoles pudieran ser racistas y xenófobos.Con ello asustan a la gente, que teme expresar sus opiniones e incluso ir a la cárcel por ellas.
Este es el escándalo, a saber, que con la democracia en la mano no pueden pararnos, pero esto no es una democracia, sino un fraude político controlado por oligarquías económicas y sociológicas que manipulan la oponión y, cuando a pesar de ello, la gente opina algo que no interesa, recurren a la amenaza, a la represión, a la censura…
Para contrarrestar este efecto intoxicador todos somos importantes, sumando uno a uno el granito de arena de millones de hombres patriotas y veraces, la corripta élite sionista-liberal tendrá tarde o temprano un problema serio.
Os invito a seguir luchando.
Saludos y gracias otra vez.
11:15 a.m.

E20109060 dijo…

Otro excelente artículo Jaume, me tomé la libertad de anexarlo como secuela  aun tema que inicie.
Mis felicitaciones nuevamente.
7:26 p.m.

Jaume Farrerons dijo…

Puedes difundirlo como quieras, lo importante es despertar las conciencias. Para eso estamos.
6:13 a.m.

Bucelario dijo…

Le felicito, señor Farrerons, por este artículo que desvela el cinismo y la inconsecuencia de los “pensadores” de izquierdas.
La obra de Larsson no es más que una novela de misterio que algunos han presentado como un canto a la ética cívica y demás, cuando no es otra cosa que una defensa a ultranza de la corrección política.
Por cierto, tengo entendido que piensa publicar un libro doctrinal; podría ampliar esa información, por favor.
4:31 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Actualmente estoy realizando una tesis doctoral sobre la filosofía de Heidegger. Debido a ciertos problemas académicos, se ha retrasado, pero espero tenerla conluida la próxima primavera (me quedan por hacer unas 50 0 60 páginas). Se trata de un trabajo de investigación que permitirá fundamentar el espacio político nacional-revolucionario europeo sobre una base científica sólida y para siempre diferenciada de la extrema derecha. La tesis se convertirá en libro, aunque para ello tengan que realizarse algunas modificaciones a fin de facilitar la lectura a los interesados. Esta previsto que la obra sea publicada por la Editorial Disidencias a finales del próximo año. Se trata de un trabajo metodológico al que debe seguir una obra capital que resuma 30 áños de trabajo entorno al fenómeno del “fascismo”. Saludos.
7:06 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Un adelanto lo tenéis en el post “La criminalización del fascismo”, que aparecerá ampliado en el próximo número de la revista Disidencias. Se trata de un texto duro de leer por la exhaustiva documentación en que se basa, pero creo que ése es el único camino, por lo menos en el plano teórico y cultural, en la lucha contra el sistema, a saber, el máximo de rigor y el mínimo de concesiones a nuestros sentimientos.
7:09 a.m.

Antonio Marco Mora Hervás dijo…

Como dijo en su día el gran Javier Esparza, “no somos más que ciudadanos anónimos que cada 4 años votamos a oligarquías cuyo origen desconocemos.”
Un saludo y gracias por desnudar con tus artículos el monumental fraude al que asistimos cada día.
9:47 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

La cosa no ha hecho más que empezar.
Estoy preparando nuevos materiales que pondrán en evidencia mi tesis principal: no vivimos en un sistema democrático, sino bajo la bota ominosa de una oligarquía que nos ha hecho creer, gracias a su control exhaustivo -de hecho, totalitario- de los medios de comunicación y de la cultura, que el nuestro es el mejor de los mundos posibles y que el pueblo decide actualmente en las urnas en aras de la “felicidad de todos”.
Esta es la fraudulenta doctrina-propaganda que la oligarquía filosionista implanta en nuestras mentes cada día, cada hora y cada minuto. Pero quienes mandan en realidad son muy pocos y no aparecen nunca en primer plano. El poder ha descubierto que la invisibilidad es una de las claves de su pervivencia.
La gente está drogada;le inoculan el veneno hasta cuando mira un anuncio publicitario, por donde se vehicula tanta idoelogía como en un documental o un telenoticias, aunque de forma más imperceptible todavía. El “mundo” es una inmensa pantalla fabricada por el poder, una imagen ficticia que nos rodea por todos lados y nos SEPARA de la realidad.
Este sistema oligárquico ha sido fundado por los mayores criminales de la historia, quienes han amañado el relato historiográfico  de los últimos sesenta años (en la actualidad el proceso de reinterpretación de la historia por parte de Hollywood está afectando a parcelas cada vez mayores del pasado)de manera que las enormes huellas de sus atrocidades desaparezcan de las mentes de nuestros conciudadanos.
Nuestro sociedad es Matrix, pero la alternativa no es Sión, como en la película, sino que Sión fabrica Matrix como ha fabricado la película misma porque incluso “Matrix” forma parte de Matrix.
La única salvación está en la filosofía, que nos saca de la caverna platónica y nos permite no sólo contemplar la realidad exterior (la verdad) con nuestros propios ojos, sino ayudar a otros a romper la telaraña virtual de la mentira, reconstruyendo los vínculos sociales con otras personas liberadas sobre una base ética auténtica. No sabemos cuanto tiempo durará la libertad en la red, pero debemos aprovecharla, pues luego puede venir el silenciamiento absoluto de todas las voces críticas.
Sabed que el proceso de conocimiento es largo y doloroso.  Al principio se está muy solo, porque resulta difícil encontrar a otros ciudadanos cuerdos que no hayan sido programados por el sistema. El planeta está poblado de locos, con las mentes destruidas por el propio sistema. Este tiene preparado el mundo de la droga, de las falsas religiones, de las sectas y del irracionalismo más obsceno para perder a los pocos que han empezado a sospechar que pueden ser víctimas de un engaño. Con lo cual muchos que podían convertirse en una amenaza para el sistema degeneran en inofensivos visionarios de OVNIs, fantasmas y cosas por el estilo.
Mi consejo será siempre: ateneos a la razón, a la ciencia, al pensamiento lógico y a la tradición filosófica occidental, lazos que nos une con sus invisibles hilos espirituales al mundo que existía ANTES de la gran manipulación de 1945.
No caigais en la trampa de identificaros irreflexivamente con el fascismo. Lo que necesitamos no son fascistas que representen la comedia que el sistema espera de ellos, sino personas valientes  capaces de una visión honesta del fascismo, una imagen exacta, rigurosa e intelectualmente implacable que lo coloque en su justo lugar (eminentemente secundario) y ponga en primer plano a los auténticos criminales y sus crímenes: los canallas que nos gobiernan.
Una persona que haya roto el muro mental del antifascismo, con todas las implicaciones existenciales que éste entraña, no será ya fascista (aunque lo haya podido ser durante un tiempo, desbordada la mente por la evidencia del engaño sufrido), sino simplemente LIBRE.
Saludos.
2:48 a.m.

Anónimo dijo…

me gusta ver gente capaz de pensamiento en el sector. Jaume, me gustaria que leyeras este libro: http://www.edicionslacampana.cat/index.php/llibres/196
4:16 a.m.

NOSFERATU dijo…

Exelento blog, felicidades. Siempre se ha ocultado las brutalidades del sionismo y el comunismo en la Historia.
8:38 p.m.

Jaume Farrerons dijo…

Gracias por sus palabras, NOSFERATU.
5:37 a.m.

Anónimo dijo…

Es curioso que sólo se hable de violaciones de berlinesas por rusos, cuando es una práctica HABITUAL por la soldadesca (sí, esos seres de luz que eran la Wermach tambíén lo perpetraban en demasía…).
Los japoneses, ingleses, italianos, marroquíes. En fin: cualquier fuerza de ocupación (sí, también los sionistas son expertos en abusar del débil).
Es un tema tabú lo de las violaciones y abusos perpetrados por los ejércitos, pero cuando se trata de echar mierda sobre los que verdaderamente aplastaron a los nazis a costa de más de 25 millones de muertos y la casi total destrucción de su pais, no se escatiman esfuerzos.
Los soldados son soldados desde los hoplitas, pasando por los guerreros hunos y terminando a los spetnaz. Y se comportan como tales.
11:09 p.m.

Jaume Farrerons dijo…

Las diferencias entre lo sucedido en este caso y los abusos habituales que puedan cometer todos los ejércitos con la población civil son importantes y por ello este blog ha considerado relevante denunciar unos hechos poco conocidos. Dicho esto, conviene tener en cuenta lo siguiente:
1/ cualquier cosa, real o inventada, que hayan cometido los alemanes, se repite una y otra vez hasta la saciedad;
2/ los crímenes de los vencedores no son conocidos, lo lógico no es utilizar este blog para remachar desde la red una propaganda machacona, repetitiva y siempre exagerada en perjuicio de los vencidos;
3/ los crímenes cometidos por los rusos fueron instigados por las cúpulas políticas del régimen, algo poco habitual en estos casos;
4/ tampoco es habitual el carácter masivo, brutal y sistemático de las violaciones, que no tienen parangón con nada que haya podido hacer cualquier otro ejército en este respecto;
A usted le molesta que un blog de la red saque a colación los crímenes sexuales del ejército rojo con la excusa de que no hablamos de otros crímenes, pero dudo mucho que cuando se habla de los crímenes, supuestos o reales, de los alemanes, usted salga a protestar recordando las masivas y salvajes violaciones perpetradas por la soldadesca roja.
Usted, simplemente, preferiría que las canalladas y atrocidades soviéticas contra mujeres, niñas y ancianas siguieran silenciadas.
Por eso su crítica es lo que es: un acto de propaganda de la misma catadura moral que aquellos a los que la televisión, el cine y la literatura del sistema “democrático” nos tienen habituados.
Pretender que este blog se una al coro de los judíos-víctimas nos parece una pretensión indecente y, desde luego, nunca, jamás, hablaremos aquí sobre unos temas (en la mayor parte convenientemente exagerados o simplemente INVENTADOS) que se han repetido una y mil veces en medios de comunicación de masas infinitamente más influyentes que el nuestro.
12:37 p.m.

Anónimo dijo…

cualquier guerra que haya tenido lugar antes de las dos del siglo xx no tienen parangón con lo sucedido en estas dos ultimas y ya no digamos con lo ocurrido en la segunda según el  lugar del frente donde nos encon tremos.la ferocidad del frente oriental no tiene imaginacion en ninguna cabeza porque desde luego hubo que estar alli y padecerlo en combate como despues por desgracia lo padeció la población civil de todos los paises donde se libraron los combates.El colofon final sucedió en el momento de atravesar las fronteras del reich,donde la población alemana pagó los excesos cometidos por sus tropas durante la invasión de Rusia pero en ningún modo es justificable el comportamiento del Ejército Rojo,que sabemos que actuó por indicaciones político-filosóficas alentados por sus dirigentes políticos y militares desde la base hasta las altas autoridades de su tiempo.Las consignas políticas, son malas consejeras porque escapan al control de quien las anima y practica,llegando con el tiempo a enjuiciarlos a ellos mismos,no como grandes protagonistas de la historia sino que se recordaran como instigadores y cómplices de barbaridades cometidas con seres humanos indefensos e inocentes.
7:15 p.m.

Jackobs dijo…

Sobre este particular existe una pelicula al parecer poco conocida pero bastante realista. http://www.megavideo.com/?s=seriesyonkis&v=CZBBN3P4&confirmed=1 la segunda parte aquí http://www.megavideo.com/?s=seriesyonkis&v=DMK1LM71&confirmed=1
3:17 p.m.

Frel dijo…

Vamos a ver yo creo que lo esencial del debate no está sólo en reconocer que se cometieron abusos por las dos partes, esto es lógico, aunque hay que reconocer que el salvajismo soviético fue mucho peor y las mujeres alemanas agredidas física y sexualmente fue bastante superior al de las rusas, venganzas aparte. Pero la cuestión de orden en sí estriba tal como indica Farrerons en su mensaje en que las masacres y genocidios perpetrados por los aliados han sido siempre silenciados tanto en Occidente como en el antiguo bloque “comunista” y no lo digo por decir que me demuestre alguien si ha visto algún documental en televisión, película o libro donde se denuncie todo las barbaridades cometidas por los países aliados, ninguno, en cambio en el lado contrario se ha promovido la propaganda nociva contra los alemanes, llevamos muchos años de una brutal propaganda contra los alemanes y además de hechos bastantes exagerados, cuando no inventados, sobre todo a lo acontecido con el “pueblo elegido”.
3:09 p.m.

Frel dijo…

Con ello no intento ser parcial con alguno de los dos bandos, lo afirmo desde un perspectiva personal e independiente. Ni se cuenta la verdad de lo acontecido durante el conflicto bélico como tampoco sus verdaderos orígenes, los causantes de los mismos y las evidentes contradicciones que hay en ello.
3:16 p.m.

Jaume Farrerons dijo…

La manipulación de la historia por parte de los vencedores es tal que no se puede seguir hablando de ciencia, ilustración y democracia en las sociedades de posguerra.
12:40 p.m.

Anónimo dijo…

Los Nazis fueron los mayores manipuladores de la historia llegando al poder a través de su propaganda construida por Joseph Goebbels. No digo que los soviéticos sean ángeles ya que han demostrado muchas veces lo contrario, pero el nazismo y el facismo no son ejemplo absolutamente de nada solo causó muerte y destrucción. Tus palabras son como las del nazi Martin Heidegger utilizando esa forma de escribir tan culta y coherente, las cuales, probablemente ocultan algo que no tiene nada que ver con la defensa de la democracia y la moralidad. Con gente como tu si que hay que tener cuidado.
2:02 a.m.

Jaume Farrerons dijo…

Los que leen este blog con asiduidad saben que mi postura respecto del fascismo es crítica. No se ha hecho aquí ninguna defensa de estos regímenes y se han reconocido sus atrocidades, cuando realmente las han cometido. El blog no se dedica, empero, al tema de los crímenes nazis (de eso ya hay mucho en todos sitios, es casi lo único que hay, hasta el hartazgo), sino a los genocidios, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad perpetrados por los antifascistas, adversarios de los fascistas y vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Y hemos llegado a la conclusión de que los delitos de los antifascistas son mayores que los delitos de los de los fascistas, además de impunes. Esto debería hacerte pensar, pero tú no piensas, claro.
Lo dicho no convierte a los fascistas en unos santos, ni hemos realizado aquí una defensa o reivindicación o blanqueamiento: defendemos la objetividad, pero el nivel de la propaganda es tan ato en este tema que cualquier posición objetiva se convierte, a los ojos de las personas desinformadas, en una defensa.
En consecuencia, parece claro que no tienes ni idea de lo que lees. Una de las tesis de este blog es que la gente ha sido lobotomizada por el antifascismo triunfante y es incapaz de razonar de manera fundamentada sobre el asunto. Ejemplo de este tipo de tropa eres tú, que entras aquí, lees cuatro líneas y, sin entender lo que dice y ya estás colgándome a mí, el autor, el sanbenito de peligroso demonio. !Bien domesticado te tienen! Respondes como ellos tienen previsto ante la más mínima ruptura del guión de Hollywood: como un resorte, programado. Eres un pobre hombre  cuyas fuentes de información principales son la tele y, en el mejor de los casos, los diarios. Te han quitado lo más importante: la libertad espiritual, que es la capacidad de pensar por uno mismo. !Atrévete a pensar! decía Kant, y este era el lema de la ilustración. En Hollywood no han pensado por ti, y desde luego no tienes ni la más remota idea de la filosofía de Heidegger, a la que juzgas desde la perspectiva de la rana.
Saludos.
4:22 a.m.

jesus hernan trujillo cadena dijo…

JAUME, Q RIDICULO ERES DEFENDIENDO UNA IDEOLOGIA Q CAUSÓ LA MUERTE D 50 MILLONES D PERSONAS, Y NO TE LAS VENGAS A DAR D SABIO POR MUCHO Q LOS SOVIETICOS HAYAN COMETIDO CRIMENES CONTRA LOS ALEMANES, NUNCA S PUEDEN COMPARAR A LOS Q ESTOS COMETIERON EN LAS INNIMERABLES POBLACIONES Y ALDEAS RUSAS, O TAMBIEN DIRAN DESCARADAMENTE Q LOS CAMPOS D CONCENTRACIÓN ERAN RUSOS Y NO ALEMANES, HOY EN DIA LOS MISMOS ALEMANES CONSIDERAN Q ÉSE FUÉ EL PEOR ERROR HISTORICO Q COMETIERON Y RECONOCEN Q SUS ANTEPASADOS NAZIS FUERON CRIMINALES Y NO QUIEREN SABER NADA DEL NAZISMO…NO SEAS CINICO DEFENDIENDO ALGO Q LOS ALEMANES ABORRECEN ACTUALMENTE.
12:55 a.m.

Anónimo dijo…

¿De dónde saca usted que el nazismo asesinó a 50 millones de personas? Esas fueron víctimas de la guerra, no del nazismo, y la guerra la declararon Francia y Gran Bretaña a Alemania. Por lo demás, aquí no se “defiende” el nazismo, o a mí no me lo parece. Se defiende la verdad. Y, en este sentido, se recuerdan los genocidios, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad perpetrados por el bando vencedor en la guerra porque éste tiende a ocultarlos o a minimizarlos. Existen entradas en este blog donde también se ha tocado el tema de Einsatzgruppen, por ejemplo. O sea que usted no se entera de nada. Este blog es visitado por personas de 103 países del mundo y a nadie se le ha ocurrido decir que es ridículo. Si hay alguien ridículo, es quien hace semejantes afirmaciones antes de haberse leído lo que el blog dice, cuando usted parece que no ha pasado de la primera entrada. Lejos de ser ridículo, creo, este blog les ha abierto los ojos a miles de personas. Gracias a FILOSOFÍA CRÍTICA, dichas personas, entre las que me cuento, saben hoy que estamos gobernados por los peores asesinos de la historia, más criminales incluso que los nazis y con diferencia.
5:44 p.m.
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sábado, febrero 13, 2010

El mayor genocidio de la historia (4). Dresde: quemar vivos a ancianos, mujeres y niños (I)

“A trescientos metros del puesto de salvación de la doctora Stark se encontraba la clínica de Fischertal. Ahí se habían quemado vivas treinta madres con recién nacidos.” (Jörg Friedrich, El incendio, p. 18).

“and that is an absolutely devastating exterminating attack by very heavy bombers from this country upon the Nazi homeland” (Winston Churchill, cit. en Charles Messenger, ‘Bomber’ Harris and the Strategic Bombing Offensive 1939-1945, Londres, 1984, pág. 39).

“that those who have loosed these horrors upon mankind will now in their homes and persons feel the shattering strokes of just retribution” (Gerard J. De Groot, “Why dis they do it?”, en The Times Higher Educational Supplement, 16 de octubre de 1992, pág. 18).

Las evidencias documentales son aplastantes y podríamos citar aquí un sinnúmero de ellas. Churchill habla literalmente de “exterminar” (exterminating attack) a los civiles alemanes:

Existen menos de 70 millones de hunos malvados. A algunos se podrá curar, a los demás hay que exterminarlos.”
(Churchill, W. S., His Complete Speeches, Londres, 1974, nota 34, Capítulo V, p. 6384).

Churchill anticipa (abril de 1941) el proyecto de genocidio diseñado y hecho público en los Estados Unidos en julio del mismo año. Todo esto ocurre antes de que pueda remotamente hablarse siquiera de holocausto y en una época en que Alemania busca la paz con Inglaterra. A fin de hacer imposible la realización de esta patente voluntad política negociadora de Adolfo Hitler respecto de Inglaterra, habrá que provocar a la Luftwaffe con ataques aéreos contra Berlín sin otro objetivo que el puramente político de aterrorizar a la población, de manera que los alemanes, quienes en ese momento disponen de una superioridad militar incuestionable, respondan con las inevitables represalias y el pueblo inglés se indigne lo suficiente como para aceptar de manera tácita el plan de exterminio. Ninguna de las respuestas alemanas buscará asesinar en masa a los civiles ingleses como estrategia generalizada de guerra. Esta pauta de conducta será adoptada sólo por los “demócratas” acuñados en el molde de la mentalidad bíblica; la aviación alemana estaba concebida intelectualmente para atacar objetivos militares; por el contrario, la inglesa se irá equipando y adaptando de forma inexorable a la orientación “estratégica” pseudomilitar de matar al mayor número de ancianos, mujeres y niños “teutones”. Estos son hechos que se pueden demostrar y que, juntamente con otros que ya hemos analizado en nuestro blog (por ejemplo, el pacto con el régimen genocida de Stalin, con 13 millones de víctimas ya en su haber en el momento en que comienza a recibir la ayuda angloamericana), echan por tierra la versión “humanitaria” de la causa aliada occidental en la Segunda Guerra Mundial.

En suma, el nazismo no era humanitario, pero el antifascismo tampoco.

El tema de moral bombing inglés es esencial a fin de determinar la conexíón entre la voluntad política de exterminio manifestada en determinados ámbitos de la sociedad civil “bíblica” norteamericana y la estrategia de guerra de Londres. Conviene subrayar que dicha voluntad queda acreditada no sólo por la gratuidad de las matanzas aéreas perpetradas contra los civiles alemanes cuando ya la guerra está poco menos que concluida y no caben ni tan sólo las baratas excusas habituales, sino que se confirma de forma apabullante si observamos el trato recibido por las poblaciones alemanas expulsadas del Este y Centroeuropa, las hambrunas planificadas de posguerra y el exterminio de los prisioneros militares alemanes desarmados. Son estos hechos los que iluminan el sentido genocida inicial del moral bombing y su conexión con el plan Kaufmann de exterminio del año 1941, culminado en el plan Morgenthau de 1945.

Véase que no añadimos nada nuevo a la información de lo que ya se sabe. Tampoco negamos que Alemania adoptara represalias, en ocasiones también brutales e injustificables, como reacción a las actuaciones del enemigo. Nuestra originalidad consiste sólo en la interpetración filosófica de unos hechos de sobra conocidos pero que hasta ahora han sido ignorados en su profunda significación política, jurídica y moral. La ideología del Holocausto (Finkelstein) puede ser refutada sin negar que judíos y no judíos, al final de la guerra, fueron en Alemania sometidos a condiciones muy duras en los campos de concentración, con desprecio total hacia los “derechos humanos” (unos derechos que, empero, habían sido previamente pisoteados por los comunistas de Moscú y los cristianos a Londres) con grave mortandad de los prisioneros. En algunos casos los judíos fueron asesinados sin piedad -incluyendo también a ancianos, mujeres y niños- pero siempre con las imágenes de los bombardeos y el texto genocida de Kaufmann memorizado en la mente de los perpetradores, ayunos ya de todo sentimiento de compasión. El caos en que se sumió el país germánico en los últimos meses del conflicto hizo el resto. La idea de un holocausto gratuito, carente de todo motivo humanamente pensable, se desvanece como terrón de azucar en el café con el simple desarrollo de una hermenéutica crítica de los hechos ya establecidos por los historiadores.

Para que nos hagamos una idea de la realidad en la que se concretaron los designios genocidas de Churchill, recogemos aquí una descripción, poco menos que alucinante, del bombardeo de Hamburgo (1943): “En pleno verano de 1943, durante un largo período de calor, la Royal Air Force, apoyada por la Octava Flota Aérea de los Estados Unidos, realizó una serie de ataques aéreos contra Hamburgo. El objetivo de la empresa, llamada ‘Operación Gomorrah’ -atiéndase a las resonancias bíblicas- era la aniquilación y reducción a cenizas más completa posible de la ciudad. En el raid de la noche del 28 de julio, que comenzó a la una de la madrugada, se descargaron diez toneladas de bombas explosivas e incendiarias sobre la zona residencial densamente poblada situada al este del Elba, que abarcaba los barrios de Hammerbrook, Hamm Norte y Sur, y Billwerder Ausschlag, así como partes de St. Georg, Eilbeck, Barmbek y Wandsbek. Siguiendo un método ya experimentado, todas las ventanas y puertas quedaron rotas y arrancadas de sus marcos mediante bombas explosivas de cuatro mil libras; luego, con bombas incendiarias ligeras, se prendió fuego a los tejados, mientras bombas incendiarias de hasta quince kilos penetraban en las plantas más bajas. En pocos minutos, enormes fuegos ardían por todas partes en el área de ataque, de unos veinte kilómetros cuadrados, y se unieron tan rápidamente que, ya un cuarto de hora después de la caída de las primeras bombas, todo el espacio aéreo, hasta donde alcanzaba la vista, era sólo un mar de llamas. Y al cabo de otros cinco minutos, a la una y veinte, se levantó una tormenta de fuego de una intensidad como nadie hubiera creído posible hasta entonces. El fuego, que ahora se alzaba dos mil metros hacia el cielo, atrajo con tanta violencia el oxígeno que las corrientes de aire alcanzaron una fuerza de huracán y retumbaron como poderosos órganos en los que se hubieran accionado todos los registros a la vez. Este fuego duró tres horas. En su punto culminante, la tormenta se llevó frontones y tejados, hizo girar vigas y vallas publicitarias por el aire, arrancó árboles de cuajo y arrastró a personas convertidas en antorchas vivientes. Tras las fachadas que se derrumbaban, las llamas se levantaban a la altura de las casas, recorrían las calles como una inundación, a una velocidad de más de 150 kilómetros por hora, y daban vueltas como apisonadoras de fuego, con extraños ritmos, en los lugares abiertos. En algunos canales al agua ardía. En los vagones del tranvía se fundieron los cristales de las ventanas, y las existencias de azúcar hirvieron en los sótanos de las panaderías. Los que huían de sus refugios subterráneos se hundían con grotescas contorsiones en el asfalto fundido, del que brotaban gruesas burbujas. Nadie sabe realmente cuántos perdieron la vida aquella noche ni cuántos se volvieron locos antes de que la muerte los alcanzara. Cuando despuntó el día, la luz de verano no pudo atravesar la oscuridad plomiza que reinaba sobre la ciudad. Hasta una altura de ocho mil metros había ascendido el humo, extendiéndose allí como un cumulonimbo en forma de yunque. Un calor centelleante, que según informaron los pilotos de los bombarderos ellos habían sentido a través de las paredes de sus aparatos, siguió ascendiendo durante mucho tiempo de los rescoldos humeantes de las montañas de cascotes. Zonas residenciales cuyas fachadas sumaban doscientos kilómetros en total quedaron completamente destruidas. Por todas partes yacían cadáveres aterradoramente deformados. En algunos seguían titilando llamitas de fósforo azuladas, otros se habían quemado hasta volverse pardos o purpúreos, o se habían reducido a un tercio de su tamaño natural. Yacían retorcidos en un charco de su propia grasa, en parte ya enfriada. En la zona de la muerte, declarada ya en los siguientes días zona prohibida, cuando a mediados de agosto, después de enfriarse las ruinas, brigadas de castigo y prisioneros de los campos de concentración comenzaron a despejar el terreno, encontraron personas que, sorprendidas por el monóxido de carbono, estaban sentadas aún a la mesa o apoyadas en la pared, y en otras partes, pedazos de carne y huesos, o montañas enteras de cuerpos cocidos por el agua hirviente que había brotado de las calderas de calefacción reventadas. Otros estaban tan carbonizados y reducidos a cenizas por las ascuas, cuya temperatura había alcanzado mil grados o más, que los restos de familias enteras podían transportarse en un solo cesto para la ropa.” (W. G. Sebald, Sobre la historia natural de la destrucción, Barcelona, Anagrama, 2003, pp. 35-38). Los efectos del llamado “bombardeo moral” habían sido cuidadosamente concebidos, preparados y diseñados por los técnicos británicos del Bomber Command. No se trata, pues, de “efectos colaterales”, sino de algo buscado y exitosamente “logrado” con una finalidad política, no militar. Algunas voces se alzaron en Inglaterra contra tamaños abusos, pero no fueron escuchadas incluso cuando se supo que los alemanes, a raíz de estas bárbaras actuaciones, habían endurecido su determinación de seguir resistiendo, puesto que, con razón, no esperaban otra cosa de los vencedores que el exterminio parcial o total. Y pese a que el efecto moral de la acción “estratégica” (?) era el contrario del teóricamente buscado y se traducía en una prolongación absurda de la guerra, los aliados continuaron con el moral bombing hasta el último día de la guerra. De lo que se desprende, a mi entender, que las motivaciones militares aducidas para justificar la masacre -forzar la rendición del pueblo alemán- eran sólo una excusa legitimadora del genocidio que había sido propuesto de antemano por escrito, emprendido tempranamente desde el aire y prolongado con sadismo repulsivo hasta mucho después del fin de las hostilidades.

Dresde como paradigma del genocidio contra los alemanes en su conjunto

La noche del 13 al 14 de febrero de 1945, a las 23.13 h., los aliados occidentales desencadenaron la mayor atrocidad conocida en su directriz estratégica de exterminio aéreo de la población germana. El objetivo fue esta vez la bellísima localidad sajona de Dresde, repleta de refugiados que huían del Este, donde el Ejército Rojo ya había dado muestras de lo que significaba en realidad la supuesta “cruzada antifascista en defensa de los derechos humanos y de la civilización”, con millones de víctimas civiles. En Dresde se trataba de quemar vivos a unos 160.000 ancianos, mujeres y niños acampados en las calles, además de los 640.000 habitantes de la ciudad. Dresde carecía de toda importancia militar y además Alemania estaba ya completamente derrotada por esas fechas. La masacre no tuvo ninguna justificación racional. Sólo puede explicarse como consumación de una política genocida diseñada por la oligarquía y que empezó a ponerse en práctica ya en 1941 con el plan del Bomber Command británico de asesinar mediante incineración a 15 millones de civiles. Por las mismas fechas, las autoridades alemanas planeaban trasladar a los judíos a Madagascar, es decir, a la sazón no tenían intención de exterminarlos. Más tarde, ante los cadáveres quemados de centenares de miles de personas inocentes, en algunos casos sus propios familiares, hijos incluso, cuya horrible muerte no podrían ya olvidar, los “nazis” que custodiaban los campos de concentración perderían todo escrúpulo moral con respecto a los prisioneros. El mayor ejemplo de inhumanidad se lo dieron al Tercer Reich los “demócratas” y “progresistas”, aliados del tirano Stalin. Dresde es sólo el símbolo de lo que representó una de las líneas de actuación en el proyecto de genocidio contra los alemanes, a saber, la mal llamada “guerra aérea” en forma de “bombardeo moral”. En el presente post pretendemos demostrar que todos los tópicos con que se ha pretendido justificar las atrocidades de los aviadores británicos ocultan la realidad de una voluntad criminal que queda perfectamente reflejada en Dresde, carnicería gratuita e inútil carente de la más mínima coartada técnico-militar, jurídica o política. Sólo una mente genocida puede agazaparse detrás de un hecho histórico como el bombardeo de Dresde, pero también de todas las actuaciones pseudo militares similares que precedieron y siguieron a ésta. No nos engañemos ya más: se trataba de matar al máximo número de alemanes que fuera posible; por tierra los comunistas rusos, como auténticas hordas de violadores y asesinos, se encargaban de ello a destajo y con placer; por aire eran los aliados occidentales quienes mostraban al mundo el significado de la palabra “democracia” frente a la “barbarie” nazi. Más tarde, y ya en tiempo de paz, vendrían las hambrunas cuidadosamente organizadas contra los prisioneros de guerra y los civiles de la nación vencida a efectos de conseguir su empequeñecimiento demográfico. La ofensiva aérea representó, por tanto, sólo el primer recurso en la implementación del “plan Kaufmann” Germany must perish, ideado por el judío Theodore N. Kaufmann antes de que empezara el holocausto y culminado en 1945 por otro judío: el banquero neoyorkino Henry Morgenthau.

El problema del número de víctimas

Respecto al tema de Dresde entendido en un sentido amplio, es decir, como imagen simbólica del plan británico de terrorismo aéreo contra Alemania en general, conviene aclarar primero la cuestión del número de víctimas alemanas totales -siempre de civiles– como consecuencia de los bombardeos incendiarios aliados. A tal efecto nos basaremos en la obra de Friedrich, un autor que, en cualquier caso, no puede ser calificado de “fascista” pues ha investigado “los delitos de Estado del nacionalsocialismo y sus crímenes de guerra” (véase la presentación del personaje en su libro El incendio. Alemania bajo los bombardeos 1940-1945, Madrid, Taurus, 2003). Sigue siendo habitual tropezarse con la cifra de 600.000 muertos, a pesar de que en realidad serían casi el doble, es decir, alrededor de 1.100.000 civiles quemados vivos. En ocasiones, la mala fe de los medios de comunicación “democráticos” lleva a citar la cifra minimizada incluso en la presentación pública del libro de Friedrich, donde en ningún momento se la admite. Es el caso de “El País”, que, en “Jörg Friedrich rompe el tabú y presenta a los alemanes como víctimas de la II Guerra Mundial”, de 2 de diciembre de 2002, citando a Friedrich se habla de “más de medio millón” de víctimas civiles

http://www.adecaf.com/altres/mesdoc/mesdoc/001rompe%20el%20tabu.pdf

a pesar de que en la mismísima solapa del libro puede leerse muy clarita la frase “más de un millón de personas”. !Pequeña diferencia en el uso de los números humanitarios que, como forma descarada de negacionismo, volveremos a encontrar una y otra vez! Los fariseos “antifascistas” sostienen que no pretenden entrar en una “macabra” contabilidad de cadáveres; ahora bien, exageran hasta el absurdo los “cálculos” de víctimas del nazismo mientras, casualmente, se vuelven extrañamente cicateros a la hora de fijar la “evaluación de daños” del bando “antifascista”.

¿Quién empezó?

Otra coartada habitual de los “demócratas”. Alemania tiene siempre la culpa. Los “teutones”, los malvados “hunos”, provocaron la guerra. En enero de 1941, Heinrich Himmler ya advirtió en una confderencia secreta en Wewelsburg que 30 millones de personas serían desplazadas en Europa central y oriental para hacer sitio a colonos alemanes, una pretensión que, de acuerdo con la legislación vigente en la actualidad, constituiría un crimen contra la humanidad. Sin embargo, ya después de la Primera Guerra Mundial, y al amparo de las potencias promotoras de la Sociedad de Naciones, se permutaron griegos por turcos y turcos por griegos para poner fin a un largo contencioso étnico entre estos dos países. En el año 1938, es decir, antes del holocausto, Ben Gurion, fundador del Estado de Israel, consideraba que expulsar a los palestinos de sus hogares para acomodar en su lugar las colonias del pueblo elegido era un proyecto totalmente aceptable, y añadía:

“Soy partidario del traslado forzoso, no veo nada inmoral en él”
(David Ben Gurion a la ejecutiva de la Agencia Judía, junio de 1938, Archivos Sionistas Centrales, actas de la reunión de la ejecutiva de la Agencia Judía, 12 de junio de 1938, cit. en Pappé, Ilan, La limpieza étnica de Palestina, Barcelona, Memoria Crítica, 2008, pág. 9 y nota 1).

¿Es inmoral, empero, el traslado forzoso, si lo propone Heinrich Himmler en beneficio de los alemanes? ¿No lo es si lo propone David Ben Gurion en provecho de los hebreos? Ha llegado la hora, en el pensamiento crítico, de acabar con los dobles raseros. La expulsión de pueblos, en el tiempo en que Himmler la planea, es una práctica aceptada por todos los estados. Nadie la considera entonces un crimen. Hoy ya no la aceptaríamos y, en cualquier caso, no fueron los alemanos quienes la inventaron. Pero los sionistas israelíes pusieron en práctica el Plan Dalet en Palestina después del juicio de Nüremberg, una vez aprobada la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y las Naciones Unidas todavía no han condenado -en realidad, ni siquiera lo han mencionado- este delito contra la humanidad ahora ya sí tipificado, mientras las palabras de Himmler sirven, en cambio, para quitar hierro a los bombardeos y justificar a posteriori, en definitiva, los planes genocidas de Kaufmann y Morgentahu contra el pueblo alemán.

La pregunta sobre el “quién primero” se desglosa en otras dos: (a) la genérica de quién comenzó a utilizar en el mundo moderno la atrocidad contra civiles como forma sistemática de acción política y militar; (b) la concreta de quién desencadenó en la Segunda Guerra Mundial los bombardeos aéreos específicamente pensados contra los civiles, en el bien entendido de que estamos hablando no de una acción puntual, sino de una estrategia global de guerra reflejada en el punto a/. A pesar de lo que sugiere la pseudo historiografía popular evacuada regularmente por Hollywood (y que sustituye en la mente de las masas el rigor de toda ciencia de la historia), hemos de responder rotundamente que en ninguno de los dos casos fueron los alemanes quienes “empezaron”. Veámoslo.

Por lo que respecta a la primera cuestión, Inglaterra es la responsable del bloqueo naval que, prolongado de forma alevosa después del final de la Primera Guerra Mundial y hasta el verano de 1919, provocó la muerte por hambre de 800.000 civiles alemanes, la mayor parte de ellos niños. Se trata de las cifras oficiales, pero el libro de Paul C. Vincent The Politics of Hunger habla de 2 millones de víctimas. El nazismo ni siquiera existía. Alemania no había cometido genocidio alguno y su culpabilidad en el desencadenamiento del conflicto sigue siendo motivo de debate, tan poco claro resulta en este punto el Tratado de Versalles. Es evidente que este genocidio, cuya finalidad era la habitual de “matar el mayor número de alemanes posible” (una permanente obsesión anglo-francesa desde el momento en que Alemania despunta como potencia emergente frente a los viejos imperios coloniales occidentales), enseñó a los “nazis” en qué consistía el humanismo y la democracia de la doctrina Wilson. Tenemos que preguntarnos si la siempre subrayada “brutalidad fascista” no será el producto de una enseñanza histórica impartida por fariseos “demócratas” de “mentalidad bíblica”. En este sentido, el delegado alemán en el Tratado de Versalles Graf Ulrich von Brockdorff-Rantzau les recordaba a los vencedores: “Los centenares de miles de no combatientes que han perecido desde el 11 de noviembre a causa del bloqueo fueron destruidos fría y deliberadamente con posterioridad al logro de una victoria indudable y segura de nuestros adversarios. Piensen en esto cuando hablan de culpa y reparación” (cit. en Glover, J., Humanidad e inhumanidad. Una historia moral del siglo XX, Madrid, Cátedra, 1999, pág. 98). Son famosas las justificaciones de Keynes en su intento de explicar la prolongación del bloqueo más allá del fin de las hostilidades y sus tristes consecuencias: “En aquél momento, el Bloqueo se había convertido en un instrumento perfectísimo. Había llevado cuatro años crearlo y era el logro más preciado del gobierno; había evocado en su máxima sutileza las cualidades de los ingleses. Sus autores habían llegado a amarlo por sí mismo; incluía ciertos progresos recientes que se perderían en el caso de que se le pusiera fin; era muy complicado, y una amplia organización había establecido poderosos intereses al respecto” (John Maynard Keynes, Dr Melchior: a Defeated Enemy, en Two Memoirs, Londres, 1949, cit. en Glover, J., op. cit., p. 101). Se habla de la exactitud alemana y de las formalidades de la burocracia alemana a la hora de asesinar a los judíos, pero la capacidad para diseñar las bombas que iban a quemar vivos al máximo número de civiles alemanes, ¿no tiene mucho que ver con esas “cualidades de los ingleses” que ya se pavoneaban con orgullo a la hora de matar de hambre a los niños “teutones”? Y si nos remontamos más atrás en la historia moderna, encontraremos una nación alemana dividida, convertida en campo de batalla de las potencias europeas, y no una Alemania que pueda, de alguna manera, considerarse la causante del trágico desenlace genocida de la modernidad. El propio militarismo prusiano es más una consecuencia que un factor explicativo, porque Alemania sufrirá durante tres siglos las agresiones francesas antes de entender que sólo la fuerza militar podía garantizar la seguridad de su población. A los orígenes de Prusia dedicaremos, en su momento, otro post en este blog. Baste, por el momento, recordar que el retroceso al pasado no favorece a la causa “humanitaria” de las potencias occidentales, sino que, antes bien, pone en evidencia que el nazismo es el resultado de la doble moral, de la hipocresía insufrible y repugnante de los llamados “demócratas”. Más información sobre el libro de Paul C. Vincent y el bloqueo naval británico en:http://1914-1918.invisionzone.com/forums/index.php?showtopic=587Cuando Hitler habla del Tratado de Versalles, no se refiere sólo a una cláusulas abusivas: en la memoria de todos los alemanes están los cientos de miles de muertos provocados por el bloqueo una vez que el país se había ya rendido pero Francia e Inglaterra se obstinaban sádicamente en mantenerlo. Los jóvenes que entre 1915 y 1919 conocieron las excelencias morales de la Sociedad de Naciones eran, en parte, como los palestinos actuales cuando se les muestra una película del holocausto. No es difícil deducir lo que pensaran unos y otros. El nazismo fue, ante todo, una gran ola de indignación y desprecio, un recuerdo de la humillación y del asesinato deliberado, frío y calculado, de niños inocentes. Los bombardeos incendiarios ingleses de 1941 no hicieron otra cosa que añadir una evidencia más, por otra parte irrefutable, de que Inglaterra estaba llevando a la práctica el plan Kaufmann de exterminio del pueblo alemán. La política inglesa fabricó el nazismo y, luego, convenció a los alemanes de que Hitler decía la verdad cuando sostenía que Alemania iba a ser borrada del mapa si no luchaba hasta el último hombre. La historia moderna de Europa, desde la Guerra de los Treinta Años hasta el bombardeo de Hamburgo de 1943, constituía una prueba aplastante de la plausibilidad de esta percepción.
Jaume Farrerons
21 de febrero de 2010.

Enlaces:
http://tresmontes7.wordpress.com/2010/03/29/dresden-300-000-muertos-no-descansan-en-paz/

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9 comentarios:

Anónimo dijo…

Muchos más de 5000 nacionalistas, tambien se habla de 8000, se congregaron en Dresden el sábado. La mayor parte de las plataformas y grupos convocantes eran nacionalistas autónomos. Mucho más de lo que podría cualquier partido político patriota o de la extrema izquierda.Un grupo de españoles participó bajo bandera de Alianza Nacional.¿que opinas de todo esto?Mas información:
http://www.gedenkmarsch.de/http://www.blauenarzisse.de/blog/category/weblog

http://de.altermedia.info/general/erste-stimmungsbilder-vom-gestrigen-tag-aus-dresden-14-02-10_40326.html

4:09 a.m.

axeldijo…

respecto a Dresden …es vergonzoso que tras 65 años de aquel genocidio
todavía 10000 “izquierdistas” se permitan intentar detener una marcha de protesta y duelo en nombre de la dignidad de Alemania… A los “demócratas” les parece normal que se impida manifestarse a quienes, siendo alemanes, quieren recordar lo que los medios de comunicación y los gobiernos silencian.
Añado que he copiado el post en la
siguiente dirección:
http://jrania.wordpress.com/2010/02/20/mas-sobre-un-crimen-silenciado-dresden/
Saludos
2:07 a.m.

Jaume Farreronsdijo…

Por culpa del spam en inglés he tenido que instalar la moderación de comentarios, a la que no estoy acostumbrado y se me han pasado varios, entre ellos los vuestros, que ahora adjunto.Debo aclarar que estoy a favor de todas las manifestaciones que se hagan para recordar la masacre de Dresde, pero también que es necesario condenar TODOS los genocidios, aunque en estos momentos deba insistirse más en los que el sistema ha intentado silenciar.
1:00 a.m.

Jaume Farreronsdijo…

La concentración de Dresde debería convertirse en un evento mundial para todas las personas contrarias a la criminal hipocresía del sistema actual.
1:02 a.m.

Jaume Farreronsdijo…

Os comunico que ahora es un problema técnico el que me pide continuar y concluir los artículos iniciados. No puedo editar porque los textos no se cargan, a pesar de que lo he intentado en repetidas ocasiones durante el día de hoy. Tendremos que esperar a que se solucione el problema. Saludos a todos.
3:00 a.m.

Jaume Farreronsdijo…

He tenido que cambiar el sistema para redactar los textos, lo que al parecer afecta a ciertas funciones, como por ejemplo la de los enlaces. Era la única manera de poder seguir avanzando en la redacción de los artículos. En cuanto pueda volveré al sistema anterior. Saludos y disculpad las molestias.
5:36 a.m.

Jaume Farreronsdijo…

Resueltos los problemas técnicos. A lo largo de la presente semana concluiré los artículos en fase de redacción. Saludos.
7:58 a.m.

Anónimo dijo…

para cuando una crítica para Hitler y su nacionalsocialismo??
11:40 a.m.

Jaume Farreronsdijo…

En respuesta al anterior post:No vamos a abundar en este blog sobre un tema, el de los crímenes del nacionalsocialismo, que tiene foros mucho más importantes que el presente y que se repite una y otra vez para lavar el cerebro de las masas. Cine, televisión, diarios, novelas, ensayos, etc., han convertido a los “nazis” en una industria. ¿Tenemos que añadir este humilde blog a la campaña de manipulación desplegada a escala mundial por los mayores canallas de la historia humana, los antifascistas?Este blog ha sido fundado para ejercer una crítica de la ideología del sistema, a saber, la ideología antifascista, la cual silencia todos los crímenes de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial y exagera los perpetrados por el “fascismo”. Nuestra tarea central es la que es y en eso radica la originalidad del blog. Hemos condenado los crímenes del fascismo, no negamos el holocausto (aunque evidentemente sí su versión hinchada), pero el objeto de la página es otro.¿Es poca cosa hablar sobre las causas del holocausto e intentar explicarlo?De todas formas, usted puede encontrar en la columna derecha del blog links que, colocados en primer lugar de la lista ARCHIVO DE DOCUMENTOS, remiten a webs con prolijas explicaciones de los crímenes fascistas. A ellas nos remitimos.

Finalmente, si usted lee con detenimiento entradas de este blog detectará una crítica del nacionalsocialismo, con la diferencia de que no la realizamos desde las hipócritas y fraudulentas perspectivas habituales, sino desde un planteamiento de valores alternativo al vigente. Dicho planteamiento, el de Heidegger, permite cuestionar muchos aspectos de los fascismos históricos, cosa que, para ser justos, no hemos dejado de hacer en ningún momento.

Pero de ahí a convertir a los “fascistas” en la encarnación del demonio hay un largo trecho. Quizá es eso lo que encuentra usted a faltar. Pero ya le aviso que aquí no lo encontrará.

Saludos.

1:18 p.m.

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