Heidegger: un filósofo fascista en la cumbre del pensamiento secular

martes, mayo 06, 2008

Heidegger: un filósofo fascista en la cumbre del pensamiento secular

En sus ensayos sobre Philosophisch-politische Profile (1971), publicados en español como Perfiles filosófico-políticos (1975), se plantea Jürgen Habermas, filósofo alemán de izquierda socialdemócrata y uno de los pensadores vivos más importantes del planeta, el problema de la inteligencia fascista en relación a Heidegger: “El problema de la inteligencia fascista, que es lo que se oculta tras todo ello, se hace tanto más agudo y exigente si se piensa que no existió una inteligencia fascista como tal; sencillamente porque la mediocridad de los cuadros de mando fascistas no podía aceptar la oferta de los intelectuales” (Habermas, op. cit., pág. 59). Esta afirmación nos remite a dos cuestiones que hacen temblar al sistema demoliberal sionista: 1/ el hecho de que Martin Heidegger esté vinculado de alguna manera al fascismo; 2/ la existencia de un “pensamiento fascista” que podría desprenderse de lo anterior. ¿Cómo? ¿Un filósofo fascista? ¿Pero no fue y es el fascismo puro irracionalismo representado, en el mejor de los casos, por escritorzuelos de segunda fila como Julius Evola o René Guénon y, en el peor, por todo ese desecho intelectual de sectasiniciáticas que exhiben su sintomatología psiquiátrica bajo el rótulo de marca del pomposamente denominado “pensamiento tradicional”, un delirio manicomial que incluye, al parecer, cosas así como -y sin pretender ser exhaustivo- el esoterismo, la alquimia, la magia, la teosofía, el espiritismo, la brujería, etcétera, estado febril que culmina sus compromisos políticos con actuaciones tan inquietantes como la búsqueda de una base de naves espaciales hitlerianas en la Antártida?
Ésta y no otra ha sido la interesada versión del trasfondo intelectual del fascismo que en su día fuera difundida por la obra El retorno de los brujos (1960) de L. Pawels y J. Bergier, la cual, obvio es decirlo aunque tantos autodenominados “fascistas” no hayan caído en ello -y hayan, por el contrario, picado el anzuelo venenoso que se les tendía-, forma parte de la amplia campaña de intoxicación y manipulación histórica que define la imagen especular del fascismo en la conciencia occidental contemporánea. En ese tópico abunda la cuestión de Habermas citada más arriba, con la cual, no cabe duda, ha dado en el clavo, pero sólo si reservamos la palabra “fascismo” a sus organizaciones políticas, ignorando la existencia de un “fascismo espiritual” al que la canalla no tuvo acceso -ni antes ni ahora- pero sin el cual no se explica el surgimiento del fenómeno: “El problema de la inteligencia fascista se revela así como el problema de la prehistoria del fascismo”(ibídem).
¿Hace falta subrayar además que para el sistema demoliberal sionista es mucho más cómodo concebir el fascismo, y con él todos los genocidios del siglo de las grandes utopías progresistas, como una recaída en la barbarie o un retroceso a la Edad Media, antes que identificarlo con la racionalidad moderna que efectivamente perpetró tales atrocidades? Entendemos, en definitiva, que esta gigantesca estrategia de autoexculpación ilustrada que es a la vez una miserable táctica de envenenamiento intelectual e incapacitación política de las jóvenes generaciones de críticos y virtuales rebeldes nacional-revolucionarios, incluye en el capítulo de las anécdotas la identificación del fascismo con el detritus ideológico propio de un hospital para perturbados mentales.
Sin embargo, el filósofo más importante del siglo XX según el propio Habermas, Martin Heidegger, fue miembro del partido nacionalsocialista y se identificó con la corriente de izquierdas -“nacionalista y socialista”- dentro del amplio universo fascista. Ahora bien, si la suya fue unafilosofía, como efectivamente las instituciones del sistema demoliberal sionista tienen que reconocer, entonces guarda un núcleo de racionalidad irreductible. Y si, por otra parte, se detecta, como es el caso, una relación filosófica interna, y no sólo personal, entre Heidegger y el fascismo, cabe concluir que el fenómeno fascista contempla en este filósofo, y sólo en él, al último castillo no expugnado por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial (tesis de E. Faye enHeidegger: introduction du nazisme dans la philosophie, contestada por F. Fédier et alii enHeidegger, à plus forte raison).
¿Existiría, pues, una “razón fascista” que resistió a los bombardeos incendiarios contra las ciudades alemanas?
Esta es la cuestión, la simple posibilidad de que un fascista piense -en el sentido fuerte del término, por oposición al pensiero debole (G. Vattimo)- y de que un pensar fascista pueda ser siquiera nombrado, pondría punto final de iure al poder de posguerra.
Pero la paradoja no concluye aquí, sino que sólo comienza. Porque, en efecto, Heidegger no es únicamente un filósofo entre otros, sino una de las cimas, tal vez la más alta, del pensamiento secular. Es un pensador cuya filosofía sigue viva y alimenta, por ejemplo, a la entera izquierda francesa de principios del siglo XXI (Alain Renaut dixit) en la medida en que ésta pretende seguir ejerciendo la crítica. Y así como hemos visto que el imaginario simbólico dominante, en nombre del antifascismo, deja en la impunidad auténticos crímenes contra la humanidad, también vemos que, en plena coherencia con este hecho, el último filósofo, la postrera fuente de la crítica racional en el mundo occidental, permanece inexorablemente vinculada al “fascismo”. ¿Por qué?
El sistema demoliberal sionista, en efecto, no tiene respuesta ante este auténtico escándalo y calla, aunque no deje de desarrollar estrategias que le permitan sortear el obstáculo de la misma manera que ha podido, mediante el ensordecimiento mediático y cultural, ocultar Dresden tras la narración cinematográfica de la Segunda Guerra Mundial. Hay gente que trabaja en este tema a jornada completa, unos pretendiendo recuperar a Heidegger, ya veremos cómo, otros intentando calumniarlo con maniobras que, sin embargo, la academia no se puede tomar en serio a tenor de su burdo carácter propagandístico, y todavía otros más haciendo todo lo posible, a cuenta de las cloacas del estado, para que los posibles nacional-revolucionarios surgidos por azar, es decir, a contracorriente del lavado de cerebro mediático-mundial, sigan ignorando la existencia misma de Heidegger y se identifiquen con obscenidades como el “pensamiento tradicional”, de manera que su cerebro quede de por vida reducido a ese acto de pura deposición del intelecto que es la “cultura mágica”. Son aspectos de una misma lucha a los que nos referiremos a medida que esteblog vaya desplegando sus fuerzas.
Baste añadir por hoy que si la filosofía, en cuanto crítica y por ende en tanto que análisis del antifascismo como ideología del poder vigente, mantiene algún vínculo político, éste es el que se establece (a) con un campo que vamos a denominar nacional-revolucionario de izquierdas, y (b) con el filósofo más señalado del siglo XX, miembro activo de un partido fascista, que fue quien lo encarnó como poco hasta el año 1945. De este primer Heidegger, que es un pensador crítico en el sentido ilustrado alemán de una kantiana Kritik der reinen Vernunft (crítica de la razón pura), pero no un irracionalista al estilo bazofial ya referenciado, nos ocuparemos in extenso.
Y en fin, sirva este post para adelantar los motivos -que algún amable lector nos ha planteado- por los cuales un blog de filosofía ostenta en su dirección de búsqueda el término NR (i), nacional-revolucionario (de izquierdas), siendo así que bajo este rótulo empezó sus días el presente proyecto crítico, aunque fuera saboteado inmediatamente por los franquiciados españoles de la irracionalidad “esotérica” en nómina de los servicios de información del Estado.
La Marca Hispànica, 6 de mayo de 2008
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7 comentarios:

Anónimo dijo…

Se ha abierto un foro NR alternativo, asambleario y con el baneo por motivos de opinión totalmente prohibido. Antes de banear a nadie hay que demostrar que ha vulnerado alguna norma aprobada por la asamblea de usuarios y luego votar. Todo foro NR que no funcione así es para mí un fraude.http://server4.foros.net/index2.php?mforum=Wahrheit

8:08 a.m.

Anónimo dijo…

Perdón, no se si el autor de este blog es administrador del Foro de Izquierda NR, en ese caso debo pedirle que mire si hay algún problema para que se registren nuevos usuarios, ya que yo lo he intentado repetidas veces y no me he podido registrar.Gracias de antemano en caso de que el autor sea administrador del foro.

(No hace falta que publiquéis el mensaje).

FALCATA HISPÁNICA

11:59 a.m.

Anónimo dijo…

Se ha colgado en el foro un mensaje en respuesta a tu pregunta. No hay ningún problema en dar de alta a nuevos usuarios, pero cuando reproduzcas el código antispam recuerda que también has de responder “yes” a la pregunta del cuestionario de inscripción.
1:24 a.m.

Anónimo dijo…

Gracias, ya estoy registrado, sólo falta el mensaje por e-mail.
11:12 a.m.

E20109060dijo…

No discutiré esto a profundidad así como lo panteas pues no está en mi alcance, pero sin desechar ni desentender el fondo de la postura aquí expresada, los hechos “fantásticos” e “irracionales” que surgen en la Alemania hitleriana no son simples cuentos, si bien se han usado muchas veces como propaganda burlona.Uniendo puntos (cosa que he realizado por algun tiempo) sincronicidades y reportes e incluso citas creo que esa parte incomprensible de una Alemania a la vez que técnica bastante mágica desde un H. Horbiger, Guido Von Liszt, F. V. Liebenfels, Eckart, castillo Wewelsburg, Blavatsky y todo ese impetu que desde el siglo XIX se traía, se puede tener un presentimiento si no acaso una certeza amplia que de facto había muhco más que lo visible en el 3er Reich.

Mismos altos mandos del partido evocaban un ataque a la razón por ser una manía judía y se dijo que quien pretendiera entender al NS como un simple movimiento político no entendería nada.

Organizaciones como la Ahnenerbe, por citar solo una dan fe de esto.

La “exploración” a la Antartida de Byrd en el ’47 da más de qué pensar, los avistamientos de OVNI casulamente contemporaneos a la posguerra y casualmente en USA potencia vencedora asi como reportes oficiales de la USAF dnn pie a mas suposiciones, en mi caso casi certezas. Y desde mi persepctiva no demerita nada simplemente lo hace más complejo de entender para muchos.

Creo, y es mi pareecer que el cumulo de razón y “sin razón” ambas coexistiendo en un solo espacio al mismo tiempo es lo que hace y acrecenta ese enigma y fascinación or ese periodo.

A la inversa cerraré diciendo que En Alemania en ese periodo bajo un orden habia un pensamiento y muy alto, en todas las áreas, que el siglo XX caminó en hombros de lo que ahí se creé en tan solo unos años, solo que era otro tipo de pensar.

Si surgieran dudas o se desea ahondar en esto pueden encontrarme en temaldigo.blogspot.com

10:06 a.m.

Anónimo dijo…

Admito que en la historia del nazismo existe una cierta presencia de sectas y creencias irracionales, pero la intentona de El retorno de los brujos de reducir las ideas nacionalsocialistas a puro esoterismo me parece abusivo. Por lo demás, Hitler era un cientificista y el régimen mostró su talante modernizador y racionalizador en multitus de aspectos. Si tras esa máscara se escondía alguna intencíón de recuperar la magia, yo no la detecto, en cualquier caso las prácticas mágicas son derrotadas por la tecnología y la superioridad alemana en la campo militar tenía un origen claramente racional.
11:59 a.m.

Anónimo dijo…

Le animo a debatir estos temas en nuestro foro:http://adecafcom.puntoforo.com/

Saludos.

12:00 p.m.
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